24 ene. 2012

¡Bienvenido a casa, Maru!

Maru en su primer día con nosotros. :) El domingo cumplió un mes de vida.
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Se me derrite el corazón como nieve en verano mientras escribo este post ♥♥♥. Así que disculpen ustedes el derramamiento de ternura, cursilería y nostalgia que derrocharé en los próximos párrafos. 

Kenny cumplió ayer dos semanas de haber fallecido. El dolor que nos ha dejado su partida no tiene nombre ni comparación.  Ha sido muy duro para todos pero sobre todo para Umi, hermana de Kenny y su compañera incondicional durante 9 largos años. La muerte de Misty (ocho meses atrás) no la resintió tanto: no sólo porque tuviera a su hermano como apoyo sino porque Misty siempre guardó muchos celos a Umi y ésta se sentía amenazada por ella. 

Una vez que Kenny murió ella se quedó sin nadie. Los primeros días fueron desastrosos y deprimentes. Como yo no quería que ella extrañara a su hermano lo mejor que pude hacer fue cambiarle totalmente la rutina que tenía con él. Todo lo que era normal antes quería que ella lo olvidara. No sé si hice lo correcto. En Internet existen extensos artículos sobre el duelo del humano después de la muerte de un animal pero no el duelo que pasa un animal cuando ve partir a otro de los suyos. Umi dejó de dormir en la casita de madera que tenían en el patio trasero; de hecho ni siquiera salía al patio. Tiré todos los trapos que pudieran retener el olor de Kenny, retiré su plato, lavé su chalequito y a Umi le compre una cama para perros y por primera vez en su vida tuvo que aprender a dormir adentro. No le fue difícil acostumbrarse sobre todo porque los primeros días la pobre sólo se la llevaba durmiendo y pasó hasta 48 horas sin probar alimento. :'( 

Su ánimo mejoró muchísimo la semana pasada, cuando nos dimos una escapadíta a la playa para que ella pudiera correr y olvidarse tantito de esa tristeza. Afortunadamente dio resultado y se la pasó muy campechanamente como pueden ver en la foto. :)

A que se ve preciosa. :)
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La idea de tener un gatito surgió un par de horas después de que muriera Kenny, mientras desayunábamos. Para muchos probablemente sonará ridículo pensar en algo como eso tan rápido. Como si nuestro perrito fuera un objeto de usar y tirar, o algo totalmente reemplazable. Yo jamás lo vería de esa manera. Kenny será insustituible y jamás, ningún perro, ningún gato, ningún animal doméstico logrará suplantarlo o tomar su lugar. Él fue único a su manera y ocupará siempre un lugar muy especial en nuestro corazón. Vivió casi una década con nosotros y nadie nos podrá quitar todos esos recuerdos. Ese cariño precioso que nos brindó él y tres perros antes que él es algo que nunca podremos olvidar. Sin contar a Umi, a quien espero le queden muchísimos años por delante. 

Maru bebé. n___n
Hoy, finalmente, llegó Maru, ese baloncito de peluche blanco de manchas naranjas y ojos claros. Es un churrete de vida, inquieto y juguetón al que Umi primero miró con desconfianza y ahora, mientras escribo estas líneas, acurruca en su barriga con amor maternal infinito ♥. Es increíble como ese bodoquito atigrado de mirada vivaz y maullido frágil pueda ser capaz de ponerme una sonrisa idiota todo el día. La muerte de mi Kenny (el haberla presenciado) sigue siendo sumamente doloroso para mí, pero ese pegostito de vida que se pierde entre tanta cama verde hacen que ese dolor se transforme en esperanza. 

Cuando Maru llora, el mundo y sus problemas se detienen para escuchar su llanto. Por lo menos para mí. Y de repente el Internet no importa, ni el libro a medio leer que espera sobre la mesa, ni la televisión apagada, ni el rugir del camión de la basura; tampoco la algarabía de los niños de los vecinos. Todo se detiene para encontrar el milagro o la fórmula mágica que tranquilice a Maru. 

Y le entibio la leche, y Umi lo limpia, y yo lo cubro con una mantita, para que no le dé frío, para que no se sienta desprotegido, para que no le asuste nada de este loco mundo; y tomo la jeringa, y cierra sus ojitos, y luego eructa y Umi me ayuda otra vez con la limpieza, y la historia se repite y se repetirá las próximas semanas en una rutina extenuante de despertarse incluso en la noche cada 3 horas; pero no importa, porque mientras afuera el mundo sigue dando vueltas; mientras allá, otros hacen que el engranaje que mueve todo siga funcionando; y otros más ponen los pelos de punta con sus infinitas ansias de guerra yo acudo al llanto frágil de ese huerfanito tan lleno de vida, para que nada le duela, para que nada le moleste, para que la vida le sepa al sueño más perfecto con la familia más imperfecta. :)

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