28 dic. 2008

Los niños de Hiroshima...

Este post es la continuación del post anterior titulado "Sadako y las mil grullas de papel", para ir a la entrada pueden ir más abajo o dar clic en el titulo que acabo de mencionar o aquí mismo.

"Yo voy a escribir la paz en tus alas y tu volaras por todo el mundo"
-Sadako Sasaki- (1943-1955)


-Pesa...- dijo la niña sosteniendo el pedacito de papel entre los dedos-... demasiado.

-Si haces mil pajaritas te sanas- empirismo de quien no tuvo sino sarampión o angina.

-Es tan duro doblarlo, pájara de palo, pájara de lata, pajarita mala-

Rodeándola de rodillas reunía sus tablas de sumar añadiéndole unidades a la certidumbre,pongo el cinco y llevo el veinte a la columna de la credulidad.

En un rincón uno hizo una paloma y la arrogo al montón donde aumentaba la bandada para hacerla vivir aunque fuese con trampas, ayudandole al proyecto de mujer a saber como sera ser grande, atropellando cifras como en la escuela, años, edades.

Cuando el coro iba a cantar quinientos ocho se tragaron el numero con un sorbo de espanto.

No pudo terminar la otra ala.

Entonces los niños que quedaban fueron a llamar a los carbones apagados de las puertas. Entraron en las piedras deshechas de las habitaciones limpiándose con el dorso de la mano la primera duda. Removieron huesos, recogieron papeles, envolturas del destrozo. Periódicos en los que todavía no había sucedido nada. Y en las calles de la ciudad suprimida, junto a los muros donde quedo la sombra del que iba a su empleo, las manos pequeñitas plegaban día y noche mientras lloraban, plegaban mientras crecían: pajaritas rosadas, amarillas, verdes, celestes, blancas, para que nadie se muera así, antes de morirse buenamente, para que cada uno tengas su cuota asegurada varias veces mil palomas, varias veces mil días.

Por que el asesino va a todas partes tourist tour vendiendo a tiros su zanahoria, vuelve al sitio pateando al gato para que no lo reconozcan los fantasmas.

Sesos, médula, luces lilas en el bar, entre los tímidos pechos japoneses de la sobreviviente. "How many dollars?". A admirar el monumento a las cenizas, a poner su firma de autor al pie de los cuarenta mil identificados y de los ochenta mil  que nunca se llamaron nada, a fotografías smile niñas truncas, como si pudiéramos olvidar, como si pudiéramos dormir. 

Yes. Souvenirs from Hiroshima. Souvenirs from la época maravillosa de la infancia.

¿A quién mierda pueden importarle ahora el amor o la poesía si ya no se usan?

Adiós estatua griega, ciencias del hombre, porción dorada...

Good-bye Dios.
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(Jorge Enrique Adoum)

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