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23 dic 2016

10. Kdrama: The K2 (Opinión personal)

Póster promocional.
Título: The K2
Año: 2016
Género: Drama político, acción
Episodios: 16
Cadena: tvN
País: Corea del Sur
Trailer || Online: Drama Fever
Notas sobre el post: ¡OJO! Los spoiler comienzan justo después de la sinopsis. Trataré de ser breve aunque no prometo nada xD.

Sinopsis: Años atrás Kim Je Ha fue miembro de un escuadrón especial del ejército de Corea del Sur que realizaba misiones en diversos lugares del mundo. Durante su estancia en Irak es traicionado por sus colegas e inculpado por el asesinato de una chica nativa que se había ofrecido como mediadora y traductora entre las partes involucradas. Entre aquellos empresarios se encontraba Park Kwan Soo, un carismático político coreano, futuro candidato a la presidencia de la república e integrante del partido más popular de la nación. Después de aquel extraño incidente Je Ha se convierte en un fugitivo y durante un tiempo su paradero se desconoce por completo, hasta que regresa a su país sin saber qué hacer exactamente con su vida (renuente también a jurar lealtad a cualquier persona, bandera o institución que se vaya cruzando por el camino). Por circunstancias ajenas a él termina siendo reclutado para formar parte de una organización de seguridad privada que vela por la integridad de la empresaria Choi Yoo Jin y su esposo, el asambleísta Jang Se Joon, candidato menos popular pero con tanto carísima como su contrincante. Y como una sombra que se desliza entre el escenario se encuentra una misteriosa chica llamada Go Anna, hija no reconocida públicamente del asambleísta y de una famosa actriz ya fallecida.      

Opinión personal: Ni Doctors ni W Two Worlds. Resulta que la decepción que provocó en mi Uncontrollably Fond terminó calando más hondo de lo que esperaba y durante un buen tiempo no me apetecía en lo más mínimo inmiscuirse en cualquier drama coreano que me pusieran enfrente. Así que terminé viendo Love O2O; una serie de origen chino de la que hablé brevemente en mi instagram y de la que posiblemente jamás le dedicaré un post particular aquí porque, seamos sinceros, la perfección puede ser bastante aburrida de juzgar. Y Love O2O es así; perfecta, bonita, muy cuidada, con protagonistas ideales a los que no los despeina ni el viento y a los que la vida siempre les sonríe bien, y cuando lloran lo hacen con lágrimas contadas, casi artísticas. Vamos, que básicamente son productos que debes de ver sólo cuando quieras restaurar tu amor por la humanidad y fumarte un buen porro de censura de régimen oriental con actores esculpidos en mármol; con tramas sencillitas y honestas. Treinta episodios de ternura después sirvieron para pedir a los cuatro vientos otro dramita coreano de cajón; ese de asambleístas corruptos, jóvenes dañados buscando justicia por su pasado y villanos añejos con la moral podrida entre el reguero político y su discurso barato previamente ensayado. Ahí fue cuando me topé con The K2. Una historia de acción cliché pero con ciertos personajes memorables de la que ahora me apetece hablar como mero retorno simbólico al blog antes de que la víspera de Navidad llegue y me exprima (o me mate) las pocas neuronas cuerdas que me quedan.

[Otro simbolismo más es el de cerrar oficialmente este reto de los 10 kdramas de la mano del actor con el que todo esto comenzó: Ji Chan Wook, protagonista también de Healer, el show que me enseñó este maravilloso y absurdo mundo tan desconocido año y medio atrás y tan indispensable en mi vida diaria hoy en día. Que los dioses bendigan la época en la que me tocó vivir.]

Empezaré con honestidad otra vez: The K2 no me enganchó en ningún momento a lo largo de todo su primer episodio, ni siquiera a merced del segundo, y a esas alturas hasta pensé en la idea de pausar su visionado, pero me contuve por tres motivos: Ese “Yo no la maté” que escupe Anna en las calles de Barcelona me dió un escalofrío extraño y encendió un poquito mi curiosidad por sus primeros años (más que los recuerdos que se atascaron en su mente trastornada), y lo vívido por Je Ha en Irak también tuvo su pega; pero fue el peculiar vínculo entre la empresaria Choi Yoo Jin y el político Jang Se Joon lo que me obligó a quedarme pegada en ese inicio tan accidentado. De hecho, el tema de los ancianos que sirve de introducción a la historia —no hay que olvidar que éste es el primer vínculo que el ex-soldado crea a su llegada a Corea—, hasta me pareció forzado; obligados casi por un manual ha permitirle a Je Ha tener un vínculo con alguien vivo a quien pudiera aferrarse para después “invitarle” sutilmente a sacar su instinto asesino. Nada más porque sí; sin mera relevancia argumental. Jamás volvemos a saber de ellos; no nos dicen nunca qué fue de su vida, o si él, algún día, los fue a visitar, como agradecimientos por la hospitalidad del buen samaritano o vé tú a saber qué. Pero el click definitivo llegó con el final del segundo episodio, ahí donde Je Ha le demuestra a Yoo Jin de qué tamaño es el rencor que guarda en su cabeza; que él ya no está para lealtades a banderas ni medallas en el pecho. Me resulta muy vergonzoso admitirlo, pero la tensión que se sentía ahí, en esa mansión infranqueable y fría, mientras él apuntaba con el arma a ese rostro lleno de lágrimas, terminó por convertirse en el punto decisivo que me dejó pegada a la pantalla el resto de la serie. Y esta es la primera vez que eso me sucede. Esta es la primera vez que los protagonizada no acaparan totalmente mi atención porque estaba más ensimismada en la peculiar relación entre la jefa y el guardaespaldas. ¡Habrase visto semejante atrevimiento de mi parte! xD

¿Pero qué otra cosa podría decir? Choi Yoo Jin es una diosa, y de las grandes. De esas deidades temidas a las que hay que venerar y rendirle devoción cuando pasen a tu lado porque, si tienen ganas, te matan con la mirada sin pensarlo dos veces. Ella es la protagonista de la serie. Si ese era el objetivo o no de sus creadores eso ya es totalmente discutible, pero ella se roba cada escena con una grosería innegable y lo hace porque su trasfondo es más profundo y sus intenciones más explícitas. No olvidemos que es la esposa de un político. De perfil bajo y humilde pasado, pero con una personalidad que se intuye honesta, servicial y honrada. No deja de ser una fachada, claro está. Una actitud acartonada, previamente creada por el partido, para convertirlos a los dos (a él y a ella) en una pareja mesiánica que le haga ganar escaños en la Asamblea mientras dirigen el país con la mano izquierda. Porque si lo pensamos bien, Yoo Jin es el eje central de toda la historia; el punto único donde todos convergen, incluyendo a su propio esposo, que sólo es un títere puesto en escena para aparentar; para imaginar que todo está bien en ese tablero resquebrajado desde los cimientos.

Esta es también la primera ocasión en la que un antagonista despierta en mí tantos sentimientos diversos. Generalmente el villano en turno se lleva por mi parte una leve dosis de admiración por su sombra de antihéroe dañado y decepcionado de los suyos, pero hasta ahí. Cuando mucho tres gramos de empatía después de conocer su pasado, aquello que lo transformó en un paria del sistema. Pero con Choi Yoo Jin fue diferente, fue algo más extenso. No supe cómo pasé del odio al asco; de la rabia a la lástima; de la tristeza a la comprensión. Porque ella es eso: una víctima convertida en victimaria. Alguien que fue despreciada por su padre y usada como trapo por el único hombre al que amó. Su actitud y su entereza son únicamente el bosquejo y la armadura que se forjaron con fuego a raíz de tantas decepciones que se apiñaron en su vida como cadenas. Me alegra que los televidentes lograran captar esos matices también, todas esas capas de soberbia y altanería que poco a poco fue abandonado sin perder jamás el encanto. Su estatus de Reina en un ajedrez que se antojaba irónico. Porque ella es así, la pieza más importante del tablero. La que puede moverse a sus anchas y con un solo comando poner a los peones en línea de guerra para pelear por ella y para ella. Para hacer un reguero de sangre. Para fulminar al enemigo de Su Majestad con una frivolidad que sólo una Dama puede hacer, y abrir el camino por donde él caminaría. Ese mismo campo minado donde se entretejen los hilvanes de las empresas involucradas y del poder. Donde su propia familia conspira a sus espaldas y tratan de apuñalarla con dagas envenenadas. Ella incluso se mantiene firme allí donde Park Kwan Soo se muestra tonto y cobarde. Con una flojera jodida y pastosa. Con una niñeria absurda que no cuadra con su edad. Él está solo en su camino a la presidencia (como si su Reina jamás hubiera existido), mientras Choi y Jang se juegan la cordura y el poco amor que les queda en la memoria para saciar una ambición que parece jamás mermar. Y no voy a esconder el hecho de que Jang Se Joon le faltó fuerza, pero por lo menos levantó la mirada y se contuvo íntegro donde su contrincante falló una y otra vez. Sin embargo es Choi Yoo Jin la que lo convirtió en el hombre que dice ser (para bien o para mal); a pesar de que él la usó para catapultarse en los cubículos de la política y se aprovechó del amor que le tenía para rodearse de gente poderosa y cínica. No deja de ser una estrategia estúpida; impulsada por una sed irracional de llenar su vacío existencial con eso, con algo tan mundano como el dinero y la posición social. Se Joon lo abandonó todo por un nivel profesional al cual al aspirar y la tristeza que un momento dado pudo haber sentido poco a poco la fue convirtiendo en ansias vagas; en realidades alternas donde pudiera ser alguien independiente; un hombre poderoso sentado en la cima de todos. Aunque sólo fuera para aparentar. Por eso le costó tanto renunciar a la información que Je Ha le ofrecía como redención. Tantos años siendo rehén y partidario de su mujer y su familia lograron matar un poquito su compostura y el amor que pudo sentir incluso por su propia hija (que muy en el fondo se puede considerar sincero).

Una estrategia muy distinta a la que usa su hermano Choi Sung Won. Un tipo con una actitud casi tan petulante como la de Kwan Soo, con quien no duda en unirse para aniquilar a su hermana (o la esencia misma de ella) porque ya sabemos que en el mundo de los negocios y la política —de los conglomerados y los cómodos sillones donde se sientan aquellos que dirigen a la nación— no hay cabida para el sentimentalismo, la familiaridad o el amor. La fortuna y el status quo son relativos. Sung Won es un niñato. Un malcriado, mimado y engreído muchachito que tuvo todo a sus pies y se la pasa bomba picándole las costillas a su media hermana sólo para divertirse un rato. Así fue como llegó a la presidencia del Grupo JB mientras que ella tuvo que dejarse las lágrimas en el camino para sentarse en su trono de cristal. Para ganarse a pulso y puesto lo que le tocaba por derecho. Aunque Sung Won se las da de intelectual, su astucia y temperamento no le rozan ni los talones a Yoo Jin y la templanza que recubre su rostro pétreo. Ella nació para mandar; no para ser ninguneada por cualquiera y mucho menos para ser manipulada por terceros. A su hermano le cuesta lo suyo darse cuenta de ello, y de hecho, creo que jamás logra entenderlo. Ni siquiera en el último momento, cuando pretende convencerla de que renuncie a Cloud 9 y con ello a su propia existencia. Qué jodido, qué bastardo. Su inmolación fue un último acto de valentía. Entregar a Espejo no sólo era ofrecer todo el poder a disposición de un tarado como su pariente, sino humillarse ante él, su difunto padre y su madrastra, y cederle totalmente la vida misma. ¿Cómo podría vivir ella a sabiendas que al final ellos triunfaron? Jamás. Mejor estallar en mil pedazos antes de caer en semejante grosería.  

Escupamos la sinceridad que se resbalaba por la pantalla desde el primer episodio: Choi Yoo Jin estaba muy enamorada de Kim Je Ha. Pero muchísimo, oye. A un grado nauseabundo y enfermo, y sin embargo, sincero. Ella lo sabe, él lo sabe y nosotros lo sabemos. Por ellos dos me quedé pegada a la pantalla 16 episodios enteros. Por ellos estuve al filo de la ansiedad y por ellos me dolió cuando el drama llegó al final. Porque su vínculo fue muy extraño, pero genuino, y me atrevería a decir que incluso leal. Los dos tenían heridas profundas con cicatrices en la mirada, pero de diferentes orígenes y por circunstancias opuestas, y sin embargo fueron capaces de alcanzar un grado de comprensión que se transparentaba en un gesto, en un acto, en una frase. En el mismo nombre pronunciado con suma ternura por ella cuando le suplica que regrese con vida aunque él no sea capaz de matar a su acérrimo enemigo en aquella emboscada en la casa de seguridad. No guardaba Yoo Jin únicamente un amor maternal hacia Je Ha. Era un amor carnal; una tensión sexual que se respiraba hasta en su caminar. En esa sonrisa que le dedica justo antes de que las puertas del elevador se cierren frente a los dos. En esos momentos en los que ella era totalmente transparente. O cuando él intuye que algo anda mal en la reunión privada donde activó la alarma contra incendios y portó un paraguas para evitar que la golpeara la lluvia artificial (que suficiente tenía ya con los misiles que su familia le acaba de obsequiar) o justo después, cuando él le corrige la postura antes de salir y enfrentarse a la mierda de realidad que le espera en la superficie. Y lo curioso fue que éste no era un amor recíproco. Je Ha ya estaba muy perdido por Anna, pero guardaba hacia Yoo Jin un respeto por su persona que ella encontraba extrañamente agradable. Porque él representaba todas las cualidades que su marido jamás podría poseer: una actitud recta, una rebeldía innata, una caballerosidad desenfadada y un aire de justiciero autónomo que no se doblegó jamás ni se dejó dominar por otras fieras a pesar de los traumas que cargaba en sus espaldas, tan marcados como los tatuajes de su piel. Nunca perdió el rumbo de su venganza, aunque él terror lo paralizó justo antes de presionar el gatillo y la rabia contenida amenazaba con hacerle estallar la cabeza. Porque a pesar de las decepciones que se le percibían en sus gestos todavía era un soldado recto. Un soldado verdadero. Pero el vínculo tan peculiar entre Choi Yoo Jin y Jang Se Joon fue más denso que el de ella y su guardaespalda. La tensión entre ambos nunca estuvo ahí y sin embargo era fácil percibir todas esas capas de experiencias amargas acumuladas en sus hombros. Ese cansancio perpetuo de aparentar ser la pareja perfecta frente un pueblo que se inclinaba ante su presencia. El autosacrificio de él en Cloud 9 fue la más grande y honesta prueba de amor que alguna vez le pudo ofrecer en toda su existencia. Fue también un acto de redención y disculpa por haberla tratado tan pésimamente mal y regodearse de ello en su cara (he hecho, era lo único que podía hacer; por todo lo demás estuvo atado de manos). Y no, no quiero justificar su actitud, ni señalar a ninguno. Los dos son unos enfermos de poder que prefirieron la muerte a renunciar a él. Su distorsión de la realidad, y la imagen que tienen de ellos mismos no dejan de resultar irónicas y deplorables. En ambos esa distorsión bizarra entre el odio y el amor se mezcló como una fórmula amarga que los acompañó en esa conmovedora despedida antes de refundirse en el infierno. Porque muy en el fondo sabían que se lo merecían.    

Go Anna y Kim Je Ha son LA PAREJA de la serie ¿va? Se complementan. Están ahí para apoyarse en sus fallos y sus traumas. Ella por no haber visto tanto y él por haber visto demasiado. Ambos intentan encontrar su lugar en el mundo y se dejan el alma en ello, y la verdad es que se merecen el final bonito que tuvieron nada más porque ya se las habían visto muy negras en la vida como para aparte joderles más la existencia matando a uno de los dos. Ahora, creo que vale la pena señalar algo que se nota desde un comienzo y algunos parecen pasar por alto: The K2 no es un drama romántico; jamás se mueve por el ámbito sentimental sino por el de acción y política, así tal cual. Por eso se entiende que ésta pareja no sea la piedra angular de todo, sino un complemento. A pesar de que su felicidad sí fue una prioridad final, no deja de ser un recurso argumental. La fuerza de la historia recayó en los actores más veteranos y el trasfondo de éstos fue mucho más diverso y concienzudo que el de Anna y Je Ha. Y me alegro de ello, maldita sea. Aun así, su química fue adecuada y las escenas que compartieron juntos me parecieron de una ternura y una honestidad inmensas, lo cual nunca me cansaré de ver, a pesar de que creí que me costaría horrores alejarme de la imagen mental que tenía de Healer y sus personajes tan adorables. Sin embargo, admito que Anna jamás la sentí como protagonista, y eso fue en parte porque su personaje tardó mucho (muchísimo) en despegar, y cuando lo hizo siguió siendo muy tiesa, robótica y sumisa. No creo que el problema sea de Yoona, la chica que la interpreta, sino más bien de sus creadores. Anna, al igual que su padre, sólo fueron títeres de los hermanos Choi, que eran muy superiores a ellos respecto a astucia y posición. Y eso es algo que se entrevé desde un comienzo. Me hubiera gustado que brillara más por iniciativa propia, que no fuera únicamente una princesa en apuros esperando al caballero que la salvara de la bruja malvada y la sacara de ese castillo infernal en el que vivía recluida. Pudieron hacerla más valiente, menos traumatizada por las experiencias pasadas, aunque su actitud introvertida, junto con su fobia, concuerdan con su truculento pasado y la imagen de su madre muerta por sobredosis de somníferos y alcohol. Es Je Ha quien la saca de su prisión mental para recalcarle (y enseñarse a sí mismo) que se puede ser feliz en medio de ese calvario miserable. Fue una ayuda mutua y pausada que me pareció una delicia de ver. ¡Que les vaya bonito en la vida!

Afortunadamente The K2 logró recuperarme totalmente de la decepción tan fuerte que me llevé con Uncontrollably Fond y por fin tuve fuerzas de volver con más ganas al mundillo coreano, aunque estoy casi segura que el siguiente drama será chino sólo porque tengo el gusanillo de la curiosidad desde que mi hermana me pasó el trailer hace unos días. Este es el segundo acierto que veo cortesía de la cadena tvN, misma que nos trajo el oro de Signal hace unos meses (mi opinión personal aquí). Una serie a la que le guardo mucho amor y unas esperanzas inmensas para que tenga segunda temporada algún día.

NOTAS ADICIONALES:
  1. El OST me ha parecido soberbio como pocos y posiblemente uno de los puntos más fuertes de la serie. Guarda la esencia y el equilibro perfecto entre lo clásico y la acción logrando así compenetrarse de manera estupenda entre cada escena con una fuerza descomunal para convertirse con facilidad en un protagonista más.
  2. Ji Chan Wook se ha volado la barda con este papelezo que le ha caído encima. Lo cierto es que actoralmente ha crecido demasiado, y en cuanto a escenas de acción ya me había demostrado en Healer de qué tamaño es su compromiso con su profesión. Supe también que se llevó unos buenos porrazos que ya no le han quedado ganas de filmar otro drama de acción jamás en su vida; y lo comprendo totalmente al pobre xD.
  3. Jamás me quedó muy clara cuál era la relación personal entre la empresaria Choi y la jefa Kim pero oye, yo las shippeo desde el primer episodio. Me hubiera gustado que se profundizara más en su relación. En cómo ella llegó a ser su mano derecha. Ya sabemos que Yoo Jin nunca tuvo a muchas personas en su círculo cercano y las poquitas que estuvieron a su lado fueron miembros del selecto grupo de Cloud 9, así que su relación me pareció muy peculiar y extraordinaria.
4. Song Yoon Ah es mi líder espiritual. Así tal cual.  

12 oct 2016

09. Kdrama: You Are All Surrounded - En 10 puntos

Título: You Are All Surrounded (Están todos rodeados)
Año: 2014
Género: Drama policiaco
Episodios: 20
Cadena: SBS
País: Corea del Sur
Online: Viki - Drama Fever
Notas sobre el post: Sin spoilers de la trama.

Sinopsis: Después de una dura limpieza anticorrupción llevada a cabo en la Estación de Policía de Gangam, la jefa Kang Suk Soon decide contratar a jóvenes recién egresados de la academia y ponerlo bajo el mando de los detectives más veteranos. El primero en oponerse tajantemente a esta estrategia es el legendario Seo Pan Suk, un detective cuya reputación en el área lo convierte en uno de los pilares más sólidos de la unidad. Al lado de su mano derecha, el jefe de brigada Lee Eung Do, y arrastrando un humor endemoniado, el detective Seo se tiene que hacer cargo de cuatro jóvenes inexpertos que ponen a prueba su paciencia desde el primer día. Entre todos ellos destaca uno en particular, un chico de caracter fuerte, pocas palabras y pasado misterioso llamado Eun Dae Goo quien, motivado por la misteriosa muerte de su madre 11 años atrás, en la que estuvo involucrado el detective Seo, decide unirse a la policía con la esperanza de esclarecer aquel enigmático suceso del pasado.

¿Cómo es que su equipo siempre tiene este tipo de casos? ¡Es inverosímil! ¡Esto sólo ocurre en los dramas! ¡Sobre todo en los que son malos! Un día fueron detenidos como rehenes. Después uno de ellos fue apuñalado. Ahora una de sus madres es asaltada. ¡Lo único que falta es un secreto de nacimiento para complementar la trama!
(Cha Tae Ho, encargado de la División de Detectives, yendo directo al grano, Ep. 13)

Opinión personal: A ver: trataré de ser breve una vez en la vida y escribir esto de una sentada, en diez puntos condensados y sin spoilers brutales de la trama. Cuando andaba buscando un pedacito de tranquilidad para sumergirme después de ver Signal —y darme cuenta que me dejó con una ansiedad monumental invadiendo mi cerebro— fue cuando me topé con You Are All Surrounded y me la vendieron como una comedia policial en cualquier lugar donde busqué reseña disponible, pero lo cierto es que yo lo de comedia nunca se lo ví. Sin embargo, dejé pasar el desliz muy disimuladamente y me quedé viendo hasta el final por dos motivos 1) Lee Seung Gi ❤ y 2) el primer episodio me enganchó. Así que, por azares del destino y caprichos míos, terminé líada en otra serie con el rebuscado asunto de la policía corrupta en su doceava versión corregida y aumentada. Pero miren, ustedes no están aquí para escucharme ni yo para quejarme, y como drama de transición me gustó mucho. También vale destacar que You Are All Surroundend es muuuy ligera comparada con la densidad que se respiraba en Signal; más oscura y pesada que cualquier otro drama que me haya caído encima y eso, de cierta manera, lo agradezco profundamente. Aunque personalmente sentí que falló en cuanto a guión y profundidad de personajes, tuvo sus momentos de lucidez, la trama en sí nunca decayó y hasta el último episodio los giros argumentales fueron exquisitos.   

A Lee Seung Gi ya lo había visto brevemente en King 2 Heart —donde su personaje es un petardo insufrible e inmaduro con pinta de principito consentido y soberbio pero adorable al mismo tiempo— y en el show de variedades New Journey To The West, además de alguno que otro concierto colgado en YouTube, así que les mentiría si les dijera que no lo quiero. Tiene un carisma desbordante y, como actor, no me gustaría juzgarlo muy superficialmente pero en estos dos únicos dramas que he visto de él me ha quedado claro que tiene su toque de encanto y talento. En este drama carga con el protagónico a sus espaldas y no es que el tipo tenga un pasado muy bonito, ¿eh?: Eun Dae Goo presenció a los 15 años el asesinato de su madre mientras él se escondía bajo la cama sin poder articular algún sonido; el suceso en sí lo traumatizó a tal grado que en el presente no puede dormir sin una luz ligera o la televisión encendida apuntando por algún lado de la habitación. Y en cuanto a carácter el crimen también dejó estragos: callado, tajante, ufano y seco sus silencios terminan exasperando a su jefe con más regularidad de la que nos gustaría. Aunque en un principio este no sospecha de la actitud del chico hacía él y el vínculo del pasado que los une por la muerte de su madre, no tardará mucho en darse cuenta.

—Vamos a ver cuánto tiempo te duran esa actitud y ese comportamiento. ¿No sabes que hay alguien volando sobre la persona que va corriendo?
—¿En serio? Pues encima de esa persona que vuela, siempre ha una persona sincera.
(Ep. 06)

Seo Pan Suk es una leyenda viva dentro de la organización policial; como detective sus tácticas y persistencia en el campo de investigación son innegables (aunque las vemos muy por arriba, sin jamás explicarnos cuáles son) pero tiene un carácter endemoniado y errático, producto de todo lo jodidamente mal que la ha pasado en esta vida. La noche que fue asesinada la madre de Dae Goo también fue dolorosa para él pero por diferentes motivos, los cuales también involucran a su entonces esposa Kim Sa Kyung, actual encargada del Equipo de Personas Desaparecidas. Aunque en un principio detesta a los cuatro chicos que la jefa Kang pone a su cuidado poco a poco les comienza a tomar aprecio, gracias en parte al jefe de brigada Lee y las situaciones que los pobres tienen que pasar para poner a prueba la paciencia de cualquiera.

Los otros tres novatos son Uh Soo Sun, una chica que creció en el mismo pueblo que Dae Goo, Ji Gook un joven nerd que no sabe muy bien qué hacer con su vida y Park Tae Il, un niño rico y bien vestido cuyas aspiraciones en el pasado estaban muy lejos de ser detective.  

1. Como mencioné más arriba: vine por la comedia y me quedé por la trama. El primer episodio es introducción pura a los personajes principales y una visión general *y algo superficial* a los eventos del pasado, pero conforme la serie avanza aquello adquiere matices oscuros apoyados en giros inesperados y, a decir verdad, apenas sonó Welcome To Black Parade supe que el drama me gustaría. Nunca fuí muy fan de My Chemical Romance pero ese tema se me quedó grabado en piedra desde que lo escuché por primera vez hace varios años y forma parte de mi carpeta musical de toda la vida.

2. La historia en sí nunca decae, pero el guión me quedó debiendo mucho. No voy a mentir al decir que hay diálogos buenos y tuvo sus momentos memorables aquí y allá, pero cuando tú metes a seis personas en una escena esperas que exista una lluvia de ideas donde se derroche la inteligencia y la diversidad de cada uno, no sé, algo más que dos o tres palabras por persona.

Ejemplo:
—Tendremos que hacer guardia frente a su casa durante los próximos días.
—Sí, jefe.
—Eso haremos.
—Claro.
—…
Fin

Multiplica eso por 20 episodios y ahí tenemos todo. Y me declaro fan total del Equipo 3, del jefe Seo y del tío Lee, pero me hubiera gustado ver más de ellos, tanto a nivel personal como laboral; dentro de lo que cabe todo quedó muy por encimita y quizá por eso sentí un vacío cuando terminó.

3. Kim Sa Kyung y Seo Pan Suk. A esta pareja se le podía haber sacado mucho jugo pero, aunque hicieron el intento de profundizar en ellos, no lo consiguieron tan bien como deberían. Y ya para el final como que se olvidan un poquito de estos dos para centrarse en el tema principal, pero por suerte retoman su situación para el cierre. Aun así hubiera sido un deleite que les dieran más espacio para explorar ese pasado tan complicado que tuvieron y que de cierto modo marcó de manera permanente su relación hasta la actualidad.  

4. Me hubiera gustado ver más del personaje de Ahn Jae Hyun. A este actor lo vi en Blood hace un par de meses pero boté la serie a la mitad porque me estaba exasperando mucho y el tema de los vampiros nunca me ha suscitado demasiada curiosidad (ni he terminado Drácula, vamos) pero en Blood interpretaba a un doctor serio así que no tuve demasiado tiempo para verlo en un rango de actuación mayor. Aquí su papel es el del novato que menos diálogos tiene y no deja de resultar un tanto absurdo, en serio. En los primeros episodios tiene dos o tres diálogos, fuera de broma y eso que Tae Il estaba como para exprimirle la vida hasta el infinito. Aparte de Dae Goo es quizá el que carga con un motivo mayor para aspirar al puesto que tiene y su pasado tiene a ser más complicado de lo que en un principio podemos ver.

5. La jefa Kang Suk Soon ha sido de lo mejor. Llegó un punto en la historia en el que sentí que era una traidora y un episodio después la veía como una víctima. Me ha costado lo mío decidirme si quererla o guardarle cierto resentimiento por cómo hizo las cosas desde el principio, pero el temple y la determinación, además de su amor innegable a su profesión, son dignos de reconocer, y creo que al final todos fueron capaz de ver el panorama de una manera mucho más general lo que terminó de determinar su imagen a un lado positivo.

6. Conforme el drama avanzaba comencé a extrañar los efectos visuales del principio. Dae Goo tiene memoria fotográfica y gran parte de eso fue lo que les ayudó a resolver uno de los primeros casos que les fueron asignados, por lo que ciertos efectos eran puestos en la pantalla para que te dieras cuenta de cómo era que él veía y deducía las cosas, pues de repente así sin más, esto despareció y la situación perdió un poco el encanto.

7. Eso de intentar picar con la punta de los celos a los protagonistas se les dió muy mal, eh xD. El infantilismo de Ji Gook al ver que Soo Sun estaba muy perdida por Dae Goo daban más pena que risa y usar a Soo Sun y Tae Il para que Sa Kyung y el jefe Seo se incomodaran un poquito también se vio muy rebuscado y poco creíble. Pero se agradece el esfuerzo.

8. Los villanos también tuvieron su oportunidad de brillar y a su manera lo hicieron bien: Yoo Moon Bae entra como el congresista aparentemente intocable que ha olvidado cuáles fueron sus orígenes. Me encantan esos enemigos del orden que parecen estoicos, incapaces de levantar la voz porque con un sólo movimiento pueden hacer arder el mundo, pero cuando sus muros de resistencia se derrumban entonces sí, se ponen a lanzar jarrones al suelo y tazas contra la pared y le gritan hasta a la maceta que tienen al lado. El simpático de Moon Bae es uno de ellos. Su hija es la villana en el cuento equivocado, pobrecica, al final me ha dado un poco de pena que sólo haya sido un vil títere para su padre durante más de una década y la mujer apenas se dió cuenta, pero como es una estúpida grosera pues mira, se merece eso y más. Sobra decir que el verdadero motivo del asesinato de la mamá de Dae Goo da mucha pena y vergüenza.   

9. El encargado de la División de Detectives, el imperturbable Cha Tae Ho, fue quien más me hizo reír. Mira que se necesita talento para ser un pesado de pies a cabeza y además tener el suficiente mal humor para que nadie te tome en serio, pero él lo consiguió bastante bien y a base de arrebatos de ira y supersticiones al por mayor logró ganarse un lugarcito pequeño en mi corazón. 1

10. El final fue satisfactorio, en realidad. Tampoco es que se viera desde el principio que esto no fuera a terminar bien, siendo una comedia tiene que terminar bien ¿no? Personalmente la recomiendo para quien no sea demasiado exigente con un drama. Es sólo para pasar el rato y para ver a Lee Seung Gi ❤ hasta que se nos cansen los ojos, lo cual nunca, nunca será una mala excusa para zamparse un drama de principio a fin. Por lo que intentaré, por tercera vez, ponerme con King 2 Hearts y con un poco de suerte algún día este drama tendrá el review que se merece (ya tiene el review que se merece, gracias).