1 ene. 2008

2008...

Es 1º de Enero del 2008. Empieza un nuevo año, nuevos retos, nuevas oportunidades. Quizás mas problemas o desilusiones. No lo se. Espero que a las personas que conozco les vaya bien. Mis buenos deseos desde mi rincón olvidado.

Ayer pasamos año nuevo con mi tia Ramona, toda la familia materna, también estaba mi papá. Una humilde casa llena. Se respiraba alegría, felicidad, ilusiones y nuevas formas de vida. Estaba haciendo un frió que calaba los huesos. Las manos dolían desando ansiosamente un par de guantes, pero aquí no se usan, así que nos calentábamos con el calor de unos a otros. Se respiraba humo de cigarro de no se donde y olor a una navidad ya pasada, perfumes y mas perfumes y también comida, mucha comida, gracias a Dios o quien sea nunca nos ha faltado en Diciembre comida en la mesa. Siempre sobra para el famoso recalentado mexicano el 1º de Enero.

Tratamos de hacer una reunión amena, familiar, casi solemne, todos reunidos en la sala-comedor-cocina todo juntito en esa casa tan pequeña contando historias, chistes, recuerdos de antaño, tiempos que pasaron y para evitar la nostalgia decidieron jamás volver. Recordamos a la abuela, reímos, brindamos y vivimos por ella. Me la imaginaba, como siempre, en un rinconcito, con su saquito, seriecita y llorando de felicidad, como siempre lo hacia en estas fechas. Siempre mirando de lejos la felicidad de los suyos que era lo que la mantenía viva. También cantaron en su honor. Después de la medianoche, cuando el 2008 llego, mi primo: Aarón empezó con su guitarra a cantar canciones. Fue cuando en verdad comenzó la fiesta.

Después del abrazo de año nuevo el calor se sentía más y la calidez de la familia estaba mas presente que nunca. A fuera se escuchaban los tradicionales balazos, armas de fuegos que son disparadas al aire por los vecinos. Fuegos artificiales sonaban a lo lejos. Mi tia Ramona vive lejos del centro, a las orillas de un arroyo muerto en invierno, donde el alambrado público apenas llega, donde se respira paz y temor en cada esquina y hay un santo y un ladrón en cada casa. Por ahí vive mi tia. Ahí estaba casi toda la familia. Llegaban por partes: los que estuvimos desde el inicio y no nos fuimos, los que llegaban, saludaban y se iban y los que iban llegando y decidían quedarse… mas los que se durmieron, soñando con propósitos de Año Nuevo.

Aun así, amaneció con la casa llena, gente cantando de felicidad, brindando por mejores amaneceres, todos juntos, en una misma casa, entre bebidas con alcohol, refrescos y café, lo que cayera mejor, lo que sirviera para engañar mejor al frió, burlarse de el para que dejara de burlarse de nosotros. En ese instante de paz fuimos inmensamente felices. Hubo peleas… que terminaron en abrazos, y es que somos de la misma familia, así somos. Afuera, en la calle, en el país, en el mundo, la gente celebraba lo mismo o lloraba tragedias, estallaban guerras o había fiesta. Una bala salía de su pistola para asesinar a alguien en algún rincón del mundo. Pero en esta casa no, en esa casa solo se respiraban nuevos sueños por alcanzar, dosis indescriptibles de nostalgia, un abrazo para la abuela, una guitarra y unas voces algunas veces afinadas y otras no, que nos hacían sentirnos orgullosos de estar juntos y mejor aun vivos. Ya que en este tiempo eso es un verdadero milagro.


¡¡¡ FELIZ AÑO 2008!!!

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