24 jun. 2014

El día en que naciste... (Para la pequeña Miranda Penélope)

Podría decirte que las constelaciones se alinearon el día en que naciste; que los seres humanos nos otorgamos 24 horas de pacifica tregua para recibirte; que las campanas de los palacios de oro retumbaron en un crepitar intermitente para anunciar tu primer respiro. Podría contarte una mentira piadosa, decirte por ejemplo, que ese día floreció la rosa más hermosa y las aves surcaron el cielo con una felicidad que les empapaba las alas. Que hasta los mariachis de tu patria se sacudieron el polvo, la pólvora y la tristeza que embriagaban sus canciones para regalarte la nana de los acordes perfectos y un millar de banderas hondearon por todo lo alto en señal de respeto.

Pero para qué mentirte, pequeña, si ya estamos rodeados de suficientes mentiras. Para ti no valen las verdades a medias; tú no mereces eso. Tú mereces un mundo lleno de realidades, porque llegaste un día como cualquier otro. Cálido y veraniego; gentil e imperfecto. No cantaron más pájaros hoy de los que cantaron ayer, y el sol no brilló con más esplendor de lo que lo hizo la semana anterior. La diferencia está, pequeña, en que hoy naciste tú. Y claro, sólo por eso, el Universo entero nos sabe distinto aunque no lo sea. Incluso podría jurar que hoy los soles brillan más en el firmamento, y vemos esas flores de aquel viejo jardín como nunca antes las habíamos visto… quizá con un color que hace unos días no percibimos por la cotidianidad que teñía su existencia. Eso es lo que hace el amor incorrupto, nuevo, limpio, puro. El amor inocente. Pero así es la vida, princesa de mil reinos, volátil y rebelde, como una estrella acabada de nacer. 

Así que ¡bienvenida al mundo, bebita! Disculpa el desorden que hemos montado antes de tu llegada. Quisiera decirte que no fue intencional pero estaría mintiendo. Aun así, olvida las lluvias de fuego y las ínfimas riñas que nos separan y enfócate en tenderle una mano a aquel que te pide una fuerza de apoyo. No seas indiferente al dolor y planta un árbol en la tierra y un beso en la mejilla de aquel que fue despreciado por otros. Si alguna vez te sientes desorientada dale la mano a papá y a mamá, ellos sabrán cómo orientarte para que no pierdas el norte. Confía en ambos, ellos saben lo que hacen, tú eres la prueba de ello. Y nunca olvides que ahí, a tu lado, con la armadura invisible, la energía a tope, y la etiqueta de superhéroe enmarcada en el rostro estará tu hermanito, vencedor de una decena de batallas ficticias que estará al pie del cañón para que no te lastime ni el viento.

Sí, princesa, el día me supo distinto cuando naciste, quizá menos caliente, quizá menos problemático, quizá no tan cansado, tan distinto, tan guerrero, tan indiferente como siempre. A tantos kilómetros de distancia, no se interrumpió la rutina que nos mueve cuando brotó tu primer llanto, pero el aire se sintió más transparente y la gente me pareció más sencilla. Y sólo por eso (sólo por ti) valió la pena cada segundo. Te deseo un millón de días imperfectos como este, pequeña. Tómalos como quieras, úsalos como te plazca, píntalos del color que te apetezca. Imprime tus ideas y grábalas en piedra. Construye castillos de arena eternos e inmortales, plasma caritas sonrientes en las dunas de tierra seca y en las montañas nevadas a las que vayas. Escribe tu nombre en la memoria de los que te conozcan. Sonríe a quien te ofrezca un buenos días. Desata mil revoluciones. Corre por los campos, tírate en el pasto de las praderas. Canta canciones a todo pulmón, baila alocadamente en la sala de tu casa. Mira las estrellas y los atardeceres. Los días de lluvia y las noches de tormenta. Grábate en el paladar el sabor de la comida de tus abuelitas (algún día extrañarás eso, créeme); y en tu mente sus voces, sus aromas, y sus anhelos. Y siempre (pero siempre) recuerda que tú no has venido a resolver nada, sólo has venido aquí para cantar, jugar, bailar, vivir y sobre todo, a soñar y a convertir esos sueños en realidad, porque has nacido en el mejor momento para hacerlo.  

Atte.
Tu prima, una de las mayores, la de 26 años. 
La que vive en Escuinapa. 
La que te quiere sin siquiera conocerte. :) 
L.K.M.L.

19 jun. 2014

Pero mira cómo beben los peces en el río...

A ver, ando muy tarada últimamente. Pensé que lo del clima no podía empeorar pero empeoró y yo no estoy aquí para llorar ni ustedes para escucharme pero miren, en algún lugar tengo que verter todo me sarpullido, mi sudor y mi deshidratación ¿verdad? Así que este es el lugar elegido xD.

Mi Twitter generalmente lo actualizo cada pocas horas durante todo el día y tecleo como si mañana se fuera a acabar el mundo y yo misma soy la encargada de anunciarlo, pero en esta temporada de temperaturas elevada hoy luce abandonado. Una o dos actualizaciones al día y con eso me basta para terminar asqueada de todo y de todos (incluyéndome yo, claro). De Facebook no diré nada porque mi Facebook siempre está semi abandonado y ciertamente poco me importa actualizarlo, porque sinceramente nunca he sido muy fan de esa red social. Eso sí, de vez en cuando me apetece echar un vistazo a mi muro porque oye, seré asocial y todo lo que yo diga pero mis familiares y conocidos me importan, aunque tenga (casi) un nulo contacto con ellos.

Pasemos a cosas más dolorosa: me duelen los dientes, dramita. Tocará visita con el dentista la próxima semana sí o sí; y más o menos ya sé lo que me dirá, lo cual sólo consigue darme una pereza del tamaño del Everest. Me dirá que mi dentadura está sucia porque no me he hecho una limpieza dental desde los tiempos en los que Jesucristo caminó sobre la Tierra; que tengo las muelas del juicio estorbando a los demás dientes, lo cual está generando un daño irreversible a los dientes vecinos. De paso dirá que todas mis muelas están llenas de caries y que eso se debe a la pésima higiene bucal que tuve en mi infancia por lo que ahora me toca pagar las consecuencias (eso me pasa por mensa y estoy dispuesta a reconocer esos errores). Probablemente también me llamará la atención por rechinar los dientes y morderme las mejillas interiores cuando estoy nerviosa (que es siempre y a todas horas), y me dirá que mi dentadura está débil como las conchitas descalcificadas que aparecen en los anuncios de Colgate, además aconsejará que tendrá que hacerme alguna endodoncia y en dos semanas tendré las mejillas inflamadas y no podré comer ni beber nada para sobrevivir. DRAMA, DOLOR, SOLEDAD, CALVARIO, ANSIEDAD ANTICIPATORIA. ó_____ó

Ahí dejo mi berrinche.

Por otro lado, tengo que confesar que he sido débil y he matado a Lord Cerdi antes de tiempo. No sólo eso, también me he comprado dos libros con el dinero que le saqué de la barriga. Soy débil xD. Por suerte mi mamá me ha comprado otro cerdito, más grandecito que Lord Cerdi y seguiré con mis ahorros. Eso sí, nada de monedas de $1 y $2, es un horror de proporciones épicas contarlas y llevarlas al banco. Ya en otro post mencionaré los libros que he comprado. Supuestamente el paquete llega este sábado pero no me lo creo hasta que lo tenga en mis manos. Uno de esos libros (el de George R. R. Martin) es muy difícil de conseguir y mueroooo por leerlo. Habla de un anciano bebedor de cerveza, vegetariano que viaja en una nave espacial de 30 kilómetros acompañado de un montón de gatitos a los que adora. Ciencia ficción pura y dura, dicen por ahí, ¿a dónde firmo para leer eso? :). 

3 jun. 2014

Entonces yo daré la media vuelta y me iré con el sol...

Umi y Maru.
Hay de dramas a dramas, los míos generalmente son superfluos y no tienen nombre. En uno de mis últimos post mencioné a Lord Cerdi. Lord Cerdi es una alcancía puerquito, de esas muy coloridas, conocidas y económicas que venden en los mercados locales. Su objetivo era almacenar la mayor cantidad de dinero para comprar el pack de libros de la saga Canción de Hielo y Fuego para, de esa manera, terminar con el dolor mental que me produce no tener las dos últimas novelas que han sido publicadas hasta el día de hoy. Pero Lord Cerdi sólo tenía que almacenar el dinero, no mantener la incógnita de no saber cuánto hay ahí dentro. Y yo, que tengo el coeficiente intelectual más elevado de la colonia donde vivo, estuve metiendo moneda tras moneda sin llevar el registro de la cantidad que estaba poniendo cada día y HOLA, aquí estoy, tres semanas después, preguntándome cuánto tendrá en la barriga el cerdito. Ahora mismo tengo un debate moral muy fuerte sobre qué hacer al respecto. Aun está a la mitad de su capacidad así que para evitarme el drama probablemente dejaré que se llene en un par de quincenas más antes de decidir hacerlo añicos y ver la cantidad final que fui capaz de recolectar. :|

Pasando a otros dramas más importantes y fuertes: JODIDO CALOR. En serio, por un momento tuve la idea que este verano se pasaría de generoso en este pedacito bonito del mundo que no queda en ningún lado pero ahora estamos en junio y ya sueño con un exilio a la Antártida la semana que viene. No puedo con el verano, ¿vale? Me considero enemiga íntima de él. Es que es enfermizo y asqueroso. Probablemente sea cosa mía o qué sé yo. Soy una persona que suda mucho así que a los 30 minutos de levantarme ya deseo que se termine el día y es un DRAMA tener esa sensación en el cuerpo de sentirse pegajosa, apestosa y malhumorada desde que sale el sol hasta que se oculta. Lo de malhumorada lo puedo ocultar (que más o menos llevo toda la vida haciendo eso) pero las otras dos cosas no y llevo encima toda esta temporada una sensación de asquito en general que puedo jurar se me nota en la cara a cien leguas. El problema es seguramente la humedad en el ambiente… Pero al parecer hay más humedad en el ambiente que agua almacenada en el tinaco de mi casa y miren no, así no juego. Básicamente me paso todo el día tomando agua muy a lo bestia y tratando de no moverme mucho para sudar lo menos posible, pero ahora mismo estoy siendo vapuleada por tres abanicos distintos al mismo tiempo (de escritorio, de pedestal y de techo) y ninguno de los tres hace honor a su nombre… Bueno, aire sí avientan, eso sí, pero caliente. ¿PARA QUÉ QUIERO YO AIRE CALIENTE? Y luego está el sarpullido. Mi sarpullido dura todo el verano y va desde la espalda hasta el cuello... así que asco general.

Probablemente ahora sí habrá un bajón tremendo en las actualizaciones del blog, porque con este clima ni siquiera tengo ganas de hablarle a mi gato. Lo cual es reciproco, porque el calor también lo agobia a él y vamos en plan de grumpy cat allá a donde requieran nuestra presencia. Aun no sé si los días de lluvia me pondré a teclear como lagarta por todas las veces que no lo hice o simplemente me sentaré en el porche a ver cómo mi ciudad se inunda y yo me tomo un chocolatito caliente al lado de mis mascotas. Ya lo contaré por aquí, fijo.

No he tomado un libro en, no sé, como quince días tal vez. Y tampoco es que tenga muchas ganas de hacerlo, eh. Yo necesito que las constelaciones se alineen para que me apetezca fundirme bonito en la lectura. Además de eso, el otro día me quedé mirando veinte minutos mi librero sólo para concluir que me apetecía leer otra cosa y esa otra cosa no estaba ahí porque ni siquiera la he comprado xD. Ahora lo que me apetece es quedarme aquí por el resto del día y moverme lo menos posible tanto por el calor como por el sarpullido que está empezando a asquearme de manera alarmante y hoy es mi día de descanso y no me apetece pasármela en plan rancio (¡ni siquiera tengo ánimos de actualizar Twitter!). Creo que me pasaré el rato en YouTube y Tumblr hasta que el sol se oculte y la gente se meta a sus casas para hibernar hasta mañana. Cambio y fuera.