28 may. 2014

THE LEGO MOVIE (2014)

He sido fan de LEGO toda la vida y no tengo motivos especiales para serlo. Es decir, nunca he tenido un set original de la compañía danesa y ni siquiera he experimentado armar algo con las piezas de construcción que se venden por separado. Además, estoy muy segura que los DUPLO con los que jugué en mi infancia ni siquiera eran originales. Eso no me impide confesar que, desde que abrí mi cuenta en YouTube tenga, mínimo, unos 20 canales relacionados con LEGO que veo casi a diario. Canales de personas de todo el mundo que ven esto como hobby o un estilo de vida. Gente que tiene una ciudad entera construida con los sets preciosos que están a la venta en cualquier lado. Es genial ver los time-lapse donde construyen la Estrella de la Muerte o el Empire State y darse cuenta que es posible que sean disfrutados tanto por niños como por adultos. Si a mí me sobrara el dinero a borbotones y tuviera un lugar dónde guardar joyitas como estas pues miren, me atiborraría hasta el clóset de tanto monito amarillo, lo juro.

Así que, cuando me enteré que se iba a estrenar una película basada en las series de LEGO, le dije sí al instante. Muy poquito me importó de qué trataría, cómo se manejaría la trama o quienes serían los protagonistas; si me ofrecían algo bonito y gracioso para mí seria interesante. Pero claro, para los verdaderos amantes de LEGO las exigencias serían un poquito más elevadas; es lo justo.

Apenas hace tres día me puse a ver la película y EHM, QUIERO DARLE UN SÍ TOTAL Y BENDECIRLA. EVERYTHING IS AWESOME! Sé que esta es la frase más trillada sobre la película y probablemente ha aparecido en cada review positivo que han hecho de ella, pero qué maravillosa forma de definirla, ¿eh? Se lo merece. El personaje principal, Emmet, no podría ser más perfecto (y original), pero también es una mediocridad andante y eso también se agrade, sobre todo porque resulta a veces bastante cansadito que el héroe infantil siempre se lleve unos aires de perfección difíciles de creer. Emmet, en su condición de constructor, logra confundirse con esa multitud que le rodea y no necesariamente lo acepta, cosa que parece no entender al principio porque vive en una sociedad orwelliana donde todo es perfección y alegría pero también es monitoreada y vigilada extenuantemente por Lord Business, un tirano perverso cuyo único motivo en la vida es abolir la diversidad, la originalidad y el individualismo para que todo sea tal y cómo él lo deseé. Y los ciudadanos lo aceptan, así sin más. Wyldstyle, por otro lado, le da el toque femenino post moderno, alejado de toda princesa con uñas pintadas que se asome por cualquier cuento de hadas, y le da mil patadas giratorias sin apenas despeinarse el cabello. Mientras que Bad Cop/Good Cop se burla con ternura de la dupolaridad absurda de que ciertas figuras de LEGO vienen en realidad con dos cabezas para darle gestos diferentes a un personaje en particular, más acorde con lo que se quiera jugar en su momento. Vitruvius, por otro lado, se lleva muchísimas palmas porque su papel igual te hace reír, reflexionar o llorar y tiene también sus momentos de gloriosa divinidad, tal y como Morgan Freeman ya nos tiene acostumbrados. Para cerrar el círculo también tenemos a Unikitty, una rareza animal que al parecer es un unicornio mezclado con un gatito a la que el mundo le parece de colores, arcoíris y purpurina. Todo un contraste tremendo frente a Batman, un trollazo-clásico personaje que sólo acentúa dos milímetros la oscuridad de su pasado y la vierte allá donde va (cuando construye sólo utiliza piezas negras… y algunas veces gris oscuro). Benny, 1980-something space guy mantiene orgulloso todo el optimismo desbordante de la época a la que pertenece y su sonrisa absurda, junto con su sueño frustrado de construir una nave espacial, logran hacer que simpatice con un público que se atiborra de cuento personaje es posible colar entre escena y escena (Superman, Linterna Verde, La Mujer Maravilla, Metal Beard, Abraham Lincoln, Gandalf, y un laaaargo etcétera).

Lo que más me ha gustado de la película es que no te la pasas riendo como imbécil de principio a fin, y no es que eso te importe demasiado. A veces no se trata de cuántos veces te ríes del chiste sino cómo te lo están contando y The Lego Movie logra ese interesante balance entre la risa y la historia; un equilibrio que prevalece hasta el último minuto. Porque eso sí, lo mejor sucede al final (SI NO QUIEREN SPOILER DEJAR DE LEER AQUÍ): el mensaje de la compañía llega ahí, cuando se desvirtualiza la historia y se revela que todo lo que hemos visto ha nacido de la mente de un niño. ¿Cuántos de nosotros no vimos nuestra infancia proyectada ahí? ¿Cuántos de nosotros no soñamos de pequeños con construir un universo entero de fantasía con aquellos bloques de colores? Sin embargo, no es sólo inventar la historia, sino darle sentido a cada personaje. La adaptación del entorno del pequeño y su forma de proyectarla a la fantasía. Llama a Maestros Constructores y superhéroes para que le ayuden a asimilar su realidad. Una realidad absurda que se cuela entre la incomprensión de no saber por qué su padre no le permite jugar con… juguetes. Irónico y absurdo, el final logra sacar una lágrima cuando Emmet, en su mundo y el niño en el suyo, logran recapacitar a esas mentes adultas prodigiosas para traerles al presente aquello que tanto amaron de pequeños: la capacidad infinita de crear lo que sea, cualquier cosa, con aquellas icónicas piezas de colores sin la necesidad de seguir las reglas o siempre mirar el manual. ¡Mil aplausos a The Lego Movie! :)        

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