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6 nov 2015

¡Lista de Navidad 2015!

¿Qué puedo decir? Mi hazaña de intentar actualizar el blog más seguido desapareció cuando mi nueva laptop decidió expirar como si la infeliz tuviera permiso para eso... Bastarda. Resulta que en realidad no murió, sino que la conexión recibió una descarga de energía y se activó el sistema de seguridad que trae integrada para evitarle un daño mayor y, por demás, se bloqueó. Rebusque a lo bestia en la web de Acer una posible solución y me batí dos veces Internet para ver quién tenía una idea de lo que le pasaba pero no hubo respuesta, así que mi padre tuvo que lidiar con llamadas telefónicas a los cero-uno-ochocientos-servicio-técnico-prehistórico para que le enseñaran cómo desactivar el seguro y todo lo que necesitaba era picarle con un clip.

Toda la odisea duró más o menos un mes y cuando regresó a mi ya había caducado la versión de prueba de Microsoft Word, pero me decían que tenía que vender mi alma al diablo y mi riñón a un indú si quería seguir usando el programa, JAJAJAJA, les dije que no. Mi orgullo no nació ayer y el dinero no me cae del cielo. Tengo dinero para Netflix y Drama Fever pero para Word no, hay límites xD. A mi pesar, Oppen Office aún no está disponible para Windows 10 así que he tenido que conformarme con Google Drive al cual aun estoy intentando adaptarme de manera respetable.  

Al final se me ha ido la olla más de lo normal y en mi aburrimiento me he puesto a hacer la lista de las cosicas que pienso comprarme en la víspera de Navidad o poquito después (sí, pienso comprarlas yo; no vine a pedir limosna a nadie, don’t worry). Así que la lista es más para mi que para los demás; como un recordatorio para ver qué tan perseverante, ahorradora y consumista puede ser en sólo dos meses; tampoco es que me vaya a comprar todo, claro ¡ejem!  



LIBROS ¿Podría haber empezado con otra cosa? Probablemente sí, pero el hecho de tener un par de meses sin tomar un libro en mis manos, o siquiera acercarme a mi estantería a ver qué cosa nueva puedo leer, me ha dado por sentir una necesidad muy fuerte de comprar libros; vé tú a saber por qué. Y son varios los que tengo en la mira, pero por lo pronto pienso en estos:
Atrapada en el tiempo (Diana Gabaldon). El segundo libro de la saga Forastera debería estar en mis manos apenas se ponga en las estanterías, según leí por ahí, este mes de noviembre (nevermind, sale hasta marzo del 2016 #lloro). Con el primero viví una odisea ridícula porque estaba tan entusiasmada por tenerlo que me puse en plan stalker en cada web mexicana que vendía libros y al final logré conseguirlo en El Péndulo, una cafebrería de la que me llevé una estupenda experiencia y a la que le tomé mucho cariño; así que será quizá ésta la opción que elija una vez que me decida muy bien qué libros pienso comprar de golpe para que el envío me salga gratis. Outlander fue una de las pocas novelas que leí este año, sobre todo porque el estrés y la depresión se ciñeron sobre mi vida más tiempo de lo esperado y digamos que en esos días no quería ni levantar la cabeza de la almohada y mucho menos comenzar a leer algún libro. Aun así, las novelas de Gabaldon tienen la peculiaridad de que pasan sin sentirse, y para cuando te das cuenta llegas al final y sientes que quieres más. De hecho, comencé a leer Atrapada en el tiempo desde el celular justo después de terminar el primer libro, pero el formato, como siempre, no me convenció, así que boté la lectura para cuando saliera en papel, que de verdad, DE VERDAD, espero que sea este mes. Más no puedo esperar porque sería un suplicio. Además, hay un parón de un año hasta la segunda temporada de la serie y asumo que para entonces ya habrá, no sé, otros dos libros más publicados en español, ¿no? xD  
La noche de Tlatelolco (Elena Poniatowska). Nunca he leído un libro de Elena y nunca he leído un libro de la masacre estudiantil de 1968... Ya esto es motivo suficiente como para sentir vergüenza propia y no mirar para arriba los próximos dos años. Realmente no sé por qué motivo jamás he leído un libro de Poniatowska, salvo el hecho de que no hay ningún libro de ella en las estanterías del super donde suelo comprar libros. Pude adquirir alguno por internet pero no lo hice, y es un poco deprimente admitirlo porque reconozco que Elenita es uno de los pocos pilares contemporáneos de la literatura mexicana que quedan vivos y siento que me estoy perdiendo de mucho al no poseer sus obras en mi colección. También pude tomar cualquier otro trabajo para adentrarme a sus obras, sin embargo, al saber que La noche de Tlatelolco alberga los testimonios de ambos lados de quienes participaron en aquel trágico panorama, y fueron recopilados justo después de los acontecimientos, me hace sentir la necesidad de leer la voz de aquellos silenciados por el tiempo y la memoria. Sé que será un libro duro, pero será también un ejercicio histórico importante, y lo digo más desde un ámbito personal que general, porque no suelo escribir opiniones personales respecto a hechos históricos (vale, lo he hecho antes y se me da fatal xD). Otros trabajos de ella que me llaman muchísimo la atención son: el clásico Lilus Kikus, La piel del cielo, El tren pasa primero o Querido Diego, te abraza Quiela. 
Fahrenheit 451 (Ray Bradbury) ¡Clásico contemporáneo! Vamos, ni siquiera sé si esa terminología existe pero como es un libro que he querido tener toda la vida y ya existía antes de mi nacimiento y además ya era por todos conocidos, pues eso, ante mis ojos es un clásico de cajón xD. Aun me duele la costilla al recordar que yo rechace que mi papá me comprara este libro cuando me llevó a Gonvill Mazatlán hace unos meses. ¡¿En qué demonios estaba pensando?! Pfff, hay gente tonta y luego estoy yo, subida en el pedestal de mi indecisión. Y estaba baratito; porque sí, un libro a $150 es barato, de lo más baratito que uno podía conseguir ahí. Y ahí estaba yo, diciéndole a mi papá que no me lo comprara por miedo a que no me gustara. A los días me topé con estos párrafos y ya sabrán el drama, el arrepentimiento, la tragicomedia que me invadió, en fin. De Bradbury ya leí otra joyita pequeñita comenzando el año: Ahora y siempre, dos historias cortisimas condensadas en una obra que se lee en un suspiro. Hartamente recomendable, por supuesto. La segunda historia es una oda futurista a Moby-Dick, just saying! 
Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo (Benjamin Alire Sáenz). He querido este libro desde hace dos años ya, incluso antes de que estuviera en español, cuando todos los booktubers de habla inglesa le empezaron a alabar pero ¿qué fue lo que me detuvo en comprarlo? Está catalogado como literatura juvenil, y yo a este género lo tomo con pinzas, tres pulgadas de respeto y un kilómetro de distancia. La trama me pica muchísimo, al igual que me sucede cuando pienso en Eleanor and Park (Rainbow Rowell); pero también me sucedió cuando apareció Bajo la misma estrella (John Green) o Las ventajas de ser invisible (Stephen Chbosky) y al final ninguna de las dos historias me resultó memorable. No es que la literatura juvenil sea mala, sino que soy yo ya crecí demasiado. Son obras que me hubieran pegado fuertísimo diez años atrás pero no ahora, que el tiempo me ha convertido en una cascarrabias empedernida xD. De todos los libros que mencionaré quizá este sea el que más indecisión tengo de comprarlo, sobre todo porque a una no le apetece desempolvar casi $300 por un libro que puede gustar o no, como quien tira una moneda al aire y lo deja a su suerte. En fin, que tocará meditarlo con más calma.  
Star Wars Episodio IV: Una nueva esperanza (Ryder Windham). Esto es frikismo total, puro y duro. Este año me he fumado de una sentada la trilogía original de Star Wars y desde entonces me tienen aquí siendo shipper total de la princesa Leia y Han Solo. Por mucho, son los que se roban la pantalla desde la primera entrega y lo siguen haciendo en las otras dos, pero admito que la trama en sí llama mucho la atención y, si acaso hay algo mejor que sólo ver las películas, sin lugar a dudas es leer la adaptación a formato novela de los guiones de las películas. Si a eso le sumamos el hecho de que sea Ryder Windham el encargado de adaptarlas, siendo un experto en el mundillo, pues soy la primera en apuntarme a su lectora… Que la fuerza me acompañe.  
OTROS LIBROS: La chica del tren (Paula Hawkins), por pura morbosidad, sobre todo porque todos hablan mucho de este libro y lo ponen por las nubes, salvo uno que otro review, y la historia me parece un tanto curiosa. El marciano (Andy Weir), sólo porque sí, ni siquiera he visto el trailer de la película. Matar un ruiseñor (Harper Lee), vamos, un clásico, al igual que El gran Gatsby (F. Scott Fitzgerald). Y otros cinco mil libros más.
Jim Moriarty no es más pequeñito que los otros dos pero no hay otra foto respetable por ahí xD.
FUNKO POP! de Sherlock. Esto es una chorrada total e innecesaria, pero me hace mucha ilusión. De hecho, si tuviera dinero para tirar por la ventana me dedicaría a coleccionar estas cosicas tan cuquis que no sirven para nada, salvo para decorar muebles varios. No son los únicos Funko Pop! que me gustaría tener, pero sí son de los más bonitos que mis ojos han podido ver (el de Moriarty con las joyas de la corona se lleva muchos premios). También están las figuras de The X-Files, Firefly o algunas de Game of Thrones (sólo Brienne de Tarth con Oathkeeper y Jaime Lannister con su mano de oro, because of reasons).
Si a eso le sumamos que el 1° de enero del 2016 la BBC transmitirá el especial navideño de Sherlock seguiré aquí sentadita comiendome las uñas, mientras miro la vida pasar por el reflejo de la ventana en mi ordenador.
El especial apunta a ser de una epicidad bestial, y con una duración de 90 minutos no se ve para otra cosa. Para rematar estará ambientado en la época victoriana, lo cual me produce una sobredosis de adrenalina que apenas puedo asimilar, porque si algo mejor que ver una adaptación moderna de Sherlock y John interpretados por Benedict Cumberbach y Martin Freeman es ver a los clásicos Holmes y Watson personificados por los mismos actores: ORO PURO mezclado con una dosis de un buen fanfiction, eso es lo que es.

FULLMETAL ALCHEMIST (Hiromu Arakawa). Ni siquiera pondré un apartado de manga en esta lista, porque de hecho este es el único manga que he querido desde hace bastantes años. A estas alturas he terminado por asimilar que la etapa más otaku de mi vida ya pasó y sería muy extraño que en un futuro exista una historia que me marque tanto como esta lo hizo. Me acompañó a lo largo de mi época universitaria, que dicho sea de paso, fue una de las más deprimentes y difíciles que he pasado, así que eso influyó de manera decisiva para que ocupe el puesto que ostenta actualmente.
Se supone que el primer tomo, a cargo de Panini, saldrá a la venta este mes de noviembre y si todo va bien y marcha como se ha planeado me pondré en plan analítico y haré review de cada tomo, así evito saturarme con un sólo post kilométrico y lo dividió de manera decente en 27 post, uno por cada volúmen. Será una grosería monumental, vamos, pero me da una alegría tremenda sólo de imaginar el primer ejemplar en mis manos.

ETCÉTERA: Literalmente cada cosa random que uno puede encontrar en Wish.com y derivados. Me la pasaría de perlas comprando ahí todo el día pero lo que me detiene es que una vez que llegan al país el envió es por medio de Correos de México, lo cual nunca me ha dado demasiada confianza, y además tardan entre 40 y 60 días en llegar a casa… Ehm, yo ni siquiera conozco la palabra paciencia... Y ropa, claro, había olvidado completamente que también necesito ropa.

4 ene 2013

¿De cuáles navidades me hablas?


—Fue la Navidad más rancia que he vivido en mucho tiempo —se quejó un cliente hoy en el trabajo—, dame la rebanada de pizza mexicana más grande que tengas para amortiguar la pena.

Le miré con gesto taciturno, con una mirada que iba entre la comprensión y el qué me importa.

Me moría por decirle que se había equivocado; que diera la media vuelta, se subiera a su auto mal estacionado y fuera a desahogar sus penas en la barra del bar más triste de la ciudad, pero no lo hice, en parte por mi asocialidad y mi timidez y por otra, el hombre, más que congoja y decepción tenía hambre. Mucha hambre.

—Dame otra rebana, hija, por favor. Y un vasito de Coca.

—Es Pepsi —le corregí.

—Es lo mismo, ¿no? Sabe igual.

En un universo alterno probablemente le hubiera estampado el vasito de Pepsi en la cara, pero en éste sólo le sonreí como si fumara con él una pipa de la paz que nunca me ofreció. A los minutos el hombre se fue y pago (no en ese orden). Muy en el fondo ambos sabíamos que compartíamos la misma pena.

Cuando trabajaba en el expendio cervecero de la empresa Pacífico la pregunta que escuchaba con frecuencia era “¿Cuál cerveza es la más buena?”, en muchas ocasiones respondía con honestidad “No lo sé, yo no tomo” y los clientes me miraban inquietos; con una incredulidad tan falsa enmarcada en la cara que siempre me resultó molesta. Otras tantas abusaba de mi maldad y les decía que la más buena era la que tenía el precio más alto. Muchos caían redonditos en la mentira, $600 más para la empresa y ningún remordimiento de conciencia. “Si me estoy desvelando hasta las dos de la madrugada para vender alcohol a estas personas hagamos que el pecado valga la pena” pensaba.

Las navidades que no saben a navidades tienen un sabor amargo. No es que sean navidades tristes, llenas de congoja y nostalgia sino sencillamente el caprichoso espíritu de la Navidad jamás se hace presente. Se ausenta junto con los Santa Claus caucásicos, la neblina matutina, los villancicos de Tatiana y los cuentos de Dickens; y francamente no me molesta ¿saben? hasta cierto punto todo adquiere un color distinto cuando trabajas y puedes obtener una que otra quincena lo que antes sólo podías obtener en Navidad. Miro mis libros nuevos y suspiro cuando los veos. Ya me he leído dos en lo que va del 2013 y apenas estamos a 3 de enero. Mi calzado y mi ropa nueva. Mi teléfono celular. El boleto para el concierto de The Killers. Los huesos de carnaza de Umi. La arena de Maru. Las croquetas de ambos. Las salchichas de ella. El jamón de él. Las latas de comida animal que se apilan en la sala. Etcétera. Ahí van mis quincenas y mis navidades. No tengo hijos pero con este par de locos preciosos es como si los tuviera. Y no me quejo, ¿cómo podría quejarme? Tampoco me quejo de las navidades rancias como las del 2012; tuve lo mejor que pude tener: a mi familia reunida en Noche Buena y Noche Vieja; pasamos risas y buenos momentos (aun con mi gatito atropellado) y jamás podría renegar de eso. Fue una buena Navidad; una Navidad primaveral, calurosa y polvorienta, como el pinito sucio que pide a gritos ser desmontado después de pasar tanta vergüenza. “Los reyes de oriente vienen el 6 de enero, Linda; quítame antes de que me vean todo cochambroso. Qué horror.” me susurra desde la esquina. Yo lo ignoro.

Éste año pasaré del cliché de hacer esa lista de deseos que al final sólo termina siendo eso: una lista de deseos. Una lista de todo aquello que soñamos con cumplir pero para febrero ya hemos desistido de la mitad de sus propósitos. Serán propósitos silenciosos, apenas visibles o mencionables. Quizá una leve mención en Twitter. En tweets que se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia: Actualizaré el blog mínimamente una vez a la semana; comeré sanamente; contaré las estrellas; apreciaré un atardecer; leeré más libros, iré más al cine (y esto ya es mucho porque en mi ciudad no hay cine). Cosas absurdas como esas. Ahorraré. Vale, no hago milagros tampoco.

Así que mientras enero decide avanzar yo decido volver a la rutina que tenía antes de la extraña Navidad; antes de familiares de visitas y gatos atropellados. Mi habitación pide a gritos una limpieza y Umi sueña con regresar a sus baños quincenales. Hagamos que ambas cosas se hagan realidad. O por lo menos hay que intentarlo. :)   

3 dic 2012

Este desvarío es por culpa de la Navidad...

En los jardines del seminario de Mazatlán. (Diciembre 2011).
Minimizar ventana. Inicio. Todos los Programas. Microsoft Office 2010. Microsoft Word. Acomodar los márgenes. Fuente Verdana #10. Y a escribir. 

He decidido hacer un paréntesis a mi trabajo vespertino de escritora empedernida de fanfiction para actualizar mi blog; y como justificación he puesto el árbol de navidad. 

Le he prometido a mi papá que éste fin de semana, cuando regrese a casa, ya habrá un pinito luminoso para recibirlo. No quiero mentirle; es mi padre y se merece un pinito. Eso sí, me da una pereza titánica ponerlo. Quizá con 24 años ya me estoy haciendo vieja o quizá sea al hecho de que ahora mi día comienza a las 4 ó 5 de la tarde porque antes de eso duermo y trabajo, y el tiempo se va aun suspiro muy tonto y monótono. Qué se yo. Lo que sí sé es que ya es 3 de diciembre y en esta casa no hay ni un leve rastro de la navidad y eso, hasta cierto punto, me deprime. Eso y el clima. (A quién le gusten los otoños de 35°c puede ir a pararse al paredón y esperar su inminente fusilamiento. Prometo que la agonía no será muy larga; no hay fila).

Durante muchos años el pino artificial de nuestra casa se erguía mientras el zócalo de la Ciudad de México se inundaba de soldados que desfilaban al compás de himnos bélicos y los habitantes de mi Escuinapa se arremolinaban en las calles principales para ver desfilar a niños de caras largas que apenas entendían lo que era el patriotismo. Era mi particular forma de ir contra corriente. Un 20 de Noviembre navideño. Entre Villa, Zapata, Díaz, Madero, Santa Claus y Rodolfo el reno. Entre Diana Antigua y Adeste Fideles. 

Algo ha cambiado desde aquellos tiempos. Dejé de poner decoraciones en las mañanas y pasé a hacerlo en la tarde/noche. Cuando la casa estuviera más sola. 

Desde hace tres años aquello cambió otra vez. La decoración del árbol giraba en torno a la fecha de lanzamiento de la canción navideña que The Killers sacaba cada año (y lo sigue haciendo). Fue una tradición particular nacida de la más absoluta espontaneidad. Así, en diciembre del 2009 decoré el altar que mi mamá le tenía a la virgencita en la entrada de nuestra antigua casa con los acordes de “Happy Birthday Guadalupe” y fue divertido. 

Aquello se convirtió en una rutina encantadora. También coincidía que mi mamá estaba fuera de la ciudad en esas fechas y aprovechaba para poner todos los adornos desde las 10 de la noche a las 5 de la mañana. Era un horario absurdo y amanecía en un estado tan soporífero que en una ocasión mi hermano tuvo la obscenidad y el atrevimiento de decirme que era lo más cercano a un zombi que había visto jamás. Un zombi navideño y feliz. 

Para sobrevivir a aquel ridículo reto solía drogarme con dulces y café hasta que amanecía y creaba tres listas musicales en mi teléfono celular para que sonaran de manera aleatoria. Todos eran temas navideños y de diversos artistas e idiomas. Así pasaba de The Killers a Mijares y de Daniela Romo a Andrea Bocelli. Y créanme que funcionaba. Eso que cuando el sol amenazaba con salir yo ya estaba más dormida que despierta y me imaginaba a todos esos artistas subidos en un escenario cantando “Susanita tiene un ratón”

Lo cierto era que tenía una canción para cada acción que realizaba y al final terminaba por dejar fija la lista de canciones navideñas de The Killers y rayarlas hasta que la batería del celular agonizaba. A la hora de poner el Nacimiento siempre recurría a “Joseph, better you than me” (José, mejor tú que yo) para amenizar el momento. La figura de José, el padre del hijo de Dios, siendo reivindicada en una canción (“tú eres un hacedor, un creador; no sólo el padre de alguien”). Es la nostalgia más pura hecha canción y admito que cuando brota aquello de “Y el desierto es un infierno para hallar el paraíso. Cuarenta años perdidos en la jungla buscando a Dios. Y tú escalas hasta la cima de la montaña mirando hacia la ciudad donde naciste. En los años que te fuiste te di tiempo de sentarte y reflexionar…” aun se me eriza la piel. 

Aun recuerdo a mi hermano asomándose de la habitación mientras yo limpiaba las esferas y los adornos, y de las bocinas brotaba la voz del vocalista suplicándole a Santa Claus que no le disparara. Porque entre “Joseph, better you than me” y “Don’t shoot me, Santa” hay un universo entero de distancia y uno pensaría que los dos temas no podrían ser de la misma banda. 

Aun tengo ese disco de The Killers con todos sus temas navideños. Cada año lo renuevo con el nuevo tema en cuestión. En el 2011 incluí "The Cowboy's Christmas Ball" y de pilón agregué la canción “Magdalena” de Brandon Flowers, el vocalista de la banda. “Magdalena” no es un tema navideño, pero le tengo un cariño especial y por una extraña razón a mi me huele a navidad. La canción en realidad habla de la peregrinación religiosa que realizan los habitantes de Nogales hasta Magdalena de Kino en el estado de Sonora para venerar a San Francisco Javier. Su festividad es hoy, precisamente, el 3 de diciembre. “De Nogales a Magdalena hay 60 millas de camino sagrado y una promesa hecha a los que se aventuran, San Francisco levantará tu carga” dice la canción. Lo hermoso de este tema es el hecho de que sea un mormón practicante quien lo cante. Un mormón que varias veces ha expresado su admiración por México y su genuina devoción por los santos a los que venera con tanto fervor. “En la tierra del viejo Sonora, hay un río poco profundo que llora. El verano la dejó sin su perdón y se refleja en los ojos de sus hijos. Hijos pródigos e hijas rebeldes llevan mandas que podrían liberarlos de las profundidades de las tinieblas y renacer de nuevo a la luz de las velas…” y para rematar añade “Y si caigo en la tentación cuando regrese por aquellos caminos malditos, de Nogales a Magdalena, como un doble mendigo, iré a dónde sé que puedo ser perdonando: al corazón roto de México… al corazón roto de México”

Dejemos a The Killers a un lado (tengo una cita con ellos el próximo abril así que hay una obsesión en mi que no puedo evitar, lo siento). Éste año ya han estrenado su tema navideño y yo sigo aquí, tecleando, rompiendo tradiciones de tres años mientras trato de pensar dónde dejé el pino artificial cuando nos mudamos. Creo que está debajo de la cama. Creo, aquí, es la palabra clave. Buscar debajo de la cama podría ser peligroso. ¿Para qué quieres un ático o un sótano cuando tienes un ‘debajo de la cama’? Su capacidad de almacenamiento es infinita. Todo cabe ahí. Es como un agujero negro o el bolso de una mujer. Y las tres cosas tienen también el mismo problema. Una vez que algo entra es muy difícil descubrir cómo lograr traerlo a nuestro mundo. 

Mi tarea de esta semana será precisamente esa: rescatar el arbolito del ‘debajo de la cama’. Lo demás será sencillo. Sé dónde están las esferas, los foquitos y los adornos navideños. Sé que lloraré como quinceañera con desequilibro hormonal cuando pruebe las lucecitas que compré el año pasado y funcionen sólo 150 de las 300 que son, después de haber pasado 15 horas tratando de desheredarlas. Maldeciré por lo bajo el tener que ir hasta el centro para comprar otra extensión de luces que dejará de funcionar doce meses después. Pero eso es lo que hace la navidad ¿no? El consumismo llega desde la hora de poner el pino. 

Diciembre es el mes de Jesús de Nazaret, de Umi y de Maru; estos dos últimos de Escuinapa. Es cumpleaños tras cumpleaños. Mi santísima trinidad de diciembre. Umi quiere huesos de carnaza, me lo ha dicho esta mañana. Maru quiere jamón de pavo. Jesús quiere oro, incienso y mirra. A los dos primeros les dije que les compraría lo que pudiera, al tercero le dije que se esperara a la cuesta de enero. Un trío de reyes vendría de Oriente a traerle esas cosas tan específicas. 

Umi nació un 17 de diciembre del 2002. Era una bolita negra que se confundía entre tanto cartón café. Junto a ella nació Kenny, su hermanito. Umi tiene ya nueve navidades a sus espaldas. Ésta será la décima. Ella es la que me anima en la titánica tarea de armar el árbol. Le fascina observar. Kenny era diferente. Él se acercaba al pino y empezaba a comer sus ramas artificiales. Según él se estaba purgando. Y funcionaba, eh. Al día siguiente tenía una diarrea monumental donde abundaban las tiras verdes del pino. 

Maru nació el 23 de diciembre del 2011 en medio de los preparativos para la cena de Noche Buena en la casa de una familia que se toma muy en serio todas las fiestas del año. Festejan el puente Guadalupe-Reyes por todo lo alto, con todo y sus posadas. Maru y sus hermanitos nacieron ahí, en un pesebre de cartón, custodiado por otros gatos y un par de chihuahuas que miraban la escena desde su casita de madera. Entre villancicos y música de banda. Entre globos que reventaban y serpentinas de colores. Entre cartones de cerveza y Coca-Cola. Le guardo mucho cariño a esa casa. De pequeña me perdía por aquel inmenso patio que jamás logré explorarlo todo porque siempre tuve miedo que sus fauces me comieran. Aunque Maru nació en víspera de Navidad jamás en su vida ha visto un arbolito. Cuando llegó a nuestra casa éste ya había sido guardado y de él no quedó ni la sombra. Tengo bastante curiosidad por ver su reacción cuando le enseñe las esferas, cuando vea el pino por primera vez y encienda las lucecitas frente a sus ojos. Sé que le gustará. Mi gato ama las luces que van y vienen. De hecho tiene la fortuna de que la casa de enfrente la asalten cada tres días porque cuando llegan los policías con sus torretas prendidas corre emocionado a su encuentro. Y cuando Maru se emociona corre de lado. Resulta bastante gracioso de ver pero también bastante bizarro. Me gustaría ver su expresión una vez que el pino esté montado y encendido. Ya me vi intentando ponerle restricciones a sus acciones: “Mira enano, éste es un pino de Navidad. No es el árbol de enseguida. No es un árbol de mango y sus ramas no se comen. No intentes escalarlo porque se te caerá encima, quedarás empalado, provocarás un corto circuito y la casa arderá en llamas junto con Troya, Pompeya, Narnia y Mordor, ¿vale? Tampoco es una Torre de Babel como para que intentes llegar a la cima. No necesito otro idioma para no entenderte, con tu lenguaje gatuno es suficiente” y sé que él me mirará con sus ojos dorados, quizá bostezará, observará el pinito un momento y después le pegará una patada a la primera esfera roja que tenga cerca. Así son todos los gatos del mundo mundial ¿no? 

Otro problema (y quizá el más grave): ésta casa parece una oda al polvo. Todo se ensucia. Todos los días. Pondré el árbol y sé que a los dos días estará tan sucio como para echarse a llorar. ¿Cómo limpias un pino una vez que ya tiene todos los adornos? ¿Lo dejo así? ¿Sucio? Pablo Neruda se preguntaba “¿Hay algo más triste en el mundo que un tren inmóvil bajo la lluvia?” y yo le respondería ¿Acaso hay algo más triste en el mundo que un sucio árbol de navidad en Noche Buena? Algo de la Navidad muere cuando un árbol se ensucia. La esperanza también se mengua por culpa del polvo asesino. Ya veré yo qué me invento para evitar la tierra. 

Difícil será también poner el Nacimiento. ¿Cómo le digo yo al asno y al buey que el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica ha dicho que ellos no estuvieron en el nacimiento de Jesús? ¿Cómo se los digo sin que se me caiga la cara de la vergüenza? Igual, yo los pondré. Pero eso no impedirá que queden anulados la mitad de todos los villancicos. Qué vergüenza. Aunque ya todos sabemos que los villancicos no son cantos de los ángeles, y algunos, inclusos, suenan bizarros y hasta fomentan algún vicio: “Dame la bota, María, que me voy a emborrachar” se escucha en La Marimorena. “Si quieres también te paso los cigarros, eh” le diría María con gesto indignado. 

En fin, que estos son mis dilemas. Esta semana me haré a la tarea de poner el arbolito mientras tomo un café o un chocolate abuelita, como galletas Maravillas y pongo mis discos de villancicos junto a Umi observando todo y Maru tirando las esferas que voy colocando. Mientras tanto continuaré con mi fanfiction que habla de detectives consultores y niños decapitados vestidos de ángeles. (WTF).

28 dic 2010

Random Post: Mi Diciembre 2010 en fotos...

Y miren que en ninguna fotografía aparezco yo :D, lo que pasa es que me da pena pero de que hay fotos mías las hay.


1.- Misty tiene su lugar favorito en la casa. Debajo del escritorio justo a un lado del Nacimiento :). Cuando era una cachorrita de 4 meses solía ponerse DENTRO del Nacimiento pero obviamente ya no puede hacer eso.


2.- Han abierto un nuevo local a la vuelta de la esquina donde venden unas hamburguesas de pollo riquísimas a sólo $35 y además están enormes. Hacen parecer a las King de Pollo de Burger King como un buen chiste. En enero me pongo a dieta pero antes me como otra de estas.


3.- El día 12 de Diciembre hemos ido mis papás, mi hermano y yo a La Capilla del Gallo como es tradición cada año (algún día contaré la leyenda detrás de esta capilla). Fuimos en la madrugada, como a las 5:00 am. Mi papá y yo teníamos insomnio desde un par de horas antes así que no tuvimos problemas con despertar, lol. Cuando ya estábamos allá vi el cuadro de la Virgen de Guadalupe sola así que tomé foto antes de que se llenara de gente.


4.- Cuando llegamos a la capilla era de madrugada y una hora después puede ver cuando salía el sol :D


5.- ¡Y cuando regresábamos a casa una niña llevaba a a este hermoso perrito! Como que se me achucha el corazón.


6.- Por cierto, alguien fuera de la capilla vendía Sirguelas... (sin comentarios).


Candelabro principal de la Iglesia...

7.- Esa misma noche (12 de Diciembre) fue con mi mamá a la Iglesia de San Francisco de Asís para escuchar a las Bandas de Guerra tocar dentro de la parroquia. Fue realmente estremecedor.


8.- ¡Hace poco más de una semana celebramos (por fin) el cumpleaños de Umi y Kenny! Mis bodoquitos cumplieron 8 años de vida el 17 de Diciembre pero no los pude festejar ese día porque fue cuando empecé a trabajar así que pues ni modo, se tuvieron que esperar. En esta ocasión hubo un panquecito más grande que el del cumpleaños de Misty y fue en la noche así que no hubo sesión fotográfica :(. Pero ellos estaban felices por que se cenaron el panquecito con un poquitín de leche :D.

25 de Diciembre. Umi y Kenny afuera mientras
preparábamos las cosas para la cena de la noche :)
9.- El 24 de Diciembre salí de trabajar hasta las 11 de la noche, ¡puf! Y además estaba (y sigo estando) enferma. Así que un ratito en la casa de mi abuela, a dar el abrazo y de regreso para el departamento a dormir, que en verdad lo necesitaba. Pero el 25 hicimos una cena navideña para nosotros solos (papá, mamá, hermanos, hermana adopotiva *@afhyer* e invitamos a mi tía, mis primas, novio y sobrinitos ¡Hell yeah!).


10.- Ese día hubo intercambio. Mi hermano tocó regalarme así que me obsequió dos libros (¡SOY FELIZ). Uno es el de La Caída de Berlin, que incluye imágenes y mapas a todo color sobre aquellos tiempos. Y el otro libro es Más allá del Planeta Silencioso de C.S Lewis. Es la primera parte de una trilogía de novelas llamada Trilogía Cósmica.


11.- Y como bonus extra mis papás me han regalado al compañero de Dante... ¡VIRGILIO! Él lo acompañará al Infierno y le dará aíre ánimos cuando tenga calor :)


12.- Tenía un añote entero sin ver a mis sobrinitos y es una chulada tenerlos aquí nuevamente. Están enormes y divinos. Los adoro de aquí hasta el cielo. Los dos son inseparables pero con caracteres distintos. 

Dylan Andree es la cosita más platicadora del mundo. No importa si eres conocido o desconocido el reparte besos y palabras por igual. Le compras el amor con una galleta de jengibre y le encanta la película de Cars :D

Danna Valeria es todo una diva, ella sonríe cuando quiere, no la puedes obligar y tiene el grado de princesa con corona y todo. Primero se comporta calladita y tímida pero cuando agarra confianza no hay poder humano que la detenga. La amo.

Nos divertimos muchos con estos dos angelitos. Se la llevaron brincando en la cama todo el rato y por suerte parece que les gustó :D

Ahora sí me despido. Año Nuevo la pasaremos con mi tía y espero poder divertirme y estar más aliviada que en Navidad :)


14 dic 2009

Árbol de Navidad 2009...

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Lo primero que hice después de llegar de Culiacán fue poner el pinito de navidad, me olvidé de comer, de bañar y de descansar (<-- no tengo vergüenza).

Descubrí que mis papás habían comprado un nuevo arbolito, esta vez más alto que yo. Siempre soñé con tener un árbol navideño más alto que yo, allí lo tengo, en todo su esplendor y en toda su grandeza con sus 190 centímetros de largo.

Por el contrario, nunca me han gustado los árboles de verdad. Eso de cortarles sólo para satisfacer la necesidad ilógica del aroma a pino me parece bastante ridículo, pero creo que poco o nada les importa al resto de las personas.

Son vacaciones y estoy tan feliz que no tengo la más remota idea de que otra cosas escribir en esta entrada, pero en fin, he cumplido con la promesa de la fotografía del árbol de este año. AQUÍ está el del año pasado :D

1 ene 2008

2008...

Es 1º de Enero del 2008. Empieza un nuevo año, nuevos retos, nuevas oportunidades. Quizás mas problemas o desilusiones. No lo se. Espero que a las personas que conozco les vaya bien. Mis buenos deseos desde mi rincón olvidado.

Ayer pasamos año nuevo con mi tia Ramona, toda la familia materna, también estaba mi papá. Una humilde casa llena. Se respiraba alegría, felicidad, ilusiones y nuevas formas de vida. Estaba haciendo un frió que calaba los huesos. Las manos dolían desando ansiosamente un par de guantes, pero aquí no se usan, así que nos calentábamos con el calor de unos a otros. Se respiraba humo de cigarro de no se donde y olor a una navidad ya pasada, perfumes y mas perfumes y también comida, mucha comida, gracias a Dios o quien sea nunca nos ha faltado en Diciembre comida en la mesa. Siempre sobra para el famoso recalentado mexicano el 1º de Enero.

Tratamos de hacer una reunión amena, familiar, casi solemne, todos reunidos en la sala-comedor-cocina todo juntito en esa casa tan pequeña contando historias, chistes, recuerdos de antaño, tiempos que pasaron y para evitar la nostalgia decidieron jamás volver. Recordamos a la abuela, reímos, brindamos y vivimos por ella. Me la imaginaba, como siempre, en un rinconcito, con su saquito, seriecita y llorando de felicidad, como siempre lo hacia en estas fechas. Siempre mirando de lejos la felicidad de los suyos que era lo que la mantenía viva. También cantaron en su honor. Después de la medianoche, cuando el 2008 llego, mi primo: Aarón empezó con su guitarra a cantar canciones. Fue cuando en verdad comenzó la fiesta.

Después del abrazo de año nuevo el calor se sentía más y la calidez de la familia estaba mas presente que nunca. A fuera se escuchaban los tradicionales balazos, armas de fuegos que son disparadas al aire por los vecinos. Fuegos artificiales sonaban a lo lejos. Mi tia Ramona vive lejos del centro, a las orillas de un arroyo muerto en invierno, donde el alambrado público apenas llega, donde se respira paz y temor en cada esquina y hay un santo y un ladrón en cada casa. Por ahí vive mi tia. Ahí estaba casi toda la familia. Llegaban por partes: los que estuvimos desde el inicio y no nos fuimos, los que llegaban, saludaban y se iban y los que iban llegando y decidían quedarse… mas los que se durmieron, soñando con propósitos de Año Nuevo.

Aun así, amaneció con la casa llena, gente cantando de felicidad, brindando por mejores amaneceres, todos juntos, en una misma casa, entre bebidas con alcohol, refrescos y café, lo que cayera mejor, lo que sirviera para engañar mejor al frió, burlarse de el para que dejara de burlarse de nosotros. En ese instante de paz fuimos inmensamente felices. Hubo peleas… que terminaron en abrazos, y es que somos de la misma familia, así somos. Afuera, en la calle, en el país, en el mundo, la gente celebraba lo mismo o lloraba tragedias, estallaban guerras o había fiesta. Una bala salía de su pistola para asesinar a alguien en algún rincón del mundo. Pero en esta casa no, en esa casa solo se respiraban nuevos sueños por alcanzar, dosis indescriptibles de nostalgia, un abrazo para la abuela, una guitarra y unas voces algunas veces afinadas y otras no, que nos hacían sentirnos orgullosos de estar juntos y mejor aun vivos. Ya que en este tiempo eso es un verdadero milagro.


¡¡¡ FELIZ AÑO 2008!!!