27 abr. 2009

Un bonito día...


Hoy podría decir que fue un día perfecto si no hubiera sido por el ardiente sol que hay afuera y por la enorme cantidad de tapabocas que vi hoy en el camino de casa a la universidad. No creí que nos fuera a pegar fuerte la epidemia por aquí pero al parecer la cosa se esta agravando. Me acaban de informar que se han suspendido las clases en todos los niveles educativos en toda la República de manera indefinida, quizá hasta el próximo 6 de Mayo...quizá.

Al subirme al camión los vi, dos ancianos, una pareja, un hombre y una mujer. Muy calladitos ellos mirando por la ventana el ir y venir de esos automóviles implacables que juegan a llegar más rápido al próximo semáforo. Ellos aferraban sus manos encallecidas al respaldo de los asientos de adelantes. En silencio. Yo estaba sentada justo detrás de ellos observando en silencio ese pequeño destello de felicidad que alberga a veces la vida. 

Me recordaban mucho a aquellos ancianos que se encontró el señor Rodolfo Serrano un día en un autobús urbano en Madrid. No podría describir mejor con palabras que como él lo expreso aquel día en su blog en el post “Vejez”... fue como un Déjà Vu...la sensación que da lo que ya se ha vivido.

Se bajaron en el centro de la ciudad... él bajo primero y ayudo a la anciana con eterna paciencia a descender del camión, se fueron rumbo a un destino desconocido tomados de la mano. Yo también sentí que en ese sencillo acto la ciudad se hacia ternura, cansancio compartido, el final de una vida juntos. Afuera y a mi alrededor la gente seguía viviendo a su modo, de prisa, rápido, queriéndose comer el mundo en una mañana cualquiera, olvidando los pequeños detalles que visten de humanidad este pedazo de tierra. Yo sonreí mientras los perdía de vista. Es de esas sonrisas tontas que a veces nos encontramos en nuestro interior, que nos recuerdan lo feliz que nos hacen las cosas que parecen insignificantes.

Me pierdo entre la multitud para tomar un segundo autobús que me llevará a la Facultad...en el camino hasta allá me encuentro la pesadez de la gente, el calor que te golpea el rostro y te duele, las personas con tapabocas azules y verdes. Doctores en el ISSSTE y soldados en el Cuartel General de la 9° Zona Militar, con medio rostro cubierto...lo mismo se ve más adelante, en Farmacias Similares...en el Mercado de Abastos. Se corre el rumor de que tembló en la Ciudad de México, de que ya llegó la Influenza a Sinaloa. De que está grave la situación y las clases se suspenden por tiempo indefinido. Yo me quedo con los ancianos que vi hoy en el autobús. Me quedo con su amor eterno y su cariño. Quizá viviendo en una Utopía. Una muy bonita.

Hoy no tengo ganas de estar preocupada.

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Imagen: "Old Couple" de Joyl.

2 comentarios:

  1. Que bueno que encuentres felicidad en cosas tan simples y tan banales para muchos, en especial en estos momentos que todo mundo está preocupado por el famoso virus.

    Me encantó tu blog, saludos :D.

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  2. Mr. Tínez... muchas gracias por tu comentario. Realmente me alegra mucho. Pequeños detalles como estos es a los que me refiero. ^--^

    Un enorme saludo!!!

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