23 oct. 2010

Alí Chumacero (1918 - 2010)

"Si acaso el ángel me mirara,
abierta ya la niebla de mi carne,
sin nubes, sin estrellas,
sin tiempo en que mecer la luz de mi agonía,
encontraría tan sólo a ti, oh muerte,
llevándome a tu lado, fiel;
te encontraría tan sola a ti, sin mí,
ya sin cuerpo ni voz,
sin angustia ni sueños,
te hallara entonces pura, oh muerte mía".
(Muerte de un hombre - Alí Chumacero)
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Se nos fue otro grande de las letras y nosotros nos quedamos tan huérfanos de palabras y de poemas. Se va al cielo de los grandes aquel que con su estilo prodigio supo rescatar las ideas y plasmarlas en papel.

Maestro de maestro. Acaponeta, Nayarit hoy llora la muerte de uno de sus genios. Se va al Parnaso, patria de los poetas, a respirar de las letras que otros hicieron grandes. A codearse con los que, en su arte, años atrás otros brillaron. A compartir la rima de los que se fueron hace años.

Se va, seguramente, con la satisfacción de haber hecho todo lo que pudo en esta vida.

Año de tragedias en el mundo y varios poetas, escritores, novelistas no soportaron tanto dolor y se fueron de aquí sin mirar atrás, y nos dejan así, tan solos, tan muertos vivos, deambulando dolor en un país donde nos falta cultura y nos sobran las muertes.

Chumacero se va, encontrará en el camino a Monsiváis, Dehesa y Saramago. Los cuatro cantarán canciones alegres en el cielo de los prodigios mientras nosotros lloraremos sus perdidas aquí en la Tierra.

QUE EN PAZ DESCANSE
Alí Chumacero
(1918-2010)

Fobia Social: Cómo es vivir con el "virus" del miedo

LKML (Verano del 2010).


"Duro, intenso y precario... 
Se enfrentaba cada día
al oleaje en el trabajo. 
Y una mañana la cobardía 
lo paralizó en la puerta
 y no entró a la oficina.

Volvía a despertar 
empezaba el periódico
-como tantos -por detrás. 
Vio y sintió la noche
del planeta y su desastre,
 tuvo miedo y decidió
no salir a la calle."*

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Éste blog tiene poco más de 400 entradas escritas hasta el día de hoy. De todas esas quizá dos o tres mencionan brevemente mi Fobia Social, sin contar, por supuesto, el escrito que hay sobre mí en la barra lateral, donde también la menciono por mera presentación.

Son muchas las razones por las que no suelo hablar de este problema en mi blog, pero aquí van algunas de ellas:

1.- No es un diagnostico oficial (a pesar de que fue una psicología quien me lo dijo por primera vez).
Cuando ingresé a la Escuela de Biología (poco antes de que este blog fuera creado) además de la típica entrevista de ingreso también se incluía una entrevista de 20 minutos con una psicóloga. Ella me hizo 50 preguntas sobre mi relación con la sociedad y el trabajo grupal y contesté de la manera más sincera posible. Ella, muy amable y simpática por cierto, mencionó que el resultado parecía indicar que tenía un Trastorno de Ansiedad, más concretamente Fobia Social y que, en un momento dado, convivir con esta fobia podía convertirse en un problema que tarde o temprano podía impedirme tener una vida "normal". El nombre de la fobia se me quedó grabada en la mente pero no investigué más sobre el tema pues creí que yo era una persona asocial mas no fóbica (como siempre, la negación antes que la aceptación).

2.- Por vergüenza.
Somos seres sociables ¿no? La evolución (o la creación, dependiendo de su ideología) nos dio las herramientas para convivir en comunidades, en grupos. Todo lo anterior, en conjunto, conforma lo que comúnmente llamamos sociedad. Los grandes cambios que ha dado la humanidad en estos miles de años que nos preceden se dieron gracias al trabajo en equipo. Los grandes avances, lo que hace que una nación funcione es la sociedad misma que trabaja como un enorme engranaje y nos preparan desde pequeños para un día formar parte de ese engranaje; por eso nos mandan a la escuela, a la universidad. Nos educan para trabajar en sociedad, entonces ¿con qué cara voy yo a decir que le temo aquello a lo que se supone que estoy predispuesta a formar parte algún día? ¿Y si me toman por ridícula? ¿Por loca? ¿Por exagerada? ¿Cómo le digo yo a esas personas que no es una exageración? ¿Cómo les explico que no es un capricho?

La sociedad exige unos estándares que debemos seguir para formar parte de ella. Cuando esos estándares no se cumplen y tú vas contracorriente, contra lo establecido, recibes marginación de la misma sociedad de la que tienes que formar parte. Cuando perteneces a una minoría la sociedad se encarga de señalarte, humillarte, o en casos más intolerables, de matarte. Aquí podemos incluir la raza, la religión, la preferencia sexual, discapacidad física o alguna enfermedad (el SIDA, por ejemplo).

No es lo mismo para mí decirle a la gente que soy una persona callada, reservada, tímida, que decir que tengo un problema psicológico, porque siento que si digo esto último ellos me darán una mirada condescendiente, quizá me tengan lástima o, pero aun, me discriminen.

3.- Internet es el lugar donde puedo mostrar mi verdadero Yo.
Otra de las razones por las que no suelo mencionar mi problema en mi blog es sencillamente porque este es el medio que utilizo para olvidarme de él. Mientras que muchos usan Internet para crear una falsa imagen de ellos yo lo hago para expresarme tal y como soy en verdad, para mostrar la personalidad que muy poca gente conocen de mi (sólo mis papás y hermanos). Es en Internet donde puedo encontrar la paz que la calle o los lugares públicos no me pueden dar.

No adquirí mi fobia por el uso desmesurado de Internet (como algunos pueden estar pensando) pues como lo explicaré más abajo mi miedo empezó el primer día en mi nueva escuela, cuando yo tenía 9 años y no sabía qué era la WEB.

Este blog bien podría estar escrito en una libreta y escondido debajo de mi colchón pero eso no fue posible porque no me gusta cómo escribo a mano y además siempre quise tener un blog para que quizá alguien se pueda identificar con las palabras que aquí yo escribo.

4.- Creí que podía lidiar con ello toda la vida o más bien que yo misma podría superarlo con el tiempo.
Sí, igual que la gente que fuma, toma o consume droga, crees que tienes todo bajo control.

Como mencioné un poco más arriba yo me empeñé durante mucho tiempo en decir que esta era mi forma de ser, que yo era una niña callada, reservada, tranquila y educada. Esa es la imagen que muchas personas fuera de mi círculo familiar más cercano tienen de mí. Me podía catalogar dentro de lo que se denomina "asocial", una persona que no interactúa mucho con la sociedad pero que tampoco la desprecia (eso es un anti-social).

¿Pero hasta qué punto mi comportamiento entra dentro de lo normal y hasta dónde se convierte en un problema de vida? Esa es la cuestión. No sé si todas las personas asociales tienen fobia social (con síntomas incluidos) o si por el contrario, es un estilo de vida que ellos mismos han deseado tener. Eso no me queda muy claro, pero yo sufro mi asocialidad. Más abajo lo explicaré.

Quizá fui más consciente de mi problema hace relativamente poco tiempo, desde que dejé la carrera de Veterinaria y empecé a buscar trabajo, (que ha sido toda una pesadilla para mí). No es una lucha contra la búsqueda de trabajo y yo. Es una lucha contra mi fobia y mis ganas de encontrar un trabajo. No sé si logro explicarme muy bien, pues hasta a mí me resulta confuso a veces.

¿A qué viene todo este post?
Hace dos días, revisando mis correos (bastante) atrasados de Hotmail me encontré con el e-mail de una compañera de preparatoria que actualmente estudia psicología en Tepic, Nayarit. Usualmente me manda correos cadena por lo que ni siquiera me molesto en abrirlos y van directo a la papelera. Esta vez me detuve a leerlo antes de eliminarlo pues sólo me lo envió a mí, y eran dos videos cuyo título era Fobia Social. Los videos venían con un pequeño mensaje de ella que decía: "Linda, te mando estos videos porque cuando los vi me acordé de ti". Pongo los videos a continuación por si alguien gusta verlos. Duran poco más de 5 minutos cada uno y confieso que sentí escalofríos cuando los vi pues me reflejan en su totalidad.
















En los videos se explica perfectamente lo que es la Fobia Social, a continuación pondré una serie de miedos que se derivan a causa de este problema y mi experiencia con cada uno de ellos (sí, TODOS los tengo yo):

Antes que nada mencionaré los síntomas de un Ataque de Pánico o Ataque Ansiedad: elevación de la frecuencia cardíaca (palpitaciones), temblor en las manos y las piernas, sudoración, sensación de ahogo, sensación de atragantarse, opresión o malestar en el pecho, molestias abdominales (en mi caso colitis nervioso que me llega de golpe), sequedad en la boca, sonrojo, inestabilidad, mareo o sensación de desmayo, escalofríos, y en mi caso además siento que me quemo por dentro (excepto las manos que las tengo muy frías), como un ardor que recorre mi cuerpo.

Así que cada vez que abajo mencione las palabras "Ataque de pánico" o "Ataque de Ansiedad" es porque aparecen en mí los síntomas antes mencionados.

*Ansiedad Anticipatoria.
Por ponerles un ejemplo clarísimo: Si mi mamá me dice: "Linda, el próximo Jueves vamos a la tienda para comprarte ropa"... bueno, pues para lo que muchas jóvenes de mi edad es un sueño hecho realidad (ir de compras) para mí es un verdadero infierno. Si mi mamá me dijo esas palabras un lunes desde ese día hasta que llegue el jueves es anticiparme a lo que vendrá: "¿Y si hay mucha gente? ¿Y si la ropa no me gusta? ¿Y si no hay de mi talla? ¿Y si el vestidor es muy oscuro/claro/abierto? ¿Y si el pantalón me queda largo?" Por supuesto que las preguntas no se las digo a mi mamá pero rondan mi cabeza y me quitan el sueño. SÍ, eso me quita el sueño. No es una exageración (ojalá fuera una exageración).

* Preocupación por llegar a ser el centro de atención cada vez que nos encontramos con alguien.
Soy de las personas que se cruzan la calle para no tener que saludar a otra gente sentada en las banquetas y más cuando son conocidos. Esto puede sonar hipócrita y mal educado, quizá eso es lo que más me entristece de esta situación. Lo que para algunos es lo más normal del mundo (saludar a alguien) para mí es un suplicio. Quizá piensen que estoy exagerando, no los culpo, si estuviera en su lugar también dudaría de mis afirmaciones. Hay veces que cuando me encuentro con conocidos siento que mi corazón va a colapsar y no precisamente de felicidad. Hay ocasiones en me bloqueo tanto que no salen palabras de mi y ni un "Buenos días" puedo decirle a la vecina de enseguida. Es frustrante, yo, la joven asocial se los dice, es bastante frustrante.

* Temor a propósito de que alguien nos mire y observe lo que estamos haciendo.
Esto es bastante común. Algo que desencadena en mí un ataque de ansiedad es cuando alguien ve lo que estoy haciendo (o lo que estoy escuchando). No soporto que la gente me mire cuando estoy escribiendo o usando la computadora. Siento que si esa persona se pone detrás de mí en un momento dado me preguntará "¿Qué estás haciendo?", cosa que casualmente sucede, y quienes me conocen saben que mi respuesta es la misma: "Nada", cuando en realidad sí estoy haciendo algo, es sólo que no se los digo porque me aterra que, cuando les dé la respuesta real, ellos piensen que lo que estoy haciendo/escuchando es ridículo.

Sí, entro en pánico por una situación tan normal como la anterior, y aquí da igual que la persona que me observe sea mi mamá, mi hermano o (cuando trabajaba) la dueña del ciber. El grado de ansiedad en mí es el mismo. Quizá por fuera nadie lo note pero, como se dice en el video de arribita, por dentro estoy viviendo un infierno, sin exagerar.

* Temor a que nos presenten.
Este es uno de los miedos más grandes que tengo y muchas veces evito salir para tener que cumplir con este protocolo. Salir con mis papás al centro comercial, por ejemplo, implica que es muy probable que se encuentren con gente conocida y se tenga que dar el momento en que me tengan que presentar con esa persona lo cual, una vez más, me aterra. Y voy pensando en ello desde el momento en que me invitan a salir de casa hasta el momento en que por fin regresamos a ella. Es allí donde mi calvario termina y vuelvo a la seguridad de las cuatro paredes que me protegen del mundo.

* Temor a propósito de comer o beber en público.
Este es un clásico, cuando mis papás nos invitan a salir a comer (principalmente en lugares abiertos) usualmente mi respuesta es: "¿No podemos pedir la comida para llevar y comer aquí en la casa?" Obviamente su respuesta es un rotundo "¡NO!" acompañado del sermón que sólo un padre te puede decir: "Nunca salen... siempre están encerrado en las cuatro paredes... eso no es bueno... salgan a respirar aire puro, etc.".

Yo no disfruto la comida cuando comemos fuera, sobre todos cuando son lugares abiertos y concurridos. Si es en un restaurante suelo tomar el lugar donde le doy la espalda a la mayoría de los comensales, de esa manera me concentro en quienes me acompañan y no en preguntarme quién me está mirando comer XD.
Lo más seguro es que usted, querido lector, diga: "¡Esto no tiene sentido!" y probablemente tenga razón. Una fobia consiste en un miedo IRRACIONAL. La palabra IRRACIONAL aquí es la clave puesto que yo estoy consciente de que mi reacción es absurda, no es normal, no está bien... pero tampoco sé cómo combatirla.

* Dificultad para manejarse en comercios y gestiones administrativas.
Aquí puedo incluir TODAS las gestiones administrativas que un Ser Humano se enfrenta en la vida. Pero además, cuando estoy frente a una persona con dinero de por medio se me olvida sumar, restar, dividir y multiplicar (y de milagro no se me olvida hablar). El más claro ejemplo de todo esto ocurrió hace un par de años cuando trabaja en un expendio de cerveza: Un hombre llegó, pidió un producto el cual costaba $18 y me pagó con un billete de $100. Pues qué creen... no fui capaz de darle el cambio porque no recordaba cuánto era 18-100. Fue una experiencia tan verdadera como humillante. Una resta sencilla, un resultado bastante obvio pero mi mente se quedó en blanco y no fue capaz de hacer ese simple cálculo. Lo que hice fue devolverle el billete de $100 a la persona y decirle que no tenía cambio (tenían bastante para ser sincera, y de hecho lo tenía a simple vista pues estaba sacando las cuentas del día anterior). El tipo me miró de forma rara, miró el dinero que tenía sobre mi mesa, tomó el billete y simplemente dijo "Bueno, después vengo a pagar". Creo que no pasaron ni quince segundos desde el momento en que se fue hasta que mi mente volvió a funcionar y el numero 82 apareció por todos lados.

Este es sólo un ejemplo, pero sucedió lo mismo cuando trabajaba en el Ciber-internet hace unos meses. ¡Tenía que usar calculadora para restar 50-16 ó 20-7! ¡¿CÓMO ES ESO POSIBLE?! Hasta un niño de primaria sabe el resultado. Tampoco miento al decir que muchas veces se me olvidó cómo usar la copiadora y me justificaba diciendo que la maquina no estaba funcionando. Sé cómo funciona, es sólo que lo olvidaba cuando tenía alguien frente a mí mirándome mientras sacaba la copia. Llegué incluso a desconectar el cable de Internet para que el ciber se quedara solo y poder volver a "la normalidad". Entiéndase "normalidad" como dejar de temblar, de sentir un nudo en la garganta, de hacer que mi corazón dejará de latir tan rápido, dejar de sudar tanto, etc.

Esto sin contar el hecho de que cuando trabajaba en la Cervecería y en el Ciber-internet tenía colitis nerviosa, dolor de cabeza e insomnio (pues "anticipaba" en mi imaginación todos los problemas que vendrían en los días posteriores).

* Terror a dirigirse a un público o grupo de amigos.
Afortunadamente nunca hice un ridículo con esto pero es obvio que no lo soporto.

* Aversión a realizar llamadas telefónicas.
Aquí van tooooodos incluidos, desde mis familiares más cercanos hasta mis abuelos, pasando por mis tíos y ni qué decir de mis primos o otro tipo de persona con la que no tengo nada que ver. Ya no hablemos pedir comida a domicilio porque de marcar el número no paso. Mi celular tiene registradas 17 llamadas desde que lo compré hace un año, 12 de esas llamadas no las hice yo. Cuando suena el teléfono en casa es usualmente mi mamá o mi hermano son los que contestan. Si llego a contestar yo vuelve lo mismo que dije anteriormente: dolor de cabeza, presión alta, corazón latiendo rápidamente, manos heladas, me tiemblan los pies. Son sensaciones que no se van hasta que por fin cuelgo el teléfono.

Otra cosa absurda en esto es que, cuando alguien me llama o tengo que llamar a alguien, tengo que estar en una habitación sola, de preferencia oscura, si el ventilador está prendido tengo que apagarlo, si tengo música tengo que detenerla, si está la TV encendida también suelo apagarla. Necesito que nada me distraiga. ¿Ridículo? Esto es lo que le sigue a ridículo. Mi mamá habla por teléfono mientras prepara la comida, limpia la mesa y le da órdenes a mi hermano para ir a las tortillas y lo hace con tanta naturalidad que termino sintiendo envida (de la buena) de ella XDD.

* Dificultad para confrontarse en el trabajo o hacer reclamaciones (incluso si se tiene la razón y el derecho de hacerlo).
Volviendo a los lugares donde he trabajado. No sé cuántas veces pude reclamar y nunca lo hice por miedo a la respuesta que tendrían las dueñas de los negocios. En una ocasión no nos pagaron horas extras porque no fui capaz de decirlo a la encargada del expendio donde trabajaba :(

* Las fiestas y reuniones son una pesadilla y el comportamiento de la persona que tiene fobia social consiste en ponerse cerca de la puerta o encargarse de discretas tareas que le permitan huir de la situación.
¿Reuniones? Se me vienen a la mente las de Navidad. No me pongo en la entrada, porque usualmente ya están ocupadas, pero sí al lado de la pared, de preferencia donde haya otra cosa que me tape del resto de los invitados.

La Navidad me fascina, es mi época favorita del año, pero la festividad del día 24 lo sufro bastante. Mi ataque de pánico comienza desde que llegamos a la casa de mis tíos o casa de mis abuelos hasta que damos el famoso abrazo de las 12 de la noche. Detesto ese momento que para muchos es el más esperado. Me da pena hacerlo, no me gusta, me siento incómoda, pero no es porque no me agrade estar con ellos, de hecho amo a mi familia materna y paterna, me encanta ver cómo ellos se divierten en esas reuniones, pero me siento tan ajena a eso, tan distante.

¿Cuál es mi momento favorito de ese día? Cuando regresamos a casa y allí con mis papás, hermanos y Sarai hacemos nuestro pequeño intercambio de regalos. Allí siento que soy yo misma, sin escudarme bajo ninguna falsa personalidad. La niña seria y tranquila se esfuma porque estoy en verdadera confianza.

Es curioso pues, cuando era niña, disfrutaba estas fiestas navideñas como no tienen idea.

Tendencia a rehuir espacios cerrados donde hay gente.
No me hables de discotecas, centros comerciales, tiendas, camiones o plazas donde allá mucha gente porque no lo soporto. Me siento bastante mal. Recuerdo cuando fuimos a ver Harry Potter 5 el día en que fue estrenada en cines. Estaba la sala en su capacidad máxima, me sentía con una ansiedad tan horrible que salí del cine sin poder recordad ni una sola escena de la película. Aun hoy es como si jamás la hubiera visto.

* Sensación de que todos nos miran y nos desvalorizan.
Tal y como suenan estas palabras.

* Temor a que nuestras intervenciones parezcan ridículas, pobres o inadecuadas. Miedo a 'quedarnos en blanco'.
Tal y como suenan estas palabras.

Creo que lo más malo de tener un problema psicológico es que este (muchas veces) no se ve. No es algo visible, ni palpable. No es como cuando tienes gripe o tos. O como cuando te lastimas una mano o te cortas con algo. Eso mismo puede influir a que muchos no lo crean. O que confundan tu pasividad o tu depresión con flojera o tu forma de ser. También ocurre que si no hablas nunca sabrán los demás que tienes un problema.



¿Pero en qué momento me convertí en lo que soy hoy?
Yo recuerdo el día, el momento y la edad en que cambié mi personalidad. Lo sé perfectamente y lo tengo tan grabado en mi memoria como si hubiera ocurrido ayer. La situación es tan trivial y ridícula que ni yo puedo saber por qué razón reaccioné como lo hice y por qué mi mente a partir de allí se cerró tanto a la sociedad como lo está ahora mismo.

Fue en mi primer día en mi nueva escuela (después de que nos cambiamos de ciudad). Yo tenía 9 años y de repente me encontraba frente a una nueva maestra y 30 niños a los que yo no conocía. Allí tuve el primer ataque de ansiedad del que tengo memoria. Tenía que presentarme frente a mis compañeros, decir mi nombre, la ciudad y la escuela de donde venía. No fui capaz de hacerlo. El miedo me paralizó tanto que lo único que recordaba era que mi nombre era Linda, olvidé mis apellidos y mi segundo nombre. Recuerdo que mi maestra (Alba, era su nombre), me dijo "¿entonces no tienes apellidos? ¿Te llamas Linda, sin apellidos?" ella sonrió, los niños rieron y yo tenía ganas de huir lejos de allí, volar a otro lado. Hubiera salido corriendo si mis pies no estuvieran tan pegados al piso. Pero ni siquiera podía llorar, las lágrimas no me salían... y los niños seguían riendo, porque yo no tenía apellidos.

Fue la maestra quien se encargó de presentarme frente a los alumnos. Ella era una buena maestra y mis compañeros unos buenos alumnos pero yo no los sentía míos y tenía ganas inmensas de regresar a mi otra escuela, con Myriam y Lupita, mis dos mejores amigas.

Ese mismo día llegó el segundo ataque de ansiedad, cuando quedé en ridículo frente a mis compañeros al darme cuenta que yo era la única que no sabía dividir. Aun no nos habían enseñado a dividir en mi escuela anterior. Y después llegó el tercero, unos minutos antes de salir al recreo las niñas que se sentaban a mi alrededor me invitaron a saltar la cuerda, en su momento les dije que sí, pero cuando la campana sonó el miedo me volvió a paralizar y no fui capaz de acompañarlas, les dije una mentira que ya ni recuerdo, algo que justificara la razón para rechazar su propuesta.

Jamás me volvieron a ofrecer una invitación para jugar con ellas y con el paso de las semanas aprendí que la soledad me daba la tranquilidad que antes encontraba con mis amigas. Entonces comprendí que si la soledad me hacía sentir bien y evitaba estos extraños síntomas que me daba cuando me encontraba con alguien o convivía con otra persona pues haría de la soledad mi mejor amiga, y así fue. Y así es donde estoy ahora.

Es como si tuviera una doble personalidad, mi familia conoce la verdadera, la de toda la vida y ante la sociedad muestro la imagen falsa, la de la joven seria y callada que por dentro se muere de los nervios y sufre un verdadero calvario cada vez que se tiene que enfrentar a eso que los demás ven con naturalidad.

La gente no me cree cuando digo que yo no tengo amigos. No pueden ellos concebir una realidad tan alejada de la sociedad misma. Pero esa es mi verdad, durante los últimos 13 años mi vida ha girado un círculo muy pequeño. Dicen los que saben que me estoy perdiendo de mucho, y probablemente tengan razón. Lo que sí sé es que durante años me protegí de manera exagerada de algo que me hacía sentir mal y disfracé mi problema bajo el eslogan de "personalidad" ¿por qué razón? Ya lo expliqué más arriba, yo misma veo el miedo a la sociedad como algo tan ridículo que me da vergüenza admitirlo frente a los demás. Quizá sea el miedo a que ellos no me crean, que piensen que uso esto como una justificación para no hacer o lograr algo, lo cual me deprimiría aun más.

Tengo que solucionarlo porque dicen que vivir con miedo no es vivir. Para continuar con mis metas en la vida primer tengo que solucionar aquello que tantos años me ha privado de vivir al máximo. Según dicen por allí la fobia social es algo que acompaña a las personas durante toda su vida, es una lucha constante, hay casos tan extremos que hasta se necesita medicación, espero nunca llegar a eso, pero si es una lucha constante espero encontrar las herramientas para enfrentarme a ese enorme engranaje que hace que todo funcione.

Dicen que suerte y ganas son las que se necesitan para enfrentar eso, así que espero que nada de eso me falte.

Y ya he terminado mi post-fóbico-asocial-depresivo-del-año.

Sean felices con la sociedad ustedes que ya tienen la habilidad para hacerlo. Yo ya veré cómo le hago para enfrentarme al mundo :)

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Fuentes:
* Canción: El Virus del Miedo de Ismael Serrano - Audio MP3 y Letra
- Fobia Social y Timidez
- Documental sobre Trastornos de Ansiedad (YouTube 1, 2, 3, 4 y 5)

14 oct. 2010

Los 33 mineros del desierto de Chile...

El mensaje que se convirtió en milagro.
La primera señal de vida que dieron los mineros.
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Nunca tan pocas palabras fueron capaces de albergar tanta esperanza. Jamás un desierto había llevado al mundo tanta calidez e ilusión. "Los 33" nacieron de la tierra herida y seca, y se convirtieron en un enorme ejemplo de valor y tenacidad. Chile y Bolivia le demostraron una vez más al mundo de qué están hechos sus héroes. De qué tamaño es la grandeza de la perseverancia y el trabajo en equipo. De cómo la ganas de vivir pueden superar la adversidad y las estimaciones fatalistas.

El mundo fue testigo de cómo se construyen los milagros. De cómo se alimenta la fe cuando muchos creen que ya todo está perdido.

Aquel mensaje que emergió de las profundidades de la tierra será un recordatorio de una batalla ganada. Estandarte sencillo y humilde como aquellos que quedaron inmortalizados en un número de dos digitos. Mineros heroicos, porque todos los mineros del mundo son héroes. Profesión que refleja la humildad y muchas veces las condiciones infrahumanas con las que trabajaba. Porque se meten a las entrañas de la tierra para remover escombros y poder tener un plato de comida en la mesa al día siguiente.

"Los 33" serán el reflejo vivo de aquellos mineros que no tuvieron tanta suerte como ellos. Aquellos héroes anónimos que quedaron sepultados entre tierra, escombros, impunidad y vergüenza. Desde México hasta China. Sus fantasmas hoy rondan los senderos chilenos, gritando silenciosos por una justicia que nunca llegó para ellos.

El ave Fénix renació en el desierto de Atacama una y otra vez en 24 horas para renacer junto con él la fe de toda una nación ante los ojos de un mundo maravillado que convirtió la alegría nacional en una festividad que rompió fronteras, idiomas, países y religiones. Porque cosas como estas son las que muestran el lado humano de las personas. Las que nos unen por un bien común. Las que merecen ser recordadas para la eternidad.

"Los 33" vinieron a recordarnos que aun existen las historias con final feliz, las tragedias convertidas en victorias, las lagrimas de tristeza que se trasforman en alegría, y la aventura de sentirse vivo otra vez.

Que nunca jamás ocurra algo como esto. Que los 33, desde su humilde condición de mineros, sean la voz de los sin voz, de aquellos que se adentran todos los días bajo toneladas de tierra y que piden algo más de seguridad para un trabajo tan inseguro. Que no callen, porque si lo hacen, otros padecerán el infierno que ellos vivieron y quizá, probablemente, no corran con la suerte de haber nacido en tierra chilena.

La República de Chile puede sentirse orgullosa de su victoria. Ha sido un año difícil, sin duda alguna, pero este año es quizá el que más lecciones nos ha dado. Que nunca se rindan y que sigan así, alimentando y alentando a aquellos que con sus actos nos recuerdan el maravilloso significado de la vida.

Un enorme abrazo a todos aquellos que participaron en esta gran lección. Un ejemplo a seguir por donde se mire.

Los 6 socorristas que bajaron a la mina para subir a los 33.
Esta captura fue tomada después de que todos los mineros
habían sido subidos a la superficie.
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Fotos de The Big Picture (Galería 1 - Septiembre del 2010) (Galería 2 - El Rescate)
"Los otros héroes de Atacama" de lainformación.com