26 may. 2012

Tradiciones eclipsando primaveras...

¿Ven el eclipse? ¿lo ven? Yo tampoco.

La primera vez que fui testigo de un eclipse solar fue el 11 de julio del 1991, cuando tenía 3 años y mi familia estaba vacacionando en Guadalajara. De aquel entonces sólo mantengo vagos —muy vagos— recuerdos. En aquella ocasión fue un eclipse total de sol; el más hermoso que existe según dicen (todos deberían tener la oportunidad de ver uno en la vida, en serio). Muchos años después vi un eclipse parcial, esta vez estaba en Escuinapa. Fue un momento inesperado y el cual logramos observar gracias a que mi tío nos habló por teléfono para pedirnos que saliéramos a la calle y tratáramos de mirar al sol con unos negativos de fotografías. Fue un fenómeno maravilloso pero brevísimo y eclipsado —irónicamente— por las nubes que había ese día. Eran épocas en que el Internet era sólo un sueño lejano para nosotros así que no había oportunidad de anticipar el evento; al menos, claro, que leyéramos periódicos, viéramos los noticieros de la TV o escucháramos la radio, cosas que por supuesto no hacíamos. xDDD 

Así que cuando supe con cierta antelación que el 20 de mayo habría un eclipse anular me convencí que lo vería así tuviera que recorrer toda la República Mexicana meterme a una playa donde habría más de 40,000 personas. Esa acción la podrá realizar una persona convencional —de hecho, parece que les gusta— pero ¡Hola! Aquí está la niña cuya peculiaridad es la de tener un distanciamiento de un metro a la redonda con cualquier otro ser humano, y una distancia menor significa una violación al sagrado espacio personal y se paga con un cutterazo de mi parte (Mami, ¿ya entendiste por qué razón llevaba el cutter (navaja pequeña)? Es un arma de defensa personal, obviamente ¬‿¬). 

Vivo en el último municipio al sur de Sinaloa, casi colindando con el estado de Nayarit; así que sólo nos tocaría ver poquito del eclipse (casi el 40%) porque éste coincidiría con el ocultamiento del sol. El primer problema con el que me enfrenté era ese; buscar un lugar para verlo sin que ninguna edificación me tapara la vista. Vivo en una ciudad pequeña, así que el edificio más alto sigue siendo la Iglesia xD. Fue entonces cuando mi hermano se unió a la misión de encontrar otro lugar. Pensamos en subir una pequeña loma que empieza justo al cruzar el arroyo que atraviesa la ciudad pero mi papá insistió que nuestra subida sería en vano. Todo aquello está habitado y el horizonte es invisible porque las casas que hay tapan la vista. Pensamos en ir a otra loma cercana a La Capilla del Gallo, pero a esas horas sería muy peligro porque aquella zona está prácticamente deshabitada. Nuestra tercera y última opción era ir a la playa y presenciar el atardecer y el eclipse desde allí. Las playas de Escuinapa quedan a varios kilómetros alejadas de la cabecera municipal y no hay trasportes urbanos que lleguen hasta allí. Algunos te dejan afuera de ella y se tiene qué caminar muchísimos metros para encontrarte con el mar. También existe la opción de llamar a un taxi pero sale tan caro que para pagar tendrías que vender el riñón izquierdo y parte tu pulmón. 

Por cosas de la vida a las que Paulo Coelho llamaría ‘conspiraciones del universo’ —y a las que yo llamaría simples coincidencias calendáricas gregorianas— este eclipse anular de sol coincidiría con La Tradicional Fiesta del Mar de Las Cabras. [Para leer la visión perfecta, idealista, familiar y romántica de esta festividad centenaria celebrada en las playas de mi ciudad pueden ir aquí y leerlo por ustedes mismos; dudo que con lo vivido aquel día yo tenga las ganas y la dedicación para hablar tan bonito de semejante evento así que sobre aviso no hay engaño y todo lo demás que diría mi abuelita, eh xDDD]. Básicamente, y para resumir, la Fiesta de las Playas es un evento en el cual muchas familias compran enramadas (pequeños cuartos hechos con rama de palmera) y acampan a la orilla del mar durante cinco días. En ese lapso de tiempo hay eventos deportivos, conciertos, concursos, juegos mecánicos y shows de diversos tipos. 

Hay un evento parecido a este en la playa de El Médano Blanco en Angostura, Sinaloa, sólo que se da en Semana Santa y solo he tenido la oportunidad de ir una vez. Aunque allí es como hacer una peregrinación a La Meca: cruzas medio desierto y llegas a un mar pero sin olas, bien raro. (Estoy exagerando, obviamente).

Volviendo a Escuinapa; como mucha gente no tiene autos y los que sí tienen hacen lo imposible para no perder el lugar donde están estacionados, suele haber autobuses que van de la playa a la ciudad llevando y trayendo gente las 24 horas del día. Si queríamos ver el eclipse teníamos que aprovechar esa opción o arrepentirnos el resto de nuestra vida ¡y eso fue exactamente lo que hicimos! (lo primero, no lo segundo). 

El 20 de mayo mi papá nos dijo que él se ofrecía a llevarnos hasta la playa pero que nosotros nos regresáramos por nuestra cuenta, razón por la cual invitamos a mi mamá a nuestra inusual misión porque si no la llevábamos juro que nos hubiéramos venido caminando por tal de no subirnos al autobús democrático. xDDD El camino de ida fue casi maravilloso exceptuando por el hecho de que justo enfrente de nosotros iba un auto con la cara de Enrique Peña Nieto estampada cuando ancho era en el vidrio trasero y, por otro lado, teníamos que ir esquivando los autobuses que llevaban gente a la playa. No sé si estos mismos transportes eran los que en el pasado llamaban ‘Los rápidos del sur’ pero si en verdad lo eran déjenme decirles que hoy han caído en la desgracia y en el olvido porque de ‘rápido’ sólo les queda el nombre... Por lo menos tienen la virtud de poder rebasar a otro de los suyos. :D 

Una vez que llegamos a Las Cabras había una inmensidad de autos por todos lados. Muchísimos. Mi papá dijo: ustedes aquí se bajan, yo ya me voy. Y se fue, así campechanamente como llegó. Mi papá es de los que vería Pequeños Gigantes antes de ver el debate de los presidenciables. (Es broma, señor papá xD). 

Y allí nos quedamos nosotros… en un mar lleno de gente y de autos. Más de 40,000 personas a lo largo de ¿un kilómetro?, con un calor sofocante y una arena que cansaba caminarla y que, además, se pegaba a la piel. Precious Jones sufre como yo; con eso les digo todo. 

Teníamos dos opciones —muy horrible las dos—, una de ellas era caminar entre las calles de enramadas con la alta posibilidad de ver algún conocido y que nos interrumpiera nuestro objetivo de llegar al mar para ver el eclipse, y la otra era caminar por atrás de ellas, por el área del estacionamientos con la probabilidad de que no supiéramos hasta dónde podríamos adentrarnos a la playa. Nos decidimos por la segunda opción y allí vamos mi mamá, mi hermano y yo emprendiendo nuestra misión. 

Lo primero que vimos cuando llegamos fueron autos, y autos y más autos; una hilera bastante modesta de comercios; una carpa de la policía municipal; algunas ambulancias y un pequeño templete del PAN y justo enfrente otro del PRI y una camioneta chiquita del PRD. Muy vacías las tres cosas. El único partido que no hizo acto de presencia fue Nueva Alianza; la gente de Quadri es demasiado hipster para tales eventos. 

Caminando un poquito logramos divisar unos juegos mecánicos y una carpa cercana que en un principio pensé que era un circo, pero acercándonos más noté que era esto: 

No gente, no puedo ni quiero defender lo indefendible.

A ver estimada humanidad, si lleva a su niño pequeño a ver un show familiar como este, ya de una vez permítale ver las películas de Golden a las 12 de la noche, matar a policías y civiles en Grand Theft Auto San Andrea o navegar por los embravecidos mares del ciber espacio sin control parental. Es más, déjele bañarse en la playa solito. 

Después de tomar la fotografía de rigor y notar que efectivamente no era una alucinación, continuamos nuestro camino rumbo al mar. En el trayecto vimos piscinas región 4 y trineos jalados por una moto (el trineo era una java), además de antenas para televisión hechas con la parte frontal de la protección que tienen los abanicos de pedestal y señoras cuarentonas que se quejaban del calor que había en la playa. 

Esa agua está limpia, eh. Aunque no parezca.

Cuando por fin pudimos divisar el mar nos dimos cuenta que el señor de los raspados de hielo quedaba más cerca y corrimos a comprarle. Estaban tan dulces como para matar a un diabético pero la sed era bestial así que no le dimos demasiada importancia. Después de nuestra compra decidimos buscar un lugar para presenciar el evento en primera fila, frente al mar. Vimos un andamio y justo abajo un trozo de madera; más o menos del mismo tamaño con el que Rose salvó su vida en la película Titanic. (¡En ese pedazo de tabla cupimos 3 personas, JACK, TRES!). 

Fue muy chulo estar allí, las olas reventaban a nuestros pies, sin exagerar. Vimos un delfín, y pescaditos que saltaban de vez en cuando. Como llegamos allí a las cinco y media y el eclipse comenzaba hasta las siete saqué el kit de supervivencia digno de cualquier excursionista playero novato y que sería la gran envida del mismísimo Bear Grylls, el cual consistía en: cuatro libros chiquitos de los Récords Mundiales Guinness (Bizarros, Deportes Insólitos, Asquerosos y Criminales), dos paquetes de M&M, Sabritas, Cacahuates, jugos, cutter, tijeras, cámara digital, teléfono celular con linterna incluida (por si acaso nos agarraba la noche), unos binoculares hecho por niños explotados en China y las radiografías de mi difunta abuela trasmutadas en anteojos que nos protegerían de los rayos del sol. 

Aquí también hay un eclipse, pero ustedes tampoco lo ven.

OK, voy a hacer un paréntesis ENORME aquí. Buscando por mil quinientos sitios de Internet y después de encontrarme con comentarios supersticiosos de embarazos y eclipses encontré una serie de recomendaciones donde decía que el mentado fenómeno tenía que verse con un casco de soldador que tuviera un cristal de 14 sombras porque el de 12 no servía para protegerse. A mí esa indicación me sonó en arameo mezclado con latín y le dio un Home run a mi corazoncito pobretón. ¡Si no tengo dinero para comprar unos lentes de sol mucho menos tengo para conseguir un casco de soldador! ¡Nunca pedí algo como eso para navidad! ¡Uno piensa que nunca lo va a ocupar! ¡No es lo primero que pides cuando apagas las velitas del pastel o cuando ves pasar una estrella fugaz! ¡¡¡JOER!!!

Eclipse visto a través de las radiografías
de mi difunta abuela.
Después de mi berrinche monumental recordé a mi difunta abuela materna y lo liberal que era a la hora de deshacerse de todo aquello que no ocupaba. ¿Qué podía hacer con las cazuelas a las que se les caía el mango? Se convertían en el plato de Watusi, el perro de la familia. ¿Los frascos de vidrio de la mayonesa? Los guardaba en una repisa para cuando le ordenaran análisis. ¿Las ollas oxidadas de los frijoles? Un macetero para plantar hierba buena. ¿Los envases rayados de Coca-Cola? Floreros económicos. ¿Los vasos de las veladoras? Los lavaba con agua hirviendo y los utilizábamos para servirnos agua o refresco. ¿Los envases grandes de yogurt? Recipientes para guardar agua helada en el congelador que a la larga se convertían en una pieza enorme de hielo. ¿Los viejos discos de vinilo de mi abuelo? ¡Platillos voladores para sus nietos! Ya saben, lo típico. :) Entonces pensé… ¿qué haría mi abuela si tuviera la oportunidad de ver un eclipse de sol? ¡Usaría sus radiografías viejas! Obvio ¿no? Así que eso hice. Aprovechando los episodios enteros de Art Attack que mi hermano me obligó a ver cuando era pequeño junto con las manualidades que me enseñó Cositas armé los lentes solares más económicos del mundo. Tenían tres capas/placas de protección (que dudo, en verdad, que protegieran algo) y estaban pegadas con cinta adhesiva unas con otras. La parte negra de la placa no me servía porque entonces el sol no se veía así que sólo utilicé la zona donde se veía el tórax. 

Si cualquier persona utiliza el mismo método que yo NO ME HAGO RESPONSABLE DEL DAÑO QUE SUS OJOS PUEDAN TENER, eh. Cualquier persona sabe que ver el sol al atardecer no lastima tanto la vista como cuando está arriba, donde su brillo se ve más intenso. NO MIREN JAMÁS un eclipse solar con binoculares de largo alcance o telescopios sin la protección adecuada porque el aumento que estos tienen junto con la luz del sol podrían dejarles ciegos o con graves daños en los ojos de manera parcial o permanente. El sentido de la vista es una de las cosas más preciosas que tenemos, no vale la pena perderlo por una imprudencia. :) 


El eclipse comenzó allá por las siete de la tarde y fue precioso y perfecto. Tres olas amenazaron con revolcarnos pero no lo consiguieron y mis manos se dividían entre la cámara fotográfica, mis super-mega-lentes de protección y los binoculares, cosas que provocaron que la gente me mirara más raro de lo que ya me ve, pero me importo tres pepinos y un tomate; yo seguí mirando el sol. Lo vimos hasta que el sol se ocultó en el mar y los pies se nos entumieron de estar tanto tiempo sentados. 

Las fotografías que ven en este post son las mejores que pudo tomar mi cámara digital compacta y, como pueden ver, no hace milagros. Pero pueden visitar esta galería de theatlantic.comesta otra de boston.com para que vean qué chulada de eclipse pudieron observar personas de varios países del mundo. :) 

El regreso fue desastroso, no les voy a mentir. Será que no estoy acostumbrada a esos escenarios y por tal razón no sé lidiar con ellos pero a mí cosas como estas me quitan las ganas de ir a eventos multitudinarios. 

Recorrimos el mismo camino que utilizamos para llegar al mar para tomar el autobús que nos llevaría de regreso a Escuinapa; y es aquí donde México, la capital mundial del surrealismo se hace presente. Los autobuses iban saliendo por turno para que la gente pudiera subirse a ellos, uno por uno. Mientras no se llenara uno no se podían abrir las puertas del otro para que la gente se subiera. La razón de por qué se hacía eso —según dijo uno de los chóferes; y le cito textualmente — era para que ‘nadie le robe pasajeros a nadie’. A ver criatura mía del amor hermoso; si hay 200 personas esperando subirse a un autobús que tiene una capacidad de asientos para ¿45? en qué jodido país significa eso un robo de pasajeros. ¿Dónde vas a meter a tantos? ¿En las cajuelas? ¿Por qué en lugar de tener a la gente acaparando el único paso por donde podían salir los autos mejor no les dejaban subirse de una vez a los autobuses para que escogieran sus asientos y así no hubiera tanta humanidad jalándose las greñas? 


Y miles de años de evolución humana para ser testigos de un tipo borracho gritándole en medio de un mar de gente a otra mujer igualmente borracha que le devolviera la bicicleta que le había robado mientras la otra se desvivía por inventarse palabras altisonante que harían estremecer a todos los representantes de las letras de La Real Academia Española de la Lengua y provocando que Hernán Cortés reviviera y se volviera a morir del puro susto. 

Un hombre —al parecer un cobrador— gritó detrás de mí a todas las personas: “¡POR FAVOR, FORMEN UNA FILA PARA PODER SUBIR AL CAMIÓÓÓÓN!”. La orden era clarísima: UNA fila. Una, no unas. Singular, no plural. UNA SOLA

En México, el concepto de una fila es relativo. Tan relativo es que Albert Einstein hubiera perdido su rebelde cabellera intentando descifrar el concepto. Una fila mexicana se extiende hacia todas direcciones. No tiene cabeza, no tiene un líder que la guíe; llega hasta donde se tope con un objeto físico que le impida seguir creciendo. La fila mexicana está entre una fila india y una fila militar. Es algo que nadie sabe lo que es pero todos piensas que pueden hacerla. Es algo que quedó enterrado en el consiente colectivo de mi patria y que nunca lo hemos puesto en práctica. Si el cobrador hubiera gritado: “FORMEN UNA COLA TORTILLERA” entonces sí hubiéramos entendido. Una cola es algo que entiende cualquiera. Formas una cola cuando vas a comprar tortillas; un acto tan aburrido y rutinario que nadie lucha por ser el primero. Pero allí estaban cien escuinapenses intentando crear una fila. Cada quien hacía la suya y todos encabezaban la propia. 

El verdadero problema llegó cuando las puertas del autobús en turno se abrieron y se comprobó una vez más que no somos capaces de hacer dos cosas tan complicadas a la vez. No podemos mantener una fila mexicana mientras subimos a un transporte. Al parecer eso nos suena muy incompatible. Es algo que he comprobando en Culiacán, Mazatlán y Escuinapa. ¿Han visto cómo se empuja la gente para entrar a los vagones llenísimos en Japón? Pues así sucedió aquí, pero sin respeto. ¿Respeto? No conocemos ese Pokemon. Poco importó los niños que también intentaban subir y las señoras ancianas; mientras nadie gritara “Me estoy muriendo y no puedo respirar” todo parecía estar en perfecta armonía, incluyendo los pisotones, los empujones, las palabras altisonantes y el Récord Mundial Guinness jamás reconocido por el mayor número de personas metidas en un solo metro cuadrado. Agreguen a eso la piel quemada por el sol, el sudor y el olor a cerveza y cigarro y agradezcan a todos los dioses griegos que nadie haya vomitado allí mismo. Yo veía aquella escena y me parecía algo grotesco. Llegó un punto en que me hubiera gustado decirles: “Se pasan plebes, por su culpa Salvador Dalí ya no quiso regresar a México”; para ese entonces mi mamá ya estaba arriba (¡fue la primera que se subió!) y mi hermano también. Yo aun me debatía entre la calidad moral de repetir en mi cabeza “El respeto al derecho ajeno es la paz. El respeto al derecho ajeno es la paz. El respeto al derecho ajeno es la paz.” o sacar mi cutter mientras gritaba —cuál protagonista de la película 300“THIS IS SSSSCUINAPA!” y después amenazar a todos los que me rodeaban como lo hizo el guardaespaldas de Lucero hace años con un grupo de periodistas. Pero cerré los ojos, conté hasta 10 y después me dije a mi misma ¿Qué haría MacGyver en mi lugar? ¿Qué haría Chuck Norris en mi lugar? Abrí los ojos y me abalancé sobre aquella humanidad: le tiré un pequeño garrafón a un señor, el costal de latas de refresco a otro, hice a un lado a una doñita, le salvé la vida a un pequeño que amenazaba con morir aplastado, aventé a la borracha fuera del camino e hice que el respeto al derecho ajeno brillara por su ausencia. Sin darme cuenta ya estaba arriba y sentada en la segunda fila. 

El autobús tardó otros horrorosos e infernales 30 minutos en poder salir de la calle principal porque un desesperado invadió el carril del sentido contrario para llegar primero, pero obviamente se topó con el autotransporte y su existencia se jodió porque tuvo que dar reversa por medio kilómetro para poder entrar al carril correspondiente. JAJAJAJA. Allí es donde otro nombre dado a México cobra sentido: el país de la paciencia eterna. Nadie se quejó. 

Cansados, agotados, despeinados y con menos fe en la humanidad de la que en realidad quisiera, llegamos a Escuinapa noventa minutos después de haber subido al camión. La experiencia del eclipse fue hermosa. Todo lo demás no. Si la última vez que fui a esta fiesta fue hace 10 años y tardé todo este tiempo en volver, puedo tardar otra década en que ésta experiencia se me olvide y me apetezca ir de nueva cuenta, aunque sinceramente lo dudo. Y mucho. Y es que el calor, la arena, la música, el sol y gran cantidad de gente es una combinación que sencillamente no me gusta... pero sólo por el eclipse valió la pena. :)



18 may. 2012

Elementary, who the hell are you?


¡EL FANDOM ESTÁ LOCO, MUY LOCO, TODO LOCO!

Todos los fandoms tienen algo de locura, lo admito, quizá por eso siempre intento tomarlos con pinzas y tratar de entrar a ellos sin hacer mucho ruido. Y si hago ruido por lo menos intento hacerlo muy aparte… como en este blog, por ejemplo. xD 

Obviamente hay de fans a fanáticos. Los suavecitos y los duros. Los flexibles y los tercos. Los mansitos y los bravos. Los sobrios y los puristas. A mí me gusta ver la escena y la disfruto mucho (siempre y cuando no caiga en el circo asqueroso de los insultos), porque por muy doloroso que pueda ser escuchar, ver y leer todo aquello que vaya en contra de tu opinión todos tenemos el sagrado derecho de pensar diferente. Bendita sea la mente humana, ¡pos oye! 


Para mí, Sherlock es una de las mejores cosas que ha parido la televisión mundial en lo que va del siglo XXI. Y estoy siendo muy imparcial, por supuesto; porque cuando mucho, sólo he visto 5 ó 6 series de TV en mis 24 años de vida. Pero me gusta, me gusta muchísimo. DEMASIADO. A un nivel absurdo y obsesivo. No miento cuando digo que me jodió la vida las semanas posteriores a mi primer visionado. Sólo igualado —más no superado— por The X-Files y Fullmetal Alchemist. Estas tres cosas son mi Santísima Trinidad del entretenimiento y no pienso jamás que lo sean para los demás porque cada quien sus gustos. Y, aun cuando mi obsesión por el Sherlock de la BBC raya en lo ridículo, no soy capaz actualmente de lanzar un insulto a Elementary, la versión moderna del personaje de Doyle que una cadena estadounidense ha decidido trasmitir en los próximos meses. 

Eso sí, seamos realistas y sinceros, creo que la CBS no está innovando en nada (para mi poner a Watson como mujer no es innovar; los japonés pusieron a sus personajes como perros en el anime de 1984, por poner un ejemplo muy cutre), y adaptar esta obra a tiempos modernos (me refiero exclusivamente al siglo XX1) es algo que Mark Gatiss y Steven Moffat hicieron antes que ellos. La jugada de este dúo británico fue muy buena y siempre han declarado cuántos años desearon llevar ese sueño a la realidad. También han admitido que sintieron miedo que otro hubiera tenido la misma idea y les hubiera ganado la jugada; pero esto último no sucedió y gracias a eso ahora tenemos una mini-serie que raya en la soberbia y la perfección (según yo). 

Me enteré de Elementary poco tiempo después de terminar de ver todos los episodios de Sherlock. En aquel entonces estaba pasando por la etapa obsesiva-compulsiva de durar más de 8 horas al día pegada a Tumblr buscando gif sobre la serie y leyendo la obsesión de los demás por lo mismo. Mi cara se quedó muy cuadrada y mi corazón se partió en pedacitos chiquitos al ver que una televisora estadounidense había decidido muy campechanamente realizar una adaptación moderna del famoso detective británico. “¡A QUIÉN SE LE OCURRE HACER UNA ADAPTACIÓN MODERNA DE HOLMES EN PLENO SIGLO XXI Y EN ESTADOS UNIDOS! #QUEASCOMEDATODO ASSSLDJAKLJDKLAJSDKKA”. Mi nivel de asquerosidad fue más supremo cuando supe que John sería Joan Watson. Mujer, no hombre. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Había necesidad de eso? Sinceramente no me lo creía. Todo me sonaba muy surrealista e inverisímil; y muy en mi papel de fanática desquiciada dejé de tomar en serio a Elementary. Y ojo, lo único que conocía de la serie era eso: los actores, la cadena de TV y ya. 

A estas alturas mi nivel híper sobre Sherlock ha bajado. No me malinterpreten, aun lo tengo subido en las nubes inalcanzables de la perfección pero desde una perspectiva más tranquila y realista. Ya puedo continuar con mi rutina y pensar en otras cosas. ¡Ya pude dejar de ver los episodios todos los días! (ay, qué vergüenza de vida ¿verdad? xD). Y mirando todo desde aquí abajo, Elementary no se ve tan mal como me la pinté yo misma. Y por amor a Dior, no la estoy comparando con Sherlock cuando digo esto.  

Es muy pronto (MUY PRONTO) para ver qué tal será. Sólo tenemos fotografías, gente que leyó el script y un cortísimo adelanto junto con un breve detrás de cámaras. Apenas tenemos nada pero muchos ya se sienten (nos sentimos) con el derecho de criticar o replicar —cosa que no está mal, por supuesto— y hay otros —muy otros— que también se sienten con el derecho a insultar. He insultan y ofenden hasta que la boca se les queda chiquita y los dedos se cansan de tanto teclear. Los insultos viene de todos lados, del fandom veterano de Sherlock Holmes, de los fans de Sherlock y de los fans de Elementary (sí, ya existen). Yo no voy a poner aquí esos insultos y arrebatos de ira contenida pero los pueden buscar en Tumblr, Twitter o en el enlace de YouTube donde han subido el preview de la serie. 

Dejen ustedes las puntuaciones negativas ¡los comentarios! 

Arde Troya y todo

Yo sólo puedo hablar acerca del fandom de Sherlock de la BBC porque es el único fandom en el que estoy metida. Los otros dos son muy desconocidos para mí. Así que aquí va mi opinión al respecto. 

Supongo que es normal encontrase con situaciones así; no es algo que sólo las beliebers y las jonáticas tengan. Los fans de Star Wars también se dan sus buenos agarrones y algunas veces a George Lucas le llueve de todo menos elogios. Star Trek y sus adaptaciones padecen lo mismo. Inevitable comparar al Willy Wonka de Gene Wilder con el de Johnny Depp y eso que hay un abismo y un agujero negro de distancia. Las fans de Twilight vs el resto del mundo. ¿Battle Royal vs Los juegos del hambre? ¿en serio? Hablando de Reino Unido tenemos a The Office y su adaptación muy exitosa en suelo estadounidense (y en otras partes del mundo también tienen sus versiones). Los libros de Harry Potter y sus películas. El clásico Doctor Who y la versión moderna. Y sólo por mencionar los más conocido. 

Pero hablar del fandom de Sherlock Holmes es hablar de palabras mayores y con el riesgo de pisar por caminos pantanosos, porque es uno de los más veteranos que existen y cada fiel seguidor tiene a su ‘Sherlock’ favorito; porque además, tienen el privilegio de poseer una variedad envidiable de actores de todo tipo que lo han interpretado a lo largo de los años. Cada uno de ellos aportando algo único a un personaje que ha sido visto en libros/series/películas/teatro/animaciones hasta el hartazgo. 

Dentro de la atípica personalidad del único detective consultor nos encontramos con la actitud flexible de quienes se han encargado de adaptarlo a sus diferentes medios. Buscando —con un poco de suerte— un camino diferente al recorrido por quienes intentaron también crearse a su propio Holmes. 

Decenas y decenas de detectives consultores alrededor del mundo y cada uno con su propio encanto. Algunos con más virtudes que otros. Algunas agradaron, otros no. Algunos brillaron por su talento y genialidad, otros jamás lo hicieron. Pero allí están. Allí estuvieron. 


Desde Sidney Paget con sus inmortales dibujos, pasando por Peter Cushing en el cine, o la entrañable interpretación de Jeremy Brett para la pantalla chica, la genialidad de Vasily Livanov para Rusia, la juventud que le imprimió Nicholas Rowe y sin olvidar esos leves homenajes de Gosho Aoyama con su Detective Conan, o Gregory House para un moderno Estados Unidos; sin dejar al lado a Robert Downey Jr. en las películas de acción y aventura, y mencionando también a Benedict Cumberbatch, quien hace unos días dijo que él creía que existía un público para cada Sherlock Holmes. Incluso para otro tan moderno como el que él mismo interpretaba y Jonny Lee Miller interpretaría. 

El problema, según veo, es precisamente eso: que la CBS se ponga a realizar un Holmes moderno cuando otra cadena ya lo estaba haciendo (¡y lo sigue haciendo!). Eso es lo que le molesta tanto a la gente. Por eso nadie dice nada de la adaptación que Rusia está realizando sobre el mismo personaje. Porque ellos sí respetan la época victoriana que tanto caracterizó a la obra de Doyle. Eso es lo que cala tanto en el fandom. No es una adaptación de la versión británica para EUA, es una idea original (dentro de los límites que ésta definición pueda albergar). Una adaptación hasta cierto punto libre —según veo— donde Watson es una mujer y Holmes un adicto en rehabilitación viviendo en Estados Unidos. 

Yo este escenario lo vería con cierta prudencia antes de escupir víboras por la boca. Aquí depende muchísimo del empeño que el equipo de producción ponga en su producto. Tiene mucho que ver en cómo reaccionará el público (y no sólo hablando sobre los niveles de audiencia).

Tienen un capítulo piloto y espero que sepan cómo utilizarlo. 

El éxito o el fracaso de la CBS se definirá en el empeño que ésta ponga para inventarse su propio camino y alejarse —lo más que pueda— de la versión que la BBC ha realizando, sin olvidar jamás que están creando otra adaptación en tiempos modernos del personaje de Conan Doyle. Y eso no es algo fácil; para nada. Porque si hay algo que los creadores de esta nueva serie y su público deben entender es que poner a un investigador a realizar deducciones increíbles en una escena del crimen no te hace ser Sherlock Holmes; te hace ser sólo un investigador sacando deducciones increíbles en una escena del crimen, y punto. Como un Gregory House buscando la respuesta a una serie de sintomatologías que abarcan un amplio espectro de enfermedades. O un Shinichi Kudo emulando a los personajes de sus ídolos literarios. Llevar su nombre y lamer la alfombra tampoco te convierte en Holmes. Este tema no es un asunto nuevo, es algo que ya se había tocado con muchísima anterioridad; más concretamente cuando Guy Ritchie dirigió sus famosas películas de acción y aventura sobre el mismo protagonista. 

Sherlock Holmes es una idea, un cúmulo de actitudes mentales e ineptitudes sociales que caracterizan tanto su personalidad que resulta atractivo para el público. Por eso sobresale, por eso atrae tanto. Porque es diferente, y al público —ya sea el de 1887 o el del 2012— le gusta lo diferente. 

El tremendo éxito que albergó la serie británica Sherlock se debió en gran medida a esa personificación única que corrió a manos de guionistas y directores pero sobre todo de Benedict Cumberbatch. Éste actor buscó entre las interpretaciones más famosos del detective para crear la suya; le imprimió su sello, lo inmortalizó a su manera y la audiencia agradeció eso. Apostaría a pensar que su interpretación brillaría aunque ésta no transcurriera en pleno siglo XXI sino en el típico Londres victoriano que Doyle describió con audacia y soltura. Porque la actuación de Benedict es buena, muy buena. Se mueve con naturalidad dentro de una escena del crimen. Se coordina él mismo para brillar por su cuenta y lo consigue. ¡Vaya que lo consigue! Podrá haber 10 hombres metidos en una habitación y tú sabrías quién es Sherlock Holmes. Porque busca ser diferente al resto. Y eso se constituye gracias a su actitud, su personalidad fría, frívola, apática, tosca, dura, aplastante, seria, soberbia pero a la misma vez infantil, irónica, metódica, frágil; y vulnerable en algunas ocasiones casi inexistentes. Una fragilidad que no cualquiera es capaz de ver; quizá John Watson, quizá Jim Moriarty. No es cualquier persona moderna con grandes poderes o habilidades de deducción, ¡es Sherlock Holmes! Y tú lo sabes y el resto del mundo también. 

La astucia de los creadores también tuvo muchísimo que ver. Alejar al moderno Holmes de aquella imagen con el mítico uniforme que inmortalizaron sus dibujos, series y películas fue un acierto maravilloso. Le dijeron adiós al característico gorro de cazador de gamos y lo utilizaron sólo como una broma sutil que —por supuesto— al moderno Sherlock no le gustó. Al quitarle las prendas características (¡y hasta la pipa!) y utilizar una lupa muy distinta a la ya conocida sólo les quedó la personalidad. Pudieron dejarlo así, pero no lo hicieron. Decidieron crearle un nuevo traje al héroe detectivesco. Consiguieron una larga gabardina (descontinuada ahora; punto a su favor) y Benedict agregó los guantes de invierno y una bufanda azul. Una bufanda que en sí no tenía nada de especial; fue Sherlock quien la hizo especial. Ben escogió un mismo patrón para colocar su bufanda, muy conocido para cualquiera que utilice esta prenda regularmente, pero al hacer eso durante dos temporadas terminó por adueñarse de ese estilo ¿y qué fue lo que sucedió? Que cuando salieron las primeras imágenes de Elementary muchos fans vieron a Jonny Lee Miller con una bufanda (nada parecida a la de Benedict) colocada de la misma forma como la portaba el Sherlock de la BBC y su furia salió de todos los poros. Para muchos ese estilo era el de Sherlock versión moderna e inglesa y no puede ser utilizada por otro Sherlock moderno, por supuesto. Yo no sé si eso fue premeditado o simple coincidencia y francamente poco importa. Porque, volviendo a lo mismo, Sherlock Holmes no puede definirse por la forma en que porta una prenda de vestir. Es minimizar a un personaje gigante y no me parece justo. 

Como mencioné anteriormente, la CBS tendrá que buscar su propio camino y ganarse a un nuevo público, alejándose lo más que pueda del producto que la BBC hizo antes que ellos e intentar también adaptar casos modernos a un personaje con más de 100 años de antigüedad. El Sherlock de Lee Miller se ve mucho más sociable a simple vista que el de Benedict, pero sólo tenemos como referencia un cortísimo avance televisivo. Quizá su apatía sea visible más adelante o está la posibilidad que ni siquiera exista. Aun no sabemos hasta qué punto se verá reflejada la mano de Doyle dentro de una creación televisiva para espectadores estadounidenses. Quizá sólo tomen los aspectos más superficiales del detective y pueda que a los espectadores de Estados Unidos les guste. Porque una cosa es clarísima, los gustos cambian de país en país, y existen series de TV que trascienden más en algunos países que en otros. Lo mismo aplica para las películas, por supuesto. Hasta cierto punto me resulta increíble la fidelidad que más de 8 millones de espectadores en Reino Unido le han tenido a la serie de la BBC en sus dos brevísimas temporadas —separadas por mucho tiempo una de la otra—, cuando en EUA sólo han sido 3.2 (y podría apostar que en mi propio país la audiencia sería casi nula). Pero obviamente aquí tiene mucho que ver la promoción, la cadena de televisión, la lentitud con la que llegó a un país, el Internet y otros muchos factores, entre ellos el ya mencionado gusto de cada lugar. Estados Unidos es una nación acostumbrada a dar series y películas al mundo, no a recibirlas, y cuando eso sucede rara vez se desviven por aquella obra. Algunas veces prefieren americanizar lo ya existente. Y eso da como resultado cosas respetables como The Office o bodrios asquerosos como Dragon Ball


La belleza que se ve en Sherlock y gran parte de su éxito radica precisamente en el amor que Mark Gatiss y Steven Moffat le vierten a su creación. No sólo la tratan con respeto sino que no subestiman a su propia audiencia. Ambos son unos fanboys haciendo un homenaje de una obra literaria a la cuál admiran y el resultado es algo precioso. Los fans veteranos de Holmes ven atractivo el hecho de encontrar referencias y pequeños guiños escondidos entre episodio y episodio y eso es maravilloso. Gatiss y Moffat han optado por entregarle a los espectadores un producto de calidad sin olvidar nunca que su serie televisiva está protagonizada por un personaje ya existente; conocido y reconocido dentro y fuera de Reino Unidos. Y ellos, como fans, respetan eso y sobre todo lo aprecian, lo entienden y lo saben. No ofenden jamás a la audiencia ni mucho menos a los conocidos personajes. Agregan elementos nuevos sin alterar los ya existentes. 

Tocará esperar qué tan fans del clásico Holmes son los creadores de Elementary, qué tanto saben de él y con qué tanta naturalidad podrán desenvolver a su propio personaje. Alejándolo del Sherlock de la BBC y creándose un camino propio, donde sean capaces de buscar a su público sin subestimar su inteligencia ni redundar en otras series policiacas que tanto abundan ya en EUA. Aunque al aparecer, eso de adaptación libre será muy libre, eh. Aun no sé por qué Watson es mujer, por ejemplo, ¿para diferenciarla del producto británico? ¿Por qué es raro ver a dos personas adultas viviendo en un departamento? ¿Por qué les recordaría a Gregory House y a James Wilson? No sé. 

Tienen un gran potencial para explorar siempre y cuando sepan hacerlo; y los fanáticos (que no fans) de Sherlock (BBC) deberán entender eso por mucho que duela. Se trata de tener paciencia y respeto. Es verdad que hay una delgada línea que separa una adaptación propia de una famosa obra clásica a la copia de una adaptación ya existente. Es cierto que molesta, es verdad que no parece justo, pero no por eso se tiene que recurrir a las faltas de respeto que pueden leerse en YouTube, Tumblr o Twitter.

Se puede criticar con una actitud respetuosa sin caer en la soberbia y la sinrazón. 

“Los puristas se ofenden, como siempre lo hacen los puristas” decía Dan Martin de The Guardian cuando escribió su primera impresión de A Study in Pink un par de años atrás, y obviamente siempre será así; pero esa hipocresía de sentirse con todo el derecho de despotricar contra medio mundo cuando sólo se conoce poquísimo, se ve mal, muy mal. 

Y como dijo Benedict Cumberbatch hace unas semanas en Nueva York cuando se le cuestionó sobre esto: si existen decenas y decenas de Sherlock y cada uno tiene a su propia audiencia ¿por qué no podría haber un público para uno más? 

La última palabra, como —casi siempre— la tienen los espectadores. Habrá qué ver. ¡Paciencia y respeto! :)

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Notas chiquitas: 
El título del post hace referencia a una frase que Sherlock (BBC) dijo en el episodio A Scandal in Belgravia. :) 
Habrá un enlace que pondré en mi Tumblr de Sherlock "Entre detectives y doctores". También en algunos foros en español y comunidades. Veo que en Tumblr ya hay gente escribiendo cosas parecidas en inglés (e incluso en francés e italiano). Quise hacerlo yo en español.
Mi opinión personal sobre la serie Sherlock (BBC) la pueden leer aquí.

12 may. 2012

20 retos para tu blog (2012).

Un pequeño reto que me he encontrado por allí (si recordara la fuente la pondría pero fue en Tumblr y el buscador no me arroja ningún resultado, ¡jop!). 

El reto consiste en veinte temas a tratar en tu bitácora para cuando estás falto de inspiración y no sabes sobre qué hablar. Me pareció una manera amena de revivir este Paraíso que por cuestiones precisamente de inspiración ha estado muy solo. 

Los temas serán tratados durante el 2012 y pueden ser en orden aleatorio si así se desea (tal y como lo haré yo).

Cada vez que escriba sobre algo de lo que aquí se expone editaré la entrada con su respectivo enlace. :)


* Habla de ti: Pon una fotografía tuya y señala cinco virtudes y cinco defectos que tengas. 
* Explica el último libro que leíste.  
* ¿Alguna vez has sufrido de bullying?   
* ¿Perro o gato?  
* ¿Te gusta la moda? ¿Tu forma de vestir se basa en la moda en turno?
* Cuenta una anécdota graciosa. 
* Narra un recuerdo de tu infancia que guardes con cariño. 
* ¿Alguna vez has hecho una ‘Bucket List’? ¡Nunca es tarde para empezar y la vida es corta!  
* ¿Alguna fotografía de la que te sientas orgullosa? ¡Explica su historia!  
* ¿Cuál es la pintura artística que despierta más emociones en ti y por qué?  
* Háblanos de tus series de televisión favorita (no tienen por qué ser sólo una o dos, eh).  
* Alguna película que haya sido muy especial para ti. 
* ¿Qué es para ti tu pueblo o ciudad?  
* ¿Mañana, tarde o noche? ¿Invierno o verano? ¿Soleado o lluvia? 
* Tu frase favorita.  
* La casa de tus sueños.  
* La última canción que te gustaría escuchar en vida.  
* Tu lugar favorito.  
* Si tu casa se incendiara qué tomarías antes de salir de ella. 
* Tus dulces favoritos cuando eras pequeña.

¡Este meme lo puede hacer cualquiera, eh! :D

7 may. 2012

¡Maru vs el malvado alacrán gigante!

Maru —el gatito que adoptamos poco después de la muerte de Kenny— ya tiene casi cuatro meses y cumple muy bien la función de divertir a Umi y mantenerla ocupada. Bastante ocupada. MUY OCUPADA. Nuestra perrita es paciente, maternal y amorosa así que aguanta todas las travesuras y disparates que se le pueden ocurrir a un cachorro tan pequeño como Maru ♥. Eso sí, hace unos días el bodoque nos dio el susto de nuestras vidas cuando tuvo la osadía de enfrentarse con un alacrán. 

El ego de Maru es tan grande como una catedral, sólo equiparable al ego de Chuck Norris y el dios Eolo, y pensó que el universo mismo conspiraría para darle la victoria definitiva sobre el alacrán... cosa que por supuesto no ocurrió... porque yo lo impedí, ¡MUAHAHAHAHA!. 

Les contaré cómo estuvo el asunto: Umi y Maru duermen en la sala y para evitar que entren a las habitaciones les cerramos las puertas; nunca nos han dado problema con eso porque ambos se hacen compañía y no se sienten solitos. Por otra parte, la humanidad que vive en esta casa se va a la cama mucho más temprano que la extraterrestre que les está narrando esta historia (yo pego el ojo a las 2 ó 3 de la mañana). Así que la madrugada del fatídico encuentro yo era la única despierta un kilómetro a la redonda (porque obviamente vivo en un desierto). 

Mientras navegaba por los mares embravecidos del ciberespacio escuché a Umi ladrar y arañar la puerta, cosa que usualmente nunca hace, así que después de pedirle que se callara y escuchar que seguía insistiendo decidí salir, pensando ingenuamente que tal vez deseaba ir al baño. Me resultó extraño encontrarla inquieta, porque déjenme decirles que Umi mantiene su porte de perra tranquila aunque su vejiga esté a punto de reventar; aun así yo le veía pintado un letrero sobre su cabecita que decía "NECESITO IR AL BAÑO AHORA MISMO". Tomé las llaves y mientras abría la puerta busqué a Maru con la mirada para sostenerlo antes de que Umi saliera (porque tiene la costumbre de correr fuera de la casa), pero mi sorpresa fue ver que ni Umi ni Maru estaban en el pasillo esperando a que les abriera. Les llamé, pero ninguno contestó; imaginé que probablemente estarían en la cocina intentando cazar algún ratón así que estuve a punto de dirigirme hacia allá cuando me tope con Umi al salir del pasillo, cerca del baño; fue entonces cuando me di cuenta que la puerta del baño estaba abierta cuando usualmente la manejamos emparejada. Umi insistía en entrar al lugar así que decidí seguirla.

Cuando entré vi a Maru en la mitad del baño, en posición de ataque... quería saltar, pero no veía muy bien qué era lo que llamaba su atención. Me acerqué más y entonces tuve más clara la imagen: una cosita peluda a un puñado de centímetros de él. Al principio creí que se trataba de una tarántula (¡tenía muchos pelos!) pero despues ví cómo la cosita peluda levantaba la cola y apuntaba a Maru, ¡ERA UN JODIDO ALACRÁN DEL TAMAÑO DE MI LIBERTAD! Y a mi se me subió el azúcar, la presión, la bilis y todo lo que puede subirse en un ser humano y orillarlo a un colapso físico y mental.

Al principio no supe qué hacer: si intentar matar al alacrán o tratar de evitar que Maru saltara encima de él pero aproveché un descuido de Maru en el que me volteó hacía mi para cargarlo mientras con una mano ponía una cubeta vacía encima del alacrán. Obviamente poner una cubeta vacía encima de tamaño animalón no sirvió de mucho y me las tuve que ingeniar para sacar a Maru y Umi del baño y regresar pronto para darle matarile al alacrán (si supiera cómo dejarlo vivo sin que sea peligroso lo hubiera hecho, lo juro v___v).

Como no pude matarlo con la cubeta tuve que tomar un martillo y zaz, una y otra vez hasta que murió. Pobrecillo. :(

Ésta ha sido la primera experiencia dramática con Maru pero lo curioso es que mientras escribía esta entrada (¡TARDÉ DOS SEMANAS EN ESCRIBIRLA, JAJAJA!) el bodoque se resbaló mientras jugaba y cayó sobre una de sus patitas traseras y se lastimó muy feo. Toco llevarlo a su primera visita con el veterinario para comprobar si se había fracturado algún dedito o sólo era el terrible dolor provocado por algún nervio. Por fortuna sólo fue el susto y el dolorcillo. Le pusieron inyección para desinflamar y pastillas para el dolor y de pilón le pusieron la vacuna para la Leucemia Felina. El 25 tocará ponerle la vacuna polivalente, después la de la rabia y finalmente a los seis meses tocará esterilizarlo.

Qué divertido es tener un gatito, ¿verdad, Umi? :)

Notita chiquita: Dentro de unas horas (8 de mayo) Misty cumple un año y Kenny 4 meses de haber fallecido. Nunca olvidaré a esos angelitos que me alegraron la vida durante tanto tiempo.