9 sept. 2016

08. Kdrama: Uncontrollably Fond (2016)

Título: Uncontrollably Fond (a.k.a. Lightly, Ardently)
Año: 2016
Género: Melodrama, romance
Episodios: 20
Cadena: KBS2
País: Corea del Sur
Trailer || Online: DramaFever
Advertencias: Habrá spoilers porque me nace, y porque en algún lugar tengo que vomitar mis frustraciones, ¿no? xD

Sinopsis: Ahogada en deudas, No Eul se gana la vida haciendo documentales para una compañía que la despide apenas se entera que la chica aceptó un soborno por parte de una empresa que tiraba residuos químicos en un área prohibida. Agobiada por su situación económica, pero reacia a darse por vencida, termina realizando un documental sobre la prevención del suicidio en la que participan una variedad de famoso, donde exponen aquello que harían antes de morir y todo aquello por lo que vale la pena vivir. Uno de ellos es Shin Joon Young, la estrella más brillante de la ola coreana, que por casualidades del destino, estuvo en la misma escuela que No Eul cuando eran jóvenes; donde vivieron un bizarro romance durante un tiempo y dejaron de frecuentarse a raíz de la muerte del padre de ella, donde de manera indirecta estuvo involucrado un fiscal que está relacionado con Joon Young. En el presente, la situación de ambos se complica durante la filmación del proyecto, la fama del muchacho, la intervención de terceros (de la familia, de la prensa y de los fans), la apertura de viejas heridas y sobre todo, la etapa terminal de una enfermedad que Joon Young padece desde hace tiempo y a intentado ocultar de todos.   

Opinión Personal: Últimamente soy yo la que me invento las sinopsis de los trabajos que reseño aquí porque las que encuentro en wikis y webs de streaming como Viki o Drama Fever pecan de ambiguas o inciertas. Entiendo que están creadas con el objetivo claro de atraer tu atención para ver cómo caes redondito hasta el visionado de la serie, guiado más por la curiosidad planteada en la descripción de la trama que por las ganas de fumarte el producto que te están vendiendo (porque sí, me lo estás vendiendo). Y no es que tenga un problema con eso pues al fin y al cabo ese es su trabajo, sin embargo, mi mente tiende a polarizar ciertas ideas y últimamente ésta ha sido una de ellas. De hecho, el no haber leído o visto en ninguna parte el pequeñísimo e ínfimo detalle de que el protagonista de Uncontrollably Fond se está muriendo me ha destrozado los nervios más de la cuenta. Para mí esto no es “un gigantesco spoiler” que se deba de ocultar de sinopsis oficiales, o peor aún, de los mismos trailers, cuando es una información que se da en los primeros minutos de la serie. El dilema que me traigo a cuestas es totalmente personal, por supuesto, y mi opinión no tiene que ser necesariamente aceptada por la mayoría. Pero he querido agregar ese dato a mi sinopsis porque me parece justo que, quien desee ver este drama, sepa a lo que se atiene. Porque eso de saber que uno de los protagonistas tiene una sentencia de muerte escrita en la frente desde la apertura de la serie cambia la perspectiva de todo, desde el título del drama hasta las imágenes promocionales previamente lanzadas, y por consiguiente la propia actitud de los personajes frente a las situaciones que se presenten.

Pero antes de profundizar más me parece justo reconocer de dónde vienen mis altas expectativas: Esta serie fue la elegida para acompañarla desde el inicio. Desde su preproducción hasta su estreno, y así semanalmente hasta su conclusión. Preferí seguir esta que seguir Doctors nada porque sí; y ya en los primeros episodios me estaba arrepintiendo de mi decisión. Me atraía muchísimo ese concepto de una directora de documentales que caía enamorada de uno de los artistas más famosos de Corea del Sur (mismo al que había conocido en su época estudiantil). Además, el empeño que estaban poniendo en su promoción y marketing estaban siendo envidiable, y al poco tiempo fue catalogada por algunos medios como la sucesora de Descendientes del Sol, lo cual ya me parecían comparaciones muy prometedoras porque a mi DOTS me resultó genial. Así que ésta era mi primera vez atestiguando este proceso de noticias a cuentagotas; de espera, de lecturas de guión, de detrás de cámara, de sesiones de fotos y rodaje; de teaser poster y trailers, de conferencias de prensa, etc. Y a pesar del tiempo invertido y la ansiedad a tope todo me supo de maravilla. Como sigo siendo una novata total en este mundo de dramas me apetecía océanos hacer ese proceso de principio a fin con una serie que tuviera toda la pinta de ser el hit del verano. El problema de hacer esto, claro está, es que al final nadie me garantizaba que el producto en cuestión me iba gustar ¿verdad? Cuando uno tiende a hacer estas jugadas arriesgadas de devorar cuanta cosa sea lanzada al público, y el proceso de espera ya lleva acumulando un par de meses encima de tu vida y tu cordura, las expectativas son altísimas y el resultado puede no ser el esperado. Y eso fue lo que me sucedió.

Ahora, siendo sincera el OST me gustó desde el comienzo y se mantuvo por todo lo alto hasta el final con una dignidad envidiable y justa. Ha sido un acierto maravilloso que tanto Suzy como Kim Woo Bin cantaran cada quien un tema para el soundtrack y que las letras sean calcadas a sus sentimientos; eso le da mayor profundidad al vínculo creado. Aunque me ha costado lo mío acostumbrarme a sus personalidades en la ficción, que al inicio de la serie me parecían forzada y sobreactuadas, lo cual se arregló conforme todo avanzaba y se asentaban ambos protagonistas. En cuanto a su dirección no tengo queja alguna: hubo escenarios potentes, donde el entorno invernal se convertía en un protagonista más; mudo pero constante. Y los planos generales, sobre todo los naturales, no dejaron de ser una lluvia de escenas preciosas y bastante admirables.

Dejando eso de lado tengo que ir directo al grano y confesar que Uncontrollably Fond me ha decepcionado un poco. Pero aclaremos: una vez más es culpa mía y no de la serie, ni de la calidad de su producción (que dicho sea de paso ha sido muy acertada). El drama no es malo, para nada. De hecho, es bastante sobresaliente y quizá uno de los mejores de la temporada. Me ha costado un poco de esfuerzo adaptarme al ritmo, y la línea de tiempo al inicio también tuvo sus pegas, pero no por eso me atrevería a juzgarlo de manera precipitada, o peor aun, decir que no me gustó. Pero como experiencia personal la lección quedó más que aprendida: no volveré a ansiar tanto el estreno de unas serie, ni menos echaré a volar mi imaginación para adivinar el el trasfondo de sus personajes. Porque mi principal conflicto con ella ha sido el pensar que la historia pasada de la pareja principal era más profunda de lo que en realidad fue. Lo que mantuvieron años atrás fue un romance ficticio que no se la creyeron ni ellos; creado únicamente por el capricho egoísta de Shin Joon Young y no porque él de verdad estuviera enamorado de No Eul (bueno, quizá sí, pero como era un lerdo inmaduro con una revolución hormonal en proceso como que no se dió cuenta). El peso de la historia no se basa ni siquiera en la agonía de Joon Young sino en un evento del pasado —como casi siempre sucede en los dramas— que involucra a un reconocido fiscal, que casualmente es el padre de él, pero el señor no lo sabe porque la madre soltera jamás se lo dijo y crió al hijo en su soledad y en su pobreza. El fiscal en cuestión se ensució las manos de corrupción cuando la hija de un poderoso arrolló con su auto al papá de No Eul y este falleció días después en el hospital (su muerte me supo a poco, la verdad; le faltó feeling) y No Eul al enterarse de esa sucia maniobra decide sabotear la campaña del fiscal a toda costa, cosa que pone en alerta a Joon Young y a su medio hermano Choi Ji Tae (al que no conoce, ni es tampoco su medio hermano), y cada quien por su lado stalkea a la chica para evitar que revele información comprometedora sobre el padre de ambos. En medio de este forcejeo invisible Joon Young hace una maniobra arriesgada al robarle a ella el material que amenaza con divulgar y No Eul termina golpeada por otro auto, sufriendo casi el mismo destino que su padre, pero logrando sobrevivir (incluso tuvo un paro cardiaco en el quirófano y tal, muy fuerte todo). En ese punto de la historia se separan, y cada quien hace con su vida lo que le viene en gana: ella se convierte en una directora de documentales que ansía cualquier cosa que destile dinero para pagar a los usureros que prestaron dinero a su papá. Él abandona su idea de convertirse en fiscal y consigue ser un afamado artista Hallyu. Y el medio hermano, el tercero en discordia, lleva una doble vida donde vela por la estabilidad de No Eul haciéndose pasar por alguien tan económicamente pobre como ella, mientras que por otro lado maneja, junto con su madre, una empresa de renombre y su padre le arregló un matrimonio con la chica que mató al papá de No Eul (el matrimonio estaba arreglado desde antes del accidente, por supuesto).

Vaya drama, ¿no? Vaya lío. Lo de Uncontrollable Fond sí que es un triángulo amoroso marcadisimo desde el principio: Joon Young está enamorado de No Eul, pero a ella le gusta Ji Tae porque siempre ha estado ahí para apoyarse en él, además cuida de ella y de su hermano menor, pero Ji Tae siente que no merece a No Eul, tanto por lo sucedido en el pasado como por el hecho de tener esa doble vida que ella desconoce totalmente en la que ya está comprometido en matrimonio con una chica a la que no ama. A Jung Eun no la meto aquí, porque pobrecita, como personaje me ha dado muchísima pena. Creo que un maniquí o un títere nos habría sido de más utilidad a pesar de la tarea tan marcada que traía desde el principio. No deja de ser la niña mimada de papá que lo tuvo todo siendo jóven y exige todo siendo adulta, aunque no tiene ni un pelo de tonta y para ser sincera es bastante astuta. También sabe cómo utilizar esa astucia para su propio beneficio, ya sea picándole las costillas a Ji Tae con verdades amargas que le carcome la conciencia o poniendo cara de nuera ideal ante sus suegros a la primera oportunidad. Se agradece que la hermana-fanática, aun en su locura, tenga esos aires de sentido común para darse cuenta que una cuñada tan perfecta no puede ser normal.      

El primer fallo lo he sentido en el tiempo. Creo que pudieron haber estructurado un poco mejor los flashback del primer arco para evitarnos la pena de acomodarlos mentalmente nosotros a sabiendas que es ahí donde ocurre eso que tantos problemas ocasionan en el presente. No es que sean confusos, tal cual, pues con un poco de atención en la vestimenta, o hasta en los teléfonos celulares, es fácil intuir si estamos nueve años atrás o seis; pero a pesar de eso se han tenido que montar un especial de hora y media para darnos la información masticada y en plan for dummies para que no nos perdiéramos más de la cuenta. Una vez expuestos esos tres o cuatro asuntos que tienen sus repercusiones en la actualidad, el panorama se limpia un poco y la estructura narrativa mejora. El segundo fallo ya lo mencioné pero lo vuelvo a recalcar porque me cayó como agua fría en el invierno más crudo: Joon Young tiene una enfermedad en etapa terminal. Un tumor cerebral que según su médico es inoperable y de rápido crecimiento, por lo que al comienzo de la serie sólo le quedan tres meses de vida. Entiendo que este drama haya aspirado a una trama menos pesimista y asfixiante, haciendo que el tono desenfadado del protagonista no ahogue la pantalla entre tantos dolores que se trae a cuestas y que él sufre sin mencionarle nada a nadie. Así que se agradece que Uncontrollably Fond no se enfoque a convertir su agonía en el tema central a tratar, porque yo no habría sido capaz de verlo. Para doramas así, los japoneses son muy buenos: Un litro de lágrimas me destrozó el alma una década atrás y hace un par de años Las horas de mi vida también tuvo el mismo efecto. Y tampoco es que para mi la muerte sea un tabú, pero un dato tan importante que tendría tanta trascendencia en el propio personaje que lo padece, y que más adelante tendría un impacto mayor en la historia, merecía ser mencionado aunque sea de paso, como no queriendo la cosa, como nota antes del estreno o qué sé yo, para mas o menos ver hacia dónde corría la pedrada. Habría sido un recurso narrativo muy poderoso y de paso atraería a una audiencia curiosa en lugar de tener el efecto contrario y hacerles que huyan despavoridos al ver lo mal que Joon Young la pasa al sentir cómo la vida se le va de las manos sin poder detener el tiempo.

También me la he pasado rechinando los dientes la primera mitad de la serie porque me enerva un poco la sangre ver cómo le caían insultos por parte del fandom a Shin Young Ok, la madre de Joon Young, a la que no bajaban de ser una mujer despreciable y egoísta, mientras se quedaban taaaan anchos con las palabras dichas; sólo para después darle una lluvia de elogios al chico, porque él es perfecto, y tierno, y ama a No Eul desde su juventud; y su propuesta durante la filmación del documental fue muy romántica: ¡Ah! Eso de vivir un romance apasionado durante tres meses es tan precio... ¡STOP! Detengan el auto porque así no va la cosa. No defenderé a la madre de Joon Young sólo porque sí, la mujer está tan cegada por la rabia que toma como escudo a su hijo para convertirlo en fiscal —nada más porque le nace de las entrañas— y para poder pararse frente al padre del muchacho y restregarle en la cara que ella sola pudo criar a un ser humano hecho, derecho y leal. Un ciudadano digno producto de una madre soltera que se partió el lomo y la vida para que su futuro fuera brillante y prometedor. Sí, es una actitud sumamente egoísta, pero eso no la hace ser una mala persona. También ella se siente traicionada porque el chico le prometió que sí, que sería el fiscal ideal que lograría defender a los que no tenían recursos y ponerse del lado de los que nadie miraba, y él, al final, se pasó todo por el forro sin decirle nada a ella e hizo lo que quiso. Eso también es sumamente egoísta. Pero más egoísta aún es querer montar una apasionante relación sentimental por tres meses con una chica que no sabes si todavía te quiere y sin decirle en ningún momento que te estás muriendo. Mira que hay que ser un ojete para tener el valor de hacer eso, ¿eh? Ya si se enamora de ti y después la palmas ¿pues qué más da?, algún día se le pasará el dolor, encontrará a un hombre que también la quiera como la has querido, y tú, ya hecho cenizas, habrás tenido aquello que tanto querías.

La peculiar relación de Joon Young con su madre ha sido la que más he disfrutado. Sí, incluso más que la relación tan accidentada con No Eul. Y ve tú a saber por qué. Para ser sincera, a mi me fascina muchísimo ver a la actriz Jin Kyung en pantalla, sobre todo en papeles como este, donde toma la imagen de una mujer con muchos matices, más de los que se podrían intuir en un principio, y convierte su cuerpo y su mente en un templo donde convergen infinidad de experiencias difíciles o sensaciones asfixiantes, pero que ella siempre calla con rectitud. En Pinocchio (2014) brilló por su frivolidad externa, por lo que fue delicioso presenciar sus capas de hielo resquebrajándose al compás del ritmo del drama sólo para exponer su más sincera esencia en el último arco y alcanzar parcialmente su redención... ¡Y cómo se dio a odiar con ese papel, por dios! Ya extrañaba mucho verla así, en una caracterización donde esa actitud tardara lo suyo en mostrarse y evolucionar. Su personaje en Blood (2015) se me hizo falto de fuerza, así que agradezco mucho que Uncontrollably Fond la devuelva a esa línea que tan bien sabe dominar. Su examen de conciencia y aceptación es bastante palpable a lo largo del drama, pero mejora considerablemente a raíz de la súplica de Joon Young para que ayude a No Eul en prisión. Es evidente cómo a ella se le parte el alma al ver a su hijo en una situación vulnerable, a pesar del esfuerzo que hace para que las lágrimas no le resbale por las mejillas e intentan cubrir el dolor de verlo así motivándole para que se ponga de pie y pueda llevarlo al hospital. Joon Young no es imbécil y la paciencia hacia su madre es infinita: entiende que ella está molesta por su actitud en su juventud y que al pasar los años aquel rencor se añeja y se refuerza ante cada situación donde él hace acto de presencia. Es un sabor amargo que aspira a la perpetuidad y que siempre viene mal disimulado en una negativa a servirle su plato favorito, gritarle tres tonos más arriba que a los demás, colgarle el teléfono cuando le llama, ignorarlo como si todo el mundo existiera menos él, negarlo tres veces antes de que cante el gallo al amanecer, etc. Pero creo que no necesitamos leer entre líneas para saber como espectadores lo que Joon Young sabe como hijo: Ella lo quiere —aunque se repita mil veces la mentira de que no—, y nunca ha dejado de hacerlo. Porque, podría ponerse seria cuando lo ve y tragarse la bilis acumulada durante lustros, pero entiende que el chico sigue siendo una persona buena en esencia, quizá demasiado absorbido por su profesión y por su fama, oculto entre la presunción y la riqueza, pero jamás sería capaz de dañar a nadie y ella siempre lo ha entendido, a pesar de las constantes decepciones a lo largo de los años. (De hecho, la escena final que compartieron me ha dejado lloriqueando como nenaza).

No Eul me quedó debiendo madurez. Creí que la muerte de su padre le daría un golpe en la conciencia que le ayudaría a espabilar un poco y la obligaría a poner los pies en la tierra de una vez. Pero no. Vamos, ni siquiera el accidente que casi le cuesta la vida le sacudió la mente adormilada. No le negaré el derecho sobrehumano que hace para poner un plato de comida decente en su mesa, ni tampoco el amor que siente hacía su hermano, pero esa actitud aniñada que tiene de nacimiento le sigue como una sombra incluso en la actualidad y eso le resta una seriedad necesaria como personaje protagónico. De vez en cuando hasta la sentí muy plana, sin tridimensionalidad, casi absorbida por el ambiente. Quizá es una exigencia mía exagerada, culpa de mis altas expectativas, pero a ella, únicamente por las circunstancias vividas, se le pudieron exprimir miles de posibilidades. Sobre todo como documentalista, la deuda con los usureros y esa inestabilidad emocional que le sigue desde que quedó huérfana y tuvo que aprender a ganarse cada migaja de pan con el sudor de su frente. Todo eso se obtiene a base de experiencia, pero también de sacrificio. Sí que es muy bonito que se preocupe por la alimentación de su hermano o por tratar de limpiar su reputación a las nueve de la mañana después de que Joon Young hizo con ella lo que quiso arriba del escenario (y una horda de fanáticas casi la queman en leña verde), pero a pesar de eso su pasividad me resultaba abrumadora y no la he terminado de entender en lo absoluto. Y aquí, mi propia ignorancia me hace incapaz de criticar a Suzy porque jamás en mi miserable vida la he visto en otro trabajo, aunque como actriz se le nota aún muy inmadura. Nunca logré envolverme por sus sentimientos y para mi es ahí donde radica el arte de la actuación: cuando un actor te envuelve en su papel, te hace llorar, reír o enfurecer en los momentos oportunos, es donde captas su talento. Tampoco es que haya estado fatal, vaya, pero su caracterización no me terminó de enamorar y quizá eso fue lo que me impidió rendirme totalmente ante la pareja que formaba con Kim Woo Bin, al que le vi un abanico emocional más diverso, debido al peculiar caso que le cae encima. Además, el triángulo amoroso que se traen a cuestas la primera mitad del drama puso mi paciencia hasta el límite entre tanto andar en glorieta, terminando en el mismo lugar donde comenzaron y sin ver a dónde conducirá todo eso.

Al que me costó mucho entenderle su estrategia de juego fue a Ji Tae. Entiendo que le tenga gran estima a su papá, aunque éste no sea biológico, y cargue con el resentimiento de sus deslices en el pasado, pero estuvo al lado de No Eul desde hace varios años mintiendo deliberadamente sin detenerse a pensar cinco minutos que tanta atención hacia ella podía derivar en un interés más personal que el de la mera amistad. Quizás eran mentiras piadosas, creadas con el remordimiento de saber que su padre no era una paloma de la paz, justa y honesta, cuando se trataba de proteger a un político. Pero esta doble vida que llevó durante tanto tiempo me ha resultado un poco pretenciosa, juzgando desde la perspectiva de saberlo heredero absoluto del imperio de sus padres, y entendiendo que sus relaciones amorosas a veces estaban dictadas por el destino, el bienestar y la perpetuidad de la familia y no por lo que a él le naciera del corazón. De hecho, él es muy parecido a su madre. Ésta mujer sí que tiene cola que le pisen. A pesar de ser chantajeada por el cuñado como si fuera una atracción mecánica, Lee Eun Soo sabe que varios errores cometidos antes han sido culpa suya. Y sus silencios, la manía absurda que tiene de callar cuanta información le caiga en las manos, es la que la tiene en ese perpetuo estado de alerta del que le cuesta mucho reponerse. Y la verdad es que se lo merece, por soberbia. Pretendiendo retener algo que sabe bien que no le pertenece. A eso hay que agregarle el hecho de que el fiscal Choi Hyun Joon no tiene la menor idea de que tuvo un hijo con Shin Young Ok, en parte porque Eun Soo no se lo quiso decir. Por eso no entiendo el motivo de su enojo cuando él acompaña a su hija al concierto del muchacho o cuando la lleva a la alfombra roja de la premiación.

Y aunque la mitad del drama mejora en cuanto a argumentación, no puedo decir lo mismo de la pareja principal, que me quedó debiendo tres leguas de romance y dos toneladas de escenas cuquis al por mayor. De verdad hubiera deseado que la relación sentimental entre Joon Young y No Eul fuera más profunda y más extensa. Digo, detengámonos a pensar un momento y miremos en retrospectiva: la serie se llama Uncontrollably Fond ¿y qué? ¿Cuándo le vimos a estos dos esa cualidad? De hecho, ¿cuántos momentos tiernos compartieron juntos? ¿cuántos fueron sólo la imaginación de No Eul? ¿En cuántos de esos momentos uno de los dos no estaba dormido? ¿o cuántos de ellos no se vieron afectados por los desplantes de él, los sufrimientos de ella o por la demencia que le empezó a invadir en sus últimos días? Esta pareja me recuerda a la de City Hunter, sobre todo en el arco final, donde el protagonista hacía hasta lo vomitable para alejar a la chica de él para no herirla más de lo debido; pero por inercia pasó justo lo contrario y la prepotencia y la frialdad de Joon Young no la he podido digerir en lo absoluto. Pero terminó siendo aún más grotesco ver a No Eul hundida en un dolor absurdo, victimizada por todos lados y atontada por la falta de comprensión de los que la rodeaban. La mujer apenas podía mantenerse de pie cuando era vapuleada por los cuatro costados, oye, eso es masoquismo. Si a eso le agregamos el romance ficticio que se montó Joon Young con Jung Eun para exprimirle la confesión del crimen cometido en su juventud pues vaya truño, ¿eh? Hay mil maneras diversas de consumir el valioso tiempo en un drama sin necesidad de dañar sentimentalmente a la protagonista principal de una manera tan barata y triste. Salvo el último episodio el resto de su tiempo juntos me ha parecido muy poco memorable. Y eso es lamentable.

La trama ajena a ellos ha brillado aún más y eso lo agradezco, sino hubiera sido por ella no me hubiera atascado los dos meses de visionado que han caído sobre mi. Las cosas se resolvieron de manera justa y coherente, aunque no puedo dejar de pensar que la mamá de Ji Tae se merecía un final más perverso, sólo porque sí (por ser tan perra). En un mundo utópico, en un mundo de colores y piruletas, los años pasarían y Ji Tae iría tras No Eul y dejaría de lamerle las botas a Jung Eun junto con toda su corrupta miseria. Es un autosacrificio que me sabe rancio y falso, porque ni siquiera en ese escueto flashback que vemos en el último episodio la química entre ellos se asomó con timidez. La hermana de Ji Tae y el hermano de No Eul harían bonita pareja también. La relación entre No Jik y Choi Ha Roo fue peculiar, pero el esfuerzo para que brillaran pudo ser mayor para que éste no quedara tan seco. Al final habría sido un tanto absurdo que ambas parejas de hermanos terminaran juntos, claro, pero también tuvieron su encanto a pesar de los malentendidos y el humor ensimismado de los dos. En fin, si les gustan esas series donde la pareja principal casi nunca está junta, o cuando lo están la pasan fatal, esta es definitivamente la serie que les gustaría visualizar xD... ¿Saben qué? A estas alturas agradezco que no hayan profundizado aún más en su relación porque entonces sí, ese final me hubiera obligado a votar los tres litros de lágrimas que se me atascaron en los ojos hace unas horas.


NOTAS ADICIONALES:
  1. ¡PORORO! ❤❤❤
  2. Me la pasaba bomba viendo los detrás de cámaras en Instagram. ❤      
  3. Llegué a un nivel de frustración tan alto con este drama que, aunque jamás pensé en abandonar su visionado porque no es aburrido, sí que busqué otra serie para que la bilis no me quemara el tracto digestivo. Me vi Stranger Things ❤ de principio a fin (aquí mi opinión) y me topé con el primer drama chino que cayó en mis manos: Love O2O ❤.
  4. El último episodio me ha parecido el mejor.
  5. Hubiera deseado ver más escenas entre Ji Tae y Joon Young, así en plan brotherly love, aunque sólo estuvieran ahí para picarse las costillas y la paciencia mutuamente.
  6. Desafortunadamente entra en la categoría de dramas que no pienso volver a ver jamás en la vida. Justo ahí, al lado de Blood, City Hunter y Remember.
  7. Aun así, Kim Woo Bin está apartado y Suzy me cae bien. ❤
  8. Me mira con lujuria W Two World desde aquí donde estoy. ❤
  9. Técnicamente con Uncontrollably Fond concluye el reto de los 10 kdramas. Pero como boté Blood a mitad de camino y mi opinión de You are all Surrounded aun no se publica, ha quedado en el número #8. Probablemente W Two Worlds o Doctors estén en el #10. :)