20 feb 2013

RANDOM FOREVER!

Basílica de San Pedro, el mismo día de la renuncia de Benedicto XVI.
(Fotografía de un empleado de la agencia EFE).

Hoy se cumplen dos semanas de mi última actualización. El post que debí publicar la semana pasada ya está escrito, revisado y vuelto a revisar hasta el hartazgo; ocupa casi cuatro páginas en Microsoft Word y ya lo he leído mínimamente seis o siete veces. Estoy harta de él y no pienso publicarlo jamás. El post habla de la muerte de una señora y de la incompetencia a niveles estratosféricos de las personas que le rodeaban y que posiblemente pudimos ayudarla a vivir y no lo hicimos. Decidí pasar de tanto drama y tortura moral y mejor decirles que nunca está de más conocer los primeros auxilios más elementales como el RCP (reanimación cardiopulmonar) y los números de emergencia de sus estados y ciudades. En serio, esa es la diferencia entre la vida y la muerte o entre una familia preocupada y una familia enlutada.

En fin, la muerte de la señora me regaló muchas horas de insomnio y remordimiento social de esos feos que apenas puedes soportar (bueno, en realidad el insomnio me duró sólo una noche porque la incertidumbre de saber si la anciana vivía o moría me carcomía por dentro, pero ustedes entenderán tanto dramatismo)… 

Al día siguiente Benedicto XVI tiró la toalla vaticana y decidió irse por donde había venido; así tal cuál como lo hizo casi seiscientos años atrás Gregorio XII mientras el mundo se quedaba con la cara más cuadrada que se recuerda desde tiempos inmemorables. Ese mismo día caía un rayo sobre la Basílica de San Pedro y para ese entonces medio mundo paranoico ya andaba despidiéndose de sus seres queridos porque sólo les faltaba ver pasar a los Cuatro Jinetes del Apocalipsis y Jesucristo bajando de los cielos para imaginar que ya íbamos a pasar a mejor vida. Lo mejor fue ver la histeria colectiva cuando tiempo después cayó un meteorito en Rusia y se armó la de Tunguska. NO, NO, NO, NO. Yo a esas alturas sólo me cuestionaba una cosa:
Sí, voy a volver a las profecías porque me enervan la sangre. Año con año supuestos videntes sacan sus libros de “Predicciones *inserte aquí el año en turno*”, y cosas tan fuertes como una renuncia inesperada, un meteorito cayendo del cielo o un rayo impactando en un lugar importante para el catolicismo justamente cuando su más alto cargo renuncia ¡¿no lo pueden predecir?! ¡NO.ME.JODAS! Para este momento toda la credibilidad que puedan tener estos señores, junto con los astrólogos, se debería ir directo al bote de basura, pero no, sus libros se venden como pan caliente y uno ya empieza a entender en qué hemos fracasado como humanos: en el sentido común.

Ahora, pasemos a cosas importantes (en realidad no), sacando cuentas hoy en el trabajo y viendo el calendario como si fuera la cosa más exótica del mundo he llegado a la conclusión de que no podré ir a Mazatlán a ver “Los Miserables” al cine… ¡DRAMA GRANDE Y ÉPICO! (mi situación, no la película) y estuve a punto de cantar “I dreamed a dream” ahí afuera, en la pizzería, cual Fantine asqueada de tanta inhumanidad combinada con Susan Boyle veinte años atrás pero sin voz. De todas las películas que quería ver en el cine este año ésta era la que estaba en el puesto número uno; la única e irrepetible. Y sólo pensar que me la voy a perder por pura incapacidad de ahorrar me deprime bastante. ¡Joér, eso es lo que me harta de no tener cine en la ciudad! Tener que viajar a otro lugar para ver en pantalla grande esa película que has esperado por tanto tiempo. :( Necesito empezar a ahorrar porque tengo una cita con The Killers en abril y es ahora o nunca. Sueño con ese concierto ¿vale? El último concierto al que asistí fue al de Mercurio hace 14 años… (dejen de mirarme así, no es gracioso)… y fue como el BEST.DAY.EVER! de una niña de 10 años; aun hoy recuerdo aquel momento con cariño. *se enjuaga las lágrimas*

Le he dado un descanso a Canción de Hielo y Fuego tanto en libros como en serie de televisión por el bien de mi salud mental; y para rellenar el hueco horario que dejó escogí The Walking Dead  para entretenerme un rato a petición e insistencia de mi primito de 8 años. Sí, un niño de 8 años me recomendó esa serie. A esa edad yo recomendaba a la gente The X Files y casi nadie me hizo caso así que decidí darle una oportunidad a mi primo. ¡LA SERIE ES UN SUPLICIO! No es mala, para nada. No he leído el cómic así que no puedo compararlo, pero si ya lloraba con las muertes de Juego de Tronos esto ya raya en la bestialidad. Es un mundo post-apocaliptico y zombi así que cada 15 minutos se está muriendo gente. Además tuve la burrada de ver la primera temporada comiendo chuchería y media y al final del episodio no sabía yo si estaba masticando frituras/viejas/churros con salsa Valentina o los intestinos de un muerto viviente a medio morir, seriously. Si te gustan los zombis, las series con las que tienes taquicardia a cada segundo y si te va lo gore ésta es tu serie, ¿ok? Por lo pronto yo he decidido dar un descanso a éste show también y pasar a ver algo ligerito como Doctor Who que nunca falla.

Pasando a cosas saludables, ya he pedido una báscula en Sanborns aprovechando que las digitales están económicas porque pronto empezaré con la dieta. No, no es una dieta de esas que te prohíben comer chuchería y ciertos alimentos, porque ya he probado esos y SON UN CRÍMEN muy feo, pero eso de comer más sano y dar tres comidas al día más dos aperitivos sí que lo haré. Sólo espero que Sanborns confirme mi pago y procese mi orden porque si no arderá Mordor más de lo que ya arde.

Hablando de compras… sí ustedes tienen dinero y les fascinan los musicales como a mi es su obligación pasarse por la tienda en línea de Mixup; sus ofertas y sus gastos de envío son un insulto y te dan ganas de comprar todo (excepto los productos que son de exportación porque se te va la dignidad en ello xD)…

Hace un mes Les Misérables in Concert: The 25th Anniversary (2010) estuvo en oferta y creo que se agotó porque ahora sólo es posible conseguirlo por importación y probablemente habrá reproductores de DVD que no reconozcan esa región. Me he arrepentido mucho el no haberlo comprado porque fue gracias a este concierto que me aprendí todas las canciones de la A a la Z. En serio, podría hacer una representación de este musical yo solita interpretando a todos los personajes; ojo, incluyendo a los esclavos. Sí, soy una enferma mental... Y es que sólo de recordar “One day more” (Un día más/Sale el sol, en los musicales adaptados al español) se me pone la piel de gallinita, ains:



Y ahora está en oferta el blu-ray The Phantom of the Opera at the Royal Albert Hall (2011) y voy a armar un drama aquí muy inmenso. A diferencia del aniversario de Los Miserables, que era mitad concierto mitad actuado, aquí todo es totalmente actuado y la escenografía es estúpidamente espectacular. Que sí, que sí, que ya lo he visto 10 veces en mi laptop pero es imposible comparar 15 pulgadas de una portátil que las 42 pulgadas de la TV que desde aquí me mira con lujuria. 

¡MIREN! *___*


Sí, este es el post más random e inverosímil que he escrito en muchísimo tiempo. Amén y buenas noches. xD

7 feb 2013

Pedro se fue y Chocorrol se murió...

Bubulubu.
Pedro se fue tal y como llegó un día: sin avisar el muy canijo. Entró y salió por la puerta grande sin pensarlo dos veces. Maldita seas tú y todas las mascotas llamadas Pedro. No se fue muy lejos, eh; si te quedas callado unos segundos cada tres horas le puedes oir cantar con esa misma jodida vocecilla molesta que me despertaba dos veces cada madrugada. Aun así, con toda su traición y su negación antes del amanecer, lo extrañaré; era mi mascota y la quería. 

No hubo muros más vergonzosos en el mundo que los que se alzaron entre Pedro y yo. Nunca nos entendimos. Umi, mi perrita, es transparente, con una sola mirada puedes saber sus sueños y sus pecados junto con todas sus intenciones. Maru me lo dice todo con maullidos. Cuando maúlla diciendo "agua" es porque quiere agua o comida. Cuando maulla diciendo "Mu(r)u" está asustado o adolorido... o probablemente quiere que lo cargue para llevarlo a Narnia. Pero el kikiriki de Pedro seguramente no lo entendía ni su madre; nunca supe lo que quería, nunca quiso que lo entendiera. Y tampoco es que haya querido entenderlo. 

Pedro siempre vivirá en mi corazón, lo juro, por mucho que a él le pese.

Ahora, cada vez que Maru va a las ruinas de enseguida mira el árbol de mango y pierde sus ojos en aquellas lejanas ramas desde las que Pedro reinó durante un efímero momento. Maru sonríe tal y como lo hacen todos los gatos, moviendo la cola en señal de victoria; orgulloso de haber ganado una guerra por un territorio que nunca declaró. No tienes vergüenza, Maru. Ni tú ni ningún gato. Al final ustedes gobernarán el mundo. Lo veo venir desde lejos. 

"Bubulubu" en el centro, "Panquecito" a la derecha.
A la izquierda está el cuerpecito de "Chocorrol".
Dejando a Pedro a un lado... Ahora murió "Chocorrol", uno de los gatitos que viven por la calle donde yo trabajo. Lo vi sanito por última vez el miércoles comiendo de una bolsa verde llena de basura en el lote baldío que hay detrás del negocio. Hoy lo encontré debajo de un carro, en la tierra mojada y llena de piedras, pensé que estaba muerto pero en cuanto le toqué la cabecita abrió sus ojitos y me dedicó la mirada más triste que te pueda devolver un felino moribundo. No se quejó, sólo me miró con la poca vida que le quedaba en esos destellos dorados. Lo saqué de ahí porque ningún gatito merece morir en la tierra y solito. Cuando lo saqué "Bubulubu", su eterno compañero de juegos, y "Panquecito", el perrito al que suelo llevarle comida desde hace un par de semanas, se acercaron a mi para ver qué le pasaba a "Chocorrol". Lo puse sobre el pasto tal y donde lo conocí hace meses cuando apenas era un bebé y cuando estuve a punto de irme se empezó a convulsionar y no lo pude dejar. Me quedé con él hasta que murió, un par de segundos después y se lo entregué a "Bubulubo" y a "Panquecito" para que se despidieran... Pero ellos no entienden el concepto de la muerte ¿saben? ellos sólo saben que algo no está bien pero no saben cómo arreglarlo, aunque lo intentan a su manera. "Bubulubo" le presionaba el pecho mientras "Panquecito" lloraba despacito por su amigo muerto. "Lo envenenaron" me dijo una vecina "porque se metía a perseguir las gallinas de la casa verdecita". Malditos sea todos los asesinos del mundo. Ellos y todos sus venenos. 

"Panquecito" comiendo pollito con croquetas. :)
Siempre pasé de largo cuando veía a "Chocorrol", "Bubulubu" y "Panquecito", una manada muy peculiar, pero siempre me quedé con la idea de que sería bueno tomarles una fotografía para enseñarle a todos lo especial que eran. Hoy no atreví a acercarme para tomar esa foto al lado del cuerpo de "Chocorrol" porque no tuve el coraje ni las fuerzas para hacerlo. Era mucho el dolor. 

Después de ver "La vida de Pi" y "Bestias del sur salvaje" (estupendas películas las dos) ver morir a "Chocorrol" sólo fue una última puñalada a mi corazón lastimado, de verdad lo digo... :(

Pero la vida sigue ¿no? A ver qué película me pongo ahora para sacar tanta tristeza. :')

31 ene 2013

"¿Me recomiendas leer Juego de Tronos?"

Los cinco libros publicados en español hasta la fecha.

Sujétenme porque me caigo. He terminado de leer Juego de Tronos y creo que me dará un ataque o algo, en serio. Vale, dejaré eso a un lado y probablemente leeré un libro normalito antes de empezar la segunda parte, porque otro arranque de rabia, ira, desesperación y taquicardia en un lapso de quince minutos no lo soportaré tan pronto, lo juro. Además, tengo la primera temporada de la serie de HBO mirándome con lujuria y sé que no podré decirle que no, así que...

Apenas ayer una compañera de la escuela secundaria y preparatoria me preguntó por el chat de Facebook que si le recomendaba empezar a leer estas novelas aprovechando que su primo tenía los dos primeros libros y ella no había leído nada últimamente. Le dije que no allá en Facebook y le diré que no también aquí, pero empleando de manera más extensas las razones por las que le dije esto (algo que ella entendió muy bien). Le dije que no lo hiciera porque conocía muy bien sus gustos literarios y éste libro estaba lejos de esos gustos, pero también le mencioné que esa era únicamente mi humilde opinión y que al final era ella quien debía decidir si quería aventarse esos dos librotes que su primo disponía... Juego de Tronos me ha fascinado de principio a fin pero no es un libro que recomendaría a cualquier persona, sobre todo porque no cualquiera tendría la paciencia de entenderlo y mucho menos de leer otras cinco mil páginas para ver cuál será el resultado de todo el conflicto. 

Si no eres paciente este no es tu libro y esta no es tu saga. Pero si aun así quieres empezar a leer esas novelas aquí hay un par de cosas a tomar en cuenta y que no está de más saberlas... :)

Canción de Hielo y Fuego es una serie de novelas río que aun no está terminada. Han sido publicados 5 de los 7 libros que son en total: Juego de Tronos, Choque de Reyes, Tormenta de Espadas, Festín de Cuervos y Danza de Dragones; los otros dos títulos que aun no han sido publicados (y que ni siquiera tienen fecha de publicación) son The Winds of Winter y A Dream of Spring. El primer libro se puso a la venta hace 16 años, en 1996, así que más o menos saquen la cuenta de cuánto faltará para que la saga termine. Mejor siéntense y coman palomitas. Juraría que la serie de TV terminará antes de que salga publicada la última entrega. También existe la posibilidad —por muy deprimente y triste que esto suene— que el autor se vaya a tocar el arpa con los ángeles antes de que logre terminar las dos novelas faltantes y  quede inconclusa toda la trama. Uno nunca sabe. Por otro lado las novelas río son aquellas que se hilvanan unas a otras para desarrollar la trama principal; por lo tanto sus libros no son autoconclusivos sino que tienen continuidad y por eso no pueden leerse de forma independiente sino como un todo. Ignorar este dato haría que Juego de Tronos pareciera lineal y cansino porque la trama no termina con la primera novela sino que continúa con la segunda; tendrás que seguir leyendo el resto de los libros para saber qué ocurre con cada personaje. Dentro de la gran historia existen también pequeñas incógnitas problemas/asuntos/peleas (no por eso menos importantes) que son precisamente las que nos mantiene en vilo cada capítulo, estas pequeñeces —importantes para la trama principal— pueden resolverse en las próximas 100 páginas o puede que no se resuelvan en esta novela sino en la que sigue y así sucesivamente. Así que tomen en cuenta ese dato antes de empezar a leer. ;)

No es una saga juvenil y mucho menos infantil. No, en serio, no lo es. Si ustedes están buscando una serie de libros que sustituya a Harry Potter o a Crepúsculo ésta no será la que lo haga. El amor está ahí pero es escaso; no es una novela romántica y está muy lejos de serlo. No es para niños (ni los libros, ni la serie de TV); hay escenas de guerra, de caza, ejecuciones, incesto y toda esa clase de cosas que harían vomitar a un niño de 12 años así que... sobre aviso no hay engaño.

Hay muchos personajes, pero muchos, eh. Aun así no te encariñes con nadie; no confíes en nadie; no simpatices con nadie (o bien, hazlo bajo tu propio riesgo). George R. R. Martin no se tentará el corazón para que los buenos la pasen mal y los malos la pasen bien (o viceversa). Tampoco le importa andar matando a diestra y siniestra así que no le agarres cariño ni al caballo del señor que vende cerveza en la esquina porque seguro que también morirá. xD

La trama. Estamos hablando de casas reales luchando por ganar el trono mayor, ¿vale? Aunque el universo de Martin es ficticio podríamos ubicar la línea de tiempo en la Edad Media, más o menos, para que se den una idea de cómo es la tecnología y las armas del momento. Los personajes que aparecen son desde esclavos hasta miembros de la realeza de suma importancia; cada uno tiene su participación en la historia y su respectiva relevancia en mayor o menor medida. Vale la pena recordar sus nombres, sus títulos y sus rangos para no perdernos en el transcurso de la historia. Al final del primer libro viene información de cada casa real con su lema, su escudo y su árbol genealógico; servirá de ayuda para entender quién derrotó a quién y qué familia gobierna en qué parte de los Siete Reinos. 

La narrativa de George R. R. Martin. Cuando abrimos Juego de Tronos esta es la primera frase que nos aparece: "Dicen que en los detalles está el demonio. Un libro tan largo como este tiene muchísimos demonios, y hay que estar alerta para no caer en sus garras". Ya dije un par de entradas atrás que la narrativa de Martin me había enamorado más que la de Tolkien; en aquel entonces aun no llevaba ni la mitad del libro pero vaya que me había encantado. Es una postura que sigo manteniendo incluso hoy a pesar de que aun no comprendo cómo es que llegue a pensar que ambos autores tenían algo en común. Pero a lo que a mi me resulta precioso a otros les podría parecer cansino, o peor aun, repetitivo. George R. R. Martin se desvive narrando el entorno, el ambiente, el clima, la vestimenta de los tipos que están custodiando la puerta por la que ningún protagonista pasará, el escudo de las casas reales, el azul del cielo, etc. Su mundo ficticio se convierte en un protagonista más y su narrativa ayuda a que eso suceda; y lo hace de una manera tan mágica que uno no tiene otra opción que seguir leyendo. Hay gran cantidad de páginas donde los diálogos escasean porque el autor te señala con punto y coma el entorno y los pensamientos del personaje en turno (cada capítulo está relatado desde la perspectiva de un personaje) y eso da como resultado una profundidad preciosa tanto al paisaje como a cada protagonista. Hay lectores que no soportan que un autor haga eso; quieren acción y no palabrería. Yo sostengo que esta es una de las virtudes más grandes del libro porque consigue que te sumerjas hasta el fondo de toda la historia y ésta se disfruta —y se sufre— mucho más. 

Vale, esto es todo lo que se me viene a la cabeza por el momento. Aun me queda por leer el resto de los libros publicados y ganas tengo ya de empezar, aunque probablemente primero me veré la primera temporada de la serie antes empezar con Choque de Reyes (joér, sólo de pensar en lo genial que terminó el primer libro me da mucho miedo éste, empezando por el título, eh xD); con algo de suerte lo terminaré de leer en una semana, me veré la segunda temporada y para finales de marzo ya tendré que haber leído Tormenta de Espadas para estar preparada para el estreno de la tercera temporada.... AY. :)


Winter is coming...

28 ene 2013

Tengo un Vargas Llosa metido en la cabeza...

Amazon Kindle con teclado incluido.
Huston, tenemos un problema. En serio, tenemos un problema. Dejen lo que están haciendo porque esto es importante. Y grave. Sobre todo grave. Lo de tenemos (así en plural) es nada más para inyectarle drama colectivo a algo que en realidad no lo tiene pero... Verán, yo… eh… ¡No puedo leer un libro electrónico! ¡No puedo! ¡Lo he intentado y no; no me hayo, no me encuentro!

Lo que me da coraje de no poder leer un libro electrónico (ebook a partir de ahora) es precisamente el hecho de saber que es por puro capricho. Sí, es una ridícula y absurda rabieta infantil. Una de esas veces en que tu mente se niega terriblemente a cambiar una cosa por la otra; y eso es lo que detesto más: que mi subconsciente se niegue a creer que un ebook es un libro.

Verán, para mi cerebro un libro es una de esos objetos tradicionales de muchas hojas, con portada y contraportada y toda esa clase de cosillas físicas que se pueden palpar y oler (oh, el olor de los libros nuevos, viejos o guardados es uno de los placeres más grandes de la vida; la octava maravilla del mundo). Mi pensamiento es absurdo y lo es porque no es verdad. Incluso la RAE con su lentitud extrema para incluir ciertos términos en su siempre cambiante diccionario acepta desde hace mucho tiempo que un libro no es una serie de hojas encuadernadas sino algo más.

Existen, por supuesto, los puristas, los que se negaran por los siglos de los siglos a aceptar los ebooks y los desprecian desde lejos. Yo no soy una de ellos y dudo que lo sea algún día. El gran Mario Vargas Llosa, ganador del premio Nobel de Literatura, sí es uno de ellos. Yo discrepo respecto a su opinión de los libros electrónicos (y respecto a otras muchas cosas), pero es su humilde opinión y se le respeta.

Quiero que los ebook me gusten porque a la larga vale la pena, y económicamente hablando son una chulada inmensa. Raramente un libro en formato digital cuesta más que uno físico (aunque se dan las absurdas excepciones) y eso siempre se agradece. El problema aquí, además del antes mencionado, es que soy una friki absurda de ciertas cosas. Por ejemplo, para escribir este post necesito hacerlo en Microsoft Word, con fuente Verdana número 10 e interlineado de 1.5; si no lo hago de esa manera nada fluye de mi cerebro, me quedo bloqueada o todo lo que escribo me parece la mar de absurdo y no me convence. Es algo ridículo y tonto pero cada post que han leído en este blog fue creado así. Jamás he creado un post a mano y después pasado a formato digital, ¡es un post para mi blog; o lo escribo en formato digital o no lo escribió jamás! Y detesto ser tan estricta en esas cosas. Para leer un libro es igual; éste tiene que tener una portada, hojas y ese olor que me enamora, si no lo tiene no es un libro, es sólo un texto.

He intentado leer libros digitales en la PC de casa, en mi laptop, en mi mini tablet y en mi teléfono celular; he fracasado en todos; desde clásicos hasta simples ensayos… no funciona. Siento que tales aparatos se deben usar para otra cosa, no para leer libros. Leo extensos post e incluso novelas cortas o cuentos en algunos blogs y no tengo problema alguno, los consumo de un tirón; pero si abro clásicos o contemporáneos termino por cansarme de leer apenas paso a la tercera o cuarta página. Es detestable, lo sé. Recuerdo cuando empecé leer “El mundo y sus demonios” de Carl Sagan en mi laptop y me aburrí un par de capítulos después. Sí, me aburrí y no lo podía creer. Al poco tiempo Red de Libros Escuinapa me lo prestó por un par de semanas y siete días después ya lo había devorado de principio a fin. Y qué chulada de libro, eh. Una preciosura. ¿Por qué de forma digital no lo disfruté y de forma física sí? Quizá sea porque no puedo tomar mi laptop con su pantalla de 15’ pulgadas y acostarme en mi cama mientras leo un ebook de esa forma. No es incómodo, es lo que le sigue; y además de eso es absurdo y caliente. Dante, mi portátil, es inmenso y de pilón su ventilador interno no le funciona; desconectarlo del ventilador externo que tiene es una sentencia de muerte: a los quince minutos se apagaría por sobrecalentarse tanto. Tengo una mini tablet Skypad Pocket de casi cinco pulgadas que es una ternura inmensa y ahí guardo 150 ebook de diversos autores y títulos con géneros variados pero ninguno de ellos está leído totalmente; la pantalla me cansa, es muy pequeña y detesto lo rápido que me arden los ojos al intentar seguir más allá de la página 20 ó 30. Para ver videos y películas no hay ningún problema, para los juegos tampoco pero para ebook… no. Ya ni hablemos de mi celular que lo alabo en todos los aspectos menos en ese. :(    

Existe algo para leer los libros digitales ¿saben? Sí, muchos ya lo saben. Los lectores de libros electrónicos o ebook readers son los que cumplen con esa función. Quiero uno (sí, toda la chorrada que escribí arriba era sólo para decir esto xD). No quiero un Kindle Fire que más que un lector es una tablet; quiero sólo un aparato que pueda usar única y exclusivamente para leer libros, no para escuchar música, ver películas o navegar por internet; ya tengo otros aparatos que cumplen maravillosamente esa función. Quiero un lector sencillo, sin muchas funciones, como el de Librería Gandhi o alguna de las versiones económicas del Kindle de Amazon, que según me dicen por ahí son una chulada.

Empezaré a ahorrar desde esta quincena y quizá para mi cumpleaños (JAJAJA, NO) o Navidad ya tenga en mis manos el primer lector de libros electrónicos (jamás en mi vida he tenido uno en mis manos, en serio); ya para entonces tendré mi propia colección de ebooks, empezando por los de Neil Gaiman y John Green que tengo pendiente desde hace meses, literalmente. :)

PD: Qué dramas más absurdos tengo.

PD2: Si alguien por ahí sabe de la versión digital del libro “Tengo una pistola” de Enrique Rubio le rendiré pleitesía toda la vida. 

25 ene 2013

JUEGO DE TRONOS: Qué clase de brujería es esta...

Lo intuía. Lo sabía. Una vez que abriera ese pedazo de libro por primera vez sería incapaz de hacer otra cosa que leerlo hasta llegar a la última página. Pero no puedo permitírmelo, ¿saben? Tengo que hacer otras cosas además de perderme en aquellas cientos de hojas...

La vida es eso que pasa mientras te sumerges en los Siete Reinos que George R. R.Martin se ha inventado, junto con sus intrincadas y jodidas casas reales y las tramas que van surgiendo en el camino.

¿Que si la saga Canción de Hielo y Fuego me ha atrapado? Pues sí, creo que sí… ¡por supuesto que sí! Es más, vayamos directo a la blasfemica comparación y digamos que la prosa de Martin me enamora más que la de Tolkien, por poner un ejemplo chiquito y abusivo (y eso ya es decir muchísimo). Y es que siempre pensé que algo parecido iba a encontrar entre ambos autores. Error total. Y eso que no voy ni a la mitad del libro. ¡¡¡NI A LA MITAD DEL PRIMER LIBRO!!! ¡¿Qué han hecho con mi vida, eh?!

Sabía que esto pasaría, lo veía venir a lo lejos, lo intuía desde el principio; por eso tardé tanto en empezar a leerlo. Por eso no me atreví a comprar Juego de Tronos cuando lo vi en oferta en Sanborns en enero del año pasado y en cambio me traje 1Q84 de Haruki Murakami por el mismo precio. Sabía de antemano que una vez que cayera Juego de Tronos, después caería Choque de Reyes, Tormenta de Espadas y etcétera; y están algo caros como para permitirme ese lujo en estos tiempos. ¡Joér, pero si ni siquiera con Harry Potter llegué a tanto! Me estoy haciendo mayor o algo, ¡qué alguien me explique esto!

Es nada más echarle un vistazo a mi timeline de Twitter en los últimos días y morir de aburrimiento por lo poquito que lo he actualizado. (Facebook no cuenta porque entro un par de minutos al día, solamente.) Me he descontado totalmente de esa pestañita que tengo abierta en mi navegador desde que enciendo mi laptop y básicamente me entero poco de lo que ocurre en el mundo. Sí, porque es en Twitter donde me entero de todo. Es el barrio chismoso más grande del planeta, sin exagerar. Vaya drama, ¿no? Me acabo enterar hace unos minutos que la Florence Cassez ya está en Francia y me he quedado un rato choqueada creyendo que había viajado 60 años en el futuro mientras leía el libro del Martin ese. A estas alturas no sé si Hugo Chávez vive o muere. Estoy casi segura que vive. Es más, estoy casi segura que regresará caminando a Venezuela en un par de días. De hecho, tal vez ya esté en Venezuela. Así de bonita es mi vida. En la ignorancia internacional por culpa de un libro. No me preguntes de los Windsor o de los Borbón porque no te sabré decir ni con quién están casados ni a dónde van de vacaciones cuando se aburren en sus palacios, pero nada más menciona a los Stark, a los Lannister o a los Baratheon y entonces te diré todo el árbol genealógico con vivos y muertos incluidos (y uno que otro culebrón entre familias reales). En serio, soy peligrosa. Alguien quíteme este libro de las manos, por favor.

Mañana sufriré mucho, lo estoy intuyendo desde este momento. Me toca trabajar de 2:00pm a 10:00pm y no puedo darme la oportunidad de llevarme el libro. De lunes a viernes estoy trabajando sola y atiendo a unas diez personas al día. El sábado o domingo trabajo junto con otro grupo de compañeros y tengo que atender a más de 60 clientes y el lugar donde estoy es chiquito. Vamos, que no puedo sacar un tocho de 800 páginas sin llamar la atención hasta del vigilante del centro comercial de enfrente. Eso, más el ruido de los autos, la música, la demás gente, los teléfonos sonando… no son la mejor combinación para leer un libro como este; mejor me espero a llegar a casa y leer un par de capítulos hasta que se me cierren los ojitos de sueño. En cambio me llevaré 1984 de George Orwell. Ya voy a la mitad y es sencillito de leer.

Y desde una vez diré que dudo mucho pero MUCHO que alguno de estos dos libros consigan mi opinión personal en mi miniblog “El rincón de los libros sin leer”; lo siento pero no. Tengo mis motivos para no reseñarlos ni dar opinión alguna más allá de mencionar que me gustaron. Ambos me están gustando a mares (dejando la fanaticada de la saga antes mencionada) y creo que con decir eso basta. El libro de Orwell es un clásico de la literatura; imposible hablar de las distopías sin recurrir a él. Hay lectores que tiene arte para desmenuzar cada página y entrar en la mente de este autor que a mí me dejan anonadada. Yo no puedo y por eso ni lo intento. Y el primer libro de la saga de Canción de Hielo y Fuego no lo reseñaré sencillamente porque mi obsesión no me lo permitiría; caería en una lluvia de halagos sin reparar en los defectos y no creo que eso sea muy bueno porque tiempo después leeré la reseña y veré en qué fallé y con qué tintes exageré todo; me ha pasado antes.

De una vez diré que aun no veo la serie de HBO a pesar de que tengo muchísimas ganas de hacerlo (quizá desde su estreno) pero al igual que el libro también me detengo. Primero quiero leer Juego de Tronos y luego ver la primera temporada. La tercera se estrena a finales de marzo si mal no recuerdo y ahora que ya sé quiénes son los protagonistas y he empezado a conocer la trama tendré que tener cuidado al andar por Twitter o Tumblr y evitar la mayor cantidad de spoilers con fotos promocionales incluidas. Ay, algo muy difícil tomando en cuenta que casi todas las personas a las que sigo en Twitter son muy fans de la saga. Tengo muchísimas ganas de verla en alta calidad así que probablemente me compre los DVD’s en Sanborns porque frecuentemente los ponen en ofertas bestiales. Ahora mismo los pueden comprar a mitad de precio y miércoles y jueves el envío es gratis y por DHL. Les juro que Sanborns no me paga ni un centavo por andar promocionando estas cosas (¡Ya quisiera!), pero para mí su servicio siempre ha sido estupendo y mientas no me fallen estoy en paz con ellos.

En serio, tengo que dejar de hablar tanto en mi blog. xD

17 ene 2013

Pedro, el gallo.

Hay un gallo viviendo en la casa deshabitada que tenemos en seguida desde hace varios días. De dónde llegó y por qué está ahí, no lo sabemos; un día apareció él y una gallina. Eran la pareja más perfecta del mundo y no lo sabían. A la gallina la atraparon hace tres días y la metieron a un comercio de chicharrones que está en la esquina y jamás volvimos a saber de ella... Qué en paz descanse la novia de Pedro.

Pedro le canta todo el tiempo a su gallina desaparecida; es la nueva versión del gato viudo. El gato viudo remasterizado y emplumado. Canta a las doce del día y a las tres de la madrugada, de noche y de día, por su Julieta desaparecida. Se le escucha el dolor en el canto, quizá sólo sea el frío, pero me gusta pensar que es dolor; congoja por su compañera muerta. A veces me levanto en la madrugada y escucho en su canto todos los lamentos del mundo. Ni las trompetas del Juicio Final erizarán tanto la piel.    

A Maru no le agrada todo esto, no lo dice pero su mirada lo delata. La primera vez que lo escuchó agrandó sus ojitos con temor. Para mi gato, Pedro es un animal mitológico perdido en el olimpo de los dioses griegos que un día decidió descender al planeta Tierra y quedarse a vivir un tiempo en la casa deshabitada de enseguida. El canto de Pedro es una declaración de guerra para Maru; mueve sus orejitas cuando lo escucha y muy en el fondo reniega porque es incapaz de verlo y mucho menos de atacarlo. Es como un dragón o un unicornio, no se deja ver, por eso no hay fotografías de él. Es un fantasma. Pero existe y Maru lo sabe y sueña con cazarlo pero le teme, su canto lo asusta y se despierta también en la madrugada, como yo, aunque ya nos estamos acostumbrando a su presencia, quizá pronto nos hagamos a la idea de que Pedro vivirá hasta el fin de los tiempos ahí, en la Narnia de Maru, en su tierra prometida, en el lugar donde las plantas crecen.

El nombre de Pedro se lo he puesto yo, así sin más, fue lo primero que se me ocurrió cuando lo vi en lo más alto de aquel árbol. "Tiene cara de Pedro" pensé. Sobre él, se edificaron todos los templos y se levantaron los escombros. Es un gallo sobreviviente de holocaustos imaginarios. Es un Adán cuya Eva desapareció lejos del Jardín del Edén, en el puesto de chicharrones de la esquina (el lugar menos glamoroso para desaparecer a una gallina) y sobrevive como puede en medio de una tierra encantada, un jardín inhóspito y cruel donde se reúnen gatos mafiosos por las noches para planear su última travesura felina. Es mi nueva mascota y ya le agarré cariño, cuando consigan llevárselo lloraré y lo extrañaré por las madrugadas y contaré sus hazañas a los niños no nacidos. Es mi mascota, aunque Umi pase de todo esto y Maru me mire feo.

Pedro existe, en serio. Un día le tomaré una foto y se las mostraré. No faltará quien piense que es Photoshop.

12 ene 2013

La costumbre de cantarle al mar...

El viejo y el mar. (Mazatlán, Sinaloa, México)

—Le estoy cantando al mar —se justificó el anciano apenas me acerqué al malecón. 

Imagino que cantar solo, con una guitarra, encierra un grado de locura que no cualquier humano puede entender. "Locura senil" diagnosticarían las personas que pasaran a su lado. Quizá al verme con una cámara en la mano el hombre sintió la necesidad humana de la justificación: "No estoy loco, ¿lo ves? le estoy candando al mar". Cuando le cantas a algo (o alguien) aquello se transforma en algo idílico, sublime. Virtuoso. Cantarle al mar adquiere un tinte místico y romántico. Aquel anciano canoso de piel curtida y voz melancólica abrazaba su guitarra como sólo los mejores juglares lo harían. La afinaba con cariño, tocaba un poco, la volvía afinar, cantaba un estribillo misterioso, una estrofa indecisa entre una dicción apagada; y el mar, en respuesta, escupía las olas más inocuas del mundo. 

—Yo estoy viendo las gaviotas —le mentí; en realidad lo estaba viendo a él.

El viejo quitó su mirada del mar, me miró un momento —una eternidad—, dió un suspiro tierno y sonrió.

—No eres de aquí ¿verdad? 

Lancé un disparo con la cámara a la nada. Una gaviota fantasma quedó inmortaliza en pixeles irreales, tan falsos como ella; entre el océano Pacífico y una isla mazatleca. 

—¿Cómo lo sabe?

—Estás mirando las gaviotas —pronunció riendo con una melancolía tan densa que llegaba hasta la playa—. En Mazatlán ya no miramos las gaviotas. Es más, hay veces que nos despertamos y nos olvidamos mirar al mar. Es decir, lo vemos, pero no nos damos cuenta que está aquí; que está vivo. Lo vemos como una cosa. 

—Es la costumbre —le dije sonriendo.

—Exacto, la costumbre —repitió el anciano—. La costumbre mata muchas cosas maravillosas. Acaba con lo extraordinario de las cosas ordinarias. Ése es su trabajo; el trabajo más triste del mundo. 

—Soy de Escuinapa —señalé—. En Escuinapa hay mar, pero no tan cerquita como para acostumbrarnos tanto.

—Ja, qué privilegio. Yo le canto al mar pa' que sepa que alguien se acuerda de él. Luego se amula y avienta olas gigantescas. Ya ves lo de Indonesia, lo de Chile, ¿y quién sigue? Yo me levanto todos los días y le canto una canción esperando que el próximo que venga no sea pa' Mazatlán. Nos jodería la vida, en general y entonces sí lo veríamos. Al mar. Yo no sería como un semáforo o como una pulmonía, no sería un objeto, sino un ser. Apenas así apreciaríamos la tranquilidad que tiene estos días ¿no?

—Me imagino que sí. 

—La verdad no quiero cantarle mucho ¿sabes?; capaz que se acostumbra y un día de estos igual nos lanza la ola gigantesca que tanto temo —soltó una risotada contagiosa—. Ya me imagino mi guitarra y yo flotando entre los taxis y las palmeras.

—No pasará —me atreví a sentenciar sabiendo que era una mentira. Tarde o temprano pasará. En un año o en mil quinientos, ¿acaso importa?

El rostro del anciano volvió adquirir una languidez de mil leguas que ni cien canciones podrían narrar.

—La costumbre muchas veces no es buena; las personas deben de entenderlo. ¿Cuántos antes que yo se murieron soñando con ver el mar? Muchos. Muchísimos.

Hablamos un rato más sobre temas que otros tildarían de absurdos y locos; humanos cuerdos que nunca entenderían la locura de las cosas bellas y la sencillez de la gente buena. Nos despedimos ahí mismo; yo con mi cámara y él con su guitarra. Mil batallas pudimos haber ganado con esas armas. "Qué te vaya bien, niña, nunca te acostumbres a los tamales barbones de Escuinapa... o todas las guerras estarán perdidas".

Ni yo, ni él; ni la costumbre (ni los periódicos, ni los profetas, ni los videntes, ni los señores del tiempo), imaginábamos remotamente que, menos de 20 días después, aquella 'siguiente ola' era para las costas de Japón y no para nosotros. Miramos el mar por unos días, medimos sus olas y durante un tiempo nos preocupó que tardaran más de lo normal en regresar a la costa. Hubo noches en las que me pregunté qué nana había cantado aquel anciano para aplacar las pesadillas del mar, ¿cuántas elegías brotaron de su boca a los pies del malecón por la gente muerta? No lo sé. Quizá jamás lo sepa con certeza. Tampoco es que lo quiera saber. 

Hoy hemos vuelto a mirar el mar con la misma pesadez de siempre. 

La costumbre, diría él.

Cuánto extrañarán los habitantes de Linfen el azul del cielo o el color del sol; sentir el aire puro entrando a sus pulmones, pasarse el paño por la cara sin sentir la suciedad adherida a la piel... Pero ¿cómo podrían extrañarlo si nunca  lo han sentido? Pienso esto mientras miro el cielo de mi ciudad con tonos grises y perezosos por culpa de las nubes cargadas de agua; el pronóstico del clima me advierte que lloverá. Falla más veces que la difunta Giovannita, pero sonrío al ver las gotillas falsas dibujadas en el recuadro asignado para el día de hoy. "Lloverá en mi mente si no llueve en el mundo real... pero lloverá" repito en silencio. Nos cansamos de ver unas cosas para imaginar que algún día seremos capaces de ver otras y sorprendernos. 

La costumbre también juega muy malas pasadas. Me había acostumbrado a ver la fotografía de este anciano y su guitarra y su mar en mi carpeta de Imágenes y juré en nombre de todos los dioses griegos y sus hijos que ya les había platicado esta anécdota, pero he buscado y buscado por el blog y no está ahí. La soñé. La inventé. Pero jamás existió; hasta hoy. Aquí está, ahí la tienen, junto a la costumbre de ver tantas fotos de otras experiencias que probablemente ya imaginé que se las conté y aun no han brotado de mi mente. Tal vez, si la costumbre me lo permite, algún día se las contaré todas. 
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La crónica de este viaje ya está escrita anteriormente aquí.
De éste mismo viaje nació el post «Mi isla de resistencia mientras las revoluciones estallan». Y de la tragedia en Japón hice este pequeñísimo proyecto «Mil grullas de papel para Japón».

4 ene 2013

¿De cuáles navidades me hablas?


—Fue la Navidad más rancia que he vivido en mucho tiempo —se quejó un cliente hoy en el trabajo—, dame la rebanada de pizza mexicana más grande que tengas para amortiguar la pena.

Le miré con gesto taciturno, con una mirada que iba entre la comprensión y el qué me importa.

Me moría por decirle que se había equivocado; que diera la media vuelta, se subiera a su auto mal estacionado y fuera a desahogar sus penas en la barra del bar más triste de la ciudad, pero no lo hice, en parte por mi asocialidad y mi timidez y por otra, el hombre, más que congoja y decepción tenía hambre. Mucha hambre.

—Dame otra rebana, hija, por favor. Y un vasito de Coca.

—Es Pepsi —le corregí.

—Es lo mismo, ¿no? Sabe igual.

En un universo alterno probablemente le hubiera estampado el vasito de Pepsi en la cara, pero en éste sólo le sonreí como si fumara con él una pipa de la paz que nunca me ofreció. A los minutos el hombre se fue y pago (no en ese orden). Muy en el fondo ambos sabíamos que compartíamos la misma pena.

Cuando trabajaba en el expendio cervecero de la empresa Pacífico la pregunta que escuchaba con frecuencia era “¿Cuál cerveza es la más buena?”, en muchas ocasiones respondía con honestidad “No lo sé, yo no tomo” y los clientes me miraban inquietos; con una incredulidad tan falsa enmarcada en la cara que siempre me resultó molesta. Otras tantas abusaba de mi maldad y les decía que la más buena era la que tenía el precio más alto. Muchos caían redonditos en la mentira, $600 más para la empresa y ningún remordimiento de conciencia. “Si me estoy desvelando hasta las dos de la madrugada para vender alcohol a estas personas hagamos que el pecado valga la pena” pensaba.

Las navidades que no saben a navidades tienen un sabor amargo. No es que sean navidades tristes, llenas de congoja y nostalgia sino sencillamente el caprichoso espíritu de la Navidad jamás se hace presente. Se ausenta junto con los Santa Claus caucásicos, la neblina matutina, los villancicos de Tatiana y los cuentos de Dickens; y francamente no me molesta ¿saben? hasta cierto punto todo adquiere un color distinto cuando trabajas y puedes obtener una que otra quincena lo que antes sólo podías obtener en Navidad. Miro mis libros nuevos y suspiro cuando los veos. Ya me he leído dos en lo que va del 2013 y apenas estamos a 3 de enero. Mi calzado y mi ropa nueva. Mi teléfono celular. El boleto para el concierto de The Killers. Los huesos de carnaza de Umi. La arena de Maru. Las croquetas de ambos. Las salchichas de ella. El jamón de él. Las latas de comida animal que se apilan en la sala. Etcétera. Ahí van mis quincenas y mis navidades. No tengo hijos pero con este par de locos preciosos es como si los tuviera. Y no me quejo, ¿cómo podría quejarme? Tampoco me quejo de las navidades rancias como las del 2012; tuve lo mejor que pude tener: a mi familia reunida en Noche Buena y Noche Vieja; pasamos risas y buenos momentos (aun con mi gatito atropellado) y jamás podría renegar de eso. Fue una buena Navidad; una Navidad primaveral, calurosa y polvorienta, como el pinito sucio que pide a gritos ser desmontado después de pasar tanta vergüenza. “Los reyes de oriente vienen el 6 de enero, Linda; quítame antes de que me vean todo cochambroso. Qué horror.” me susurra desde la esquina. Yo lo ignoro.

Éste año pasaré del cliché de hacer esa lista de deseos que al final sólo termina siendo eso: una lista de deseos. Una lista de todo aquello que soñamos con cumplir pero para febrero ya hemos desistido de la mitad de sus propósitos. Serán propósitos silenciosos, apenas visibles o mencionables. Quizá una leve mención en Twitter. En tweets que se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia: Actualizaré el blog mínimamente una vez a la semana; comeré sanamente; contaré las estrellas; apreciaré un atardecer; leeré más libros, iré más al cine (y esto ya es mucho porque en mi ciudad no hay cine). Cosas absurdas como esas. Ahorraré. Vale, no hago milagros tampoco.

Así que mientras enero decide avanzar yo decido volver a la rutina que tenía antes de la extraña Navidad; antes de familiares de visitas y gatos atropellados. Mi habitación pide a gritos una limpieza y Umi sueña con regresar a sus baños quincenales. Hagamos que ambas cosas se hagan realidad. O por lo menos hay que intentarlo. :)   

31 dic 2012

Profecías internacionales para el 2013... ó 2014... ó 2015.


1) Diecinueve años después de la insurrección armada del 1° enero de 1994, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) regresarán un oscuro día de invierno.

2) El sol se pondrá inquieto; grandes llamaras amenazarán los satélites de la Tierra creando interferencias en la radio, la televisión, la telefonía celular… y el Internet. (No sé si eso último es posible pero qué importa).




7) Habrá un tiroteo terrible en Estados Unidos. Otra vez un joven el autor intelectual de la masacre. La Asociación del Rifle insistirá que la televisión y los videojuegos son los culpables de fomentar la violencia en las nuevas generaciones. La nación estadounidense defenderá la segunda enmienda como si fuera un mandamiento divino. Después de sus respectivos facepalm el resto del mundo se cansará de mandar tanta condolencia por el mismo motivo.  

8) La crisis financiera en el mundo seguirá. Lo de España será duro y tomará años salir del hueco en donde están; aun así seguirán manteniendo su monarquía intacta. Lo de Grecia será tan gris como lo es desde hace un par de años; a los de Amanecer Dorado sólo les brillarán sus cabezas de cabello negro teñidos de rubio oxigenado y su odio por todo aquello que no lleve su sangre se engrandecerá. Los suicidios por tanta hambre, desalojo y desahucio aumentarán. EUA no se habrá sentido tan tercermundista desde la Gran Depresión (aunque probablemente estarán exagerando). Harán una película sobre ello. Miles de inmigrantes regresarán a sus países de origen; por primera vez sentirán que están mejor ahí que allá. Islandia sonreirá satisfecha por las decisiones tomadas años atrás.

9) Habrá un terremoto grandísimo (pero uno fuerte, eh, no tonterías; superior a los 7 u 8 grados en la escala de Richter). La tierra se cimbrará y habrá cientos de muertos, probablemente miles. Daños materiales millonarios. Una alerta de tsunami será emitida para varias naciones pero eso no causará gran daño.

10) Morirá un artista reconocido internacionalmente, sus fans llorarán su perdida. Muy en el fondo era algo que ya se esperaran.

11) Justin Bieber y One Direction seguirán alegrando a jovencitas y enfadando a gente.

12) Matarán a muchos famosos en Twitter pero la mayoría volverá a revivir un par de tweets después.

13) Instagram perderá usuarios.

14) WhatsApp fallará un día… y el otro también.

15) Chabelo seguirá vivo. Roberto Gómez Bolaño probablemente no. Chuck Norris sí. Benedicto XVI también.

16) En México la mayoría seguirá detestando al presidente electo. Esa mayoría tampoco harán algo para mejorar al país.

17) #YoSoy132 continuará perdiendo el apoyo que alguna vez tuvo.

18) AMLO insistirá que hubo fraude en las elecciones. El PAN y el PRI le pedirán que dejen de enfadar. El Partido Verde seguirá defendiendo la pena de muerte y condenando el aborto.

19) Un atentado terrorista en occidente disparará las alarmas internacionales. Otra ola de desprecio hacia Medio Oriente, hacia su gente, hacia el Islam. La paranoia y el miedo de EUA aumentarán. Buscarán culpables y buscarán petróleo y barajaran la posibilidad de una guerra aun estando en crisis (porque siempre hay dinero para la guerra).

20) Kim Jong-un seguirá llorando a su padre mientras aprieta botones para lanzar misiles experimentales a países vecinos; sus ciudadanos morirán de hambre mientras él devora suculentos platillos. Los campos de concentración se llenarán de aquellos que piensan diferente. Su abuelo embalsamado seguirá siendo el presidente eterno.

21) Un devastador accidente aéreo acaparará las noticias internacionales. Todos los pasajeros del avión morirán.

22) El Chapo Guzmán continuará viviendo en total libertad.

23) Políticos insistirán al gobierno que dialogue con el EZLN porque la cosa se está poniendo tensa. El gobierno hará como que no escucha.

24) El conflicto de Palestina e Israel continuará por los siglos de los siglos santos, amén. El Mesías, harto de tanto drama, decidirá regresar en otro lugar… en otra Tierra Santa. Lejos de Jerusalén. Nadie le creerá. Todos serán condenados al infierno por eso.

25) Aparecerán vírgenes que lloran sangre. La Iglesia no reconocerá tales fenómenos.

26) Habrá un montón de atentados en Medio Oriente donde morirá una gran cantidad de gente. Los periódicos de occidente apenas le dedicaran escuetos segmentos.

27) Corea del Sur y Japón le dirá a Corea del Norte que deje de hostigarlos. Corea del Norte lanzará otro misil como respuesta.

28) Morirá un futbolista en la cancha.

29) Habrá un huracán categoría 5, devastador (como todos los huracanes de categoría 5). Millones de pérdidas materiales. Morirán personas.

30) Habrá un incendio forestal de proporciones épicas.

31) La falla de San Andrés le recordará a la humanidad que sigue existiendo.

32) Un volcán hará una fuerte erupción. Gente será desalojada de sus hogares. Ríos de lava bajarán de las montañas.

33) Un derrame de petróleo teñirá de negro un mar.

34) Un famoso periodista morirá.

35) Egipto no se contentará con el gobierno actual. La nación arderá en protestas.

36) Una famosa pareja de Hollywood se divorciará.

37) El hielo de los polos se seguirá derritiendo.

38) Un país que había sido gobernado por la misma persona durante muchos años vivirá un cambio histórico. El cambio no será fácil.

39) Una mujer será elegida para un cargo importante de la política internacional.

40) Los charlatanes fallaran en sus ‘predicciones’ más precisas… como siempre; y ni siquiera mencionarán las más importantes.

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Quizá vale la pena aclarar que yo no creo en aquellos que dicen predecir el futuro, sobre todo porque es obvio que sus predicciones son demasiado absurdas y la mayoría de ellas se adapta perfectamente a cualquier otro año, y muchas más son perfectamente previsibles, por lo que cualquier persona que digne en ver las noticias de vez en cuando sabrá captar los eventos futuros sin tener poder alguno de adivinación y chorradas como esas. Con el puro sentido común basta. Pobre de aquellos que se dejen estafar por esta gente.