10 ago. 2008

Y esperamos...

No sabia en realidad como empezar esta entrada en la que describiera lo que paso esta madrugada y lo que falto por suceder.


Tenia pensado hacer una especie de “sátira” de la enorme presencia militar que he visto desde que llegue aquí el pasado martes, y que reflejara esos anuncios en la TV donde hacen alarde de “el ejercito mexicano trabaja para que la droga no llegue a tus hijos...” etc. Entonces sonaría algo así:


Martes 5 de Agosto del 2008 (Por la mañana): Un reten militar en Villa Unión revisa un autobús de la compañía Unidos de Sinaloa. Un soldado no supo como abrir un cofrecito de Jack Sparrow. ¡Esos piratas si que son buenos!


Martes 5 de Agosto del 2008: Un escuadrón militar acorralada una calle entera en Culiacán para revisar casas y lotes baldíos en busca de drogas, narcotraficantes y armas de fuego.


Jueves 7 de Agosto del 2008: Un contingente armado de 30 carros sale de la Novena Zona Militar en Culiacán, Sinaloa y se dispersan por toda la ciudad.


Viernes 8 de Agosto del 2008: Esta vez toca revisión en la calle donde vivimos, revisan casas y departamentos en busca (otra vez) de drogas, armas de fuego, o narcotraficantes.


Domingo 10 de Agosto del 2008: Un hombre irrumpe en nuestra casa, quiebra una ventana, el foco...podría ser un delincuente, un ladrón, un asesino...¬_¬ pero los militares nunca aparecieron.


“El ejercito mexicano trabaja para que la droga NO llegue a tus hijos...pero lo demás si puede llegar...incluidos delincuentes...de esos se encarga la policía...creo...llamele a ellos. O_o”


Pero después reaccione y me di cuanta de que eso no le causaría buena reputación a nuestro querido ejercito. Supongo que suficiente tienen con la mala fama que Derechos Humanos les tiene frente al mundo. Así que desistí de ellos, al fin y al cabo ellos no eran los responsables de esa clase de asuntos sino la policía así que decidí hacerles un pequeño anuncio promocional.


Algo como esto:


*Foco azulito para alumbrar la parte trasera de la casa: $6*


*Vara de metal para quebrar “el foco azulito”: $20*


*Pinzas para trozar alambre de seguridad de la puerta $30 (en Home Depot)*.


*Que al ladrón se le pase la mano y quebré el cristal de la ventana: $300*


*Llamar a un tal numero para pedir que una patrulla que venga a revisar el patio trasero en busca de un ladrón: $1.80 (¿o acaso es gratis????)


*Comprobar por uno mismo que es verdad que la policía nunca llega cuando en se les necesita urgentemente...NO TIENE PRECIO.


Hay cosas que el dinero SI puede comprar (como el foquito, la vara de metal, las pinzas, la ventana y el teléfono) para todo lo demás existe la Policía de Culiacán aceptada también durante asalto a las tiendas OXXO, presuntos secuestros (que se convierten en asesinatos por que los polis nunca llegan), o todo lo demás que usted quiera. También aceptan sobornos (les gustan el café bien cargado y las galletas Maria...diga eso cuando hable...con suerte y vienen).


XD pero me di cuenta de que eso también seria cruel así que mejor cuanto un tipo seudo relato sobre lo ocurrido ahora en la madrugada. Ahí va:

-LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS-


Eran alrededor de las 4:30 de la madruga. En un día cualquiera, un año cualquiera, en una ciudad cualquiera. No, no era una ciudad cualquiera...esa ciudad se llama Culiacan, capital de Sinaloa. La noche era fresca, había llovido apenas unas horas antes. En una pequeña casa tres jóvenes estudiantes dormían...bueno eso de “estudiantes” no es tan acertado que digamos: una de ellas ya se había graduado de Química y las otras dos estaban tratando de encontrarle un sentido a la vida...una de ellas trabajando medio día...y la otra, tirada en la cama todo el tiempo...estaba meditando...como Buda. Buda era un sabio. No le juzguen '-'.


En la casa era pequeña, una pequeña sala, dos habitaciones, un largo pasillo y la cocina. Mas afuera, en un pequeño patio de cemento estaba el baño y mas al fondo el “cuarto de lavado” y unas escaleras que conducían a un segundo piso que nunca existió. La única parte que no estaba techada de ese patio era protegido para una serie de barrillas soldadas al techo o algo así. Algo improvisado, pero seguro o al menos eso era lo que ellas creían.


Fue el ruido de un cristal quebrándose lo que interrumpió aquella pacifica noche en esa pequeña casa. Un cristal...¿pero cual cristal? Una de ellas se despertó rápidamente y corrió hacia la ventana de enfrente. Otra de ellas salio hacia la cocina, la segunda se le unió al camino. Llegar a la cocina implica cruzar la mejor barrera de todas: las puertas que la separan, dos puertas de madera que hacen un chirrido espantoso y torturador, sin contar el hecho de que abrirlas es todo una hazaña (¡cuidado con los dedos!).


Llegar a la cocina fue como llegar a “la escena del crimen”. Cristales rotos en todo el piso. Alguien había quebrado uno de los dos grandes vidrios de la única ventana de la cocina. No era buena señal. Había dos opciones, una era acercarse e ingresar a la cocina y mas afuera de ella con la posibilidad de que el culpable todavía estuviera en el patio. Con la posibilidad de que tuviera un arma y disparara. Con la posibilidad de morir. Era demasiado arriesgado e imprudente hacer eso. La segunda opción y la mas lógica era llamar a la Policía, ellos tienen armas. Era igualdad. Ellos podrían salir sin miedo a que algo les sucediera. ¡Ellos son la justicia! Antes de llamar las tres jóvenes decidieron entrar completamente en la cocina tratando de encontrar algo que les diera una pista de lo ocurrido. Sin embargo el temor aumento al percatarse de que el foco, que había quedado prendido la noche anterior estaba quebrado también. El asunto estaba peor de lo que pensaban. Decidieron salir de ahí. Llamar una patrulla era lo mejor, así se quedarían conformes y mas tranquilas. Una de ellas se quedo cuidando la cocina, ver si algo se movía allá afuera. Otra investigaba por Internet el numero de la Policía mientras la tercera veía por la ventana de enfrente. Todos afuera dormían. Todos menos ellas (y los perros ¬_¬).


Rápidamente se le hizo una llamada a la policía, prometieron mandar una patrulla a inspeccionar, lo hicieron de mala gana pero lo prometieron. Así que las tres jóvenes estudiantes decidieron esperar pacientemente a la Policía, no tardarían en llegar. Y esperaron... y esperaron. Pasaron 10 minutos y dos perros. Y esperaron. Esperaron. Llego Kuro, el gato y esperaron. Pasaron 30 minutos y un carro deportivo “raro” pos-futurista. Y esperaron. “Seguro que tienen mucho trabajo” pensó una de ellas. Y esperaron. Llego una hermosa gatita gris, la novia de Kuro. Y esperaron. Paso una hora y esperaron. Los repartidores de periódicos y esperaron.


Después de dos horas de espera, después de comparar arduamente y encontrar semejanzas razonables entre un policía y Sailor Moon y los Power Ranger y una larga conversación sobre geografía, brujualas, puntos cardinales y la pregunta del millón ¿por donde sale el sol? Ademas de descubrir que Oriente es por donde esta China (¿?) las tres jovencitas se resignaron a que la Policía de Culiacán...definitivamente no llegaría. La próxima vez pensaron que llamarían al 911 en EUA, seguro que cruzan la frontera nada mas para revisar la casa.


Las tres estudiantes decidieron que lo mas lógico es que si alguien se metió a la casa lo mas seguro es que probablemente haya huido notando la presencia de gente dentro del lugar. Así que se armaron de valor y decidieron dar el primer paso...y después el segundo y el tercero, así hasta que llegaron a la doble puerta que separa la cocina del patio. La doble puerta son en realidad dos puertas por separado, una de ellas, es de madera y la segunda es de fierro y tiene una malla gruesa que la protege. Descubrieron que la segunda puerta, la de metal había sido abierta, le habían hecho un agujero grande al rededor de donde estaba el candado, el cual siempre lo dejaban sobrepuesto, ya que era una batalla tremenda despertarse en la madrugada y luchar contra un enorme candado para ir al baño. Así que el hecho de que estuviera sobrepuesto servia de mucho, aunque era un peligro, como esa noche. Revisar mas detenidamente la escena del crimen empezó a darle ideas a las jóvenes de lo que había pasado ahí hace apenas un par de horas. Su instinto de investigadoras frustradas de CSI salio a relucir.


-Fue una piedra- dijo una de ellas.


-¿y donde esta la piedra?-


-No lo se ¬_¬ -


-Pudo ser una bala- dijo otra de ellas.


-Pero ¿y la puerta? ¿y el foco?


-¿Se puede tener tan buena puntería como para darle al foco y después al vidrio?-


-¿Y la varilla esa estaba ahí antes de dormirnos?- Una varilla grande estaba tirada cerca del plato del gato. Y no, no estaba ahí antes de dormirse. Terrible...pero tenían sueño.


Decidieron que lo mejor era limpiar el área dañada una de ella empezó a barrer el daño causado por el intruso. Otra empezó a buscar algo que diera una pista sobre como se quebró el foco y el vidrio y una tercera...se puso a tender la ropa...con la dignidad en alto!!!


Sacarían conclusiones después. Era hora de dormir. El sol estaba empezando a salir. Olvidaron fijarse por que lado lo hacia.


Esa mañana una de ellas tarde en conciliar el sueño sacando conclusiones.


“En la escena había evidencia de que la puerta había sido abierta y dañado la maya que la protegía. La puerta de madera estaba cerrada. El foco y la ventana quebrados. La varilla tirada cerca de la puerta. No había sido una piedra. Ni con una buena puntería habría logrado darle al foco y a la ventana. Ademas de eso, no había evidencia de ninguna piedra. Alguien habría entrado. ¿Como? No lo sabia. Alguien creyó que la casa estaba sola y decidió entrar. Grave error. ¿Pero entonces como sucedió todo?”


Esa fue la ultima pregunta que se le vino a la mente a la joven que se encontraba dando vueltas en la cama, tratando de encontrar la lógica dentro de lo ilógico. Esa misma mañana, después de dormirse...tuvo un sueño.


El joven, de complexión delgada y vestido de negro surcaba los techos de una colonia de Culiacán. Iba en silencio y con el objetivo puesto en la mira: aquella casa blanca. Siempre parecía sola, o casi sola, de vez en cuando veía una camioneta blanca frente a ella pero llegaba y se iba varias veces durante el día. Quien viviera en esa casa era una persona muy ocupada. Había vigilado durante un tiempo ese lugar. Había noche en que la camioneta simplemente no llegaba. Por azares del destino se entero de que el dueño de aquella camioneta blanca era un ingeniero. “Debe de ganar muy bien” se dijo así mismo aquel misterioso hombre.


Una noche cualquiera de vigilia se dio cuenta de que la camioneta del tipo no estaba. Lo mas seguro es que la casa estuviera sola. Era una oportunidad perfecta para darle un vistazo y con suerte robar algo. Decidió ir por el techo y entrar por el patio trasero si es que había alguno. El juro haber visto uno días antes.


Lo encontró, había una serie de rejillas como techo pero el era delgado así que cabria sin problemas. Cuando entro se dio cuenta que tenia suerte, unas escaleras que decendian directamente hasta el patio estaban frente a el “Jajaja” pensó “demasiado fácil. Se me hace raro que así sea la casa de un ingeniero” Aun así siguió adelante. Bajo con cuidado las escaleras, miro al redero. Lo que hasta entonces le había parecido buena suerte se volvió en su contra cuando vio a un gato negro cerca de la puerta, casi se tropieza del susto. El gato, al notar la presencia del extraño huyo. Ahora estaba solo. Le rogó a Jesús Malverde* que no hubiera un perro dentro de la casa. Tenia otro golpe mas de suerte a pesar de ver al gato negro: La luz del patio trasero esta prendida, lo que le daba una ventaja para asomar su cara por la gran ventana trasera de esa casa. Se acerco a la ventana, logro ver una gran mesa café, un portagarrafon y una televisión...pero no era cualquier televisor... ¡¡¡ ERA UNA PANDITA!!! (de la marca PANDA ¿todavía existe eso?) una TV en blanco y negro de finales de los 70' principios de los 80', una reliquia. Se pregunto si servia, rápidamente dedujo que si al notar que estaba enchufada. Era una oportunidad única intentaría llevársela esa misma noche.


La suerte le sonreiría una ultima vez al darse cuanta de que una de las dos puertas para ingresar a la casa estaba solamente protegida por un candado sobrepuesto y mejor aun la malla de “seguridad” que la protegía estaba tenia un pequeño agujero justo frente al candado, podía hacerlo mas grande, quitar el candado sin problema y tratar de abrir aquella puerta de madera con una de las “copia lleves” que tenia. Saco unas pinzas de su bolsillo y empezó a hacer mas grande aquel hueco. Al poco tiempo lo consiguió. La primera puerta estaba abierta. Estaba apunto de abrir la segunda puerta, la de madera, la mas fácil pero se percato de que tal vez habría alguien en la casa. No era buena idea intentar abrir la segunda puerta con el riesgo de que le vieran la cara. Decidió que quebraría el foco que estaba en el patio. Así quedaría todo oscuro y nadie lo vería. Busco algo con que quebrarlo, miro al rededor, había una varilla de mas de un metro con un pequeño doble en la punta...era perfecto. Lo tomo e intento quebrar el foco. El primer intento no funciono, la varilla se le resbalo y pego en la pared, era pesada. Lo volvió intentar, la segunda vez fue peor casi se le cae de las mano y rebota contra el piso, logro sujetarla antes de que cayera. La tercera vez decidió recordar su niñez y aquellas fiestas infantiles en las que a la hora de quebrar la piñata siempre se la subían mas y mas alto, eso le repugnaba. Así que ese era un buen recuerdo para aferrarse a quebrar aquel foco. La furia de tantas y tantas injusticias de los adultos y sus piñatas se hizo presente, levanto la varilla oxidada, se puso de frente, la levanto con fuerza y golpeo el foco con el coraje contenido. Esta vez el frágil foco azul se quebró. Fue tanto el impulso y la ira contenida que la varilla sigo de frente y se estrello contra la ventana haciendo que se quebrar en mil pedazos que se esparcieron por todo el piso interior de la cocina. Se le acabo la suerte. Maldijo por lo bajo y tiro silenciosamente la pesada varilla cerca de la puerta. Rápidamente se quedo en silencio un momento con la esperanza de que nadie estuviera en casa. Miro por un momento hacia el interior del lugar mientras subía cuidadosamente las escaleras. Una luz se prendió, volvió a maldecir. Se salio como pudo. Se fue.


Un par de segundos después...tres jóvenes “estudiantes” se asomaban por la puerta ruidosa de la cocina. Había cristales rotos en toda la cocina. Decidieron llamar a una policía que nunca se presento.
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Jajaja, bueno, esta es la seudo historia que me invente XD. No es la mejor. Es solo una recreación macabra de los hecho. Le metí cosas de mas, le saque cosas que no recuerdo y conté mi super versión de los hechos. Muéranse de la envidia CSI.


NOTAS: -Lo que conté de los militares y las fechas aquí puestas son correctas. -Los precios en el “anuncio” de los policías están puestos en pesos mexicanos y es solo un valor aproximado de los productos mencionados :p -Jesús Malverde es el Robin Hood de México. Cuenta la leyenda que le robaba a los ricos para dárselo a los pobre. Aunque muchos dudan de que existiera. Es considerado como santo por todos menos por la iglesia católica. Llamado comúnmente: Santo de los narcotraficantes, príncipe de los ladrones y guardián de los inmigrantes...¬_¬ que contraste..

O_O que largo me quedo esto...seguro que no lo quieren leer completo.

1 comentario:

  1. me dio mas miedo al leer todo tu relato T_T q feo!!!

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