01/05/2011

Prefiero la incertidumbre a tu orden en este mundo...

"Mil y una noches para la malicia, mil y una noches de intimidación,
mil y una noches de fuego y codicia, mil y una noches sin dios ni perdón"
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Osama Bin Laden ha muerto.

Y aquí es donde podría terminar éste post, pero no será así. Muchos celebran —mientras escribo estas líneas— la muerte de un líder que usó el terror y el fanatismo como único estandarte. Será una larga noche de celebración en el país de las barras y las estrellas. Tal vez tarden días en darse cuenta que la muerte del líder de Al Qaeda no es, ni de cerca, el fin del terrorismo. No es, ni será jamás, la justicia definitiva hecha realidad. Han matado al líder, pero quedan los seguidores, los fanáticos, las enseñanzas, las municiones y las armas pero sobre todo el terror. No importan ha cuántos maten ni cuántos años pasen, la sociedad ya se acostumbró a vivir con un eterno miedo a todo y así seguirá. 

Yo nunca he entendido las guerras, ni una sola. Si bien es verdad que han sido precisamente los conflictos armados los que nos han hecho ser lo que somos me parece ilógico que en pleno siglo XXI aun se recurra a la violencia como última solución a sus problemas. El hombre más buscado del mundo ha sido asesinado durante el gobierno de un Nobel de la Paz, un hombre que en su discurso de premiación dijo que, básicamente, hay veces que es necesario matar a unos cuantos para evitar la muerte de otros miles. Una justificación que ya se ha usado antes y también por EUA. George W. Bush siempre habló de "guerras preventivas", es decir, vamos a matar antes de que nos maten. Lo de Iraq fue la acción más vergonzosa y repugnante durante su gobierno. Podríamos recordar también al hombre que lanzó la bomba atómica en Hiroshima, nunca se arrepintió de su acto e incluso dijo que lo volvería a hacer si fuera necesario porque eso ayudó a que hubiera menos victimas. Aun así, EUA siempre quiere erguirse como héroes de esta historia (¿el país que vela por la paz es el que más armas vende? ¿Y construyen armas nucleares para no usarlas nunca?*), defensores de la democracia y la libertad y no sé cuántas cosas más, y sus ciudadanos, inocentemente se lo creen, por eso están allí, esta noche, tan locos, tan eufóricos, tan felices y contentos.

Yo no digo que Osama Bin Laden merecía vivir, no soy nadie para hacer una declaración de ese calibre, pero es cuestión de lógica percatarse de que aquí el problema apenas comienza. Al Qaeda no dejará de existir porque su líder haya muerto. El tubo años enteros para adiestras y supervisar a la gente que se quedaría con el poder cuando muriera, no era estúpido, eso ténganlo por seguro. Habrá venganza, seguro que la habrá y no sé cuánto tiempo le llevará al pueblo estadounidense comprender la situación que tendrán en un futuro ya que al parecer nunca han comprendido algo bastante básico: la violencia genera más violencia, el odio genera más odio.

Es difícil para nosotros comprender por qué celebran tanto. Viven un momento de euforia total con la vana idea de que por fin se ha hecho justicia, no puedo comprender eso porque, como dijo alguien por allí, no sé puede comprender a una sociedad a la cual no pertenecemos, tan cercana, sí, pero tan distante a la vez. Hay una frontera (y no me refiero a la física) que nos impide comprender a EUA. No actuamos de la misma manera ni tenemos la misma cultura. Nosotros nunca tuvimos un 11-S, ni tenemos un ejército que sea capaz de declarar una guerra (estoy hablando de México). Es como decirle a un norteamericano que comprenda la razón por la que tantos latinoamericanos abandonan sus países y familias para embarcarse en el calvario de cruzar la frontera, si en verdad lo comprendieran no serían tan racistas. Lo que nosotros sí sabemos —y probablemente el pueblo de EUA no— es que, cuando matas a un líder como Osama, la violencia aumenta a niveles espantosos. No tenemos terroristas, es verdad, tenemos narcotraficantes, pero ambos tienen una cosa en común, usan el terror para amedrentar, para acorralar, para intimidar. Jamás festejaríamos la captura de un capo de la mafia porque sabemos que, tarde o temprano, las balas se escucharan a lo lejos, colgaran cuerpos de los puentes peatonales, se pondrán mantas con mensajes que atemoriza, aparecerán hombres mutilados ¡Sí, se vengaran, por su líder asesinado! (la lucha por el territorio es otra cosa). Estoy segura que cualquier grupo extremista haría lo mismo.

Hay que esperar para ver qué sucede en los próximos días, meses o años pero, así como hace casi una decada, me atrevería a decir que hay un antes y un después del 2 de mayo del 2011.

No es pesimismo, es cuestión de lógica.

2 comentarios:

Nana dijo...

Antes o después de la venganza de Al Qaeda EE.UU. encontrará otro país, sino es el mismo Afganistan, contra quién pelear, como lo dije anteriormente, es un Imperio Bélico, su filosofía es luchar o morir, su principal fuente de ingresos es la venta de armamentos. La guerra terminará hasta que ambos contrincantes sean derrotados. ¿Quién es más culpable? Si lo juzgamos por el número de muertos... nuestros vecinos del norte llevan la delantera, ahí si como dicen "Que Dios los bendiga". Por cierto, te copio y pego una carta de Bin Laden que circulo hace rato por la web:

Osama Bin Laden's letter to the United States:
”You have starved the Muslims of Iraq, where children die every day. It is a wonder that more than 1.5 million Iraqi children have died as a result of your sanctions, and you did not show concern. Yet when 3000 of your people died, the entire world rises and has not yet sat down.”

L.K.M.L dijo...

Es una triste realidad pero es verdad. Es la guerra, esa falta de perdón, esos escrúpulos que nos mueven a joderle la vida a otros la que nos tiene Hundidos.

Recuerdo las palabras de Carl Sagan... con qué facilidad nos matamos, con qué facilidad nos odiamos unos a otros .

Y las palabras de Bin Laden me recuerda a una carta abierta que escribió Hugo Chavez a ¿Alejandro Sanz? donde le decía algo parecido.

En fin, es la ceguera y la ignorancia la que no nos hace ver la realidad de las cosas.