30 abr. 2013

Do you ever wonder if there’s something wrong with us?


¿Alguna vez te has preguntado si hay algo malo en nosotros?, ésta quizá sea la pregunta más ingenua que ha hecho alguna vez Sherlock Holmes. Y no, no es una pregunta dirigida a su amigo y compañero John Watson, sino a su hermano mayor Mycroft. La pregunta del detective está de más principalmente porque ya conoce la respuesta… y aun así la hace. Por un lado, él es un genio en el ámbito de la deducción y tiene la habilidad de leer la biografía de una persona con sólo ver cómo sostiene una pluma con su mano izquierda y, por otro lado, Mycroft Holmes (más inteligente que su hermano y cuyo puesto en el gobierno británico jamás ha quedado claro) es miembro fundador del Club Diógenes, un lugar donde hombres poderosos se sientan a leer el periódico por las mañanas jugando a la divertida situación de ignorarse mutuamente. Un sitio donde el simple hecho de saludarse cordialmente o romper el silencio es motivo de expulsión. ¿Hay algo malo en ellos? Quizá malo no, pero raro sí. Extraño, extravagante, roto, incompleto, pero complementado con otras virtudes dónde la genialidad brota, aunque la socialidad no sea lo suyo; no la necesitan tampoco, con su extravagancia y su inteligencia basta.

Pero quizá vale la pena aclarar las circunstancias dónde ésta pregunta nació. No provino de la diestra mente de Arthur Conan Doyle —por lo que el Holmes victoriano jamás la pronunció—, ni de las clásicas películas del prodigioso Basil Rathbone, sino de la adaptación contemporánea que la BBC hace de éste personaje clásico hace un par de años. La situación se da cuando Mycroft acompaña a su hermano a la morgue del hospital San Bartolomé para reconocer el supuesto cadáver de Irene Adler, la mujer. Cuando Sherlock ve el cuerpo sin el menor atisbo de emoción sale al pasillo del hospital seguido poco tiempo después por Mycroft. Intercambian breves palabras antes de ser interrumpidos por los sollozos distantes de una familia que, al parecer, se ha enterado de la muerte de algún conocido. Miran la escena a la distancia, silenciosos, desde arriba, porque sólo así pueden ser capaces de ver lo que otros (los de abajo/los normales) pueden sentir. Es el menor de los Holmes quien rompe el silencio, y qué manera de hacerlo: “Míralos, se preocupan tanto... ¿Alguna vez te has preguntado si hay algo malo en nosotros?” ¿Algo fallido, algo defectuoso, algo que explique tanta anormalidad, posible frivolidad, indiferencia y distanciamiento del resto? Pero su hermano no le ayuda demasiado con la respuesta; de hecho, justifica ese raro comportamiento: “Todas las vidas terminan, todos los corazones se rompen… El cuidado (la preocupación, el pensar en el bienestar del prójimo) no es una ventaja, Sherlock”, es la forma más fácil zanjar un tema tan delicado como el de los sentimientos.

Sir Arthur I. Conan Doyle
¿Qué pensaría Conan Doyle de tal frase? Jamás lo sabremos, y no es que necesitemos tampoco su opinión, porque aunque las bases de los hermanos Holmes las encontramos en algunas escasas historias (principalmente en Las aventuras del interprete griego), la perspectiva que Sherlock el programa de la BBC nos da es algo diferente, donde ambos hermanos mantienen una relación un tanto tosca, ruda y en ocasiones tajante. Vemos una nube de misterio en su entorno que seguramente ni Doyle pude imaginar jamás, pero es precisamente ahí donde radica su belleza. En el fondo los hermanos se preocupan, se defienden, admiran la inteligencia del uno al otro pero nunca se dirán tales cosas de frente; el resto del mundo no ve esa preocupación y admiración mutua. Esta relación de hermandad tan disfuncional es uno de los pilares de la serie y lo que sostiene la esperanza de muchos fans en pensar que será la clave para resolver el misterio del brusco final de la segunda temporada.

De eso vengo hablar aquí, del fandom (los seguidores de la serie que comparten ideas, aportan escritos, imágenes, videos, teorías, opiniones etc, de una manera activa con otros seguidores) y de mí, quien mira todo a la distancia, participando ínfimamente en ese círculo que tanto fascina a los fans y que a mí me resulta por demás curioso y extravagante. Aunado a eso el límite del idioma también pone una barrera fuerte, todo hay que decirlo. Yo leo y entiendo el inglés de manera respetable pero escribirlo no ¿eh?

El enorme fandom de Sherlock Holmes, además de ser uno de los más veteranos, es también uno de los más activos y diversos que existen. Aquellos que forjaron este maravilloso mundo ya se han ido; al fin y al cabo estamos hablando del lejano año de 1887. Sí, este fandom nació hace más de 125 años. Imaginamos que estas personas admiraron al protagonista apenas leyeron un par de sus casos en The Strand Magazine; ¿de qué otra manera podría ser? La versatilidad del personaje y las diferentes interpretaciones de las que ha gozado a lo largo de todo ese tiempo es precisamente lo que ha estructurado la diversidad de sus seguidores. Podemos acogerlos a todos dentro de un mismo nombre o podemos dividirlos en pequeños grupos dependiendo de los gustos de cada uno, haciendo referencias a la admiración al protagonista de la obra escrita, o la que fue llevada a la pantalla grande, a la pantalla chica. Los que admiran al Holmes moderno, a la caricatura, a la obra de teatro y también a los que admiran todo. Diversidad por donde se mire, pero admiración a una misma persona. Eso es lo que une al fandom. También es eso mismo lo que levanta polémicas y pasiones y todo lo que se pueda levantar. Es en el mismo Sherlock Holmes donde radica lo mejor y lo peor.

Cuando Arthur Conan Doyle decidió que era tiempo de apartarse del personaje antes de que este le consumiera ya era demasiado tarde. Sherlock Holmes murió y un tumulto de fans le obligó a que lo reviviera. Doyle lo hizo, por supuesto, pero ya estaba cansado de la creación que le opacó su carrera. Holmes terminó por brillar más que su autor, y su fama era y sigue siendo innegable. Después de un siglo aun llegan cartas al piso 221b de Baker Street pidiendo ayuda al famoso (pero inexistente) detective. Las posteriores —y escasas— obras de su autor, donde el nombre de Holmes no se menciona, no gozaron ni un ápice de la fama de sus relatos detectivescos. Ni siquiera trascendieron.


La escena del vagón, una de las imágenes más conocidas
de Sherlock Holmes y el Dr. John Watson.
Ilustración de Sidney Paget.

“Si en 100 años sólo soy conocido como el hombre que inventó a Sherlock Holmes consideraré que mi vida fue un fracaso”

Ese era el pensamiento de Doyle, con esa idea murió. Sus últimos años los dedicó al espiritismo y a creer en hadas; a darle un giro a una vida que se movió a los pies de su mejor creación. ¿Holmes fue su mayor defecto o su mayor virtud? Tampoco sabremos la respuesta, pero sí podemos afirmar lo que es innegable: su personaje es imprescindible en la literatura inglesa y uno de los más queridos, apreciados y conocidos en el mundo. Referente base a la hora de hablar de novelas con tintes de misterio y giros policiales bajo líneas de investigación, porque Holmes miraba donde otros no lo hacían y eso era lo que tanto gustaba.


Placas de la casa 221b de Baker Street
y el hospital San Bartolomé, respectivamente.

Aun en nuestros días se levantan estatuas a lo largo de Reino Unido con la silueta del detective al igual que en España lo hace la figura de Don Quijote. Incluso hoy, en el hospital San Bartolomé, se puede ver una placa que señala que fue ahí donde Sherlock Holmes conoció al doctor John Watson en el año de 1881. La ficción trasciende a la realidad cuando el personaje en cuestión levantan tanto carisma entre el público.


POR LOS CAMINOS DEL CRÍMEN


Mientras tanto, en el Baker Street del siglo XXI.

Dejando de lado el breve periodo en el que pude disfrutar de Detective Conan (con su irregular trasmisión en televisión abierta hace mucho tiempo), mi primer contacto directo con los relatos de Sherlock Holmes fue durante la escuela secundaria, a la edad de 12 ó 13 años. Encontré un libro pequeño que contenía una versión condensada (libro infantil) de El signo de los cuatro y al poco tiempo cayó una viejísima edición de El sabueso de los Baskerville, la cual encontré reposando en un polvoriento estante de la biblioteca de mi escuela. Los leía entre clase y clase porque teníamos prohibido llevarnos los libros a casa y al cabo de tres días, aquellas hojas ya habían pasado por mis manos. Ahí entendí que no se necesitaba mucho para admirar a Holmes; sus deducciones a raíz de algo mínimo —imperceptible para el ojo promedio— en él brotaban como diamantes.

Como toda persona que se sumerge a sus historias traté en vano deducir a mis compañeros de aula, no lo conseguí (¡por supuesto que no lo conseguí!) pero la fascinación hacía él se quedó ahí, intacta, esperando el momento oportuno para emerger de nuevo, porque Sherlock Holmes es uno de esos personajes prodigios a los que intentas imitar y sólo te queda la admiración ante esa incapacidad de emular sus hazañas. Te conviertes en John Watson aspirando a un lugar más alto, pero a todas luces inalcanzable.

Las Aventuras de Sherlock Holmes,
la icónica serie de Estudios Granada.
Pero a veces se nos olvida que el grandioso investigador no existe. Independientemente si Doyle se inspiró en su maestro de medicina Joseph Bell y Holmes guarde vestigios del detective Auguste Dupin creado por Edgar Allan Poe, se debe dejar muy en claro que él no existe, no existió y no existirá jamás; por más que nos duela admitirlo; aunque nos removamos en nuestra silla, incómodos, por la negación de una persona tan extraordinaria. Sus estatuas, sus libros, sus reimpresiones, museos, películas y adaptaciones no lo harán más real… pero sin embargo, deseamos que lo sea. Quizá, si Conan Doyle levantara la cabeza, se la volvería a tapar de pura vergüenza... Pero la culpa la tiene él, ¿quién si no? Fue su invención y nosotros somos producto de esa invención.

Las virtudes de Holmes, su personalidad y hasta sus defectos, han sido imitados por diversos personajes tanto de televisión como literatos, pero aun así la vara con la que son medidos es demasiado alta y no cualquiera alcanza las expectativas. Incluso los actores que a lo largo de todos estos años han interpretado su papel terminan por entender que el detective los supera… y por mucho. El caso del actor Jeremy Brett es tan real como trágico. Porque compararse con Holmes más que un halago es un insulto. Sus habilidades de deducción no son un don o un milagro sino un largo proceso de investigación, práctica y paciencia infinita, de ahí que tenga la osadía de elevar la deducción a ciencia, en lugar de describirlo como lo que es: un argumento de la lógica. La virtud de Holmes no se logró sin sacrificio; su nulo interés en lo que le rodea o su incapacidad para fijarse en esos detalles que la sociedad aprecia son las cosas que ha tenido que pagar por tener la habilidad de deducir de manera asombrosa todo su entorno. Es lo mismo que le lleva a la incapacidad de reconocer un pino navideño o pensar que los bebés toman té o dejar al rey de Bohemia con la mano extendida sin protocolo de por medio (y sin ánimo de ofender tampoco).

Las comparaciones son incómodas pero siempre estarán ahí, al pie del cañón. Incluso, sin ir más lejos, el investigador forense Alfonso Quiroz Cuarón —padre de la criminología mexicana— detestó que la revista TIME lo comparara en una ocasión con el detective británico porque, según él, éste último tenía nulos conocimientos de criminología (que no criminalística) y Cuarón no iba por la vida siendo un artífice del disfraz; pero el incómodo apodo de el Sherlock Holmes mexicano perduró incluso después de su muerte. Aun así, en privado, junto a su gorro de cazador de gamos como sencillo homenaje al personaje de Doyle, Alfonso aseguraba sin reserva que, en el mundo de la ficción, Holmes era el mejor.


"I'm a consulting detective. Only one in the world.
I invented the job"

The Sherlockians (o el fandom que espera), es como se le llama a los seguidores del programa de la BBC. Solamente a este fandom; únicos en el mundo. Ellos inventaron el nombre, supongo; siguiendo los pasos del modesto detective. Y mi papel en todo esto es sólo la de observar, únicamente eso. Aun no sé si incluirme dentro del fandom sólo porque me gusta la serie, ya que no participo activamente dentro del mismo (tener un tumblr dedicado exclusivamente a este drama no entra dentro de la categoría participativa, porque nada de ahí es original), sin embargo me fascina obsérvalo, leer sus ideas, compartir sus imágenes y videos, ahondar en sus teorías por muy locas y descabelladas que sean, además de pasarme un buen rato viendo sus actividades. Es imposible aburrirse porque es un fandom muy variado para un programa de tan poco contenido. Sí, porque Sherlock es una serie de televisión que sólo tiene seis episodios… ¡SÓLO SEIS! Cada uno dura 90 minutos pero aun así, sólo son seis episodios.

Este grupo de fans es muy activo y por demás participativo. Esa actividad, esa energía y esa pasión lo convierten también en un grupo fuerte, de carácter, siempre listo para expresar sus ideas o sus puntos de vista. Pero así como un día pueden escribir ensayos inmensos sobre el trasfondo psicológico de un personaje y lo debaten de manera civilizada, al día siguiente puedes ser testigo de cómo vuelan cosas sobre tu cabeza virtual porque en Tumblr o Twitter se ha desatado una guerra por algo que probablemente roza en lo absurdo. Resulta curioso, pero también bizarro. Este fandom puede llegar a ser muy astuto, regio y locuaz, pero de un minuto a otro se convierte en el más detestable que hay sobre la faz de la tierra. Tal problema es una constante en todos los fandom, es verdad, pero aquí se apasionan tanto como los seguidores de Star Trek o Star Wars (por mencionar a sólo dos grupos veteranos igual de activos, pasionales y participativos). No me malinterpreten, no es queja, para nada, porque es precisamente ESO lo que me resulta tan fascinante de los Sherlockians… Y por esa misma razón me resulta difícil comprenderlos.

Desde que terminé de ver Sherlock aquel lejano marzo del 2012 (no es tan lejano, lo sé) me pregunté cómo sería el panorama una vez que la tercera temporada empezara a rodarse. En ese momento ya habían pasado tres largos meses de la emisión el capítulo final de la segunda temporada y aun así Tumblr seguía hirviendo de teorías novedosas y llenas de ingenio sobre ese admirable final. ¡Tres meses! Y todo era excitación, cambio de ideas, búsqueda de pistas, detalles que probablemente pasaron inadvertidos la primera vez; separando amigos y enemigos; trucos de magia de crudas realidades y mil veces etcétera. Encontré un escenario fascinante; una legión de fans que se volcaban sin límite alguno en tratar de desentrañar una de las incógnitas más  astutas de la televisión pero aun así, desde ese preciso momento, siempre me pregunté cómo sería cuando esa decisiva tercera temporada se empezara a rodar… Y la respuesta ya la tengo frente a mí: ¡CAOS! ¡TODO ES UN JODIDO CAOS…! Y una vez más lo digo para que quede claro: no es una queja.

LA CAÍDA DE REICHENBACH: 
DE CONAN DOYLE A STEVEN MOFFAT Y MARK GATISS

Sherlock, la estupenda adaptación de la BBC en tiempos modernos del famoso detective y su compañero.

Arthur Conan Doyle le dio muerte al más famoso de sus personajes en un relato corto llamado The Final Problem (El problema final), publicado en la revista mensual The Strand Magazine en diciembre de 1893. Con la muerte de Sherlock Holmes y el profesor James Moriarty en las cataratas de Reichenbach, Doyle esperaba poner punto final a las historias detectivescas que tanta fama le habían otorgado. Pero la sociedad inglesa no quedó para nada conforme con la muerte Holmes y exigieron su regreso, fue entonces cuando el escritor europeo escribe otra serie de historias cortas, siendo en The Adventure of the Empty House (La aventura de la casa vacía) donde se da una explicación sobre qué pasó en aquel enfrentamiento entre Holmes y Moriarty.

[SPOILER DE LA 1° Y 2° TEMPORADA] Cuando se anunció cuáles serían las tres adaptaciones que se harían para la segunda temporada de Sherlock a muchos les sorprendió el hecho de que la BBC fuera a matar a Holmes tan pronto y la duda de si habría una tercera temporada o no empezó a nublar los recovecos de la web. A muchos les parecía algo inverosímil que se diera carpetazo definitivo a una serie de TV cuya audiencia era envidiable y que había sido nominada y elogiada con diversos premios a nivel nacional e internacional. La jugada de la BBC podía ser igual a la de Doyle 100 años atrás. La oportunidad de revivir al personaje siempre era una opción factible. Pero la pregunta que muchos fans se hicieron en su momento era cómo llevarían a cabo la dramática adaptación de la muerte de Holmes. Ya muchos intuían que el tercer episodio no sería una copia calcada de The Final Problem; Steven Moffat y Mark Gatiss no jugaban de esa manera con el canon holmesiano y la serie moderna.

Sherlock Holmes, Dr. John Watson e
Inspector Greg Lestrade.
Si los episodios anteriores a aquel soberbio final eran unas deliciosas adaptaciones de los relatos de Doyle, ese último tenía que rayar en lo magistral y dejar a los espectadores con la boca abierta, sedientos de algo más para ver y apreciar. Algo maravilloso —y a la misma vez cruel— fue ver a Gatiss y Moffat llevando hasta el último momento la incertidumbre que se cernía sobre un final definitivo o una tercera temporada. ¿Sobreviviría Sherlock Holmes a su caída? ¿Serían capaces de ponerle fin a algo que ni el mismo Doyle pudo hacer en su momento?

The Reichenbach Fall fue un episodio supremo y superó las expectativas de muchos. Los responsables de la serie (y sobre todo el guionista del episodio, Steve Thompson) jugaron muy bien con el público. No sólo nos enseñaron la muerte del protagonista sino también su resurrección. ¿Qué tal si los creadores hubieran optado por no mostrar a Sherlock en el cementerio? ¿Qué pasaría si al concluir el episodio todos hubieran pensando que el protagonista estaba muerto y el equipo de producción decidieran guardar silencio sobre una posible tercera temporada? El panorama del último año sería distinto, sin duda alguna. Quizá la web no estaría tan ávida de teorías y trucos de magia. Pero la gente que se apaña para traernos esta maravillosa serie hizo una jugada mucho más ambiciosa y hasta cierto punto cruel, como ya comenté anteriormente.

En el episodio vemos a Sherlock caer del edificio; John Watson es testigo de su salto, ve su cuerpo tirado en el asfalto, cubierto de sangre. Vemos a John en el cementerio, triste, melancólico, cabizbajo y deprimido. Vemos la tumba de su amigo, su nombre grabado en ella. Vemos a John emprender su marcha; una vista general del camposanto. A varios metros de distancia alguien le observa marcharse. Es él. Sherlock Holmes, el único detective consultor del mundo. Aquel que sobrevivió a su propio suicido usando su prodigiosa inteligencia pero… ¿cómo lo hizo?

Si hay algo que los creadores de este nuevo Holmes han confesado una y otra vez es el hecho de que nunca mostrarían una historia desde el punto de vista de Sherlock, eso sería un craso error que no están dispuestos a cometer. Los relatos de Doyle (a excepción de un par) son narrados desde el punto de vista del Dr. John H. Watson. Es decir, desde el punto de vista de una persona normal. Una categoría en la que Sherlock nunca cabría. Lo interesante de todo esto es precisamente ese detalle. A través de los ojos de una persona típica como Watson somos capaces de atestiguar la grandeza que alberga la mente de Holmes.

Al ver su suicido y preguntarnos cómo sobrevivió nuestra mente mira las cosas desde la perspectiva de John. Quizá miramos, pero no observamos. Quizá el mismo Holmes se decepcionaría de nosotros por no ser capaces de ver algo demasiado obvio para él. Aunque a diferencia de Watson, nosotros sí sabemos que no está muerto y es allí donde comienza lo más interesantes de todo porque las teorías salen por doquier.


The Reichenbach Fall: Jim Moriarty vs. Sherlock Holmes.


There is a clue everybody's missed…
Cuando The Reichenbach Fall concluyó Moffat y Gatiss anunciaron casi simultáneamente vía Twitter que por supuesto habría una tercera temporada. Incluso Mark Gatiss afirmó que fue licenciada junto con la segunda. Con aquellas declaraciones daban oficialmente el banderazo para que la legión de fans pusiera manos a la obra en tratar de desentrañar la aparente victoria de Holmes contra Moriarty y cómo lo había hecho.

La gente dio rienda suelta a su imaginación y para el 20 de enero Steven Moffat ya les había aventado el primer badajazo de agua helada: “Hay una pista que todos se están perdiendo”. Aquellas palabras aparecieron en una entrevista que Moffat concedió a Stuart Jeffries, periodista de The Guardian (pueden leer el artículo en inglés aquí), y en ella da a entender que había leído diversas teoría sobre cómo sobrevivió el detective pero curiosamente a todas les faltaba algo. Una pista en la que nadie reparó. Es evidente que Moffat no leyó toooodas las opciones pero sí la inmensa mayoría, o por lo menos las más aceptadas.

En la entrevista también menciona que fueron más astutos que Doyle en ese sentido: a diferencia del escritor ellos sí contaban con un cadáver. Doyle, por el contrario señaló que el cuerpo de Holmes nunca fue encontrado y por eso Watson asumió que su amigo había muerto. En el programa de TV, John ve a Sherlock lanzarse desde la azotea de un edificio con sus propios ojos. No sólo eso, sino que también lo ve en el asfalto, le intenta tomar el pulso e incluso le reconoce físicamente. ES ÉL… y está muerto. Para Moffat era necesario mostrar esto porque “en un show detectivesco sólo significa una cosa cuando no hay un cuerpo”. Si no hay cuerpo, no hay muerte. Las palabras de Moffat únicamente consiguieron revivir más y más las teorías. Ahora no sólo se conformaban con recordar el episodio y ver las pistas básicas que saltaban a la vista sino que además muchos revisaron fotograma a fotograma cada pequeño detalle que pudiera pasar inadvertido y la lista de presuntas ideas de cómo sobrevivió Holmes aumentaban día con día. 

Lo brillante de imaginar cuál será el desenlace final es que no importa cuántas opciones tengamos, siempre existen la mínima posibilidad de que todo se vaya por el retrete. Eso ya sucedió una vez. The Great Game, último episodio de la primera temporada, concluyó con uno de los cliffhanger más cardiacos de los últimos tiempos y los fans tuvieron que esperar un año y medio para que A Scandal in Belgravia diera por concluía la escena de la piscina con tan anti climático (pero por demás gracioso) suceso, cortesía del mismísimo Jim Moriarty. 

Los espectadores que durante año y medio se rasgaron las vestiduras imaginando cómo Sherlock y John saldrían vivos de aquel momento jamás pensaron que serían los Bee Gees quienes actuarían indirectamente de héroes. Mucho menos imaginaron que alguien llamaría por teléfono a Moriarty ofreciéndole algo mejor. ¡Como si existiera algo mejor que matar a Sherlock Holmes! Algo como lo anterior es menos factible esta vez pero la mínima posibilidad siempre estará allí.

[FIN DE SPOILERS]

A STUDY IN FANDOM: The Sherlockians 

A las afueras del ficticio Baker Street (North Gower Street).
La nueva temporada empezó su filmación en marzo del 2013, un año después de que me preguntara cómo sería este momento. El fandom de Sherlock ya tenía la fama de ser pasional cuando me subí a este barco, pero la diferencia era que yo no entendí muy bien a qué se referían con todo esto. Un par de meses después llegó Elementary (CBS) y comprendí más o menos hacía dónde iban a parar todas las pedradas, (de hecho escribí sobre esto en el blog)A diferencia de las temporadas anteriores, donde los episodios fueron filmados sin el orden en el que fueron emitidos, en esta ocasión sí lo hicieron, de esa manera el primer capítulo The Empty Hearse ya está en post-producción y el segundo, The Sign of Three, se está filmando en este  momento… Y es aquí donde comienza toda la polémica que se ha montado, principalmente en Tumblr y Twitter, lugar donde convergen la mayoría de los fans (más en el primero que en el segundo).

Tumblr es un microbloggin; Twitter está entre esa categoría y una red social, pero a diferencia de una web o foro virtual aquí no hay un moderador, no hay quien saque una tarjeta roja si alguien lanza un insulto o si lee a dos personas peleándose por puntos de vista diferentes. No existe el baneo. Tumblr es como 4chan pero con algo más de educación y coherencia (sí, dije educación porque no se escuda en el anonimato total). Y hay que mirar todo desde un punto de vista moderno ¿vale? Estamos viviendo en una época de globalización tremenda. El Internet nos abre una ventana a un mundo que hace dos décadas sólo era sólo una ilusión. Eso nos da la oportunidad de ver qué sucede en el mundo minuto a minuto, dar opinión, subir fotografías, revelar detalles… etc.



La batalla campal que hay actualmente en el fandom de Sherlock se debe precisamente a esas fotografías, a esos detalles y a esas opiniones que al instante inundan su delimitado universo en Internet. Si hace unos años el nombre de Irene Adler causó polémica y unos meses después fue la palabra Elementary, la culpable de estas nuevas protestas es el curioso tag #Setlock. Cada imagen, cada información filtrada desata un tsunami de opiniones que por momentos resulta inverosímil y hasta absurdo, tomando en cuenta que estamos hablando de un programa de televisión. NADA MÁS. Independientemente de si su éxito es arrollador o si es uno de las series británicas más exitosas en el mundo, al igual que el personaje de Doyle, Sherlock no deja de ser ficción. Sólo eso.

Aun nadie se pone de acuerdo si está bien o mal subir fotos a la web de los actores en el set de filmación. Aún no saben si está bien clasificar los spoilers o dejarlos al aire libre. Aun parece que no pueden definir exactamente qué es un spoiler y qué cosa no lo es. Aún no saben si los actores están de acuerdo con el hecho de que se les tomen fotografías mientras graban, o que haya gente viendo la filmación, o si su presencia desconcentra o entorpece su trabajo. No se pondrán de acuerdo ni hoy ni nunca. Esta polémica pasará cuando nazca otra a la cuál aferrarse, cosa que por cierto ya apareció… dos veces: la filtración de varias imágenes sobre cómo Sherlock sobrevivió a su caída y otras tantas de un hecho importantísimo que sucederá en el segundo episodio y que ya está por demás especificado en los libros. El fandom no se limita a un simple “no me gusta”, no, tiene que escupir víboras y serpientes por la boca para demostrar que ese algo que no les gusta, y después otros lanzan la contrarréplica con la misma cantidad de escupitajos. 

Y en medio de ese caos pasional ensordecedor de odio y desprecio alguien lanza la pregunta definitiva:


"El número de veces que nos hemos hecho esta pregunta"

Sí, y uno sonríe por que no sabe qué otra cosa hacer. Bueno, la otra opción sería apagar todo y olvidarnos que el fandom existe pero es más divertido verlo, porque al final tú, yo y un puñado de personas más entienden que esto es sólo un programa de televisión. Un programa del cuál en unos años sólo nos quedará el recuerdo. No hay necesidad de pelear o de insultarse unos a otros cuando estamos hablando de algo que es ficción y cuyo único propósito es divertir al público (y hacer dinero, claro). El hecho de que haya fans que prefieren sumergirse en guerras innecesarias yendo más allá del respeto para hacer valer su opinión es algo que me tiene sin cuidado. Duele, claro, porque arremeten también contra los productores y los actores… y todavía tienen la desfachatez de llamarse Sherlockians. Pero ellos no harán que mi amor por la serie de televisión disminuya, ni mi aprecio por los personajes de Conan Doyle; ellos están por encima de todas esas cosas, de toda esa podredumbre. Ojalá pudiera escribir esto en inglés, pero me resulta imposible. Tampoco le darían tanta importancia, lo sé, sólo quería dejar mi punto de vista vertido en un solo lugar y qué mejor que en mi blog. No me costó mucho. En una sentada ha salido esto y me aterra ver que ya tengo 10 páginas de Word acumuladas cuando sólo tenía que ser un parrafo. A ver quién lee todo de principio a fin, por dios.

Y, claro, estas son las primeras polémicas de la tercera temporada. Habrá muchas decepciones cuando se descubre exactamente cómo Sherlock Holmes sobrevivió; a unos les agradará la solución a otros no, porque a estas alturas ya han ideado tantas formas que al final, si la solución es la más sencilla, protestarán. Hablarán de lo absurdo que fue o lo ilógico que les resulta. Si Moriarty vuelve será igual; aplausos por un lado, coraje por el otro. Si Watson ya no vive con Holmes, si Sebastian Moran aparece o no, cosas rándom como esas, cosas sin demasiada importancia. Cosas que mañana quedarán en el olvido y el fandom de hoy aún no se da cuanta y prefiere tomarse todo muy en serio. 


DE LOS TIEMPOS DE DOYLE A LA ACTUALIDAD...

"Why is it always the hat photograph?! -SH
Fuera de la literatura, ellos son mis Sherlock favoritos. :)

Pero yo aún sigo siendo aquella niña de 12 años que durante unos días de verano leyó dos novelas de Conan Doyle en la butaca de una solitaria aula de la escuela secundaria. Aquella que trató de deducir la biografía de sus compañeros de clase y no lo consiguió. En el fondo sigo siendo la misma, apenas algo ha cambiado quizá. Sigo admirando a Sherlock Holmes y a su amigo John Watson, desde la distancia, alejada del fandom, creando la imaginaría línea del no pasarán para no inmiscuirme con el resto. 


El moderno Holmes pudo deducir la vida adúltera de una mujer en menos de 2 minutos...
Y Watson no lo podía creer. Del libro a la televisión hay cosas que nunca cambian. :)

Sherlock (BBC) se convirtió en una de mis adaptaciones favoritas precisamente por la inteligencia con la que fue adaptada; por la forma en la que podía identificar a Holmes entre una multitud y creerme la idea de que ahora sostenía teléfonos móviles y navegaba por Internet y su amigo escribía sus hazañas en un blog. Me gustó porque convirtieron el show en un homenaje a las novelas de Doyle y no en un insulto. Porque lo hicieron con respeto, carisma y estilo. No puedo pedir más, la serie lo tiene todo: excelentes actuaciones, un maravilloso equipo de producción, bellísimos escenarios, así como preciosos detalles y guiños tomados de los libros, series y películas... y que es maravilloso encontrar entre escena y escena; como un juego de detectives. No me interesan las discusiones absurdas y esas ridículas guerras entre el fandom, sobre todo porque, mientras ellos se quejan, hay otras personas que aportan ideas increíbles y teorías extraordinaria. Me divierto leyendo sus puntos de vistas, sus críticas constructivas, sus opiniones diversas pero respetuosas. 

Yo seguiré aquí, apreciando los libros, esas hojas amarillentas por el polvo y el tiempo, llenas de crímenes imperfectos condenados a resolverse una y otra vez. Me quedo con esa amistad nacida en un laboratorio del Hospital San Bartolomé donde un excéntrico joven de 27 años conoció en 1881 al doctor John Watson, un veterano de guerra que al poco tiempo se convirtió en su más fiel aliado. Me quedo con el mítico año de 1895 y me quedo con el año 2010. Me quedo con los crímenes resueltos y los casos por resolver; ahí mismo donde la investigación se teñía de escarlata o de rosa. Ahí donde el escándalo de la realeza había sido en la nación de Bohemia o en el lujoso vecindario de Belgravia. Con James Moriarty y con Jim Moriarty. Con la señora Hudson y con el inspector Greg Lestrade. Me quedo con el blog de John Watson y con la web The Science of Deduction. Con la casa vacía y la carroza vacía. Con el signo de los cuatro que se convirtieron en tres. Con las balas que resonaban por las noches inglesas más frías en el edificio 221b de Baker Street. Con The Reichenbach Fall y con la caída de Richard Brook. Con la resurrección de Sherlock Holmes. Con la confianza ciega en Mycroft. Con los casos que se resolvieron y los nuevos que vendrán, porque como decía Vincent Starrett: “No puede existir una tumba para Sherlock Holmes o el doctor Watson... ¿Acaso no vivirán siempre en Baker Street? ¿Acaso no están ahí ahora mismo, como alguien escribió un día?... Aún viven en todos los que los aman; en una cámara romántica del corazón, en una tierra nostálgica de la mente, donde siempre es 1895."


3 comentarios:

  1. Anónimo2/8/13 2:28

    Me ha encantado tu opinion, La Verdad es que A mi tambien me Pasa un poco como a ti (Lo de que conoci a Holmes de Pequeña, y tenia La vena dormida)
    Solo que yo, Lo conoci Viendo Series como SHERLOCK HOLMES EN EL SIGLO XXII y Sherlock holmes (Version perritos xD)
    A la vez que Oia bastantes cosas En la tele sobre El personaje...
    A mi tambien me hace Gracia como se toma la gente las Cosas...pero es que Da que pensar y es diver hacer teorias!!! Hasta yo tengo varias xD
    Ya se sabe que Sherlock no existe, Ni existio
    Ni existira Jamas...Al igual que los Vampiros ni Lss Hadas, Ni los Hombres lobo xD
    Pero...A todos nos queda la ilusion de que al menos en nuestro mundo Secreto si que lo hace :)
    (Es mi caso)
    jajajaja

    Mi sherlock Favorito es BENEDICT CUMBERBATCH
    Pero Basil Rathorne tambien me parece muy fiel al Personaje :P

    ResponderEliminar
  2. Anónimo5/2/14 23:58

    Me parece que si quisieras mantenerte lejitos del fandom no escribirias esta queja (porque eso es lo que es) Si no te importara lo que discuten los demas te quedarias en silencio y no opinarias de lo que no entiendes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Publicada el 30 de abril del 2013, hace casi un año. Sólo dos comentarios en todo ese tiempo. Una opinión (o una queja, como quieras llamarla) que no fue escrita para nadie en concreto; y lo escribí porque entiendo —o creo entender— de lo que estoy hablando.

      Para eso creé este sitio, para escribir sobre lo que a mí me apeteciera sin esperar la aprobación o desaprobación de los demás. Supongo que ese es el punto de un blog, ¿no? El poder expresarse.

      ¡Un saludo! :)

      Eliminar

¡Gracias por dejar tu comentario! :)