22 mar 2012

No somos mas que niños...

No somos más que niños con la ilusión del poder. Jugando al liderazgo y a la grandeza mientras los grandes nos miran de lejos con la mirada tierna que le dedicas al niño que quiere llegar a las estrellas. Viviendo seguros en nuestro pequeño entorno, con pequeños amigos y aquel poder que nos hace sentir dueños del mundo.Somos sinceros. Somos quienes somos y vivimos por lo que somos. Dulces niños con ilusiones e ideales de libertad. Protegidos en un cristal de perspectiva mientras un mundo de mierda poco a poco empieza a invadirnos sin que nuestra artificial grandeza nos lo deje notar. Porque creemos en lo que hacemos. Tenemos la firme convicción en la sinceridad tierna y la infantil franqueza. Pero eso es una amenaza. Este no es un mundo de ideal y convicción. Cada día perdemos los trozos de libertad con los que nacemos. Cada día perdemos la vista de la verdad.Y es eso, un mundo sin verdad, un entorno aterrado de que ser como somos afecta el sistema de las cosas. No podemos ser niños, no debemos ser niños. Nuestro universo personal de sinceridad y transparencia es una amenaza para una maquina de mascaras e industrias sin entrañas.No convenimos, somos nuevos aquí y no entendemos que el mundo no debe pensar por si mismo. Pensar por ti mismo es una amenaza social. Decir lo que piensas es el símbolo de la inmadurez. Porque todos se sienten mal por ello, porque se siente demasiado como La Verdad. Pero no lo entendemos, porque no somos más que niños.

Desconozco quién es el autor de este escrito. Lo tenía guardado desde hace tiempo aquí en el blog y ahora lo publico. :')

9 mar 2012

Sherlock (TV)


Título: Sherlock
Año: 2010
Lugar de origen: Reino Unido
Temporada: 1 y 2
Episodios: 6 (hasta la fecha)
Creadores: Steven Moffat y Mark Gatiss

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Breve reseña. 
Basada en el mítico personaje de Arthur Conan Doyle: Sherlock Holmes, y realizada por la compañía productora Harstwood Films en colaboración con WGBH para la BBC, esta serie de la televisión británica nace de la mente de Steven Moffat y Mark Gatiss trayendo al siglo XXI las aventuras del detective más famoso de todos los tiempos.

Aclamada por la crítica desde su estreno, el 25 de julio del 2010 cuenta hasta el momento con dos temporadas (la tercera ya ha sido confirmada); seis episodios y un capítulo piloto que nunca salió al aire pero fue incluido como material extra en el lanzamiento del DVD/Blu-ray en agosto de ese mismo año.

Protagonizada por Benedict Cumberbatch y Martin Freeman como Sherlock Holmes y John Watson respectivamente la serie adapta libremente a la era contemporánea los casos que inmortalizaron al personaje de Conan Doyle en el pasado y utiliza métodos modernos que reviven los crímenes que ambos intentaron solucionar en aquellos libros que tanto gustaron a la sociedad inglesa y después al mundo.


Opinión personal.
¿Llegué tarde a la fiesta? Fue lo primero que pensé cuando por fin me decidí a ver Sherlock casi dos años después de su estreno en Reino Unido. Recuerdo perfectamente aquel 25 de julio en que, horas después de trasmitirse el primer episodio, el título de la serie se colocaba en los trendings mundiales de Twitter (temas más comentados del momento). Pero lo más curioso era ver a la mayaría de los usuarios bastante sorprendidos y gratamente convencidos de que ésta serie británica se convertiría en una de los mejores de la temporada. 

El golpe inicial es fuerte, por supuesto que lo es. O por lo menos en mi caso así fue. Traer un personaje de la cultura popular al siglo XXI resulta complicado y si a eso le sumamos que estás hablando del mismísimo Sherlock Holmes tal misión resulta, no sólo titánica, sino aterradora. Ya habíamos visto algo parecido un año atrás, con el estreno cinematográfico Sherlock Holmes (2009) película dirigida por Guy Ritchie y protagonizada por Robert Downey Jr. y Jude Law; una adaptación libre que cosechó críticas medias. Pero ésta vez había algo distinto, no se trataba de una película sino de una serie con tres episodios semanales cuya duración promedio de cada uno era de 90 minutos y que además estaría ambientado en el Londres del año 2010. Tal característica puede chocar con nuestra percepción o la imagen mental que tenemos del único detective consultor del mundo; pues automáticamente lo ubicamos en los oscuros escenarios londinenses del siglo XIX. Y quizá no existía nadie mejor que osara tocar a un personaje tan delicado que Steven Moffat y Mark Gatiss, ambos ya habían sido guionistas de otro icono muy arraigado en la cultura británica: Dr. Who, cuyo retorno a la pantalla chica después de 16 años de ausencia había resultado bastante satisfactorio. Ahora, ambos tenían la misión de enseñarnos a un duo clásico de la literatura inglesa y entregar un producto que agradara a una exigente audiencia. El éxito fue extraordinario y la serie se llenó de elogios.

Pero yo no vi la serie aquel verano del 2010; un problema técnico me impidió participar activamente en aquel boom que acababa de surgir de la mismísima BBC y terminé por aplazar su visionado a un mejor momento. Finalmente hace apenas una semana me senté frente a mi laptop a media noche y decidí darle play a aquel programa que tanto me había costado ver. Creo que no habían pasado más de 10 minutos cuando yo ya había caído enamorada de la serie. Y seré sincera: si me dieran a escoger entre un medio de entretenimiento como son las series de TV, las películas o los libros, escogería los libros sin pensarlo mucho. Incluso los pondría por encima del manga o del anime. En un libro encuentro lo que ninguna de las otras opciones me da. Rara vez (muy rara vez) me siento a ver un anime completo, por ejemplo; o a leer un manga, ver una película o una serie de TV, pero con los libros todo es distinto. Por eso, es sumamente raro cuando me aficiono a algo que no sea el título de alguna novela o la temática de Historia condensada en libros. 

Sherlock es uno de esos productos afortunados que van a dejar una huella imborrable en mi mente y mi corazón (y no sé qué cursilería más) porque disfruté cada uno de sus seis episodios de una manera tan exquisita y perfecta que me provocó noches de insomnio que me siguen hasta el día de hoy. Para mí fue un derroche de talento, excelente dirección, fotografía y banda sonora que por momentos olvidaba que estaba viendo una mini-serie y no un largometraje estrenado en cines a nivel mundial. 

La serie y los personajes. 

John H. Watson.
Vemos primero a un John Watson (maravillosamente interpretado por Martin Freeman) dudoso de sí mismo, con traumas de un pasado en Afganistán que aun no logra superar. Veterano de una guerra que dejó horribles vivencias en su mente y una cojera psicosomática que le acompaña no sólo en su frustración diaria sino en la mirada condescendiente que algunos le dirigen. Watson necesita ayuda, visita regularmente a una psiquiatra que lo guía en el duro camino del trastorno de estrés postraumático y cómo sobrellevarlo. También escribe sus experiencias en su blog personal. 

Aparentemente alejado de su familia sabe que tiene que abandonar el lugar de asistencia donde se encuentra establecido y no sabe dónde terminará viviendo ya que tiene problemas económicos y no puede solventar una vida en una ciudad tan cara como Londres con la poca pensión militar que le dan. Fue Mike Stanford —su viejo compañero de la universidad— quién le presentó a Sherlock Holmes poco después de que el médico se preguntara quién querría compartir un departamento con él, misma pregunta que Stanford le escuchó decir a Holmes horas atrás. 

El Sherlock Holmes de Moffat y Gattis —interpretado por Benedict Cumberbatch— toma las bases del personaje de Doyle y lo trasforman estupendamente en un ser humano adaptado a nuestro tiempo. Este Sherlock contemporáneo se sumerge en el mundo de los smartphones y el Internet para resolver crímenes, pero sigue manteniendo las mismas habilidades de deducción y abducción que tanto caracterizaron al Sherlock clásico. Es un personaje que al principio resulta distante, e inclusive parece un extraño frente a la pantalla; como si existiera algo en su presencia que no encajara con todos los demás. Cuando uno lo ve sabe que es especial.

Sherlock Holmes.
No fuma cigarros ni pipa porque según él es difícil mantener tales vicios en una ciudad tan contaminada como en la que vive, así que usa parches de nicotina (tres) que le ayudan a sacar sus deducciones. Acostumbra a vestir elegante —siempre con colores sobrios— gabardina negra a la que suele levantar el cuello, y una bufanda. En los episodios posteriores a aquel primer caso esa personalidad seca, inmutable y distante a simple vista, cambia.

Rara vez habla de él mismo pero a todas luces se ve el distanciamiento que mantiene hacia la sociedad a la que parece no comprender. Incluso los policías y detectives con los que suele colaborar no dudan en llamarlo freak o raro debido a su increíble capacidad deductiva. Tiene una mirada trasparente, curiosa, casi infantil que ayuda bastante a leer sus ojos; frente a él se desplegan efectos computacionales que ayudan al espectador a meterse dentro de esa mirada que parece entenderlo todo mientras los que están alrededor sólo le observar asombrados. Números, mapas, personajes, medidas, ecuaciones, códigos, mensajes, biografías. Toma lo que le sirve, desecha todo lo demás y somos testigos oculares de ese proceso; uno de los puntos más característicos de la serie. Tiene una web llamada apropiadamente The Science of Deduction. 

El hermano de Sherlock también tiene cabida en ésta serie y es interpretado estupendamente por el mismísimo Mark Gatiss (creador, productor y guionista de la serie). Mycroft Holmes mantiene con su hermano menor una relación bastante fría suavizada muchas veces por el tono pueril que suelen llevar sus conversaciones. Se llama así mismo el archienemigo de Sherlock, o por lo menos así se presenta frente a Watson desde el primer episodio. Se sabe que tiene un importantísimo cargo en el gobierno e incluso Sherlock se atreve a asegurar que él es el gobierno.

Pero el némesis de Holmes está lejos de ser su hermano, ese título le pertenece al escalofriante James "Jim" Moriarty (Andrew Scott) quien hace su aparición en el tercer episodio de la primera temporada y fue el encargado de dejar en ascuas durante un año y medio a los seguidores de la serie. Se llama así mismo el único criminal consultor del mundo y su maldad es enorme. No tiene intenciones de descansar hasta ver a Holmes derrotado, pero antes de ese momento admite que le gustaría jugaría con él; ponerle a prueba a costa de vidas humanas antes de verle caer. Moriarty es cruel, despiadado y sin escrúpulos; se burla de Sherlock cada vez que tiene oportunidad de hacerlo y el estoicismo de éste se ve afectado precisamente cuando se menciona su nombre o está en su presencia. 

A la lluvia de personajes que integran ésta serie también podríamos agregar al inspector Lestrade (Rupert Graves), agente de Scotland Yard, quien suele contactar a Holmes cuando algún crimen resulta difícil de solucionar o que tal vez puede interesar al prodigioso detective. Bajo su mando se encuentran la sargento Sally Donovan (Vinette Robinson) y Anderson (Jonathan Aris), miembro del equipo forense del inspector. Ambos sienten aversión hacia Sherlock y suelen reclamar a Lestrade cada vez que le llama para ayudarle en algún caso.  


Tampoco puede faltar la increíble señora Hudson (Una Stubbs) la casera de los pisos 221B y 221C ubicados en Baker Street, el primero de ellos es en el que terminan viviendo Sherlock y John. Le vive recordando al detective que ella no es una ama de llaves cada vez que éste le pide alguna comida, bebida o el aseo del piso; aunque usualmente suele complacerlos, teniendo hacia ambos inquilinos un instinto casi maternal. 

Con una banda sonora creada por David Arnold y Michael Price ésta serie maravillosa y sus personajes nos llevan de la mano durante seis trepidantes episodios (por el momento) y nos sumergen a un nuevo mundo que ni siquiera el mismísimo Conan Doyle habría imaginado, lleno de modernismos y tecnología impensables en el siglo pasado. 

Cuidando cada detalle de producción y edición; manteniendo la intriga y el suspenso en sus 90 minutos semanales y con un elenco de actores perfectamente sumergido en una trama apasionante e intrincada, la serie de la BBC se convierte no sólo en una excelente vía de entretenimiento sino que además pasa a inmortalizar a un más, y de una manera totalmente diferente, a uno de los personajes ingleses más famosos y queridos de todos los tiempos. Manteniendo en alto a una audiencia, no sólo nacional sino mundial, y un fenómeno que sigue creciendo año con año.  

Sherlock es recomendada no sólo a los fans incondicional de éste detective sino a todos aquellos que le apasionan los dramas criminales y desean pasar un excelente rato frente a la televisión en tiempos en que el contenido de ésta se ve mermado por la cuestionable calidad de su programación. 

6 mar 2012

¿Me equivoqué de paraíso? ¡No, este es mi blog! :D

Salvo algún pequeño detalle que haya pasado de largo y las faltas de ortografía e incongruencia en las primeras entradas que escribí hace años, puedo decir con orgullo que la renovación del blog ha terminado. Fue mucho más sencilla de lo que imaginé; no me tomó demasiado tiempo —dejando de lado la procrastinación bestial en la que caí XD— y además todo me quedó muy bonito. 

Los breves cambios los pongo a continuación. 

Diseño anterior.

  • Cambio de plantilla. El formato de la plataforma Blogger de Google se renovó hace un par de meses y aprovechando que ya es mucho más sencilla la manipulación de las medidas del blog decidí agrandar el área reservada para los post y achicar un poco la barra lateral. 
  • Color. A todas luces uno de los cambió más evidentes. El negro se ha ido (por el momento) pero no descarto usarlo en el futuro. Por alguna extraña razón el negro siempre me ha infundido seguridad y cada vez que uso una tonalidad clara en el blog ésta tarde o temprano me hace sentir incómoda y regreso al oscuro color habitual. :)
  • Cabecera. Nunca me ha gustado utilizar la función que usa Blogger para poner la cabecera en la ubicación de la plantilla, así que siempre utilizaba un método que implicaba modificar el HTML y pegarla desde allí. Pero tomando en cuenta que el diseño anterior (el negro que tenía) fue modificado tanto por alguien que es una total analfabeta en éste lenguaje (o sea yo) básicamente lo dejé inutilizable y por tal razón esta vez he decidido utilizar el método Blogger aunque la imagen en cuestión que ustedes miran arriba queda algo pixelada. Lo que me enerva profundamente. 
  • Menú superior. Esto es nuevo para mi y nunca lo había utilizado aquí (aunque sí en uno de mis blogs) pero básicamente la barra superior sirve para ir a ciertas páginas que quedan en esta misma dirección pero bajo alguna etiqueta diferente. Por ejemplo: al dar click en BREVES ESCRITOS serán automáticamente redireccionados a todas las entradas que quedan bajo ese tag. Lo mismo va para SERIES Y PELÍCULAS o ANIME Y MANGA, pero en la sección de LIBROS sólo encontrarán enlaces que los llevarán a la reseña que he hecho de ellos en el blog El rincón de los libros sin leer. Pero mucho ojo, eh; que quede claro que este paraíso no se convertirá en un sitio de reseñas y recomendaciones sobre el mundo del entretenimiento y la literatura y no acapararán gran parte de las publicaciones, pero de vez en cuando sí verán por aquí mi opinión respecto a lo que he leído o visto. :)
  • Barra lateral. La barra que ustedes pueden ver a su lado derecho ha quedado básicamente intacta y únicamente cambió el tamaño y el último gadget que incluye sencillamente los tag/etiquetas de lo que voy hablando en el blog. Ejemplo: Mascotas, Familia, Televisión, etc. No estoy segura si en todas las PCs/laptops/notebooks mi blog se verá proporcionado o la barra lateral se desplazará hasta la parte inferior (aun no lo he probado) pero si ven el diseño algo raro les agradecería profundamente que me lo comunicaran. 
  • Blogroll. Hay tres listas de blogs en la barra lateral. Todos ellos los sigo. Eso es lo último que me faltan por modificar y lo haré apenas termine de publicar esta entrada. Hay algunos sitios que ya no se actualizan así que los borraré y agregaré otros más que he descubierto últimamente y me parecen maravillosos. 

Espero que sigamos en éste lugar por muchísimo tiempo más. Muchas gracias por leer. :)

24 feb 2012

¡Nos leemos luego! :)

Lo he pensado por mucho tiempo y ya lo decidí. Haré cambios drásticos en el blog que darán miedo. Me quedará irreconocible, ya verán. :D


Aun no estoy segura de cuánto tardaré, ni si me quedaré en Blogger o me pasaré a Wordpress (ni siquiera sé cómo pasarme a esa plataforma, lol). Editaré algunas entradas, corregiré la ortografía, etc. 

¡Esperen el regreso de este paraíso, por favor! n____n

24 ene 2012

¡Bienvenido a casa, Maru!

Maru en su primer día con nosotros. :) El domingo cumplió un mes de vida.
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Se me derrite el corazón como nieve en verano mientras escribo este post ♥♥♥. Así que disculpen ustedes el derramamiento de ternura, cursilería y nostalgia que derrocharé en los próximos párrafos. 

Kenny cumplió ayer dos semanas de haber fallecido. El dolor que nos ha dejado su partida no tiene nombre ni comparación.  Ha sido muy duro para todos pero sobre todo para Umi, hermana de Kenny y su compañera incondicional durante 9 largos años. La muerte de Misty (ocho meses atrás) no la resintió tanto: no sólo porque tuviera a su hermano como apoyo sino porque Misty siempre guardó muchos celos a Umi y ésta se sentía amenazada por ella. 

Una vez que Kenny murió ella se quedó sin nadie. Los primeros días fueron desastrosos y deprimentes. Como yo no quería que ella extrañara a su hermano lo mejor que pude hacer fue cambiarle totalmente la rutina que tenía con él. Todo lo que era normal antes quería que ella lo olvidara. No sé si hice lo correcto. En Internet existen extensos artículos sobre el duelo del humano después de la muerte de un animal pero no el duelo que pasa un animal cuando ve partir a otro de los suyos. Umi dejó de dormir en la casita de madera que tenían en el patio trasero; de hecho ni siquiera salía al patio. Tiré todos los trapos que pudieran retener el olor de Kenny, retiré su plato, lavé su chalequito y a Umi le compre una cama para perros y por primera vez en su vida tuvo que aprender a dormir adentro. No le fue difícil acostumbrarse sobre todo porque los primeros días la pobre sólo se la llevaba durmiendo y pasó hasta 48 horas sin probar alimento. :'( 

Su ánimo mejoró muchísimo la semana pasada, cuando nos dimos una escapadíta a la playa para que ella pudiera correr y olvidarse tantito de esa tristeza. Afortunadamente dio resultado y se la pasó muy campechanamente como pueden ver en la foto. :)

A que se ve preciosa. :)
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La idea de tener un gatito surgió un par de horas después de que muriera Kenny, mientras desayunábamos. Para muchos probablemente sonará ridículo pensar en algo como eso tan rápido. Como si nuestro perrito fuera un objeto de usar y tirar, o algo totalmente reemplazable. Yo jamás lo vería de esa manera. Kenny será insustituible y jamás, ningún perro, ningún gato, ningún animal doméstico logrará suplantarlo o tomar su lugar. Él fue único a su manera y ocupará siempre un lugar muy especial en nuestro corazón. Vivió casi una década con nosotros y nadie nos podrá quitar todos esos recuerdos. Ese cariño precioso que nos brindó él y tres perros antes que él es algo que nunca podremos olvidar. Sin contar a Umi, a quien espero le queden muchísimos años por delante. 

Maru bebé. n___n
Hoy, finalmente, llegó Maru, ese baloncito de peluche blanco de manchas naranjas y ojos claros. Es un churrete de vida, inquieto y juguetón al que Umi primero miró con desconfianza y ahora, mientras escribo estas líneas, acurruca en su barriga con amor maternal infinito ♥. Es increíble como ese bodoquito atigrado de mirada vivaz y maullido frágil pueda ser capaz de ponerme una sonrisa idiota todo el día. La muerte de mi Kenny (el haberla presenciado) sigue siendo sumamente doloroso para mí, pero ese pegostito de vida que se pierde entre tanta cama verde hacen que ese dolor se transforme en esperanza. 

Cuando Maru llora, el mundo y sus problemas se detienen para escuchar su llanto. Por lo menos para mí. Y de repente el Internet no importa, ni el libro a medio leer que espera sobre la mesa, ni la televisión apagada, ni el rugir del camión de la basura; tampoco la algarabía de los niños de los vecinos. Todo se detiene para encontrar el milagro o la fórmula mágica que tranquilice a Maru. 

Y le entibio la leche, y Umi lo limpia, y yo lo cubro con una mantita, para que no le dé frío, para que no se sienta desprotegido, para que no le asuste nada de este loco mundo; y tomo la jeringa, y cierra sus ojitos, y luego eructa y Umi me ayuda otra vez con la limpieza, y la historia se repite y se repetirá las próximas semanas en una rutina extenuante de despertarse incluso en la noche cada 3 horas; pero no importa, porque mientras afuera el mundo sigue dando vueltas; mientras allá, otros hacen que el engranaje que mueve todo siga funcionando; y otros más ponen los pelos de punta con sus infinitas ansias de guerra yo acudo al llanto frágil de ese huerfanito tan lleno de vida, para que nada le duela, para que nada le moleste, para que la vida le sepa al sueño más perfecto con la familia más imperfecta. :)

9 ene 2012

Carta abierta a quien corresponda...

Última foto de Kenny.
Cuatro días antes de morir.
Nadie merece morir de esa manera ¿sabes? Nadie. Ni siquiera el más despiadado de todos los seres humanos, ni el más feroz de todos los animales de la Tierra. Ni el más tirano entre los tiranos y mucho menos el más puro entre los nobles de corazón. Nadie merece morir como mi Kenny lo hizo esta mañana*. Ni siquiera el infeliz que creó esa porquería que lo mató, ni siquiera aquel ignorante o insensible que vertió aquel líquido en la calle. Nadie. Ni ratas, ni ratones, ni perros, ni gatos. 

Quizá tú no comprendas mi negativa, no dudo que no la comprendas. Quizá si me vieras y escucharas mis palabras me darías una cátedra sobre por qué las ratas deben morir; por qué deben ser exterminadas aunque sea con el más cruel de todos los sacrificios y aunque en ese acto se vayan seres indefensos más afortunados que los roedores. No te culpo, quizá nunca nos entenderemos, no nacimos pensando igual y probablemente nunca lo haremos. 

Toda justificación que utilices para defender un producto químico tan mundano queda ridiculizada ante la agonía de mi perro. ¿Qué sabes tú del dolor si nunca viste los ojitos abiertos de esa criaturita que veía a cuenta gotas cómo se le iba la vida en cada respiro? ¿Qué sabes tú del dolor si no lo tuviste en tu regazo esos eternos minutos de agonía mientras aprendía a decir adiós a la familia que lo amó durante casi una década? 

¿Qué sabes tú del significado del amor si nunca recibiste un lengüetazo suyo en la mejilla? ¿Qué sabes tú de la lealtad si nunca viste cómo esa bolita color café se sentaba al lado de mi silla favorita? Tú no sabes nada. Tú no sabes cuánto duele. ¿Cuál es el precio de tu negocio? ¿Cuántos murieron así antes que Kenny? ¿Cuánta gente vio a sus mascotas yéndose así tan furtivamente en cuestión de segundos? ¿Tienes un manual para decirle adiós al perro moribundo? ¿Tienes una formula para aplacar los aullidos desgarradores de dolor? ¿No los escuchaste hoy en la mañana viviendo tan cerca? ¿No se te pudrió la conciencia? ¿No se te quitó el sueño? ¿Mercader de la muerte, centinela eterno de la Watchtower? ¿Testigo del mismísimo Dios? ¡Hazme el favor! ¿Cómo no se te cae la cara de tanta vergüenza? ¿Cómo tus ojos pueden ser indiferentes a tanto dolor? ¿Con qué cara se sale a predicar una verdad sagrada que raya en la perfección si no sabes actuar con ella? ¿Allá en el paraíso que irás también habrá animales a los que podrás matar con tu poción mágica, indolora, made in Escuinapa? 

¿Qué sabes tú de la vida, si nunca viste nacer a mi bodoque? ¿Qué sabes tú de la rabia si nunca te has despertado con el llanto de tu perro sabiendo que nada le podría sacar la muerte de sus ojitos? ¿Qué sabes tú de esa muerte si nunca le pusiste la mano en su pecho, ni sentiste cómo aquel corazóncito cansado pasaba a ser el más muerto de todos los corazones? ¿Qué sabes tú de la rutina si nunca le viste entusiasmado ante la frase “¡Cinco minutos!”? Tú no sabes nada de eso, ¿cómo vas a saberlo si esta mañana no fuiste testigo del silbido que brotaba de los labios de los recolectores de basura al notar el silencio sepulcral de aquel ladrido ausente? ¿Cómo le explico a Umi que su hermano no volverá? ¿Cómo le explico al señor del agua, al taxista, al cartero que ya no hay nadie que les pueda dedicar un fuerte ladrido? ¿Cómo me enfrento a eso sin que se me quebre la voz, sin que se me haga un nudo en la garganta? ¿Qué hago con todo lo que fue? ¿Qué hago con todo lo que dejó? ¿Dónde escondo tanto dolor? ¿Dónde meto tanta tristeza? ¿Tú qué vas a saber si no puedes ni respetar una vida mucho más inocente que la tuya? 

Este es el segundo ¿sabes? Este es el segundo que me quitas en 11 años. Este es el segundo perrito que se muere así frente a mis ojos. Pero el dolor no cambia. Es la misma impotencia, la misma rabia, el mismo coraje. Pero esta vez no hay sed de venganza. Esta vez, a diferencia de aquel triste octubre, no deseo verte muerto. Las cosas cambias, las ideas también y yo te perdono. Te perdonaría esta y mil veces más si fuera necesario, un rencor a ti no te tendría ¿y sabes por qué? Porque somos diferentes. Por suerte somos muy distintos. Y aunque tú jamás tendrás cara para disculparte por tanta muerte, y mucho menos para reconocer tu error, igual te perdonaría. 

¿Tú conciencia está tranquila? La mía sí, estuve con mi bodoque durante su agonía (todos esos dolorosos minutos) y fui fuerte, y fui firme, y traté de mantener la calma. No derramé ninguna lágrima mientras se iba. No, quería que se fuera sabiendo que allí estaba yo con él. Fuerte, para sujetarlo. Fuerte para acompañarlo en cada aullido, en cada convulsión, en aquellos ojitos dilatados que, aun vivos, ya no parpadeaban. ¿Tú qué sabes de la agonía si nunca abrazaste a la muerte como yo lo hice, en medio de vomito y excremento? ¿Hubieras podido hacerlo? ¿Qué sabes del valor si no eras tú quien se despedía de aquella criaturita? ¿Tú qué sabes de cariño si nunca has tomado a tu amigo agonizante entre tus manos, en un último abrazo eterno, con un último beso, en aquel último latido? 

¿Sabes que todos los perros van al cielo? Seguramente no, porque tú ¿qué vas a saber de perros? ¿Qué vas a saber de los cielos?

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*Kenny murió el 8 de enero del 2012 a los nueve años de edad. Su veterinario señala que debido a los síntomas que reflejó minutos antes de morir (muy parecido al de piquete de alacrán) se debió a una combinación mortal de químicos utilizados comúnmente para matar ratas de gran tamaño. La inhalación en sí no suele producir síntoma alguno sino hasta horas después, cuando el veneno entra directamente al cerebro. Vomito, diarrea, dolor, taquicardia, parálisis en las extremidades inferiores, convulsiones, etc. Una vez que tal sintomatología se hace presente  la muerte es inminente. En resumen, cualquier intento por salvarlo es en vano. Lo mejor es quedarse con el perrito, contenerlo para que no corra, hablarle, ser fuerte, despedirse, tranquilizarlo durante las convulsiones... Y finalmente dejarlo ir.  

23 nov 2011

Yo soñé que vendía todo (1° parte).

Una partecita de las cosas que venderé.
(Y mientras escribo esto me pregunto,
¿dónde dormiré yo si mi cama está
repleta de mercancía? O__O)

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Esto apunta a ser un fracaso —pero de los grandes— desde el principio, pero igual lo intentaré porque quizá me dejará alguna enseñanza (o me hundirá en la depresión estacional más grande de mi vida, ROFL).

¡VOY A HACER UNA VENTA DE GARAGE!


*sonidodegrillos.mp3*

Como dije antes, es algo bastante tonto. Tanto que me han ofrecido desistir de la idea porque nadie creé que logre vender algo. Algo de razón debe de tener; no estoy vendiendo cosas de mucho valor. Quizá lo que mejor se pudiera vender es la bicicleta arrumbada en la parte frontal de la casa. Lo demás son revistas, juegos de mesa casi nuevos y completos, balones oficiales de la Selección Mexicana durante el pasado Mundial y una de esas famosas camisas negras totalmente nueva. Figuritas de hadas o cartas de Yu-Gi-Oh! Además de varias mochilas, porque si hay una mala costumbre que siempre tuvimos en esta casa fue comprar mochilas cada año escolar, cosa innecesaria porque muchas de ellas quedaron arrumbadas y nuevas.

Mi hermano y mi papá insisten en que no se va a vender nada o casi nada. Yo ya vendí todo en mi mente y pretendo que esto me ayude a llevarme bien con el dinero y con las personas al mismo tiempo (cosa que actualmente me resulta imposible). Mi objetivo es lograr juntar $2,000 ¿lo lograré? No, seguramente no. Pero el hecho de ponerme de tope ese dinero me servirá para defender el precio de cada producto en caso de que llegara un vendedor. Y también he puesto una fecha límite: esto se debe de vender ANTES del 18 de diciembre, pues con esos $2,000 quiero comprar algo que no venden en México (sí lo venden pero a un precio estúpidamente exorbitante, gracias), y para conseguirlo tendría que pedírselo a mis tíos para que lo trajeran consigo antes de las vacaciones decembrinas.  

Mi hermano menor también tiene pensado comprarse algo este diciembre pero la ventaja es que a él lo mantiene el gobierno y a mí no XDDDDD, así que me las apaño solita. 

¿Qué sucede si mi proyecto fracasa? Pues no lo sé, no creo que tenga una Navidad tan depresiva como la que tuve el año pasado, cuando deseaba exactamente lo mismo porque tenía empleó y antes de año nuevo ya lo había perdido :(. 

Para seguir de cerca los avances de mi locura de garaje pueden seguirme en Twitter @lindakml88 o en Facebook, donde ya mostré mi primera experiencia mercantil xD.

Continuará...

17 nov 2011

No sé si lo recuerdas.

Carolina y Linda (Guadalajara, Jalisco, 1989).
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¿Lo recuerdas? No sé si lo recuerdas, pero de pequeñas soñábamos con montar un pegaso para volar hasta la Luna y de regreso. No sé si aun tienes presente cuando de niñas patinábamos por aquella ciudad ficticia de un parque familiar en Guasave mientras las nubes se movían perezosas por una tarde que se perdía en el ocaso y los soldados se ejercitaban maldiciendo a sus suegras. 

Fuimos culpables de las mismas travesuras y cantamos las mismas canciones. Imaginamos conquistar el mundo antes de pretender ser alguien en la vida. Antes de pensar en universidades y maestrías. Eran ajenos aquellos días de bata blanca y laboratorio, tan rutinarios ahora, por momentos tan monótonos. 

Escalábamos árboles de algodón mientras le pedíamos un deseo a la estrella vespertina, o platicábamos hasta la madrugada sobre cosas sin importancia mientras los minutos pasaban sin aviso en el viejo reloj de la sala. Ya sabrás tú cuántas horas han pasado desde aquellos días, qué tan lejos quedaron los tiempos de compartir el mismo techo, de ver las mismas cosas al mismo tiempo. Hace mucho que la televisión se quedó apagada y descubrimos en otros lados la diversión que se apagó con ella. 

Ofrecimos una tregua a la juventud que nos tocó por suerte y desechamos desde niñas la moda típica y aburrida que embriagó a nuestra generación. Hemos sido diferentes incluso en algo tan básico como eso, siempre tan distintas al resto. Tratando de pasar desapercibidas para que no nos rozara la superficialidad de una sociedad que ya nos dañaba con su mirada. 

Hijas de un tiempo diferente, de los libros escritos, de la duda en los labios, de la curiosidad puesta en todo, de la pregunta siempre en el aire; inventándonos otras realidades, diferentes a las de la mayoría; soñando con otros universos más realistas y terrenales, menos místicos y supersticiosos. 

No sé si recuerdas mis mismos recuerdos pero allí están, en mi memoria, tratando de no perderse entre tantos pensamientos. 

¡Un feliz cumpleaños hoy y siempre! :)

16 nov 2011

Nadie les dijo que llegarían lejos.

A finales de los 70's
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Nadie les dijo nunca que llegarían lejos, que en la amalgama diversa de los días venideros encontraría la primavera anhelada en el otoño que vio nacer aquel joven matrimonio. Quizá han pasado los años pero no las risas; quizá los cuerpos han cambiado pero la complicidad aun se hace un huequillo entre la fantasía y la cotidianidad, porque en la vida hay crepúsculos que nunca cambiarán, que nos recordarán al pasado; paisaje infinito que se despliega ante la mirada del que mira despacio, como una película pasada, de ese antaño perezoso que se vivió en un suspiro. 

Han sido muchos los años y el testimonio de ellos es eterno, tan viejo como la fotografía amarillenta en el álbum dañado por la humedad, donde la escenografía y la vestimenta nos recuerdan esa época en la que los sueños le rendían pleitesía a la realidad. 

Han quedado atrás los pantalones de campana, las tardes de fútbol en el equipo local, aquellas caminatas por el viejo malecón de Mazatlán, la lectura cansada detrás de la fotonovela en turno, las noches de los discos de vinilo y las cámaras con negativos. 

Hemos cambiado, pero en el fondo seguimos siendo los mismos, esa es la respuesta que me devuelve la carta enlazada con canciones olvidada en el librero de casa, en el teléfono repicando en la sala, en el mensaje de texto de aquel aparato electrónico ajeno a la época sepia de los años 70’s, donde el noviazgo no visualizaba un matrimonio sólido con tres peculiares hijos. 

Esto es todo lo que somos, lo que hemos sido. Este matrimonio guarda dentro todo lo que soñamos, todo lo que vivimos; es el pilar que sobresale de la estructura, es el cimiento donde se fortalece la fragilidad de los tiempos, los días difíciles y la esperanza detrás de los días nublados. 

Hoy que nadie dude de ellos, ni de su amor imperfecto; son mis padres, yo crecí con ellos.

13 nov 2011

Un guerrero que luchó contra la muerte

"Después de todo, la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida"
(Mario Benedetti)
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¿Cuántas tristes tardes antes que ésta soñamos con detener el tiempo? Pedirle una frágil tregua a la fugacidad de la vida, al instante supremo que determina el inicio de un cambio drástico. ¿Cuántas noches soñamos con inmortalizar un destello? Eternizarlo en la retina de esos ojos dolientes; en la mirada pérdida de la madre huérfana de hijo; en la tímida sonrisa detrás de esa fotografía donde aun se veía un atisbo de vida.

¿Cuántas veces hemos soñado con revivir a los muertos? Me gustaría que todo sucediera como no debería. Inventarme un mundo donde las cenizas se trasformen en vida; que devuelvan todo aquello que eran antes de ser polvo; antes de ser nada. 

El mundo no cambiará mañana. La fotografía tampoco. Un instante eterno, una imagen perfecta, un instante supremo. 

El tiempo se detuvo, allí está el ejemplo: en el hijo vivo antes de estar muerto, en la mirada de su madre llena esperanza, en la tibia sonrisa de ambos, en la cálida pintura de un hospital cansado. En ese brazo fuerte, capaz de sostener una frágil mano.

Queda el resplandor de una vida agotada, en esos pasajes de una historia que dio sus frutos, en la voz detrás de la llamada. Una vida imperfecta que sólo anhelaba más vida. Un fulgor repentino que soñaba con otras tardes —imposibles ahora— de reuniones familiares. Queda esa fotografía como testimonio del gladiador antes de su última pelea; de esa despedida momentánea antes de subir al escenario donde todas las miradas se posarían ante él. Un día antes de que todo cambiara. De que el mundo se rindiera a sus pies.

El luchador eterno. El combatiente valiente mira de frente al enemigo en la última batalla de esta guerra. Ese hombre era, es y seguirá siendo mi tío, un contendiente digno que se atrevió a luchar contra la muerte.