17 nov. 2010

FOBIA SOCIAL: 2° Semana

Escuinapa de Hidalgo, Sinaloa, México.
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¿Alguna vez han escuchado aquella *maravillosa* frase que dice: "Me vale madre"? La frase es muy mexicana y un tanto vulgar. En palabras más bonitas podría traducirse a un "No me importa" o "No me interesa". Es, quizá, una frase un tanto engañosa para algún forastero que llegue a tierra azteca y la escuche por primera vez. Una vez leí en una revista la confesión de un portugués sobre las palabras antes mencionadas; él tomó la frase literal y entendió todo lo contrario. Él pensó que el valor de una madre (una mamá/tú progenitora) es muy grande y por consecuente la afirmación "Me vale madre" era sinónimo de "Me importa mucho".

No sé hasta dónde se ha extendido la frase a países extranjeros, no sé si es muy usada o pasa desapercibida para la mayoría, pero en México, incluso una persona asocial como yo, es capaz de escucharla varías veces en un sólo día. No es para nada extraña y creo que forma ya parte del español mexicano. No vengo aquí a tratar de explicar esas tres palabras, no quiero extenderme mucho en eso, pues aunque cueste creerlo se podrían escribir libros enteros sobre el "valemadrismo" mexicano.

Este viernes se cumplieron 3 años de la muerte de mi abuela. Su agonía y muerte la tengo muy presente pues ocurrió un par de meses después de que este blog fuera creado, hay varios post que hablan de aquella época difícil, post en los que traté de plasmar un poquito de esperanza. El 11 de noviembre hubo una misa en honor a ella, mi mamá no pudo ir, tuvo un compromiso en otra iglesia así que, como es costumbre por aquí, al finalizar la misa se iban a entregar unos pequeños recuerdos para conmemorar la misa. La cosa era demasiada sencilla, mi mamá me la explicó tantas veces: "A tus tíos le das el CD...- (el CD contiene el video que le hice a mi abuela un par de post más atrás) - y a tus primos mayores y conocidos les das esta hoja con el poema"... ¿Qué tan difícil puede ser eso? "Es pan comido" eso fue lo que pensé.

En la misa no estuve sola, me acompañó mi papá y mi hermano pero toda la santa misa estuve pensando en qué haría una vez que terminara, estábamos en una de las primeras filas. Nadie más estaba adelante de nosotros. No había forma de que yo tuviera una referencia de qué personas habían ido a la misa de mi abuela y cuántos otros estaban allí en nombre de los otros difuntos.

Yo tengo un problema con los lugares grandes, muy grandes, donde hay mucho espacio entre una cosa y otra, donde miras al infinito hasta que tus ojos se topan con una pared, por ejemplo (y les juro que no es por promocionar ninguna empresa, lol) Bodega Aurrera, Sam's Club, City Club... y esas Iglesias que casi se caen de lo inmensas que son. Es un problema de vista, por supuesto, nada tiene que ver con mi fobia. Entre más lejos esté una persona su rostro lo veo borroso y con ello hago un esfuerzo visual en el que termino con un dolorcillo de cabeza que me acompaña un par de minutos.

Cuando la misa terminó fue hora de dar la media vuelta y enfrentar a la muchedumbre que se aglomeraba a mí alrededor en busca de un recuerdito. ¿Ya mencioné que detrás de mi estaba mi hermano y mi papá? Sí, ya lo mencioné. Quizá eso me infundió valor, los vi como mis guardaespaldas :P. Cuando vi que la gente (¡eran familiares!) se me acercaban entré en esa especie de ataque de ansiedad. Si hubiera sido otra personas, de esas irreverentes y medio rebeldes me abría parado arriba de una banca y hubiera gritado (aprovechando el eco que sólo existe en esos lugares más vacíos que llenos) que se formaran en dos filas, en una los que querían CD y en otras los que querían hojas, pero como no soy esa clase de persona pues hice lo que tenía que hacer y cómo me estaba empezando a desesperar pues busqué la salida más fácil ¿y cuál era? pues darle recuerditos a todos y así terminé como toda una maestra de propaganda política, entregué todo en menos de 3 minutos. Tampoco es que fueran tantas personas y además les daba CD y hojas por igual sin fijarme en la cara de ellos. Algunos me preguntaba que dónde estaba mi mamá, no recuerdo haber respondido esa pregunta, espero que algunos de mis guardaespaldas y representantes lo hayan hecho porque sino qué pena de mi parte :$.

Pero ¿a qué viene toda esta experiencia con la frase del principio? En realidad no tienen nada que ver, lol :D

Me he hecho una propuesta que nadie más me la ha pedido. Uno de mis mayores temores es contestar el teléfono, me da pánico hacerlo, para mi es como tener a la mismísima persona hablando frente a mí y eso me hace vulnerable, temo que la otra persona sienta mi nerviosismo, mi sentido de torpeza, etc. Esta semana he utilizado como regla el "Me vale madre" por muy vulgar que eso pueda sonar. La frase no va dirigida a la persona detrás del teléfono sino a mi propia fobia. Cuando no te importa que los demás noten tu nerviosismo, tus miedos, todo se vuelve más fácil. El teléfono no ha sonado tantas veces como a mí me hubiera gustado pero las dos conversaciones que tuve me resultaron satisfactorias, contesté el teléfono sin dudar, sin importar quién estuviera del otro lado y dio muy buen resultado ;)

Ahora quiero ver si la técnica también me funciona en la vida real. Si puedo implementar el método del "no me importa" mexicano para salir adelante, por supuesto que no tomaré esa frase como un estandarte de vida, no quiero volverme indiferente ante los demás, pero sí quiero bloquear (o aprender a bloquear) aquello que antes era un limitante, una barrera creada por mí misma, esa burbuja del miedo en la que me metía para protegerme del qué dirán.

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2 comentarios:

  1. "Pero ¿a qué viene toda esta experiencia con la frase del principio? En realidad no tienen nada que ver, lol :D"

    ROFL!!! jajaja... bueno al final sí tuvo que ver, y es ésa actitud precisamente, es bueno tener algo de desenfado con el resto, especialmente si nos la pasamos atormentándonos con el "qué-dirán"... creo que para funcionar bien en una sociedad como la de hoy hay que tener algo de malos o indiferentes, saber decir "me vale madre" o "me importa un comino" (como decimos en mi país xD).. claro que.. no hay que exagerar tampoco, aunque en nuestro caso es muy díficil que exageremos con el uso de esa frase... jejeje

    Sobre lo del teléfono, recuerdo que me fastidiaba tremendamente contestarlo también, de hecho ahora sigo sin contestarlo =P, y lo peor era cuando eran llamadas de telemarketing o con alguna promoción o que me gané una beca... me era difícil decir NO y esos vendedores están entrenados para sea-lo-que-sea trates de no colgarles y escucharles sabiendo que te "vale madre" lo que te están tratando de vender de todas formas xD... muchas veces me ví obligado a decir "señorita no estoy interesado" y plam! le colgé el teléfono, para luego arrepentirme durante la siguiente hora sobre lo rudo y cortante que haya sonado, teniendo en cuenta que es muy probable que ellos estén acostumbrados a que les corten la llamada así...

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  2. hace tiempo me sucedía igual con lo del teléfono y comencé igual que tú, pensando "me vale madre" y me resultó! ahora lo estoy empleando poco a poco con las personas frente a frente pero no es tan sencillo.
    Me resulta más facil con personas extrañas, cuando estoy frente a puros desconocidos sí puedo aplicar mi actitud de "me vale madre" pero todo se complica muchísimo cuando tengo que asistir a alguna reunión con puros conocidos (es mi muerte).

    Hoy precisamente tengo una posada con compañeros de la empresa, desde que supe cuándo iba a ser he estado ansiosa y nerviosa....deséenme suerte :S

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