6 ene. 2011

Randon Post de cómo soy buena para soñar en grande y quedarme sin nada...

"Vuelvo sin excusas, sin paz ni trabajo,  
y a nuestro futuro le arrancan las horas. 
Y en casa me espera mi razón de vida, 
el calor de hogar. Llevo la vergüenza, 
las manos vacías, la precariedad".
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No sé si alguno de mis lectores ha leído el post “… no sé qué poner aquí…”, lo escribí en junio del 2008 (click en el título para leerlo y cuidado con los ojos que tiene un montón de faltas de ortografía). ¿A qué viene todo esto? Pues que hoy me siento así, como en aquella ocasión. Bueno, no tan drama queen pero sí algo deprimida. Y eso que en aquél entonces sí tenía empleo.

Verán, resulta que a mediados de diciembre del 2010 conseguí empleo en el centro comercial Ley de ésta ciudad. El día en que entregué la solicitud la encargada de Recursos Humanos dijo que el único puesto disponible que tenían por el momento era el de acomodador en el área de Frutas y Verduras; ella mencionó que era un trabajo muy sencillito pues yo me encargaría de la vitrina, donde se encuentran las ramas y alguna que otra fruta y así, sin dudarlo mucho, acepté. A mí nadie me dijo en ese momento (y yo, estúpidamente, lo desconocía) que las mentadas ramitas, frutas y verduras están almacenadas en dos cuartos fríos: uno de 10°c y el otro que está cerca de 0 ° c. Sé que es demasiado tonto pensar que tales productos perecederos los dejen en un almacén así como así a temperatura ambiente pero por lo menos hubieran tenido la decencia de informar sobre eso (los cuartos fríos no se ven desde afuera como para intuirlo), el primer día ni una sudadera traía puesta.

Ahora, no era nada más trabajar minutos enteros en temperaturas tan bajas, también tenía que cargar cosas de hasta 30 kg, quizás las palabras no logren expresar lo difícil que resulta lo que estoy diciendo pero me daban unos calambres taaaaaan horribles, que me quitaban el aliento y tardaba algunos segundos en poder levantarme de la posición en la que estaba, y por supuesto, no podía cargar el cartón/costal que debía subir al carrito transportador. Las manos no sólo dolían sino que ardían (el lavamanos estaba DENTRO del cuarto frio así que casi-casi se me congelaban las manos). Otra cosa por la que sufrí bastante era que tenía que durar 8 horas de pié. En verdad, me sorprendió enormemente la carencia de sillas en el lugar, en cualquier departamento del centro comercial. Los trabajadores NO se pueden sentar. Las últimas dos horas eran todo un suplicio para mí porque la planta de los pies me dolía tanto (¡tan exageradamente!) que llegaba a la casa me metía al baño y lloraba algunos minutos del dolor que me producían. Obviamente después salía y le mostraba a mi familia la mejor sonrisa (falsa) que podía ofrecer, aunque había ocasiones en que el dolor no se podía disimular. ¿Y saben qué otra cosa falta en el trabajo además de sillas? Un reloj. No hay ni uno solo en todo el lugar. Es tortuoso no saber qué hora es. Me sentí enferma desde el primer día de trabajo, lo admito. Intenté ser positiva, empezar bien, pero no se puede mantener una mentira durante mucho tiempo y una gripe me delató. No podía más, no me veía en Frutas y Verduras en un futuro cercano, demasiado dolor y poca la necesidad.

Pedí un cambio a otro departamento y me lo otorgaron, ahora estaría en el área de Regalos, acepté. La babosa de mí no se dio cuenta que acepto estar en donde se envuelven los regalos de Navidad, cerca de la entrada. Yo creía que la sección de Regalos era el segundo piso (también se llama así) donde están los perfumes, pulseras, relojes, DVD’s, videjuegos, etc. Pues vale, pero hubo otro problema… yo no sé envolver regalos, bieeeeen por mí. Por suerte la gente no fue tan exigente y aunque envolví los regalos con una asquerosidad magistral nadie me lo reprochó. El problema con esta área es que desaparece después del día 25 así que al pasar ese día tuve que ir de nuevo a Recursos Humanos para saber ahora dónde me pondría y ahora sí me pusieron en la sección de Regalos (segundo piso). Duré sólo un día allí, fue divertido, acomodé los libros de ese lugar como si no existiera un mañana y me quedaron muy bonitos, lo admito. Espero que por lo menos alguien haya notado aquel orden.

Como dije arribita el gusto me duró tantito pues al día siguiente el gerente (al que jamás había visto en mi vida) me llevó al área de Abarrotes pues allí estaban necesitados de personal, esto fue OTRA COSA donde duré sólo un día. Era cansado, pero por lo menos no era tan frío como Frutas y Verduras. Fue la mañana del día siguiente cuando el supervisor de Perecederos decidió que hacía más falta personal en Tortillería y allí voy yo como comodín a asistir esa área. Se acercaban días pesados y necesitaban la mayor cantidad de gente posible para sacar adelante el trabajo (hasta las de Recursos Humanos andaban por allí :D). Allí estuve una semana y fui feliz, realmente me gustó el ambiente que prevalecía, durante las mañanas había un muchacho y por las tardes sólo había mujeres, salvo Don Miguel, un tipo muy simpático encargado de supervisar ese lugar y Panadería.

Durante aquella corta semana logré acostumbrarme al trabajo, ya no me dolían tanto los pies, me estaba aliviando de la gripe, iba al trabajo porque QUERÍA ir y aprendí cómo se hacen las tortillas de harina :D , fue una experiencia muy bonita y lo mejor fue que recibí mi primer cheque. Fue ESO, lo que me dio las ganas de seguir con el empleo. Si me dejaban en tortillería sería feliz, podría quedarme allí sin ningún problema. Por desgracia, cuando llegó el 1° de Enero todo cambió, ya no me necesitaban, ni allí ni en Abarrotes. Ya había dejado de ser el comodín que podía irse a donde quisiera así que la primera semana del 2011 ya no me asignaron ningún horario ni aparecía en la lista del personal, no me lo dijeron, tuve que averiguarlo por mi cuenta porque ni eso se dignaron en hacer. Una de las encargadas de Recursos Humanos me dijo que por el momento no había un puesto para mí, que me daría de baja y que me llamaría cuando hubiera alguno disponible, y así como así me dijeron adiós.

Y ahora estoy aquí, sin trabajo, con la incertidumbre de saber si tendré suerte en mi búsqueda de un nuevo empleo. No quiero dejar pasar mucho tiempo, NO QUIERO estar esperando el llamado de Casa Ley que probablemente tardará mucho en llegar. Tengo que empezar desde cero este camino que creí que ya había avanzado. Me siento miserablemente mal, lo admito, ¿para qué negarlo? Tenía el empleo en mis manos y lo dejé ir. Ahora tengo el temor de que mis padres me lo echen en cara, de que si fracaso en mi próxima búsqueda me digan que tuve el empleo a mis pies y que lo perdí porque decidí perderlo. Sé que soy muy fatalista en ese aspecto y es duro cambiar eso.

Otra decepción terrible es el hecho de anticiparme al presente, visionar un futuro falso donde todo me sale bien. Aunque en Casa Ley te ponen 28 días de prueba, en la primera quincena, cuando recibí mi cheque, lo vi casi como un contrato hecho y firmado. “De aquí ya no me salgo”, eso fue lo que pensé y esa fue la estrelladota que me di. Quise comprar el mundo con ese primer sueldo y obviamente eso es imposible pero yo lo soñé y me vi comprando todo aquello por lo que tanto había soñado. Aunque para empezar le empecé a dar a mi mamá parte de mi sueldo puesto que no quiero estar en esta casa de forma gratuita, quiero aportar un poquito a la economía familiar, y ahora ¿qué tengo de aquello? NADA, y el primer sueldo siempre se quedará como eso, como el primero (y el único).

También soñaba con comprarme un iPod Touch (leer el post de abajo). Lo desee tanto como en su momento desee a Dante, en verdad. Me metí diario a la página web del producto, busqué los precios por Internet, me decepcioné cuando vi que se agotó en Coppel y me alegré hasta el cielo cuando lo ví de nueva cuenta en el stand esta misma mañana. Obtuve el permiso de mis papás para comprarlo y este fin de semana tenía pensado sacar mi primer crédito en Coppel porque YA TENÍA EMPLEO (y también *tengo* el primer abono para el iPod). Estaba tan feliz, tan alegre, tan optimista y yo ya había mencionado en el post de hace dos años que odio ser optimista porque la vida a veces te trata como si fueras un perro, y te tumba los sueños en un segundo y así fue como sucedió otra vez.

No tengo trabajo, ni un sueldo asegurado. No sacaré ningún crédito este fin de semana en Coppel, ni tendré el iPod con el que he estado soñando. Allí quedará el primer abono del aparato en la cartera, olvidado, mientras pueda. ¿Suena tonto estar deprimida por algo tan estúpido? Probablemente sí, sucede que yo me deprimo por cosas que a los demás les parecen cosas mínimas, pero para mí son todas las cosas que tengo, son esas cosas a las que me aferro y por las que me cuesta luchar para obtenerlas.

Mañana volveré a ser la pesimista de siempre, quizá suceda lo mismo que con Dante y aquel iPod sí llegue justo cuando lo tenía planeado, aunque lo dudo totalmente.

2 comentarios:

  1. Animos Linda, para empezar no creo que tu hayas dejado ir ese trabajo asi como lo dices, no fue decisión tuya dejarlo ya que no tienes control sobre la situación laboral en tu ciudad, eso escapa de nuestras manos, además que nadie tendría derecho a reprochártelo o echártelo en cara, simplemente son cosas malas que pasan y ahora que son tiempos de crisis a muchos los han parado de esa manera también, sé perfectamente que es una joda que las cosas no nos salgan como queramos y que nuestros planes se vengan abajo tan fácilmente, pero lamentablemente estas cosas pasan, yo trato de ya no tener demasiadas expectativas ante nuevas situaciones (sé que es malo tambíen, pero es mi modo de protegerme quizás), las expectativas me arruinan casi todo, ya que cuando las tengo , mi imaginación y deseos corren a mil por hora y si me llegan a enganchar... uff también me siento como si me hubiese estrellado contra un muro de ladrillos...

    Salu2 y espero te animes mas en los proximos dias =).

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  2. Muchas gracias por ambos comentarios en el blog!!! Y gracias también por comprenderme y darme ánimos. La verdad es que como comento allí mismo, soy demasiado fatalista en algunos aspectos y tiendo a exagerar demasiado las cosas, o me siento la persona más miserable del planeta cuando la realidad es que la vida a sido demasiado generosa conmigo.

    Curiosamente me siento bastante bien después de sentarme y escribir y la depresión se va poco a poco :)

    Un cordial saludo!!

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