Para
que yo pueda escribir necesito que el mundo guarde silencio. Necesito hacer un
pacto con el tiempo, pedirle una tregua al verano y una bebida bonita a la
nevera. No es sencillo, es todo un proceso y es nefasto. Admiro a las personas
que pueden sentarse frente a un ordenador y teclear, así sin más, sin sacar
manuales de textos y sirenas asesinas de los mares. Yo no puedo. Paso minutos
enteros mirando la hoja en blanco del ordenador y la maldigo mil veces antes de
resignarme a que nada podré plasmar. En otra ocasión será, pienso. Y apago el
ordenador y me olvido del mundo, y de sus guerras y de sus letras.
“No es
verano, Linda. Todavía no es verano” me corregiría mi hermano si le dijera
cuánto detesto ésta época del año. Y yo sólo soy blogger. Una persona que
plasma en su bitácora pública —y extrañamente personal— las experiencias que
hace de su vida, vulgarmente asocial, algo interesante.
Hoy
se cumple un mes desde la última vez que actualicé. Sacudo el polvo del teclado,
el antivirus me dice que tengo que actualizarlo antes de que caduque en 15 días
y así evitar quede a merced de piratas cibernéticos y virus que asesinan
computadoras. Repaso el calendario, me pierdo en sus días, abro Microsoft Word
y miro otra vez la hoja en blanco. Un mes haciendo lo mismo. Un mes sin que
salga nada. Voy a la cocina, relleno el vaso por ¿vigésima vez en el día? Y miro
la ventana polvosa por donde se cuela el aíre escuinapense que me recuerda que
vivo en el reino de los camarones, el húmedo calor, y las bicicletas. Otro día
será, vuelvo a pensar, mientras cierro el procesador de texto como todos los
días que antecedieron a este.
Lo
cierto es que Umi, Maru y yo extrañamos los días naranjas de otoño y sus hojas muertas
a los pies de los árboles que las vieron nacer. Extrañamos las neblinas de
invierno y el chocolate caliente en las mañanas más frías de la ciudad. En ésta
época del año los pajaritos se inventan tonadas primaverales y las mujeres con
sus paraguas maldicen el sudor que les resbala por la frente (las mismas mujeres
que en invierno maldecirán el frío que les cala hasta los huesos) y a mí todo
me sabe feo. Excepto el agua, el agua me sabe a gloria.
Umi,
mi perrita, me mira con su carita asoleada y su lengua de fuera. Tiene 10 años
humanos a sus espaldas y mil aventuras pasadas. Podrías leer su biografía y su
bondad si la miraras una sola vez a los ojos. Es transparente, inocente y
cariñosa. Ladrará mucho (pero no muerde) y sonríe con su cola cuando ve a
alguien conocido. Aun en la primavera más calurosa siempre tiene un lengüetazo para
el mejor postor. A Maru esta temporada de calor le ha pegado duro, no lo quiere
reconocer pero lo conozco desde bebé, se queja de todo y de todos. Es muy
difícil descifrar un gato, entender en sus gestos un sentimiento determinado es
como encontrar una aguja en un pajar. Es difícil pero es posible. Maru toma sus
baños de sol en la sobra, cuando el sol toca alguna parte de su cuerpo
retrocede hasta quedar lejos de la estrella asesina que tenemos como fuente de
calor. “Algún día se apagará, Maru. Algún día esa bola blanca inmensa dejará de
existir” le digo, mientras él mira al cielo buscando al culpable de nuestras
quejas.
Si
mi casa fuera más alta, si tuviera un lugar en el cuál subirme y ver los
atardeceres primaverales y veraniegos quizá no estaría tan huraña esta época
del año. Si tuviera una casa a la orilla del mar probablemente tampoco me quejaría
mucho. Tomaría un libro y repasarías sus hojas cada tarde hasta que el sol se ubicara
en el horizonte y me regalara uno de esos ocasos que se quedan grabados en la
retina de los ojos, pero no se puede tener todo en la vida. Desde aquí sólo veo
una barda gigante en el patio trasero, rodeado por otras bardas gigantes, feas
y grises, mientras los árboles de mango me dicen que no me regalarán ningún de
sus frutos esta temporada. Pero quizá sea mejor así, tal vez si viera
atardeceres hermosos todos los días terminaría por acostumbrarme a ellos. Y me
aburriría observándolos, perdería la magia, el estilo y su pureza.
Una
vez un anciano me dijo a la orilla del mar que la costumbre mata muchas cosas
buenas. Mejor me quedo aquí, frente a la computadora, con el procesador de
textos abierto, el vaso de agua fría medio lleno, rogando que sean las 10 de la
noche para encender el aire acondicionado y la idea tonta de plasmar algo
decente, porque si existe algo más triste que no escribir nada es el hecho de
no intentarlo. Y mi blog se ve triste cuando no le hago caso; cuando queda desierto
por tanto tiempo y me olvido que no se trata de escribir grandes cosas, que no es
un concurso, ni un trabajo, ni una obligación sino un espacio donde las cosas
se vierten por sí solas. No son obras de arte, son sencillos escritos de una
chica de 25 años. Nada extraordinario ni artístico. Sólo una experiencia
rutinaria.
☂ Para
mí el Día de las Madres ya pasó. Fue ayer, 9 de mayo. Invité a mi mamá a comer
a un restaurante chino que hay en el centro de la ciudad. Podría decir que el restaurante se
llama La Muralla China pero estaría mintiendo, aunque por una extraña razón siempre
que veo un restaurante oriental con tendencia cantonesa tiendo a pensar que
ese, y sólo ese, puede ser su nombre. Fue precisamente ayer cuando el calor se
sintió fuerte en la ciudad. Quizá fue antes, pero ayer caminé mucho y lo
resentí.
☂ Presiento que estoy deshidratada; después de tomar 3 litros de agua en
menos de 12 horas, algo de eso será, me imagino.
☂ Detesto
el calor tanto como los gatos detestan el agua. Vivo en una ciudad calurosa y húmeda
y me hace muy poca gracia que para las 10 de la mañana ya esté sudando como si
Escuinapa entero fuera una sauna. Aunado a eso tengo que soportar el sarpullido
y la piel pegajosa y el mal humor de medio mundo; porque sí, lo he notado: la
gente es más irritable cuando hace calor (empezando por mi).
☂ A
Dante, mi laptop, no le gusta la temporada primavera/verano, tampoco le sirve
el ventilador interno así que si ven que el blog no se actualiza muy seguido es
porque Dante jamás me dejaría que lo hiciera. 15 minutos funcionando con cosas
básicas (Word, Google Chrome) y RIP, Dante se apaga para evitar sufrir de
calcinación espontanea. En serio, hay días que hasta huelo a plástico quemado;
a saber qué se estará achicharrando adentro de él.
☂ Como
la vida de Dante dura menos de un suspiro paso la mayor parte leyendo, armando
rompecabezas o viendo series de televisión en la tablet. Hace un par de semanas
Sarai me vendió una tablet de 7”, uno poco más grande que la que yo tenía; mucho más disfrutable y rápida. No he intentado leer algún ebook ahí, supongo
que tarde o temprano tendré que intentarlo pero será más adelante, cuando
descubra algún libro que valga la pena leer con los ojos pegados a una pantalla
digital. Por lo pronto la uso para ver series y es lo más cercano a la
televisión que veo (sí, no recuerdo cuándo fue la última vez que encendí la TV
de la casa xD).
☂ Semanalmente
veo nuevos episodios de The Big Bang Theory, Elementary y Hannibal (ésta última
es una joya tétrica basada en el libro El Dragón Rojo de Thomas Harris;
imperdible, aunque no para todo público). De Elementary escribiré una opinión
general una vez que la primera temporada concluya. Me parece justo, porque la
primera impresión ya está escrita en el blog y sólo fue basándome en el
episodio piloto así que toca mirar todo desde una perspectiva más amplia y con
más material. En el trabajo, de lunes a viernes, me llevo la tablet para ver un
episodio de Lie To Me y otro de Breaking Bad; hacen que el tiempo se pase
volando y eso se agradece profundamente. Por las noches, antes de dormir, miro un
capítulo de The Mentalist, una serie que he encontrado extrañamente agradable.
Y mientras, BitTorrent tiene el encargo de conseguirme un par de temporadas de
Doctor Who, Supernatural y Game of Thrones… Sí, usaré la tablet para compensar
todo lo que no podré hacer en Dante esta temporada de calor y no me arrepiento
de nada. :D
☂ En
mi familia existe una tradición que yo detesto: en casa, el aire acondicionado
se enciende por primera vez el día de mi cumpleaños. Tomando en cuenta que mi
cumpleaños es el 28 de mayo y los calores empiezan UN MES ANTES, pues todo es
un HORROR. La tarifa de verano (en la que la Comisión Federal de Electricidad
cobra menos dinero por mes) ya comenzó, así que no sé por qué toca esperarnos
tanto tiempo. :|
☂ No
sé cómo la pasará Umi este verano, ya tiene 10 años y, aunque se ve bien, está en
una edad en la que los años pasan factura. El calor es mucho y los perros no
sudan, eso ya todos los sabemos. Umi y Maru tiene otro defecto (justificado),
si el agua de su tarrito se ensucia, aunque sea poquito, ya no lo quieren. Y no
toman agua (ni la piden) hasta que nos damos cuenta que tienen sed. Toca
cambiarles el agua 4 ó 5 veces al día para que se mantengan hidratados. Pero
donde se nos olvide, Pfffff!!! No quiero ni pensarlo. xD
☂ He
realizado uno de los propósitos que aquí puse. Mi blog ya puede ser visto por Wordpress,
pero al exportarlo a esa plataforma (algo que me llevó solamente dos minutos)
recordé por qué razón no me gusta. Sus plantillas nunca me han convencido.
Siempre he sido muy especial en ese aspecto. Si la plantilla del blog, el tipo
de fuentes, el tamaño, el ancho de las columnas no me convence difícilmente podría
aceptar eso como un blog mío. No reflejaría mi estilo. Así que
lo usaré sólo como un respaldo por el momento. :)
Y por
el bien de las neuronas que hay en sus cerebros este post terminará aquí.
¿Alguna vez te has preguntado si hay
algo malo en nosotros?, ésta quizá sea la pregunta más ingenua
que ha hecho alguna vez Sherlock Holmes. Y no, no es una pregunta dirigida a su
amigo y compañero John Watson, sino a su hermano mayor Mycroft. La pregunta del
detective está de más principalmente porque ya conoce la respuesta… y aun así
la hace. Por un lado, él es un genio en el ámbito de la deducción y tiene la
habilidad de leer la biografía de una persona con sólo ver cómo sostiene una
pluma con su mano izquierda y, por otro lado, Mycroft Holmes (más inteligente
que su hermano y cuyo puesto en el gobierno británico jamás ha quedado claro)
es miembro fundador del Club Diógenes, un lugar donde hombres poderosos se sientan
a leer el periódico por las mañanas jugando a la divertida situación de
ignorarse mutuamente. Un sitio donde el simple hecho de saludarse cordialmente
o romper el silencio es motivo de expulsión. ¿Hay algo malo en ellos? Quizá
malo no, pero raro sí. Extraño, extravagante, roto, incompleto, pero
complementado con otras virtudes dónde la genialidad brota, aunque la
socialidad no sea lo suyo; no la necesitan tampoco, con su extravagancia y su
inteligencia basta.
Pero
quizá vale la pena aclarar las circunstancias dónde ésta pregunta nació. No provino
de la diestra mente de Arthur Conan Doyle —por lo que el Holmes victoriano
jamás la pronunció—, ni de las clásicas películas del prodigioso Basil Rathbone,
sino de la adaptación contemporánea que la BBC hace de éste personaje clásico
hace un par de años. La situación se da cuando Mycroft acompaña a su hermano a
la morgue del hospital San Bartolomé para reconocer el supuesto cadáver de Irene Adler, la mujer. Cuando Sherlock ve el cuerpo sin el menor atisbo de emoción sale al pasillo del hospital seguido
poco tiempo después por Mycroft. Intercambian breves palabras antes de ser
interrumpidos por los sollozos distantes de una familia que, al parecer, se ha
enterado de la muerte de algún conocido. Miran la escena a la distancia, silenciosos, desde arriba, porque sólo así pueden ser capaces de ver lo que otros (los de abajo/los normales) pueden sentir. Es el menor
de los Holmes quien rompe el silencio, y qué manera de hacerlo: “Míralos, se preocupan tanto... ¿Alguna vez te has preguntado si hay algo malo en nosotros?” ¿Algo fallido, algo defectuoso, algo
que explique tanta anormalidad, posible frivolidad, indiferencia y
distanciamiento del resto? Pero su hermano no le ayuda demasiado con la
respuesta; de hecho, justifica ese raro comportamiento: “Todas las vidas terminan,
todos los corazones se rompen… El cuidado (la preocupación, el pensar en el
bienestar del prójimo) no es una ventaja, Sherlock”, es la forma más fácil
zanjar un tema tan delicado como el de los sentimientos.
Sir Arthur I. Conan Doyle
¿Qué
pensaría Conan Doyle de tal frase? Jamás lo sabremos, y no es que necesitemos
tampoco su opinión, porque aunque las bases de los hermanos Holmes las
encontramos en algunas escasas historias (principalmente en Las aventuras del interprete griego), la perspectiva que Sherlock—el programa de la BBC— nos da
es algo diferente, donde ambos hermanos mantienen una relación un tanto tosca, ruda y en ocasiones tajante. Vemos una nube de misterio en su entorno que
seguramente ni Doyle pude imaginar jamás, pero es precisamente ahí donde radica
su belleza. En el fondo los hermanos se preocupan, se defienden, admiran la
inteligencia del uno al otro pero nunca se dirán tales cosas de frente; el
resto del mundo no ve esa preocupación y admiración mutua. Esta relación de
hermandad tan disfuncional es uno de los pilares de la serie y lo que sostiene
la esperanza de muchos fans en pensar que será la clave para resolver el
misterio del brusco final de la segunda temporada.
De
eso vengo hablar aquí, del fandom (los seguidores de la serie que comparten
ideas, aportan escritos, imágenes, videos, teorías, opiniones etc, de una
manera activa con otros seguidores) y de mí, quien mira todo a la distancia,
participando ínfimamente en ese círculo que tanto fascina a los fans y que a mí
me resulta por demás curioso y extravagante. Aunado a eso el límite del idioma
también pone una barrera fuerte, todo hay que decirlo. Yo leo y entiendo el
inglés de manera respetable pero escribirlo no ¿eh?
El
enorme fandom de Sherlock Holmes, además de ser uno de los más veteranos, es
también uno de los más activos y diversos que existen. Aquellos que forjaron
este maravilloso mundo ya se han ido; al fin y al cabo estamos hablando del
lejano año de 1887. Sí, este fandom nació hace más de 125 años. Imaginamos que
estas personas admiraron al protagonista apenas leyeron un par de sus casos en
The Strand Magazine; ¿de qué otra manera podría ser? La
versatilidad del personaje y las diferentes interpretaciones de las que ha
gozado a lo largo de todo ese tiempo es precisamente lo que ha estructurado la
diversidad de sus seguidores. Podemos acogerlos a todos dentro de un mismo
nombre o podemos dividirlos en pequeños grupos dependiendo de los gustos de
cada uno, haciendo referencias a la admiración al protagonista de la obra
escrita, o la que fue llevada a la pantalla grande, a la pantalla chica. Los
que admiran al Holmes moderno, a la caricatura, a la obra de teatro y también a
los que admiran todo. Diversidad
por donde se mire, pero admiración a una misma persona. Eso es lo que une al
fandom. También es eso mismo lo que levanta polémicas y pasiones y todo lo que
se pueda levantar. Es en el mismo Sherlock Holmes donde radica lo mejor y lo
peor.
Cuando
Arthur Conan Doyle decidió que era tiempo de apartarse del personaje antes de
que este le consumiera ya era demasiado tarde. Sherlock Holmes murió y un
tumulto de fans le obligó a que lo reviviera. Doyle lo hizo, por supuesto, pero
ya estaba cansado de la creación que le opacó su carrera. Holmes terminó por
brillar más que su autor, y su fama era y sigue siendo innegable. Después de un
siglo aun llegan cartas al piso 221b de Baker Street pidiendo ayuda al
famoso (pero inexistente) detective. Las posteriores —y escasas— obras de su
autor, donde el nombre de Holmes no se menciona, no gozaron ni un ápice de la
fama de sus relatos detectivescos. Ni siquiera trascendieron.
La escena del vagón, una de las imágenes más conocidas de Sherlock Holmes y el Dr. John Watson. Ilustración de Sidney Paget.
“Si
en 100 años sólo soy conocido como el hombre que inventó a Sherlock Holmes
consideraré que mi vida fue un fracaso”
Ese
era el pensamiento de Doyle, con esa idea murió. Sus últimos años los
dedicó al espiritismo y a creer en hadas; a darle un giro a una vida que se
movió a los pies de su mejor creación. ¿Holmes fue su mayor defecto o su mayor
virtud? Tampoco sabremos la respuesta, pero sí podemos afirmar lo que es
innegable: su personaje es imprescindible en la literatura inglesa y uno de los
más queridos, apreciados y conocidos en el mundo. Referente base a la hora de
hablar de novelas con tintes de misterio y giros policiales bajo líneas de
investigación, porque Holmes miraba donde otros no lo hacían y eso era lo que
tanto gustaba.
Placas de la casa 221b de Baker Street y el hospital San Bartolomé, respectivamente.
Aun
en nuestros días se levantan estatuas a lo largo de Reino Unido con la silueta
del detective al igual que en España lo hace la figura de Don Quijote. Incluso hoy,
en el hospital San Bartolomé, se puede ver una placa que señala que fue ahí
donde Sherlock Holmes conoció al doctor John Watson en el año de 1881. La
ficción trasciende a la realidad cuando el personaje en cuestión levantan tanto
carisma entre el público.
POR LOS CAMINOS DEL CRÍMEN
Mientras tanto, en el Baker Street del siglo XXI.
Dejando
de lado el breve periodo en el que pude disfrutar de Detective Conan (con su
irregular trasmisión en televisión abierta hace mucho tiempo), mi primer
contacto directo con los relatos de Sherlock Holmes fue durante la escuela
secundaria, a la edad de 12 ó 13 años. Encontré un libro pequeño que contenía
una versión condensada (libro infantil) de El signo de los cuatro y al poco
tiempo cayó una viejísima edición de El sabueso de los Baskerville, la cual
encontré reposando en un polvoriento estante de la biblioteca de mi escuela. Los
leía entre clase y clase porque teníamos prohibido llevarnos los libros a casa
y al cabo de tres días, aquellas hojas ya habían pasado por mis manos. Ahí
entendí que no se necesitaba mucho para admirar a Holmes; sus deducciones a
raíz de algo mínimo —imperceptible para el ojo promedio— en él brotaban como diamantes.
Como
toda persona que se sumerge a sus historias traté en vano deducir a mis
compañeros de aula, no lo conseguí (¡por supuesto que no lo conseguí!) pero la
fascinación hacía él se quedó ahí, intacta, esperando el momento oportuno para
emerger de nuevo, porque Sherlock Holmes es uno de esos personajes prodigios a
los que intentas imitar y sólo te queda la
admiración ante esa incapacidad de emular sus hazañas. Te conviertes en John
Watson aspirando a un lugar más alto, pero a todas luces inalcanzable.
Las Aventuras de Sherlock Holmes, la icónica serie de Estudios Granada.
Pero a veces se nos olvida que el grandioso investigador no existe. Independientemente si Doyle se
inspiró en su maestro de medicina Joseph Bell y Holmes guarde vestigios del detective Auguste Dupin creado por Edgar Allan Poe, se debe dejar muy en claro que
él no existe, no existió y no
existirá jamás; por más que nos duela admitirlo; aunque nos removamos en nuestra
silla, incómodos, por la negación de una persona tan extraordinaria. Sus
estatuas, sus libros, sus reimpresiones, museos, películas y adaptaciones no lo
harán más real… pero sin embargo, deseamos que lo sea. Quizá, si Conan Doyle
levantara la cabeza, se la volvería a tapar de pura vergüenza... Pero la culpa
la tiene él, ¿quién si no? Fue su invención y nosotros somos producto de esa
invención.
Las
virtudes de Holmes, su personalidad y hasta sus defectos, han sido imitados por
diversos personajes tanto de televisión como literatos, pero aun así la vara
con la que son medidos es demasiado alta y no cualquiera alcanza las
expectativas. Incluso los actores que a lo largo de todos estos años han
interpretado su papel terminan por entender que el detective los supera… y por
mucho. El caso del actor Jeremy Brett es tan real como trágico. Porque compararse con Holmes más que un halago es un insulto. Sus
habilidades de deducción no son un don o un milagro sino un largo proceso de
investigación, práctica y paciencia infinita, de ahí que tenga la osadía de
elevar la deducción a ciencia, en lugar de describirlo como lo que es: un
argumento de la lógica. La virtud de Holmes no se logró sin sacrificio; su nulo
interés en lo que le rodea o su incapacidad para fijarse en esos detalles que
la sociedad aprecia son las cosas que ha tenido que pagar por tener la
habilidad de deducir de manera asombrosa todo su entorno. Es lo mismo que le
lleva a la incapacidad de reconocer un pino navideño o pensar que los bebés toman té odejar al rey de Bohemia con la mano extendida sin protocolo de por medio (y sin ánimo de
ofender tampoco).
Las
comparaciones son incómodas pero siempre estarán ahí, al pie del cañón. Incluso,
sin ir más lejos, el investigador forense Alfonso Quiroz Cuarón —padre de la
criminología mexicana— detestó que la revista TIME lo comparara en una ocasión con
el detective británico porque, según él, éste último tenía nulos conocimientos
de criminología (que no criminalística) y Cuarón no iba por la vida siendo un
artífice del disfraz; pero el incómodo apodo de el Sherlock Holmes mexicano perduró incluso después de su muerte.
Aun así, en privado, junto a su gorro de cazador de gamos como sencillo
homenaje al personaje de Doyle, Alfonso aseguraba sin reserva que, en el mundo
de la ficción, Holmes era el mejor.
"I'm a consulting detective. Only one in the world. I invented the job"
The
Sherlockians (o el fandom que espera), es como se le llama a los seguidores del
programa de la BBC. Solamente a este fandom; únicos en el mundo. Ellos inventaron el nombre,
supongo; siguiendo los pasos del modesto detective. Y mi papel en todo esto es
sólo la de observar, únicamente eso. Aun no sé si incluirme dentro del fandom sólo
porque me gusta la serie, ya que no participo activamente dentro del mismo
(tener un tumblr dedicado exclusivamente a este drama no entra dentro de la
categoría participativa, porque nada de ahí es original), sin embargo me
fascina obsérvalo, leer sus ideas, compartir sus imágenes y videos, ahondar en
sus teorías por muy locas y descabelladas que sean, además de pasarme un buen
rato viendo sus actividades. Es imposible aburrirse porque es un fandom muy
variado para un programa de tan poco contenido. Sí, porque Sherlock es una
serie de televisión que sólo tiene seis episodios… ¡SÓLO SEIS! Cada uno dura 90
minutos pero aun así, sólo son seis episodios.
Este
grupo de fans es muy activo y por demás participativo. Esa actividad, esa
energía y esa pasión lo convierten también en un grupo fuerte, de carácter,
siempre listo para expresar sus ideas o sus puntos de vista. Pero así como un
día pueden escribir ensayos inmensos sobre el trasfondo psicológico de un
personaje y lo debaten de manera civilizada, al día siguiente puedes ser
testigo de cómo vuelan cosas sobre tu cabeza virtual porque en Tumblr o Twitter
se ha desatado una guerra por algo que probablemente roza en lo absurdo.
Resulta curioso, pero también bizarro. Este fandom puede llegar a ser muy astuto,
regio y locuaz, pero de un minuto a otro se convierte en el más detestable que
hay sobre la faz de la tierra. Tal problema es una constante en todos los
fandom, es verdad, pero aquí se apasionan tanto como los seguidores de Star
Trek o Star Wars (por mencionar a sólo dos grupos veteranos igual de activos,
pasionales y participativos). No me malinterpreten, no es queja, para nada,
porque es precisamente ESO lo que me resulta tan fascinante de los Sherlockians… Y por esa misma razón me
resulta difícil comprenderlos.
Desde que terminé de ver Sherlock aquel lejano marzo del 2012 (no es tan lejano, lo
sé) me pregunté cómo sería el panorama una vez que la tercera temporada empezara
a rodarse. En ese momento ya habían pasado tres largos meses de la emisión el
capítulo final de la segunda temporada y aun así Tumblr seguía hirviendo de
teorías novedosas y llenas de ingenio sobre ese admirable final. ¡Tres meses! Y
todo era excitación, cambio de ideas, búsqueda de pistas, detalles que
probablemente pasaron inadvertidos la primera vez; separando amigos y enemigos;
trucos de magia de crudas realidades y mil veces etcétera. Encontré un escenario
fascinante; una legión de fans que se volcaban sin límite alguno en tratar de
desentrañar una de las incógnitas más astutas de la
televisión pero aun así, desde ese preciso momento, siempre me pregunté cómo
sería cuando esa decisiva tercera temporada se empezara a rodar… Y la respuesta
ya la tengo frente a mí: ¡CAOS! ¡TODO ES UN JODIDO CAOS…! Y una vez más lo digo
para que quede claro: no es una queja.
LA CAÍDA DE REICHENBACH:
DE CONAN
DOYLE A STEVEN MOFFAT Y MARK GATISS
Sherlock, la estupenda adaptación de la BBC en tiempos modernos del famoso detective y su compañero.
Arthur
Conan Doyle le dio muerte al más famoso de sus personajes en un relato corto
llamado The Final Problem (El problema final), publicado en la revista mensual The Strand
Magazine en diciembre de 1893. Con
la muerte de Sherlock Holmes y el profesor James Moriarty en las cataratas de Reichenbach, Doyle esperaba poner punto final a las historias detectivescas que
tanta fama le habían otorgado. Pero la sociedad inglesa no quedó para nada
conforme con la muerte Holmes y exigieron su regreso, fue entonces cuando el
escritor europeo escribe otra serie de historias cortas, siendo en The Adventure
of the Empty House (La aventura de la casa vacía) donde se da una explicación
sobre qué pasó en aquel enfrentamiento entre Holmes y Moriarty.
[SPOILER DE LA 1° Y 2° TEMPORADA] Cuando
se anunció cuáles serían las tres adaptaciones que se harían para la segunda
temporada de Sherlock a muchos les sorprendió el hecho de que la BBC fuera a
matar a Holmes tan pronto y la duda de si habría una tercera temporada o no
empezó a nublar los recovecos de la web. A muchos les parecía algo inverosímil
que se diera carpetazo definitivo a una serie de TV cuya audiencia era
envidiable y que había sido nominada y elogiada con diversos premios a nivel
nacional e internacional. La
jugada de la BBC podía ser igual a la de Doyle 100 años atrás. La oportunidad
de revivir al personaje siempre era una opción factible. Pero la pregunta que
muchos fans se hicieron en su momento era cómo llevarían a cabo la dramática
adaptación de la muerte de Holmes. Ya muchos intuían que el tercer episodio no
sería una copia calcada de The Final Problem; Steven Moffat y Mark Gatiss no
jugaban de esa manera con el canon holmesiano y la serie moderna.
Sherlock Holmes, Dr. John Watson e Inspector Greg Lestrade.
Si
los episodios anteriores a aquel soberbio final eran unas deliciosas
adaptaciones de los relatos de Doyle, ese último tenía que rayar en lo
magistral y dejar a los espectadores con la boca abierta, sedientos de algo más
para ver y apreciar. Algo
maravilloso —y a la misma vez cruel— fue ver a Gatiss y Moffat llevando hasta
el último momento la incertidumbre que se cernía sobre un final definitivo o
una tercera temporada. ¿Sobreviviría Sherlock Holmes a su caída? ¿Serían
capaces de ponerle fin a algo que ni el mismo Doyle pudo hacer en su momento?
The
Reichenbach Fall fue un episodio supremo y superó las expectativas de muchos. Los
responsables de la serie (y sobre todo el guionista del episodio, Steve Thompson) jugaron
muy bien con el público. No sólo nos enseñaron la muerte del protagonista sino
también su resurrección. ¿Qué tal si los creadores hubieran optado por no
mostrar a Sherlock en el cementerio? ¿Qué pasaría si al concluir el episodio
todos hubieran pensando que el protagonista estaba muerto y el equipo de
producción decidieran guardar silencio sobre una posible tercera temporada? El
panorama del último año sería distinto, sin duda alguna. Quizá la web no
estaría tan ávida de teorías y trucos de magia. Pero la gente que se apaña para
traernos esta maravillosa serie hizo una jugada mucho más ambiciosa y hasta
cierto punto cruel, como ya comenté anteriormente.
En el episodio vemos
a Sherlock caer del edificio; John Watson es testigo de su salto, ve su cuerpo
tirado en el asfalto, cubierto de sangre. Vemos a John en el cementerio,
triste, melancólico, cabizbajo y deprimido. Vemos la tumba de su amigo, su
nombre grabado en ella. Vemos a John emprender su marcha; una vista general del
camposanto. A varios metros de distancia alguien le observa marcharse. Es él.
Sherlock Holmes, el único detective consultor del mundo. Aquel que sobrevivió a
su propio suicido usando su prodigiosa inteligencia pero… ¿cómo lo hizo?
Si
hay algo que los creadores de este nuevo Holmes han confesado una y otra vez es
el hecho de que nunca mostrarían una historia desde el punto de vista de
Sherlock, eso sería un craso error que no están dispuestos a cometer. Los
relatos de Doyle (a excepción de un par) son narrados desde el punto de vista del
Dr. John H. Watson. Es decir, desde el punto de vista de una persona normal.
Una categoría en la que Sherlock nunca cabría. Lo interesante de todo esto es
precisamente ese detalle. A través de los ojos de una persona típica como
Watson somos capaces de atestiguar la grandeza que alberga la mente de Holmes.
Al
ver su suicido y preguntarnos cómo sobrevivió nuestra mente mira las cosas
desde la perspectiva de John. Quizá miramos, pero no observamos. Quizá el mismo
Holmes se decepcionaría de nosotros por no ser capaces de ver algo demasiado
obvio para él. Aunque a diferencia de Watson, nosotros sí sabemos que no está
muerto y es allí donde comienza lo más interesantes de todo porque las teorías
salen por doquier.
Cuando
The Reichenbach Fall concluyó Moffat y Gatiss anunciaron casi simultáneamente
vía Twitter que por supuesto habría una tercera temporada. Incluso Mark Gatiss
afirmó que fue licenciada junto con la segunda. Con aquellas
declaraciones daban oficialmente el banderazo para que la legión de fans
pusiera manos a la obra en tratar de desentrañar la aparente victoria de Holmes
contra Moriarty y cómo lo había hecho.
La
gente dio rienda suelta a su imaginación y para el 20 de enero Steven Moffat ya
les había aventado el primer badajazo de agua helada: “Hay una pista que todos
se están perdiendo”. Aquellas palabras aparecieron en una entrevista que Moffat
concedió a Stuart Jeffries, periodista de The Guardian (pueden leer el artículo en inglés aquí), y en ella da a entender que había leído diversas teoría sobre
cómo sobrevivió el detective pero curiosamente a todas les faltaba algo. Una
pista en la que nadie reparó. Es evidente que Moffat no leyó toooodas las
opciones pero sí la inmensa mayoría, o por lo menos las más aceptadas.
En
la entrevista también menciona que fueron más astutos que Doyle en ese sentido:
a diferencia del escritor ellos sí contaban con un cadáver. Doyle, por el
contrario señaló que el cuerpo de Holmes nunca fue encontrado y por eso Watson
asumió que su amigo había muerto. En el programa de TV, John ve a Sherlock
lanzarse desde la azotea de un edificio con sus propios ojos. No sólo eso, sino
que también lo ve en el asfalto, le intenta tomar el pulso e incluso le
reconoce físicamente. ES ÉL… y está muerto. Para Moffat era necesario mostrar
esto porque “en un show detectivesco sólo significa una cosa cuando no hay un
cuerpo”. Si no hay cuerpo, no hay muerte. Las
palabras de Moffat únicamente consiguieron revivir más y más las teorías. Ahora
no sólo se conformaban con recordar el episodio y ver las pistas básicas que
saltaban a la vista sino que además muchos revisaron fotograma a fotograma cada
pequeño detalle que pudiera pasar inadvertido y la lista de presuntas ideas de
cómo sobrevivió Holmes aumentaban día con día.
Lo
brillante de imaginar cuál será el desenlace final es que no importa cuántas
opciones tengamos, siempre existen la mínima posibilidad de que todo se vaya
por el retrete. Eso ya sucedió una vez. The Great Game, último episodio de la
primera temporada, concluyó con uno de los cliffhanger más cardiacos de los
últimos tiempos y los fans tuvieron que esperar un año y medio para que A
Scandal in Belgravia diera por concluía la escena de la piscina con tan anti
climático (pero por demás gracioso) suceso, cortesía del mismísimo Jim
Moriarty.
Los
espectadores que durante año y medio se rasgaron las vestiduras imaginando cómo
Sherlock y John saldrían vivos de aquel momento jamás pensaron que serían los
Bee Gees quienes actuarían indirectamente de héroes. Mucho menos imaginaron que
alguien llamaría por teléfono a Moriarty ofreciéndole algo mejor.
¡Como si existiera algo mejor que matar a Sherlock Holmes! Algo como lo
anterior es menos factible esta vez pero la mínima posibilidad siempre estará
allí.
La
nueva temporada empezó su filmación en marzo del 2013, un año después de que me
preguntara cómo sería este momento. El fandom de Sherlock ya tenía la fama de
ser pasional cuando me subí a este barco, pero la diferencia era que yo no
entendí muy bien a qué se referían con todo esto. Un par de meses después llegó
Elementary (CBS) y comprendí más o menos hacía dónde iban a parar todas las pedradas, (de hecho escribí sobre esto en el blog). A
diferencia de las temporadas anteriores, donde los episodios fueron filmados
sin el orden en el que fueron emitidos, en esta ocasión sí lo hicieron, de esa
manera el primer capítulo The Empty Hearse ya está en post-producción y el
segundo, The Sign of Three, se está filmando en este momento… Y es aquí
donde comienza toda la polémica que se ha montado, principalmente en Tumblr y
Twitter, lugar donde convergen la mayoría de los fans (más en el primero que en
el segundo).
Tumblr
es un microbloggin; Twitter está entre esa categoría y una red social, pero a
diferencia de una web o foro virtual aquí no hay un moderador, no hay quien
saque una tarjeta roja si alguien lanza un insulto o si lee a dos personas
peleándose por puntos de vista diferentes. No existe el baneo. Tumblr es como
4chan pero con algo más de educación y coherencia (sí, dije educación porque no
se escuda en el anonimato total). Y hay que mirar todo desde un punto de vista
moderno ¿vale? Estamos viviendo en una época de globalización tremenda. El
Internet nos abre una ventana a un mundo que hace dos décadas sólo era
sólo una ilusión. Eso nos da la oportunidad de ver qué sucede en el mundo
minuto a minuto, dar opinión, subir fotografías, revelar detalles… etc.
La
batalla campal que hay actualmente en el fandom de Sherlock se debe
precisamente a esas fotografías, a esos detalles y a esas opiniones que al
instante inundan su delimitado universo en Internet. Si hace unos años el nombre
de Irene Adler causó polémica y unos meses después fue la palabra Elementary,
la culpable de estas nuevas protestas es el curioso tag #Setlock. Cada imagen,
cada información filtrada desata un tsunami de opiniones que por momentos
resulta inverosímil y hasta absurdo, tomando en cuenta que estamos hablando de
un programa de televisión. NADA MÁS. Independientemente de si su éxito es arrollador
o si es uno de las series británicas más exitosas en el mundo, al igual que el
personaje de Doyle, Sherlock no deja de ser ficción. Sólo eso.
Aun
nadie se pone de acuerdo si está bien o mal subir fotos a la web de los actores
en el set de filmación. Aún no saben si está bien clasificar los spoilers o dejarlos
al aire libre. Aun parece que no pueden definir exactamente qué es un spoiler y
qué cosa no lo es. Aún no saben si los actores están de acuerdo con el hecho de
que se les tomen fotografías mientras graban, o que haya gente viendo la
filmación, o si su presencia desconcentra o entorpece su trabajo. No se pondrán
de acuerdo ni hoy ni nunca. Esta polémica pasará cuando nazca otra a la cuál
aferrarse, cosa que por cierto ya apareció… dos veces: la filtración de varias imágenes
sobre cómo Sherlock sobrevivió a su caída y otras tantas de un hecho
importantísimo que sucederá en el segundo episodio y que ya está por demás
especificado en los libros. El fandom no se limita a un simple “no me gusta”,
no, tiene que escupir víboras y serpientes por la boca para demostrar que ese algo
que no les gusta, y después otros lanzan la contrarréplica con la misma
cantidad de escupitajos. Y en medio de ese caos pasional ensordecedor
de odio y desprecio alguien lanza la pregunta definitiva:
"El número de veces que nos hemos hecho esta pregunta"
Sí,
y uno sonríe por que no sabe qué otra cosa hacer. Bueno, la otra opción sería
apagar todo y olvidarnos que el fandom existe pero es más divertido verlo, porque al final tú, yo y un puñado de personas más entienden que esto
es sólo un programa de televisión. Un programa del cuál en unos años sólo nos quedará
el recuerdo. No hay necesidad de pelear o de insultarse unos a otros cuando estamos
hablando de algo que es ficción y cuyo único propósito es divertir al público
(y hacer dinero, claro). El hecho de que haya fans que prefieren sumergirse en guerras innecesarias
yendo más allá del respeto para hacer valer su opinión es algo que me tiene sin
cuidado. Duele, claro, porque arremeten también contra los productores y los
actores… y todavía tienen la desfachatez de llamarse Sherlockians. Pero ellos
no harán que mi amor por la serie de televisión disminuya, ni mi aprecio por los
personajes de Conan Doyle; ellos están por encima de todas esas cosas, de toda esa
podredumbre. Ojalá pudiera escribir esto en inglés, pero me resulta imposible.
Tampoco le darían tanta importancia, lo sé, sólo quería dejar mi punto de vista
vertido en un solo lugar y qué mejor que en mi blog. No me costó mucho. En una
sentada ha salido esto y me aterra ver que ya tengo 10 páginas de Word acumuladas cuando sólo tenía que ser un parrafo.
A ver quién lee todo de principio a fin, por dios.
Y,
claro, estas son las primeras polémicas de la tercera temporada. Habrá muchas decepciones
cuando se descubre exactamente cómo Sherlock Holmes sobrevivió; a unos les
agradará la solución a otros no, porque a estas alturas ya han ideado tantas
formas que al final, si la solución es la más sencilla, protestarán. Hablarán
de lo absurdo que fue o lo ilógico que les resulta. Si Moriarty vuelve será
igual; aplausos por un lado, coraje por el otro. Si Watson ya no vive con Holmes,
si Sebastian Moran aparece o no, cosas rándom como esas, cosas sin demasiada
importancia. Cosas que mañana quedarán en el olvido y el fandom de hoy aún no
se da cuanta y prefiere tomarse todo muy en serio.
DE LOS TIEMPOS DE DOYLE A LA ACTUALIDAD...
"Why is it always the hat photograph?! -SH Fuera de la literatura, ellos son mis Sherlock favoritos. :)
Pero yo aún
sigo siendo aquella niña de 12 años que durante unos días de verano leyó dos novelas
de Conan Doyle en la butaca de una solitaria aula de la escuela secundaria.
Aquella que trató de deducir la biografía de sus compañeros de clase y no lo
consiguió. En el fondo sigo siendo la misma, apenas algo ha cambiado quizá. Sigo
admirando a Sherlock Holmes y a su amigo John Watson, desde la distancia,
alejada del fandom, creando la imaginaría línea del no pasarán para no inmiscuirme con el resto.
Sherlock (BBC) se convirtió
en una de mis adaptaciones favoritas precisamente por la inteligencia con la que fue adaptada; por la forma en la que podía identificar a Holmes entre una
multitud y creerme la idea de que ahora sostenía teléfonos móviles y navegaba
por Internet y su amigo escribía sus hazañas en un blog. Me gustó porque convirtieron el show en un homenaje a las novelas
de Doyle y no en un insulto. Porque lo hicieron con respeto, carisma y estilo.
No puedo pedir más, la serie lo tiene todo: excelentes actuaciones, un
maravilloso equipo de producción, bellísimos escenarios, así como preciosos
detalles y guiños tomados de los libros, series y películas... y que es maravilloso encontrar entre escena y
escena; como un juego de detectives. No me interesan las discusiones absurdas y esas ridículas guerras entre el fandom, sobre todo porque, mientras ellos se quejan, hay otras personas que aportan ideas increíbles y teorías extraordinaria. Me divierto leyendo sus puntos de vistas, sus
críticas constructivas, sus opiniones diversas pero respetuosas.
Yo seguiré aquí,
apreciando los libros, esas hojas amarillentas por el polvo y el tiempo, llenas
de crímenes imperfectos condenados a resolverse una y otra vez. Me quedo con
esa amistad nacida en un laboratorio del Hospital San Bartolomé donde un excéntrico
joven de 27 años conoció en 1881 al doctor John Watson, un veterano de guerra
que al poco tiempo se convirtió en su más fiel aliado. Me quedo con el mítico año de 1895
y me quedo con el año 2010. Me quedo con los crímenes resueltos y los casos por
resolver; ahí mismo donde la investigación se teñía de escarlata o de rosa. Ahí
donde el escándalo de la realeza había sido en la nación de Bohemia o
en el lujoso vecindario de Belgravia. Con James Moriarty y con Jim Moriarty. Con
la señora Hudson y con el inspector Greg Lestrade. Me quedo con el blog de John Watson y con la web The Science of Deduction. Con la casa vacía y la carroza vacía. Con
el signo de los cuatro que se convirtieron en tres. Con las balas que resonaban
por las noches inglesas más frías en el edificio 221b de Baker Street.
Con The Reichenbach Fall y con la caída de Richard Brook. Con la resurrección de
Sherlock Holmes. Con la confianza ciega en Mycroft. Con los casos que se
resolvieron y los nuevos que vendrán, porque como decía Vincent Starrett:“No
puede existir una tumba para Sherlock Holmes o el doctor Watson... ¿Acaso no
vivirán siempre en Baker Street? ¿Acaso no están ahí ahora mismo, como alguien
escribió un día?... Aún viven en todos los que los aman; en una cámara
romántica del corazón, en una tierra nostálgica de la mente, donde siempre es
1895."
Mi habitación es un altar al polvo; limpiarla fue lo primero que hice hoy después de llegar del trabajo. Ahora tengo tiempo para escribir la crónica de mi viaje a Jalisco para asistir al concierto de The Killers... Vale, no será una crónica ¿ok? Mis neuronas murieron insoladas aquel épico día y no hay quién pueda revivirlas, así que probablemente este post goce de desvaríos y espero que el perdón de ustedes sea otorgado.
Todo lo diré por puntos porque será la incongruencia suprema:
☂ Para empezar quiero agradecer a mis tíos por haber tenido la hospitalidad de alojarnos en su casa esos días maravillosos; nuestra estancia fue estupenda y en todo momento nos sentimos en confianza. Gracias también a mi primo Victor Hugo por ser el guía turístico más random y explícito que he conocido jamás; cuando él habla no te aburres, seriously. Gracias a mis primitas Sofía y Regina por ser las gemelitas más graciosas y hermosas que existen a mil kilómetros a la redonda, son la ternura andante, lo juro. Gracias también a Carolina y Sarai por tener el valor y la paciencia de viajar conmigo; en serio, puedo llegar a ser insoportablemente indecisa y exagerada en algunas cosas. Gracias también a mi mamá, a mi papá y a mi nana por hacer que este mágico sueño de ir a este concierto se convirtiera en realidad, cada uno puso su granito de arena (¡UNA MONTAÑA!) y todos ellos merecen mi respeto y amor. Y finalmente gracias a The Killers por hacer que durante dos horas el cielo descendiera al estadio 3 de Marzo y el mundo se convirtiera en un lugar más bonito.
11 DE ABRIL DEL 2013.
☂ Viajar en los Transportes y Autobuses del Pacífico (TAP) fue una de las peores decisiones que hemos tomado. Yo no sé dónde dejaron la reputación de la que tanto gozaron en el pasado pero si vuelvo a viajar en un futuro a Jalisco no será en esta empresa. Verán, los TAP manejan dos servicios Primera Clase y Confort (también está el Royal pero eso es para viajes lejanos), nosotros viajamos en Primera Clase y qué jodido horror, ¿eh?. Sufrimos más en el viaje de ida que en el de vuelta pero... Pffff! Me espera algo mucho mejor, en verdad.
En ninguno de los dos viajes tuvimos el servicio de Internet que tanto presumen en su web porque no lo habían pagado. Y en el autobús de ida sólo funcionaba el baño de hombres y parecía una pocilga rancia. Además, sus asientos me dejaron molida hasta el tuétano. Tampoco pusieron película alguna en el primer viaje. No Internet, no películas ¿en tantas horas? Aun no sabemos cómo no morimos de aburrimiento ahí arriba.
☂ Entre tanta montaña no pude identificar al Ceboruco, pero le tomé foto a las rocas volcánicas. ;D
☂ Agradezco que el cambio de horario verano/invierno y el adelanto de hora de Guadalajara no me golpeara tan fuerte como creí.
12 DE ABRIL DEL 2013
☂ El día del concierto desayunamos las tortas ahogadas más buenas que he probado en mi vida... Desafortunadamente no recuerdo el nombre del local. xD
☂ La gente comenzó a hacer fila desde muuuuuuy temprano. Nosotros llegamos ahí justo después de desayunar. El concierto comenzó hasta las 20:30.
☂ En nuestros boletos decía que no se podía acceder al evento con cámaras fotográficas, por lo que las dejamos en casa de mis tíos por miedo a que nos las quitaran. Cuando llegamos al concierto nos dimos cuenta que sí estaban permitidas las cámaras compactas pero no las profesionales, así que les deseo una semana entera de estreñimiento a las personas que no tuvieron la decencia de especificar en el boleto ese pequeñisimo detalle.
☂ Por esa razón no tengo fotos del concierto. Las pocas que tengo pecan de malísimas. La mejor fue esta (así de fea están todas las demás):
☂ Pudimos acceder a los alrededores del estadio (en realidad sólo al pastito) dos horas después de llegar o algo así. El área a la que ingresamos le daría acceso a General A, Grada Poniente y General B. Nosotros eramos la segunda opción y también eramos los más escasos.
☂ Un reconocimiento expreso al joven de la Grada Poniente que tuvo la paciencia y la dedicación de apuntar en una hojas a las primeras decenas de personas que llegaban a formarse a nuestra área; de esa manera evitamos hacer una fila eterna hasta que las puertas de revisión se abrieran. Una vez que estuviéramos anotados podíamos ir a sentarnos bajo la sombra de alguno de los árboles que había por ahí.
☂ Fuimos los únicos que tomaron esa iniciativa, tanto en General A como en General B sufrieron el rayazo del sol hasta que ingresaron al estadio. Además, evitamos correr como locos todo el pasillo que nos conducía hasta la meta final antes de ingresar a los palcos. Eso sí, estuvimos dos horas bajo el sol hasta que se dignaron en dejarnos entrar.
☂ Una vez pasada la revisión estuvimos otras dos horas paradas, pero fue tolerable.
☂ El precio de TODO era estratosférico. Una botella de agua chica costaba $30, una mini-mini-mini pizza $55, papas fritas $45, la cerveza a $100 ¡Y EL REFRESCO ESTABA CALIENTE!
☂ Los baños del estadio estaban bonitos y limpios y, aunque eran gratis (con papel incluido), la doñita de mantenimiento se ofrecía a detenerte la puerta por $10... Obviamente nadie pagaba.
☂ La banda Louis XIV abrió el concierto para poner el ambiente. Aun no anochecía. Muchas personas sacaron sus teléfonos celulares y sus cámaras para probar cómo se vería el escenario (INMENSO) desde nuestra distancia.
☂ Por una extraña razón que aun no termino de entender al parecer a la gente le gusta aparecer en las pantallas gigantes.
☂ Y lanzar la cerveza de $100 por el aire.
☂ Ya antes de que saliera la banda yo ya no quería saber de mi, me dolía tanto la cabeza, los pies y la espalda que soñaba con desaparecer o esfumarme. Fue un horror mayúsculo.
Siempre detrás de una cámara. xD
☂ The Killers apareció una hora después y fue una de las cosas más épicas que he tenido en mi vida. Esos cuatro tipos, todo su equipo y el resto de músicos que los acompañaron se merecen mil aplausos y más. Lo dieron todo arriba de el escenario. MARAVILLOSO. Iniciaron con Mr. Brightside y sólo con eso bastó para que el público se prendiera al máximo. ¡SÍ TOCARON A DUSTLAND FAIRYTALE! :') De hecho tocaron todas las canciones que quería que tocaran. Fui feliz, muuuuuuy feliz. Y creo que durante Spaceman y Human provocamos algún tipo de temblor porque juro que el suelo se cimbró con tanto salto. La pirotecnia fue preciosa y qué decir del juego de luces y láser. Fue estupendo ver cómo durante Here With Me se iluminó el estadio con la luz de teléfonos celulares. Además, las pantallas gigantes que pusieron emitían una imagen de tanta calidad que en verdad parecía un concierto previamente grabado. A veces no me creía que todo aquello fuera en vivo. :')
☂ Yo aun no sé si The Killers tiene a los fans más tranquilos del mundo o si en Jalisco son así de simpáticos, pero créanme que nunca me sentí tan a gusto entre tanta gente como ese día. Y eso es decir MUCHO.
☂ Yo no soy para este tipo de eventos. Aun tomando el punto de arriba como referencia vale la pena agregar también que jamás me sentí tan distante del resto del mundo como ese viernes durante el concierto. Para cuando The Killers salió yo ya estaba muerta de cansancio y de hartez popular y soñaba con desaparecer a las 25,000 que ahí estaban. Pero no había absolutamente nada de malo con esas personas. Ellas disfrutaban el momento, cantaban, gritaban, brincaban, bailaban, tomaban fotografías, alzaban las manos y yo no hacía NADA. Pero no porque no quisiera sino por que no podía (bueno, es verdad, tampoco quería). No soy la clase de personas que hace eso, no me nace hacerlo. Aun cuando mi banda favorita está tocando a unos metros de donde yo estoy. Aun cuando nadie me está mirando. Aun cuando a nadie le interesa lo que yo hago. Pude intentar cantar las canciones ¿saben? pero ¿por qué no lo hice? Porque no las recordaba. Lo juro, todo lo que había al rededor me distraía tanto que olvidé TODAS las canciones. La misma impotencia que siento cuando tengo que contar dinero frente a otra persona fue lo mismo que me sucedió ahí. ¡No pude cantar ni siquiera mentalmente las canciones! ¡Y eso que las conozco de principio a fin! Es como si mi cerebro se hubiera bloqueado. Si en ese momento alguien preguntara cuánto era 2+3 probablemente no podría recordarlo. Siempre he detestado eso. La distracción exagerada que me produce el entorno en el que estoy cuando hay mucha gente. Todo me distraía del escenario, todo. Las luces de los celulares que tenía a los lados, el grito de la gente, los brincos, los vasos de cerveza volando por abajo, los flash de luz, el roce de la gente que estaba a mi lado, las manos levantadas, todo me cegaba y no me dejaba concentrarme en el escenario o en la pantalla gigante. Y eso da paso a otra sensación que detesto: todo me parece que ocurrió hace muchísimo tiempo. El concierto para mi fue algo lejano, muy lejano pero todas esas cosas que llamaban mi atención las tengo muy presentes ¡y no me gusta eso! >_< Es frustante porque mientras yo me sentía un kilómetro alejada de cualquier persona que me rodeaba... parecía que el centro de todo era el público y The Killers; tan emocionados y concentrados en cantar a todo pulmón sus canciones. :|
SÁBADO 13 DE ABRIL DEL 2013.
☂ Al día siguiente no quería saber nada de mi. Amanecí roja como tomate, hasta los ojos se me quemaron ¡sólo por estar dos miseras horas en el sol! Y sentía que la cabeza me estallaría ahí mismo. Ese día habíamos quedado con @Cinthya_Lorena para pasear un ratito por ahí y por allá pero yo no pude asistir. Así que, amiga, desde aquí te pido mil disculpas otra vez y agradecerte profundamente la droga que me has mandado. Es el chocolate más rico que he probando. En serio, esto es un pecado:
☂ Después de dormir cinco horas (maravilloso tiempo), mis primos, mis tíos y yo fuimos a comer a Burger King antes de pasar por Carolina y Sarai para ir a Plaza Andares. Una chulada de plaza. Hermosisima y elegante. Ahí estuvimos visitando diversas tiendas hasta que oscureció y pasamos otro ratito en Chapultepc, una calle que cierran en fin de semana y se pueden ver eventos de diversos tipos. Es un ambiente maravilloso y respetuoso.
☂ ¿Ya dije yo que estoy enamorada de Zapopan y Guadalajara? Pues eso. xD
☂ MIL GRACIAS a mi tío por regalarme este par de maravillosos libros, ¡qué ganas tengo de leerlos! :')
DOMINGO 14 DE ABRIL DEL 2013
☂ Viaje de muuuuchas horas de regreso a la realidad. Carolina y Sarai a Culiacán y yo a Escuinapa. Llegamos cansadisimas pero fue un viaje que jamás olvidaré y ojalá pronto podamos repetir. :D
PUNTO Y APARTE.
☂ Mientras yo viajaba, el mundo virtual siguió su curso, y aunque llevaba tablet y celular no es lo mismo navegar por Internet en una laptop que hacerlo por ahí. xD Apenas llegué y abrir Tumblr y alguien me escupió un spoiler de la tercera temporada de Juego de Tronos... >__< ¡Maldición gitana pa' ti y pa' tu raza!
☂ Han salido dos capítulos del manga Silver Spoon y yo estoy aquí todavía, sin leerlos.
☂ He decidido que no asistiré al concierto de Mägo de Oz. No tiene nada que ver con el dinero (de hecho, al parecer el concierto será gratis) pero, aun con toda su bondad y civilización, fui capaz de tolerar con mucha dificultad a los fans de The Killers sé que no podré soportar a los fans de Mägo de Oz, ni sus cantos, ni sus brincos, ni cualquiera de esas cosas que probablemente harán. Tampoco me apetece llegar temprano y esperar a que el lugar del evento sea abierto al público; ni pasar sed y hambre. NO, definitivamente no. Por The Killers lo volvería a hacer, por Mägo de Oz (aunque los quiero mucho) no. Tienen públicos completamente opuestos y sé que no pertenezco mucho a estos últimos en cuanto a energía y fuerza se requiere, así que...
☂ ¡Necesito ponerme al día con la cantidad inmensa de fotografías que se han colado de la filmación del primer episodio de Sherlock3! Pfffff! Entre a Tumblr cinco minutos un día después del concierto y todo lo que vi fue:
Muchas imágenes escupiendo spoiler por todos lados y yo me quedé:
Y por más que intenté buscar coherencia en todo eso, no funcionó.
Por suerte, me he dado cuenta que ya hay una cantidad considerable de nuevas teorías para especular sobre cómo Sherlock Holmes sobrevivió a su caída y leerlas será lo que haré los próximos, días. MUAHAHAHAHAHAHA. Sí, soporto spoiler de Sherlock pero no de Juego de Tronos... es una larga historia.
....................
Ok, basta de tanto desvarío, creo que aquí detendré el tren porque si no esto se volverá demasiado largo para que incluso a mi me apetezca leerlo en el futuro.
Ni siquiera creo que esto pueda ser tomado como una crónica pero aquí está, para la posteridad... Esto es lo más cuerdo que diré por hoy.
Jamás olvidaré ese 12 de abril tan maravilloso que pasé y, aun con todos los inconvenientes y todos los dolores, lo volvería a repetir mil veces. Un mágico día por una banda extraordinaria. :)