10 may. 2014

There is nothing wrong with me...

En algún lugar de Mazatlán, Sinaloa.
Estoy atrasadísima con Cosmos y se acerca mi cumpleaños. Esto último no tiene absolutamente nada que ver con lo primero pero oye, el buzón de mi casa está abierto desde ahora mismo y acepto regalos, como tarjetas de créditos funcionales y dinero. Es decir, estoy a nada de llegar a los 26 años de existencia y mi cara sigue siendo la misma pokerface de hace una década tratando de mirar el mundo desde la ventana. No asimilo nada y sigo sin entender la vida.

Any way, no me he puesto al corriente con Cosmos desde que comencé a escribir la reseña de mis primeras impresiones (dato fuertísimo: comencé a escribir la reseña tres semanas antes de publicarla, cuando sólo iban tres episodios; así de atrasada estoy). Podría sacar mil justificaciones del bolsillo pero creo que a estas alturas cualquier escusa se vería como una grosería, así que mejor paso del bochornoso momento de exponer las razones de mi pereza y directamente culpar al calor veraniego de todos los males del universo, desde Tombuctú hasta Tecualilla. Por lo pronto los episodios del remake se quedarán muy guardaditos en mi laptop hasta que las temperaturas aumenten y se tome la sabia decisión en mi casa de encender el aire acondicionado para que los feos días de mayo sean más tolerables. Porque son feos, reconozcámoslo.

Soy muy tiquismiquis para estas cosas, ¿saben? Me niego a ver una serie de televisión o leer un libro cuando el entorno no es favorable para inmortalizarlo de buena manera (¿Qué? ¿Cómo? ¿Con qué te drogas, Linda?). Por ejemplo, recuerdo vívidamente la madrugada que leí El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde: una noche de insomnio, en Culiacán, con un calor tan sofocante que el ventilador sólo conseguía empeorar, y una humedad en el ambiente que me empapaba el cabello. Desde aquel entonces me resulta sumamente incómodo ver el libro, y no me he atrevido a leerlo de nuevo porque me trae al presente aquel asqueroso día; a pesar que la historia me gustó, e incluso escribí sobre ella en el blog. Al otro extremo de aquella experiencia, The Mentalist, Castle, Hannibal y/o Firefly siempre me recuerdan al aire acondicionado encendido, la tablet en mis manos, el frío en el cuerpo después de un buen baño y la emoción de ver un episodio nuevo cada agradable noche de verano, mientras preciosas luciérnagas se asomaban por la ventana de la habitación. Quiero que Cosmos me sepa a eso, y no al calor agobiante que hace a diario durante el día. Sólo faltan un par de semanas (que probablemente coincidirán con la clausura de la serie), así que un poco de paciencia no me hará daño, creo yo. ó___ó

Pasando a cosas más importantes (en realidad no), ¡he terminado el post de Tormenta de Espadas! Hubo fiesta en mi casa cuando terminé, pero sólo me invité a mí misma porque soy así de egoísta, y no me arrepiento de nada. Dejo aquí los datos de la bestialidad para que, cualquiera que caiga por estos lados, le de pereza leer toda la verborrea antes de que sea publicada.
¿Poca vergüenza o mucha inspiración?
Tardé lo mío en concluir este proyecto, pero mirando en retrospectiva me pareció justo dividirlo tal y como lo hice. Inicialmente mi objetivo era que este post, incluyera también mi opinión de Cosmos, Breaking Bad y Tormenta de Espadas; pero al ver que sólo el documental ya acaparaba más de 8 páginas y yo seguía escribiendo, opté por hacer cada cosa por separado, postergando Breaking Bad hasta su segundo visionado y Tormenta de Espadas en un post independiente. Me pareció lo mejor. Después sucedió algo reprobable en la serie Game Of Thrones que me cabreó de tal manera que terminé escribiendo una queja monumental y aplazando indefinidamente mi opinión personal sobre el tercer libro de la saga hasta que la bilirrubina me bajara a niveles normales otra vez (cosa que sucedió dos semanas después xD). Ya, después de olvidarme de tanto dramatismo de mi parte y descubrir que tengo arte para ello, decidí continuar con mi proyecto. Terminó siendo algo así como un ensayo largo larguísimo, como el libro de 1,200 páginas que me acababa de tragar. Pero es lo que hay y con eso me apaño, como buena sufrida que soy.

También decidí no dividir el post de Tormenta de Espadas, y publicarlo así, sin más, con sus 80 párrafos encima. Lo que he escrito está dividido en diez personajes cuyos POV’s componen el tercer libro, así que se vería raro dejar a unos fuera y a otros dentro hasta nuevo aviso. Mejor todo de golpe. Prometo que lanzaré vivas a la indigestión literaria de aquel que se atreva a leerlo. El artículo en cuestión está programado para publicarse el día 15 de mayo, de aquí a cinco días, esperando de buena fe que Los Siete nos agarre confesados.  

Se acerca mi cumpleaños y aun estoy decidiendo mentalmente si debería importarme o no. Probablemente sí. Desde hace mucho tiempo suelo regalarme un libro para estas fechas. Yo misma lo escojo, lo pido, lo pago, lo recibo y lo abro. Es un gesto que quiero convertir en una tradición; pero este año tardé demasiado en decidir la novela (o novelas) que quería. Desde que conocí la trilogía Los Juegos del Hambre, la saga distópica de Suzanne Collins, me ha llamado muchísimo la atención; pero jamás he dado el paso definitivo para adquirirla, a pesar de que los dos primeros libros están disponibles en mi ciudad desde hace unos meses, principalmente porque no sé si me gustará, tomando en cuenta que la película no fue muy de mi agrado. Aunque tampoco va conmigo juzgar a un libro por su película y no debo fiarme de eso. En Sanborns está disponible el pack completo a $775, pero desembolsar $775 pesos así como así, sin saber si las novelas me gustarán, me parece una chorrada de proporciones épicas. Dejando eso totalmente de lado, se da la curiosidad que en mi ciudad, comprar los libros por separado me costaría menos que el pack que ofrecen en Internet.

También en Sanborns (no me juzguen, en Gandhi no puedo comprar nada porque aquí no hay sucursal del banco que ellos usan para sus depósitos y la web de Gonvill es muy MEH) está otro pack de las novelas de Jane Austen a $749. Pero, el mismo motivo que me llevó a no aventurarme a adquirir Los Juegos del Hambre, es lo que me detiene para no comprar esta joyita tampoco. Verán, yo nunca he leído una novela de Austen, NUNCA. Lo cual me parece una grosería imperdonable. Hace exactamente un año mis padres tenían todas las intenciones de regalarme Orgullo y Prejuicio para mi cumpleaños, pero batieron la sección de libros en el centro comercial y al parecer el único ejemplar que quedaba había sido comprado por alguien en un lapso no mayor de 12 horas. MALDICIÓN GITANA PA’L QUE LO COMPRÓ. El resto de los trabajos de la entrañable Jane también están disponibles aquí, pero en este caso sí sale más caro comprar cada libro por separado así que para qué arriesgarme. En el caso de ella el problema va más allá: 1) tengo un problema con los clásicos literarios, 2) tengo un problema con el género romántico 3) no he leído ningún trabajo suyo. Y $749 no caen del cielo, ¿verdad?

Acabo de terminar Tormenta de Espadas, de la saga Canción de Hielo y Fuego, y ya quiero tener en mis manos el cuarto libro, cosa que compraría así sin más si no fuera porque cuesta la friolera cantidad de $400. Si a eso le sumamos que el quinto volumen sucede simultáneamente con el que le antecede y el precio es exactamente el mismo, pues Houston, tenemos un problema y no sé cómo resolverlo. También existe un pack de libros de esta saga valorado en $1499 con envío gratuito por Sanborns que incluye las cinco novelas que han sido publicadas hasta la fecha y hace que comprarlos así me ahorre una bestialidad considerable que comprar los libros por separado. Canción de Hielo y Fuego es una obra que quiero tener sí o sí; ni siquiera está en discusión. Es una saga que vale cada una de las cinco mil páginas que la componen hasta el momento; conozco el estilo narrativo de George R. R. Martin y estoy familiarizada con sus personajes. Sé que Festín de Cuervos y Danza de Dragones me seguirán fascinando tanto como los tres libros que le antecedieron, y jamás he invertido un centavo en esta saga porque los dos primeros tomos me los prestaron, y el tercero me lo regalaron, sin embargo, al ser novelas ríos y estar conectadas unas con otras necesito los tomos anteriores para entender los dos últimos (basta con ver todas las anotaciones que he hecho en Tormenta de Espadas para entenderme, mas la libreta que compré exclusivamente para poner datos importantes que no debo olvidar. Ehm, no recuerdo haber hecho eso con Harry Potter, por ejemplo xD).

Ahorrar los $1499 me llevará un par de quincenas, pero tengo a Lord Cerdi para que la espera sea más llevadera. Ojalá sea mucho antes de Navidad, o antes que se agoten las unidades. Evidentemente esto hará que no me auto regale ningún libro para mi cumpleaños pero creo que la espera valdrá la pena. Está de más decir que el pack de libros ES PRECIOSO, tengo un primo que cometió el abuso de comprarlo sin saber si quiera si la saga le gustaría o no (por suerte le gustó) y me pasó estas fotos para que lo envidiara con amor y desde la distancia:


Ya, me dejo de tanto fangirlismo y parloteo innecesario. Me quedarán muchos libros pendientes, entre ellos: El Castillo Ambulante de Diana Wynne Jones, American Gods de Neil Gaiman, Tengo una Pistola de Enrique Rubio (ni siquiera creo que se pueda conseguir en este país), La Ladrona de Libros de Markus Zusak, la edición conmemorativa de Orgullo y Prejuicio (hermosa), Wild Cards I. El Comienzo, Los Viajes de Tuf o Luz de Estrellas Lejanas (el que más me llama la atención, pero tampoco creo que lo vendan en México) de George R. R. Martin. Más mil trecientos libros que están en mi lista invisible. Casi nada, ¿verdad? Mejor me tiró en el piso y lloro un poquito por dentro. Feliz cumpleaños a ustedes también. Y Feliz Día de las Madres a quien lo sea. :)

Me regreso a mi caverna hasta que el invierno llegue.


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