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4 jun 2012

El juicio de Old Drum (El mejor amigo del hombre).

Memorial de Old Drum con el discurso de Graham Vest.
[Fuente]
Cuando la Guerra Civil terminó George Graham Vest (político y abogado estadounidense) regresó al condado de Pettis —en el estado de Missuri— donde había vivido durante una temporada y empezó a ejercer la abogacía de nueva cuenta; profesión que había dejado de lado después de ofrecer sus servicios como fiscal y juez para las fuerzas confederadas de su estado en 1862. 

Ocho años después de su regreso, el 23 de septiembre de 1870, Graham Vest fue contratado para representar al señor Charles Burden, dueño de un perro Foxhound llamado Old Drum (Viejo Barril) quién supuestamente había sido asesinado por su propio cuñado, de nombre Leonidas Hornsby. 

Burden y el hermano de su esposa eran vecinos. Ambos vivían en los campos de Missuri y se dedicaban a la ganadería y a la agricultura. El cuñado de Burden tenía tiempo sentenciando que cualquier perro que cruzara su propiedad sería asesinado, argumentando que varios de sus animales de granja estaban siendo cazados por los perros maleducados de los otros granjeros. Burden inició una demanda contra su propio familiar político y pedía como reparación de daños una indemnización de $50 dólares (la cantidad máxima permitida por ley en aquel entonces para un caso así). 

Durante el juicio de Old Drum, George Graham Vest aseguró —mitad en broma, mitad en serio— que ganaría el juicio y que si no lo hacía, él personalmente se disculparía con cada uno de los perros que habitaban el estado de Missuri. Cuando llegó el turno de Graham Vest de hablar frente a los miembros del jurado, en la recta final del juicio, éste no reparó en las declaraciones hechas por los testigos ni trató de convencer al jurado de la culpabilidad del cuñado de Burden (era lógico que él era el asesino y que lo había hecho conscientemente), a cambio de eso Graham Vest (reconocido por sus grandes dotes de oratoria) declamaría frente al jurado un discurso que posteriormente sería reconocido como Elogio al perro del cual sólo se conserva un extracto pequeño pero cuyo contenido quedaría en la memoria de aquellos que en su momento lo presenciaron. Obviamente él ganó el juicio.

Caballeros del jurado: el mejor amigo que un hombre tiene en este mundo puede convertirse en su peor enemigo. Su hija o su hijo a quien usted ha criado con amor puede ser mal agradecido. Aquellas personas a las que apreciamos con el corazón, a las que confiamos nuestra felicidad y nuestro nombre pueden convertirse en traidores. El dinero que poseemos podemos perderlo cuando más necesitemos de él. Nuestra reputación puede perderse en el vació en un momento de humillación o debilidad. Las personas que se arrodillan en nuestro honor cuando triunfamos son a veces las primeras en tirar piedras cuando la fatalidad nos rodea. 

Pero el mejor amigo que un hombre tiene en este mundo egoísta, el que nunca te traicionará ni te abandonará; el único que jamás te negará ni te humillará, es el perro. Estará contigo en la prosperidad y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad. Dormirá en el piso frío en donde soplan vientos gélidos por tal de estar al lado de su dueño. Besará la mano al que no le ofrezca comida. Lamerá heridas que se le forman por la dureza del mundo. Cuidará el sueño de su amo como si fuera un príncipe. 

Y si por cosas de la vida la desgracia deja a su dueño sin amigos y sin casa el perro fiel no pide más privilegio que el de acompañarlo en su dolor y protegerlo de sus enemigos. Y cuando llega la última escena, y la muerte abraza a su dueño, y su cuerpo yace en el frío pavimento, no importa si todos sus amigos en vida se han ido porque allí, junto a su tumba, se encontrará su noble perro. Con la cola entre las patas, la cabeza gacha, los ojos tristes pero abiertos en vigilancia. Leal y verdadero, incluso en la muerte. 

Vest vertió en palabras lo que todo dueño de perro conoce en sentimiento. La fidelidad de esos ángeles con capas y capas de pelo; la lealtad y el amor antes que la traición o el odio. La bondad de su mirada, la nobleza de su corazón, la ternura de sus lengüetazos. No hay perros malos, sólo hay dueños que no supieron educarlos. Que no entendieron qué hacer con tanta energía y amor. El discurso de Vest (lo que se conserva de él) es una elegía; una dulce melodía triste al perro asesinado. Un último homenaje a la vida que fue cegada por el odio. Es un himno pequeñito, efímero; dedicado a este y todos los perros del mundo. A los que murieron en paz y a los que sufrieron un roce de muerte por parte de la mano del hombre. Es un recordatorio de por qué esos peludos son nuestros amigos a pesar de las adversidades, de por qué están con nosotros cuando parece que todo lo tenemos en contra. Es un discurso escrito con el corazón de quien también comparte ese sentimiento. Un sentimiento que todo el mundo debería de conocer.

Leales y verdaderos siempre, hasta su último aliento, hasta el último respiro de vida. Protectores de tus sueños y de tus sombras. De tus alegrías y de tus preocupaciónes. Eternos custodios de tu bienestar; héroes de cuatro patas y rabo alegre. No te piden nada a cambio después de dártelo todo. Así son ellos, desde el más diminuto Chihuahua hasta el más imponente Gran Danés. Lobos domesticados con la bondad y la alegría por bandera. Así es el mejor amigo del hombre, así lo ha sido y quizá siempre lo será. Al fin y al cabo nos unen miles de años de historia compartida y lealtad a toda prueba. Es, como alguien dijo por allí, el mejor trato jamás logrado por el hombre.

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Fuente: 1, 2 y 3

9 mar 2011

Un país construido sobre mitos...

Existe más libros de este tipo escritos por Juan Miguel Zunzunegui pero no he podido conseguirlos.
"¿Qué pensaría usted si le dijeran que los mexicanos no descendemos de los aztecas, que los españoles no conquistaron México, que nada hay de heroico en Cuauhtémoc, que Hidalgo fue un cura que peleó sin un objetivo claro, que Santa Anna no vendió el territorio nacional, mientras que Juárez se los puso en bandeja de plata a los vecinos del norte, que los Niños Héroes son sólo un poema, que Díaz nos dio la modernidad y que México existe, no gracias a la Revolución sino a pesar de ella?"
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Este post será algo largo y tratará sobre Historia.

En septiembre del 2010 escribí en el blog una entrada llamada "De Miguel Hidalgo, el pípila y otras cosas...". En ella hablé superficialmente sobre cómo la Historia de México (la que nos enseñan en los planteles educativos) está manipulada para enaltecer, aunque sea un poco, el nacionalismo en nosotros (en todos los países hacen eso). Pues bien, en el área de comentarios ringo696 me preguntó si había algún lugar donde él podría indagar más en el tema pues éste le había interesado. Como yo había puesto en el post algunos ejemplos sobre diferencias históricas que se me vinieron a la mente en ese momento le dije que investigaría dónde podía obtener la información que yo había aprendido a lo largo de varios años y de diversas formas.

Por cuestiones laborales, académicas y de ubicación nunca pude reunir toda la información como para responder su comentario. La mayoría de los libros/revistas/periódicos de los que aprendí varios datos interesantes no los tenía en Culiacán sino en Escuinapa, otros los leí en la biblioteca del municipio o en las de mi escuela (sí, cuando tenía una hora libre yo me iba a la biblioteca a leer xD), algunas fuentes más son revistas de diversos índoles que traían consigo reportajes sobre México, muchas de ella ni siquiera están ya en mi poder. Así que desde aquí le pido disculpas a ringo969 por no haberle contestado :(.

Espero que ésta entrada pueda despejar aunque sea un poco tus dudas.

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"Fiesteros, confiados, amistosos, ingeniosos, anfitriones de primera, con sólidos valores familiares, unidos, trabajadores, solidarios y gigantes de la Concacaf... son algunos de las tantas mentiras o mitos que nos encanta repetir sobre nosotros mismos, aunque ninguno sea verdad. De hecho, no hacerlo nos convierte en anti-patriotas ante los ojos de muchos de nuestros coterráneos".
(México: La Historia de un país construido sobre mitos - J.M Zunzunegui - Pág. 9)

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Ya llevo tiempo diciendo que una de mis frases favoritas es aquella en la que Carl Sagan hablaba del coraje y valor científico de Johannes Kepler que según el astrofísico podía ser resumido en éstas pocas palabras: "Prefiero la dura realidad a tus ilusiones más queridas" (o según del inglés al español "El prefería..." en lugar de "Prefiero...").

Es una frase corta, pero contundente y precisa. Es una frase sencilla pero difícil de aceptar, principalmente porque eso implicaría derrumbar muchas creencias en los que está sustentada nuestra vida, nuestra existencia. Ya lo decía el científico Richard Dawkins en aquella famosa carta que le escribió a su niña de 10 años y de la que yo rescato un fragmento para adaptarlo al tema que quiero abordar.

"La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición. El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean".

"México: la historia de un país construido sobre mitos" no es sólo un buen libro, es un libro necesario. Tan necesario es que, si por mí fuera, hubiera regalado miles de ejemplares a las familias mexicanas los pasados septiembre y noviembre en lugar de gastarlo en revistas de micro-historia y banderitas nacionales. Lo pondría como libro obligado en las escuelas públicas y privadas y de paso se lo regalaría a los diputados, senadores y presidentes en turno nada más para ver qué opinan de él.

El libro es relativamente nuevo (la primera edición data de Mayo del 2010) y además económico (comparado con otros medios impresos que también salieron en el 2010 y abordan los mismos temas históricos aprovechando la doble celebración nacional). A mí me costó sólo $35 en Casa Ley aunque en Librerías Gandhi el precio es de aproximadamente $95 (y por desgracia no está disponible actualmente). Lo que pasa es que en el centro comercial donde yo lo compré suelen rematar los libros con descuentos alucinantes porque nadie los lee y sólo están allí acumulando polvo y ocupando espacio.

Si pueden comprarlo ¡háganlo! ¡Léanlo! y sobre todo ¡reflexionen las palabras allí escritas! Es bueno tener otro punto de vista :).

Lo que sigue es mi opinión no tanto del libro (que es excelente) sino de los temas allí tratados.

* Lo que está en cursivas y en otro color son frases tomadas del libro.

EDITADO: Tiempo después de comprar éste ejemplar encontré otros dos tomos del mismo autor y bastante parecidos (físicamente), de ellos también hablaré brevemente aquí y siempre y cuando así lo señale en las respectivas citas:

- Del mito del Azteca al mito de la Conquista (el indescifrable origen del mexicano).
- La Historia de una matanza por el poder (el gran mito de la Revolución).

Resulta curioso como el mexicano promedio tiende a cuestionar duramente la forma en que se nos gobierna, la manera en la que un partido político lleva ciertos temas. Cuestionamos las leyes, los derechos, los delitos, la corrupción y hasta la economía y la educación en general, pero rara, muy rara vez criticamos la forma en la que nuestra historia está escrita. Quiero creer que es por pensamos que como son hechos, que en su momentos debieron estar documentados por historiadores de la época, entonces DEBEN de ser ciertos. Es sí o sí, y concluimos que así fue como sucedieron.

Pues no. Eso está mal, muy mal.

No hay que olvidar que la historia oficial la escriben los vencedores y eso es lo que se les enseña a todos los demás, ya sea que pertenezcan al bando de los vencedores o los vencidos.

Probablemente muchos lectores se digan: "¿De qué sirve estudiar lo pasado?", "Mejor hay que olvidarlo y empezar de cero" o peor aun ¿"Qué tiene que ver eso con lo que somos ahora?" ¡Tiene que ver todo! Lo que sucedió en el pasado es lo que nos ha hecho ser lo somos hoy. Todo lo que estuvo en nuestro entorno es lo que nos a forjando como nación; todas las hazañas, todos los héroes y enemigos, todas las batallas. Seríamos otros si las circunstancias hubieran sido distintas. Para comprender al mexicano del siglo XXI tenemos que mirar atrás y ver qué nos hizo ser lo que somos. Tratar de olvidar el pasado de una nación es como decirle a una persona que olvide su infancia o su adolescencia, obviamente esa persona no podría pues su carácter se forjó durante las experiencias que ocurrieron en aquellas importantes etapas. Es necesario comprender la historia (la verdadera) para entender nuestros actuales problemas.

"México: la historia de un país..." es un libro fuerte. Tan fuerte es que incluye una advertencia de dos páginas. "Este libro es peligroso..." - dice la primera frase - "Es peligroso porque cuestiona toda nuestra visión histórica, y lo hace porque es necesario, de hecho urgente."

Juan Miguel Zunzunegui no se tienta el corazón para hablar con una sinceridad atronadora y dolorosa (¿cómo nos podemos jactar de tener sólidos valores familiares cuando México tiene un alto índice de violencia doméstica?). Critica al mexicano porque es necesario hacerlo, no porque lo menosprecie o lo odie.

El libro se podría resumir en algo muy sencillo: la historia oficial de México está mal escrita desde el principio. Se omitieron muchas cosas, se cambiaron otras tantas y eso desencadeno el conflicto de identidad que tenemos hoy. Al final, seguimos sintiéndonos indígenas conquistados por españoles y 500 años después no lo podemos superar y darle vuelta a una página más importante, a un futuro más prometedor.

Zunzunegui sentencia en sus letras lo que tantos otros ya habían plasmado en sus libros, ensayos e investigaciones: los mexicanos somos desconfiados, individualistas, con visión a corto plazo, taimados, solitarios, con crisis de identidad, complejo de inferioridad, etc. Obviamente se está generalizando pero es necesario pues es la historia la encargada de darle esa identidad colectiva a México y sus habitantes. Esa es nuestra carta de presentación frente al mundo (y por eso luego llegan los estereotipos y las malas interpretaciones).

Otro de los errores que comentemos los mexicanos y que se mencionan en el libro es el culto a la pobreza: "Somos pobres, pero honrados", decimos. Elevamos la pobreza a la calidad de virtud y por consecuente el resto (los de clase media y alta) son una bola de rateros y tranzas. La verdad es distinta cuando miramos estudios nacionales e internacionales y vemos la triste realidad de la nación que se presume ser pobre pero honrada. Cada familia destina aproximadamente 8% de sus ingresos a algún tiempo de soborno y la cifra aumenta conforme la calidad de vida baja. La gente que gana el salario mínimo destina hasta el 18% de sus ingresos. México ocupa un alto puesto en la lista de naciones corruptas. En general los mexicanos somos pobres, pero NO honrados.

40°c a la sombra, esa era la temperatura que hacía ese día en Culiacán, Sinaloa.
Estas dos nenas esperaban en el cajero automático de un  banco a que su madre terminara de vender unos collares baratos a los transeúntes que pasaban por allí. Aun le quedaba varios. 
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Satanizamos el dinero, "entre más dinero más problemas", "entre más dinero más tienes que trabajar" (ya sabemos que aquí en México el empleo es muy mal pagado) "entre más dinero menos feliz eres" Dejemos una cosa clara: tendrás problemas si no lo sabes administrar, si no te sabes moderar, si no te EDUCAS para ahorrar, si obtienes el dinero de manera injusta o ilegal, PUNTO.

En México hay aproximadamente 50 millones de pobres, no viven, ellos sobreviven, que no es lo mismo. Ni siquiera es digno. ¿Acaso no es extraño que entre más pobre sea una nación más corrupta es? ¿Por qué países con buenas economías, bajos índices de pobreza y buena calidad de vida tienen una corrupción casi nula? Sencillamente porque no hay necesidad de corromper, de robar, de usar el soborno cuando vives bien (y no se necesita ser rico para vivir bien).

Ser pobre NO te hace feliz, pregúntale eso a cualquier pobre (a un pobre de verdad) y ya después hablamos. Gente que se tiene que dedicar a la delincuencia, a la prostitución. Niños que trabajan desde pequeños para ayudar a sus padres a poner un plato sobre la mesa. No lo hacen porque sea divertido hacerlo, lo hacen porque están desesperados, porque es necesario, porque no conocen otra alternativa.

Miremos hacia atrás para saber cómo caminar hacia adelante.
Podría decirse que el error está desde el momento en que decimos que "Cristóbal Colón descubrió América", el autor nos dice algo que quizá muchos ya sabíamos, pues si mal no recuerdo sí está incluido en algún libro de Historia de la SEP, Colón nunca supo que había llegado a un nuevo continente, hizo varios viajes y siempre tuvo la idea de que la tierra donde estaba era la India. Fue Américo Vespucio quien sí supo que todo aquello era un nuevo continente. Tampoco es muy correcto decir que "España descubrió América" pues en 1492 España no existía como nación unificada sino que eran dos reinos distintos (Castilla y Aragón) unidos bajo un matrimonio que simbolizó la unión de esos dos grandes reinos, los Reyes Católicos.
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El complejo de la Conquista.
Desde que entramos a la primaria, casi nos meten esta frase a la fuerza como lo hicieron con el Himno Nacional y el juramento a la bandera: "A los mexicanos nos conquistaron los españoles". Adoré que el libro analizara esto pues nunca me cupo en la cabeza cómo podía ser está frase correcta. Es más, parece una tremenda contradicción (¿desde cuándo México es México?).

La frase anterior puede variar algunas veces y decirse: "México fue conquistado por los españoles". En el libro el autor dispara directo al corazón: ¿cómo se puede conquistar un país que no existe? México, como nación, existe gracias a los españoles. Sí, aun que la frase duela y alguien venga a gritarnos "¡MALINCHISTA!" (<-- hasta el origen de esa palabra está mal, por cierto). México, como país, no existía en 1519 cuando los primeros europeos llegaron por aquí. Había decenas y decenas de grupos indígenas en una inmensidad enorme de territorio. Tenían identidades, tradiciones e idiomas distintos. No tenían relación unos a otros más allá del comercial o el guerrero, aunque la gran mayoría de ellos probablemente se eran indiferentes. Ellos no eran México. Los Mayas decían ser mayas, los aztecas se sentían aztecas los mexicas se sentían mexicas, los tlaxcaltecas eran tlaxcaltecas, los tarahumaras eran tarahumaras, los yaquis eran yaquis, etc..., pero juntos NO formaban un país (ni querían formarlo), NO se unieron para derrocar a los conquistadores (de hecho hubo varios grupos indígenas que se unieron a los españoles para derrocar a los aztecas).

Los conquistadores europeos fueron los que sentaron las bases de esta nación, tomaron bajo su poder a diversos grupos étnicos, se autoproclamaron dueños (sí, fue cruel la forma en que lo hicieron, eso también hay que decirlo) y pusieron todo bajo un virreinato. Ese virreinato fueron los cimientos donde hoy se levanta un país llamado México. Nos guste o no. Por muy doloroso que haya sido ese proceso no podemos cambiarlo, y si no podemos cambiarlo ¿por qué mejor no aprendemos a aceptarlo?

Los mexicanos nunca fuimos conquistados sino que fuimos el resultado de esa conquista. La mayoría de nosotros somos mestizos, ¡guardamos en nuestro mapa genético más de 30 grupos étnicos distintos! Ni siquiera podemos englobar a los españoles bajo una misma raza pues ellos eran la combinación de otras tantas etnias de Asía y Europa (e incluso África) que reconquistaron hace siglos la península donde hoy se encuentra el Reino de España.

No creo que sea valido decir "somos más americanos que españoles" o "tenemos más sangre indígena en nuestras venas que española" (<-- mi maestra de 6° año nos decía bastante esta última frase), ¿lo somos? ¿En verdad lo somos? Les pondré un ejemplo: Si tenemos a un niño que guarda más semejanza física con su padre que con su madre ¿será más hijo de él que de ella por ese simple hecho? Lo mismo sucede con nosotros.

Resulta curioso entonces ver cómo se nos hincha el orgullo al hablar del mestizo mexicano, nuestra raza de bronce, nuestra raza cósmica (según el famoso ensayo de José Vasconcelos), descendientes orgullosos de prodigios amerindios, genios de las Américas, y después denigramos al indígena o igual lo ignoramos. Y así nos quedamos nosotros, esperando a que tarde o temprano la raza cósmica de Vasconcelos brille. En esperar somos unos genios, hemos esperado pacientemente los últimos 200 años y seguimos aquí, sentados para no cansarnos. Somos el país de la paciencia eterna. Nos gusta pensar en lugar de actuar. El cambio nos atemoriza y por eso no damos el primer paso.

Las famosas "castas" que los europeos implementaron sigue consciente en el colectivo del mexicano promedio. Aun creemos que existen razas superiores e inferiores. Vemos al indígena como lo más bajo y entre más clara sea tu piel más alta será tu posición. Quizá no lo decimos en voz alta pero es un secreto a voces que todos conocemos. Y si tenemos que echarle la culpa a alguien por nuestro racismo innato pues allí están los españoles para justificar todo: "eso fue lo ellos nos enseñaron". "El mexicano nunca olvida", dicen. Yo diría que el mexicano no olvida cuando no quiere olvidar porque para todo lo demás somos expertos en la amnesia colectiva. Tendemos a tachar al extranjero de racista pero no nos damos cuenta de que nosotros mismos discriminamos al indígena, descendiente directo de una parte de nuestros ancestros.

"México, el país Azteca" (aunque casi nadie descienda de ellos).

Atl Tlachinolli.
En la escuela nos cuentan la leyenda del aquel grupo indígena del mítico pueblo de Aztlán que vagó durante 100 años hasta encontrar la señal dada por su dios Huitzilopochtli. Buscaban un águila devorando una serpiente encima de un nopal. Y como en el golf, allá-donde-quede-la-bolita-será-donde-pegaras-el-próximo-tiro (aunque haya un hoyo con agua en el camino), el lugar donde supuestamente vieron al animal con su presa en el pico fue nada más y nada menos que en un islote, una pequeña isla que surgía en medio del Lago de Texcoco. En ese momento los aztecas no eran tan grandes como lo serían tiempo después, eran una minoría y los pueblos vecinos no los miraban con buenos ojos.

Pero las preguntas surgen casi por instinto: ¿en verdad fueron un pueblo nómada durante todo un siglo? ¿Buscaban exactamente un águila devorando una serpiente encima de un nopal y la encontraron o acaso alguno de esos elementos fueron integrados tiempo después? ¿Se asentaron allí donde vieron al águila o donde los pueblos dominantes se lo permitieron? ¿La mayoría de los mexicanos descendemos de los aztecas? ¿Qué hay de las decenas y decenas de grupos indígenas que había en aquel entonces a lo largo de lo que ahora es territorio de México y jamás conocieron a los mexicas? ¿Cuándo comienza la conquista y cuándo termina? ¿En qué momento, pues, se conquistó al "mexicano"? ¿Quién era mexicano en aquel entonces? ¿Cuándo México empezó a ser un país?

El autor también recuerda a la castigada Malinche a la que el pueblo mexicano tiende a mirar como una traidora, pero ¿por qué traidora? Porque traicionó a los aztecas, obviamente. Entonces por lógica si traicionó a los aztecas traicionó a todo México ¿no? Pues no, ya sabemos que los aztecas no eran México, ni formaban un país, ni querían hacerlo. Zunzunegui lo dice mejor que nadie: "Doña Marina" era una esclava desde niña, no tenía opción, ni voz ni voto ni nada. Es muy fácil juzgar desde la perspectiva de la libertad que tenemos ahora pero está mal no indagar más y quedarnos con la versión que toda la gente dice. Además ¿cómo se puede traicionar al enemigo?

Los aztecas no eran unos santos y eso todos, supongo, los sabemos. Eran una clase guerrera, fue eso lo que los hizo grandes y fue eso los que los hizo cavar su propia tumba. Oprimieron a los pueblos vecinos, los doblegaron y anexaron a su señorío. Había muchos otros pueblos indígenas que detestaban a los aztecas por su forma de gobernar (además pagaban sus tributos con sangre enemiga), aprovecharon la llegada de los conquistadores para unirse a ellos y atacarlos. El imperio azteca fue derrocado, no por 300 soldados españoles, sino por miles de indígenas enfurecidos y cansados de tantas opresiones; aunque las enfermedades también ayudaron a su extinción.

Si le quitamos el merito a todos esos indígenas y le hachemos toda la culpa del ocaso de éste imperio guerrero y luchador a esas tres centenas de españoles pues disculpen ustedes pero los que quedarían en ridículo aquí serían los aztecas que se dejaron vencer con tan poca gente.

En su libro "Del mito del Azteca al mito de la Conquista" el autor tituló a éste capítulo "La caída del Imperio Azteca", lo que en muchos libros se le llama "La Conquista de México" y es que él mismo añade más abajo "... derrocar a los aztecas y tomar su capital está lejos de ser la Conquista de México."

Miguel Hidalgo, el Padre de la Independencia que gritó ¡Viva Fernando VII!

Pintura de Miguel Hidalgo y Costilla
No, no quiero criticar a Miguel Hidalgo por haberse atrevido al proclamar la Independencia y de pilón gritarle vivas al rey; que aquí el menos culpable es él.

"Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX la corona española gobernó éste territorio, en donde se formó un reino llamado Nueva España. En este reino todos se discriminaban entre sí (...) La élite blanca tampoco estaba unida, sino dividida en dos: el español peninsular, nacido en España (...) y el español criollo, nacido en América (...) No fue entre mestizos o indígenas entre quienes surgió la idea de independizarse de España, fue precisamente entre los españoles criollos."
(México: La Historia de un país construido sobre mitos - J.M Zunzunegui - Pág. 58-59)

¿Y por qué los españoles criollos querían independizarse de la Madre Patria? Porque no gozaban de todos los privilegios que tenían los peninsulares, sobre todos querían ser ellos los que querían gobernar a la Nueva España. Aquí tuvo mucho que ver la decadencia del Imperio Español y la invasión de Napoleón Bonaparte a España. El autor del libro da una vez más en el blanco y un par de páginas más adelante añade:

"(...) en 1808, cuando comenzaron los llamados movimientos libertarios contra España, la Nueva España era ya una posesión francesa(...) Como quien dice, ni siquiera estaba claro contra quién se luchaba por la Independencia". (Pág. 66).

Tomando en cuenta que Napoleón puso como rey de España a su propio hermano José I de 1808 a 1813 es más lógico saber entonces por qué razón Miguel Hidalgo lanzó un viva a Fernando VII. La cosa no puede ser más clara: los supuestos primeros movimientos de Independencia no iban contra la Madre Patria sino contra los franceses.

"La idea criolla común fue: éste es un reino y los notables de este reino, criollos, y no españoles, deben formar su gobierno provisional. En todo momento se pretendió que dichas juntas actuaran en nombre de Fernando VII." (Pág. 70).

Esa era la idea que Hidalgo compartía. En los murales, libros y el Grito, nos ponen al cura junto a otro conocido: Ignacio Allende (otro criollo) pero buscando por allí y por allá uno se dará cuenta que se ponían cara de fuchi de vez en cuando xD. Por otro lado tenemos a José María Morelos (hijo de padres españoles al igual que los otros dos) que a diferencia de Hidalgo sí quería la total independencia y no quería a Fernando VII gobernando. Finalmente en 1821 Agustín de Iturbide logra la Independencia y él también era un criollo. Pero evocando una vez más al libro:

"El criollo remplazó al español y todo lo demás siguió igual" (pág. 71).

Si me pusiera a hablar detenidamente de la Independencia este post se haría eterno, tanto como hablar de la mismísima Revolución.

¿La Revolución Mexicana fue un mito o una verdadera revolución?

"Lo que nos hace falta es una gran reflexión: son ya casi cien años del inicio de esa supuesta revolución social y el país no mejora. Esto nos puede llevar sólo a dos conclusiones: o la llamada revolución fue un fracaso, o simplemente no fue tal." (pág. 83).

Antonio Gómez Delgado, el niño soldado.
En México siempre se ha luchado por el poder, siempre. Echando una mirada a la historia la lucha por el poder es una constante y es aquí donde sale a relucir otro factor común del mexicano: el individualismo en su máxima expresión. En la supuesta revolución de 1910 se hizo más que evidente eso, varios caudillos se levantaron en armas... pero por razones distintas.

Entonces la pregunta clave aquí es ¿Cuál fue el motivo de aquel movimiento? Si les preguntamos a los Maderistas ellos evocaran aquello de "Sufragio Efectivo, No Reelección" y hablaran de la cruel (y siempre dañina) dictadura de Díaz. Entonces, si el objetivo del levantamiento armado era derrocar el gobierno de Porfirio Díaz (cosa que sucedió en 1911) ¿por qué razón la lucha se extendió tantos años?

Francisco I. Madero luchaba por él y por su gente, poco o nada le interesaba cambiar la estructura de México ni los problemas que tuvieran los demás caudillos. Díaz se exilia a Francia, deja de ser el enemigo y una vez que Madero llega al poder y no le da nada a nadie muchos empezaron a mirarlo de mala manera y toda esa situación deriva en la ya conocida "Decena Trágica". Se instala en México otra dictadura a manos de Victoriano Huerta, todos los lideres se unen (por primera y única vez) para derrocarlo y de allí es: "todos contra uno y todos contra todos".

La lucha por el poder nunca cesó, tanto es así que aun se disputa en qué momento terminó la revolución pues como no se tenía claro por qué se luchaba no sabían tampoco cuando concluiría.

La mayoría de los caudillos cuyas estatuas, avenidas y escuelas se levantan a lo largo de todo el territorio mexicano son héroes que, no sólo se mataron entre ellos, sino que su objetivo principal era sentarse en la silla presidencial no para mejorar el país sino para tener el poder, beneficiar a los suyos, olvidarse del resto. El autor de "La Historia de una matanza por el poder" lo describe como una lucha ambiciosa por la silla presidencial entre aristócratas vs. aristócratas.

¿Qué tiene de revolución "social" algo como esto? La sociedad pasiva, la que no luchaba, temía a cualquier grupo armado que pasaba por sus calles.

Pero la historia nos muestra a dos héroes sociales, El Centauro del Norte y El Caudillo del Sur. Como sus propios motes lo dicen, uno peleaba en el norte, otro en el sur y los dos peleaban por sus propios motivos; distintos ambos. Ya sabemos que Villa no tenía fama de ser un ángel de Dios, tenía un pasado delictivo y no le temblaba la mano a la hora de matar, además la fidelidad no era parte de él (pero tampoco soportaba una traición). El conflicto de Emiliano Zapata ya era viejo, él desde 1908 luchaba por tierra para su gente en Anenecuilco. Ambos conocían sus limitaciones así que cambiar a México con sus ideales no estaba en sus prioridades.

De hecho Villa convirtió su revolución en un circo mediático, ¡hasta películas hizo para Hollywood!

"Lo que salió mal, sin ir más lejos, fue la revolución. El error de Díaz fue no dejar el poder, o envejecer (...). Esto provocó un levantamiento armado que no tenía un proyecto de nación, sólo la intención de tomar el poder. Antes de ir a su exilio, Díaz comentó a quienes lo despedían en el puerto de Veracruz: "Han soltado al tigre, a ver ahora quién lo amarra". Y así fue. Aun no acababa de salir de Veracruz cuando los mexicanos ya se mataban unos a otros; nunca para establecer un proyecto, sólo para tomar el poder. La guerra duró más de 20 años." (Pág. 93).

Al final, después de más de un millón de muertos, de héroes asesinados por otros héroes, de lustros en los que México no hizo otra cosa más que pelear sin saber a ciencia cierta por qué motivo, la revolución, supuestamente social, concluyó. La ganaron los mismos que la empezaron, los poderosos, los ambiciosos. Cada Plan que se hizo en aquella etapa fue para desconocer al Presidente en turno, no para mejorar al país.

Mucho ruido, pocas nueces y como dice el autor en uno de sus libros: México, muy en su papel, dio un giro de 360° y continuó caminando por el mismo camino. Se derrocó a una dictadura para establecer una "democracia" dictatorial gobernada por un partido político.

México en el Siglo XXI: No todo está perdido.

La verdad la puedes encontrar frente a tus ojos, como en éste caso, en Tlatelolco.
(ésta imagen me llegó en un correo electrónico, si alguien sabe quién es el autor se lo agradecería).
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Una vez alguien me dijo que México está como está porque éste es su destino. Me entristeció su respuesta pues me parece demasiado conformista, como la respuesta que daría alguien que ya está cansado de luchar, la visión del derrotado, del vencido, la que siempre nos han enseñado.

Si ya sabemos que el pasado de México no es tan glorioso como creíamos por qué mejor no tomamos otra dirección, un rumbo distinto. Conformarnos con lo que tenemos es demasiado triste. Dejemos de lamentarnos de nuestro pasado y culpar siempre a los demás de nuestras desgracias. Somos buenos para señalar al otro como el culpable, nunca tenemos nosotros la culpa, los demás siempre son los malos.

Durante AÑOS (cada festividad patria o día del descubrimiento de América) escucho las mismas quejas de siempre, quejas ridícula y sin sentidos que son hechas a base de ignorancia y maldad solo para ocultar nuestro ya patético presente.

"España tiene la culpa de nuestra pobreza pues ellos robaron todo el oro que teníamos" Y una vez más vemos a los españoles como unos desgraciados sin escrúpulos y nos ponemos del lado de los indígenas volviendo una vez más la visión del derrotado cuando en realidad aquellos pueblos no eran mexicanos ni querían serlo.

"La culpa es de EUA, ¡nos robó la mitad del territorio!" No lo robó, eso ya lo sabemos; y esto sirve una vez más para justificar nuestra incompetencia.

En los libros Zunzunegui señala algo que suele pasar casi desapercibido en los libros de texto y ese es el caso de Chiapas y la República de Yucatán pero como esa guerra y anexión sí la ganamos pues mejor nos callamos la boca y miramos a otro lado. Y otra cosa, ¿quién le dijo a México que la grandeza territorial de un país es sinónimo de riqueza económica?

Basta ya de buscar culpables, de señalar con el dedo. Vergüenza nos debe de dar esa ceguera tan llena de ignorancia que proyectamos en ese aspecto. Basta ya también de buscar siempre un pretexto para todo, para no aceptar que hemos fallado. La culpa siempre la tiene el gobierno, las instituciones, el narcotráfico, los países vecinos, la globalización, etc., pero jamás nosotros. Y cuando la falla viene de arriba se dan situaciones tan incómodas como la que realizó el presidente Felipe Calderón en junio del 2009 al decir que los jóvenes son esclavos del narco porque no creen en Dios. Culpar a la falta de fe (al ateísmo en éste caso) es tratar de ocultar la incompetencia, no sólo de los tres poderes de la unión sino también de la educación familiar y escolar. Es escudarse detrás de una justificación de la época inquisitorial. Mencionar aquí las razones sobran, es cuestión de lógica saber a lo que me refiero. Un poco de reflexión, un par de estudios mundiales y una mentalidad abierta es lo que te ayudará a comprender por qué las palabras del Presidente de la República fueron tan inapropiadas. El Presidente se aprovechó de eso, de saber que, una vez que mencionas a Dios en tu respuesta ya nada puede ser cuestionado.

La falta de cuestionamientos es otro factor que al mexicano le falta, su pasividad ante las cosas, eso fue lo que construyó los mitos de la historia oficial, la falta de motivación por cuestionarlo todo. Zunzunegui lo dice mejor que nadie, nos enseñaron la Historia de México como dogma irrefutable cuando en realidad la Historia por sí sola es una ciencia social inexacta modificada al gusto de cada país, aunque la nuestra deja mucho que desear. Por eso seguimos creyendo que los aztecas en verdad vieron un águila devorando una serpiente sobre un nopal, que seis cadetes murieron defendiendo su patria y uno de ellos hasta se envolvió con la bandera en un último acto de patriotismo. Por eso pensamos que Hidalgo soñaba con la independencia y que en México existió una verdadera revolución en el siglo XX. Parece que NECESITAMOS creer que todo fue cierto porque si no estamos perdidos y nada tendría sentido. No cuestionamos nuestro pasado porque es glorioso y hermoso, porque vale la pena enseñarlo aunque todo sea una vil mentira.

El problema en éste país es presentar a nuestros héroes como santos y a los villanos como viles herejes. No se puede juzgar a una persona de esa manera, tenemos que entender que nuestros héroes eran personas con miles de defectos, con cientos de problemas, con ideas muchas veces ridículas, otras veces geniales. También tenemos que aceptar que los malos del cuento también hicieron de México un lugar mejor (a Porfirio Díaz le debemos la modernidad, por ejemplo), cometieron errores garrafales pero ¿vale la pena olvidar sus aciertos para recalcar sus defectos? Basta ya de generalizar, antes de ser héroes o villanos eran seres humanos que luchaban por sus *propias* ambiciones y algunas de esas ambiciones no incluían al país entero.

"Como México no hay dos" (ni como Alemania, ni como Italia, ni como Sudáfrica, ni como Haití, blah, blah, blah).

Bandera de México (L.K.M.L)
Basta ya, también, de unirnos sólo cuando nos conviene, ya sea para "mentarle la madre" a un extranjero o para resaltar con orgullo algo que no dice nada de nosotros como país y sólo habla por uno solo.

De vez en cuando surge este maravilloso patriotismo y orgullo mexicano que no sé de dónde sacamos ¿recuerdan que más arriba mencioné que los mexicanos somos individualistas? Lo somos, en verdad lo somos, triunfamos de manera individual pero no de forma grupal. Por ejemplo, celebramos cada gol que mete "El Chicharito" Hernández para el Manchester United, aunque la Selección Mexicana sea una mediocridad. Pero allí tenemos a Frida Kahlo, que fue una gran pintora mexicana (hija de padre húngaro de origen judío y madre española), también tenemos a Salma Hayek, actriz que ha triunfado en EUA (cuyo padre tiene origen libanes y su madre de descendencia española), ¡Carlos Slim Helú es el hombre más rico del mundo! (y familia es de origen libanes). Es verdad que no todos los que triunfan en el extranjero son personas cuyas familias son de otros países pero no deja de ser curioso cuándo decidimos ser malinchistas y cuándo decidimos sacar nuestro nacionalismo recalcitrante. Nos conformamos con lo que ellos han hecho.

El orgullo nos sale a flor de piel al recordar a Guillermo González Camarena y su aportación a la televisión, al Premio Nobel de Literatura Octavio Paz, al de Química Mario Molina, al astronauta José Hernández, al astrónomo Guillermo Haro, etc. Y entonces hablamos del ingenio del mexicano, de su inteligencia, de su intelecto... pero son pocos. Casi nada hemos aportado al mundo en cuanto a mentes brillantes. Hernández, Paz, Molina, Kahlo, Rivera y todos ellos no tuvieron competencia porque nadie estuvo a su altura, no hubo una efervescencia de científicos, artistas o deportistas que llevaran a lo alto el nombre de su patria. Nos quedamos con éstos pocos que pudieron sobresalir a pesar de las dificultades que encontraban en el camino.

¿Cuántos Premios Nobel hemos perdido por no hacer una revolución al sistema educativo? En vez de eso decidimos enaltecer glorias pasajeras como tener a una Miss Universo mexicana, al hombre más rico, la moneda más hermosa, uno de los himnos más preciosos (escrito por un criollo cuya música es de un español), la bandera más bella (que se ganó en un vil concurso tan falso como vergonzoso y de antemano bastante racista donde los mismos mexicanos votaron por elegir a su propia bandera como la mejor) o peor aún, esa manía que tenemos actualmente de romper diversos Records Mundiales Guinness... porque de algo necesitamos aferrarnos para no sentirnos tan mediocres.

Algo falla cuando eso es lo más que podemos presumir, es el mayor ejemplo de nuestro estancamiento en la ciencias y el más claro ejemplo de nuestra ineficiencia educativa que nos tiene hundidos, ¿acaso los logros mencionados arriba nos sacará de la miseria y de la pobreza? NO, necesitamos mujeres y hombres preparados en diversos campos de la tecnología, ciencias, artes. Pero en cambio de eso preferimos conformarnos con lo que tenemos. O rezar a un Dios y mil santos para ver si ellos nos hacen el favor en forma de milagro porque nosotros no queremos dar el primer paso.

A pesar de lo dicho en este post y lo que esto pueda parecer yo no odio a México. Amo a mi país con todos sus defectos, en las buenas y en las malas, con sus errores y sus aciertos. Amo su cultura, sus orígenes, sus raíces indígenas y sus raíces hispanas. Soy mestiza y me siento genial de serlo, amo mi idioma y amo todas esas lenguas (o idiomas, como los quieran llamar) que se hablaban y se hablan a lo largo de toda la nación. Tu apellido y mi apellido son sinónimos de nuestro mestizaje. Pero el hecho de que ame a México no significa que seré capaz de quedarme callada ante sus errores, de que aceptaré cada cosa solo porque alguien me diga que este es su destino.

¿Por qué en lugar de "mentarle la madre" a cada extranjero que diga algo malo de nosotros no le demostramos con hecho y educación todo lo contrario?

Basta ya de aferrarnos al pasado, es hora de aceptar nuestros errores y mirar al futuro que, según dicen, es más prometedor.

Y ésta es la razón por la que deseo estudiar Historia. Es, como pueden ver, una ciencia que me apasiona :).

Y les dejo la definición que Mario Vargas Llosa dio al patriotismo durante su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura :).

"No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del “otro”, siempre
semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra
donde uno vio la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sueños,
paisaje familiar de geografías, seres queridos y ocurrencias que se convierten en hitos de
la memoria y escudos contra la soledad. La patria no son las banderas ni los himnos, ni
los discursos apodícticos sobre los héroes emblemáticos, sino un puñado de lugares y
personas que pueblan nuestros recuerdos y los tiñen de melancolía, la sensación cálida
de que, no importa dónde estemos, existe un hogar al que podemos volver."

Pueden leer el discurso íntegro aquí (versión .PDF) o aquí (web).

17 sept 2010

El "héroe" detrás de El Coloso

Hace poquito escribí la entrada: De Miguel Hidalgo, el Pípila y otras cosas… Una entrada un poco extensa sobre la verdad detrás de la verdad oficial. Este es el mayor ejemplo que les puedo ofrecer.

El pasado 15 de Septiembre el gran protagonista de las fiestas fue una estatua que pesa un par de toneladas y mide 20 metros de altura. Muy bonita ella, enorme, vistosa, de rasgos fuertes y guerreros. En Fox Sport (si mi memoria no me es infiel) se dijo que la estatua era Emiliano Zapata un comentario fuera de lugar pues la susodicha figura no tenía aires del Caudillos del Sur.

El gobierno nos lo vendió como un héroe anónimo, que representa a todos aquellos mexicanos que lucharon por la nación, otros más dijeron que representaban el país. Todos, excepto el canal antes mencionado, coincidieron en que era un héroe anónimo pues esa era la versión oficial.

No tardó nada para que en la red de redes se supiera que El Coloso no es un ningún anónimo y de hecho el mismo creador fue quién un mes atrás lo había revelado en su cuenta de Flickr. El nombre del personaje es un hombre que participó en la revolución de 1910, su nombre era Benjamin Argumedo "El León de la Laguna" y fue fusilado en 1916 por traición. Sí, lo mataron por traición.

Nunca se llevó bien con Pancho Villa; de hecho, me atrevería a decir que eran enemigos a muerte. Y fue el responsable de la muerte de más de 300 chinos que fueron asesinados en Torreón. Estuvo del lado de Francisco I. Madero y después se puso en contra de él. Se dedicó a asesinar a autoridades que simpatizaban con Madero, lo cual hizo hasta el Golpe de Estado que desemboco en la llamada Decena Trágica, donde el Presidente de la República fue asesinado. Reconoció el gobierno de Victoriano Huerta y lo siguió. En Julio de 1914 fue derrotado por el Centauro del Norte en la famosa Toma de Zacatecas. Después de eso tampoco reconoció el gobierno de Venustiano Carranza y tiempo después fue condenado a muerte por traición.

No voy a discutir aquí la masacre que cometió contra los chinos, ni voy a decir que su más grande enemigo (Doroteo Arango) era más bueno que él. En la Revolución Mexicana se cometieron muchas injusticias, varias de ellas cometidas por los mismos hombres a los ahora llamamos héroes. Los caudillos de aquél entonces tenían las manos manchadas de sangre, cada uno se las manchó por sus propios ideales, cada uno defendió sus propios principios. Algunos fueron más nobles que otros. Muchos de ellos sólo luchaban por sus propios intereses. Otros más, los menos, luchaban por el pueblo y sus ideales y preferían seguir siendo caudillos antes de sentarse en la silla presidencial. Definitivamente Benjamin Argumedo no pertenecía a estos últimos.

Lo triste aquí es que el gobierno se haya basado en un "traidor" para levantar una estatua gigante en medio de una nación demasiado castigada.

¿Por qué no hablar con la verdad? ¿Por qué no basarse en un Emiliano Zapata, por ejemplo, que luchó hasta el última día de su vida por sus ideales, para hacer una estatua que representara el país?

¿Por qué el país no reacciona ante eso? Porque no lo saben. Yo personalmente no conocía la historia de Benjamin Argumedo, quizá por eso me dolió más, no ser capaz de poder ver la mentada que nos dio el gobierno con eso. Hasta Jesús Malverde hubiera sido de mejor inspiración (noten el sarcasmo por favor).

No me parece políticamente correcto que hayan hecho eso y que (casi) ningún medio haya tenido la más mínima decencia de mencionar quién fue la inspiración de tal estatua. No sé qué argumento puede dar el gobierno para tapar esta clase de cosas, quizá van a decir que siempre no es Benjamin Argumedo, y taparán con tierrita y otras cosas una verdad que hasta el propio autor nunca ocultó.

Al fin y al cabo en el arte de mentir nuestro gobierno es un experto, aunque las mentiras no se las creen ni ellos mismos.
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10 sept 2010

Canción NO OFICIAL del Bicentenario

No les voy a mentir si les digo que sentí muy bonito al escuchar esta canción. La acaban de subir a YouTube hace apenas unas horas. El autor de la letra, música y sus arreglos es Armando "Palomas" Jimenez y es acompañado por el Mariachi "Imperial Azteca de Aguascalientes".

NO es la canción oficial del Bicentenario, pero es tan mexicana, la siento tan nuestra, que para mi debería de serlo, sobre todo por las enormes referencias y personajes que se menciona  en ella :)

A continuación les dejo el video y la letra.

[Duración: 2:45]





LETRA DE LA CANCIÓN:


Ahí en el Cielito Lindo muy cerca del Rancho Grande
vuela una Paloma Negra, cantando cucurrucucú,
con un coro de invitados Lola Beltran, Chava Flores,
Sara García y Clavillazo.
Y en una carpa celeste se escuchan las carcajadas,
Pues Cantinflas ta' bailando, risa y risa estaba el Santo,
y estaban en pleno enjuague don Manolin y Chilinsky,
pero fijate que suave.


El Chícote y Mantequilla estan tomando charanda,
Agustín está en el piano, cantando con Pedro Vargas,
y entre nubes y nopales, se dan una buen pulqueada,
la Guayaba y la Tostada.


Y no es que sea presumido, de la raza de este suelo,
y es que Mexico es tan grande, que apenas cabe en el cielo.
Y de seguro en el cielo, ya conocen el tepache,
y los angeles de plano cambiaron sus arpas blancas
por un sombrero de charro,
para formar un mariachi.


Pedro Infante está chiflando Amorcito Corazón,
Y con tequila en la mano, no vale nada la vida
cantaba don José Alfredo, mientras Tin-Tan resongaba,
matenme porque me muero.


Y no es que sea presumido, de la raza de este suelo,
y es que Mexico es tan grande, que apenas cabe en el cielo.
Y de seguro en el cielo, ya conocen el tepache,
y los angeles de plano cambiaron sus arpas blancas
por un sombrero de charro,
para formar un mariachi.


México lindo y qué chido, si muero lejos... de ti.

De Miguel Hidalgo, el Pípila y otras cosas...

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Faltan poco menos de una semana para que se cumplan 200 años del inicio del movimiento de Independencia. He estado pensando durante días de qué podía escribir sobre esta fecha porque como que dejarla pasar así como así pues no me parece una buena idea, así que...

...

...

...

¡Hoy hablaré de Historia! 


Que no cunda el pánico, no me extenderé demasiado.

Los voy a remontar al mes de Julio del 2010, más concretamente al día en que España se convirtió en campeón del Mundial de Fútbol. Aquel día Twitter colapsó en felicitaciones, corajes y envidia por parte de los usuarios. Hubo comentarios de todo tipo y la polémica servida sobre la mesa. En un momento dado un mexicano tuvo la "grandiosa" idea de escribir un tweet donde decía (palabras más, palabras menos) lo siguiente: "Si a Hidalgo no se le hubiera ocurrido la *inserte aquí su grosería favorita* idea de independizarnos, hoy México sería campeón del mundo"

El chistesito había empezado desde antes, cuando España quedó en la semi-final e incluso se hizo un grupo de fans en Facebook sobre eso. En Twitter rápidamente hicieron RT del mensaje  (es decir, lo duplicaron). Vamos, que quizá la intención solo era la de pasar el rato y no en caer en errores garrafales de la Historia pero la anécdota allí queda como dato curioso, (junto con los insultos a la progenitora de Hidalgo)

Yo por mi parte decidí responder con el siguiente tweet:

Soy toda una aguafiestas ¿verdad? XD
Hace casi nada surgió otro pequeño conflicto sobre la Historia de México. Televisa estrenó hace ya varios días una serie especial llamada "Gritos de Muerte y Libertad", tengo entendido que es una serie de poco menos de 30 minutos por episodio donde relatan momentos del movimiento de Independencia hasta llegar al nacimiento de la República (allá por Septiembre de 1821). Yo no la he visto así que omitiré mi opinión personal sobre ella, pero hace pocos episodios llegaron a la toma de Alhóndiga de Granaditas y aunque la Historia nos cuenta que El Pípila tuvo una participación importante en esa ocasión, pues fue el responsable de quemar la puerta principal, los creadores de la serie decidieron omitirlo.

¡SÍ! Leyeron bien, OMITIERON AL PÍPILA, héroe indígena de la Independencia mexicana (que según los libros su nombre era: Juan José de los Reyes Martínez Amaro). ¡LO DEJARON FUERA! ¡Qué fuerte! ¿Verdad? ¿A quién se le ocurre semejante atrocidad? A algunos les valió el hecho de que no lo hayan puesto en la historia, a otros, quizá a los más nostálgicos, les pareció toda una ofensa, sobre todo por lo que el personaje representa para los pueblos originarios (casi-casi diciéndoles: “miren, no son tan inútiles”) Vamos, que veían todo un ejemplo en él y su valor.

La verdad es que la existencia del Pípila no está comprobada todavía y dudo que algún día se compruebe. Pero no se me depriman que los casos del Pípila e Hidalgo no son los únicos.

Verán... siéntense, respiren hondo, tomen un trago de agua o vino y después lean lo siguiente:

....

....

....


¡NOS HAN ENGAÑADO!
¡TORITOOOOOOOOOOOOOOOO!

Sí, estimado lector, la Historia Oficial, de cualquier país e índole está manipulada, eso que ni qué. Se dice por allí que la Historia (sí, con mayúscula) la escriben los vencedores así que es obvio que ellos la manipulan a su antojo y chin-chin el que no me crea.

El hecho de que Miguel Hidalgo sea llamado el "Padre de la Independencia (o de la Patria)" no quiere decir que su intención hubiera sido independizar México, de hecho en el llamado "Grito de Dolores" NO dijo "Viva la Nueva España" pero SI dijo "Viva Fernando VII". Si uno se queda sólo con las bases que se escriben en los libros de primaria y no indaga más allá de eso pues estamos perdidos. Es como creer la mentira que luego se convierte en realidad y sucedes casos como los de "Gritos de Muerte y Libertad" y su problema con el Pipila, la gente reclama algo que (probablemente) no existió, solo para seguir con la tradición y que su conciencia quede tranquila.

Pero no crean que allí acaba la cosa. Recuerdo que cuando estaba en 6° año tuve la osadía de decir que había visto en un documental donde decían que el Abrazo de Acatempan no había sido en ese lugar sino en Teleoloapan y la maestra casi me corre del salón por eso. En cambio, lo mismo le dije a mi maestro de secundaria y este me felicitó por mi observación y además añadió: "Niños, no crean todo lo que está escrito en estos libros" y lo dejó a un lado de su escritorio.

La Historia se manipula para hacerla más atrayente, para que llame la atención y de paso aumente el nacionalismo entre los ciudadanos y nos sintamos orgullosos de nuestros héroes. ¡Ajá! ¿Y da resultado? Pues vaya que sí da resultado. Pero resulta que no se necesita investigar mucho para darnos cuenta de pequeñas cosas que creíamos verdaderas y en realidad no lo son. A mi mente se me vienen algunas, como por ejemplo: Santa Anna no era tan tirano como me enseñaron. La batalla del 5 de Mayo fue ganada pero perdimos la guerra. A Benito Juárez (sí, el mismísimo Benemérito de las Américas) nos lo han puesto alto, alto, alto... muy alto, todo un ejemplo de ser humano, incuestionable en sus actos y un indígena como ninguno. Juárez no era un santo, eso cualquiera que hojeé los libros lo sabe, tuvo sus errores y también pertenecía a la masonería (aunque no tiene nada de malo, creo yo), tampoco fue el autor intelectual de la frase "El respeto al derecho ajeno es la paz". Maximiliano de Habsburgo era más ingenuo que tirano, un joven manipulado por la aristocracia que tenía alrededor, incluyendo a sus asesores, pero aun así lo asesinaron. Juan Escutia no se lanzó de ninguna torre en el Castillo de Chapultepec y los Niños Héroes no eran tan niños. El grito de Independencia se celebra los días 15 nada más para coincidir con el cumpleaños de Porfirio Díaz. Francisco I. Madero era muy espiritista y aseguraba que hablaba con los muertos. Emiliano Zapata no era tan pobre, y en la Revolución los mexicanos no se unieron para combatir por un bien común sino que era una especie de "todos contra todos" y no creo que hayan ganados los más buenos.

No me malinterpreten, no estoy renegando de la Historia de México, ni mucho menos le resto importancia, de hecho es precisamente este motivo el que más me llama la atención de esta materia, esa especie de curiosidad que me llena la mente a la hora de querer descubrir la verdad detrás de "la verdad estampada con sello oficial". Es lo que me incita a ver documentales y más documentales sobre el tema, hojear libros y adentrarme en la vida de aquellos que nos antecedieron. Es toda una aventura descubrir cosas buenas y mirar con otros ojos la versión que el gobierno nos regala.

Y quizá se pregunten: "¿De qué sirve saber sobre Historia si lo pasado ya no volverá?" Bueno, dicen que todos somos un poco de los que nos antecedieron. México está donde está precisamente por los que vinieron antes que nosotros, ellos sembraron la nación en la que vivimos, son los que la hicieron posible, los que trazaron el camino que nosotros ahora recorremos.

Sería muy egoísta de nuestra parte olvidarlos, enterrar en el tiempo todos lo que ellos lograron, por lo que ellos murieron. Amo a la Historia de mi país pero no necesito la figura del Pipila quemando la puerta de la  Alhóndiga para iniciar la masacre que allí se cometió, ni necesito a un Juan Escutia lanzándose de una torre para saber que él amaba a su país, ni tampoco necesito a un Emiliano Zapata en la miseria más grande como para creer lo que siempre he creído: que entre todos los caudillos que se levantaron en arma hace 100 años él fue el personaje más noble de aquella revolución.

No olviden que la Historia sigue viva y la escribimos todos los días. Traten de que las generaciones futuras se sientan orgullosas cuando miren atrás y nos recuerden.

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"Y si miramos hacia atrás
Donde fuimos a empezar
Y encontramos los antiguos
Que formaron un lugar
Pero un buen día se marcharon
Y aprendimos a decir
Grandes fueron los viajeros
Que cruzaron por aquí..."

5 jul 2010

¿Puedo exigir ahora?



"No entender de política,
ni de sus actualidades
convencerme que es red de araña,
nido de alacranes, y mutilar mi alma
y mi esencia de animal social,
saberme superior a tanta frivolidad."

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En México, según se mire, tenemos dos Presidentes de la República, uno es legitimo, el otro no. Un chiste mexicano con el que vivimos desde hace ya un par de años. Una jugada de la política mal interpretada. Un juego nacional cuyos principales jugadores no son capaces de aceptar, quizá con un poco de humildad, su derrota.

Hoy fue el primer día que voté en mi vida. Fue un día bonito y divertido, un día nublado y fresco. No he dormido en casi 36 horas y realmente no sé porqué. Riego felicidad por todos los poros y ando de un buen humor a pesar de que ya son las 12 de la madrugada.

A mi la política nunca me ha gustado. No la entiendo y seguramente ella no me entiende a mi. Miro a mi alrededor, miro las pancartas, espectaculares, vasos, discursos, manteles, sandalias, etc, con logotipos políticos, millones de pesos volcados por algo efímero, pasajero. Y en el sur, que también existe, los niños se mueren de hambre y de miseria. Y me cuesta mirar mi credencial para votar y creerme la mentira de que con ella puedo cambiar las cosas.

Los políticos mienten. Todos. ESE es su trabajo, mentir. Manipular a las masas para asegurar su triunfo y su estancia en el poder. Quizá algunos no mientan con malicia, pero saben que sus palabras son mentiras. Prometen como si fueran reyes en una monarquía absoluta, o el jefe máximo en un régimen dictatorial. Como si su palabra fuera la única voz que predicara en el desierto. Como ganarse la confianza de miles al hacerles creer que cuando llegue al poder sólo será suficiente un decreto, una orden y una voz de mando para que todo lo que prometió sea cumplido al pie de la letra. No señores. Esto no es una autocracia. No tenemos a un hombre que represente a todos y tome él las decisiones de millones apegado a una constitución. Esto es (a duras penas) una democracia. Puedes, como candidato, tener las mejores intensiones del mundo, las más nobles, y ser laudable y altruista. Ser gentil e irradiar amabilidad y humildad en todas partes, comer con la gente pobre, no por compasión sino por ver en ellos un igual, pero si en un momento llegas al poder máximo te estrellarás con aquellos cuyos ojos no logran ver al pueblo, cuyos colores de su partido no les permite posar la mirada más allá de sus propias ambiciones. Seres humanos que te harán la vida imposible sólo por ser quién eres. Que no pueden soportar tanta generosidad.

Para que tu mentira, tu promesa, se convierta en realidad tiene que pasar antes por los representantes del pueblo: diputados y senadores. Si les caes bien ya la hiciste, sino tápate el rostro porque seguro te van a destrozar (si es que acaso te dejan entrar a su recinto que defienden con colmillos, garras y sillas voladoras).

Aun no entendemos que una nación NO PUEDE avanzar mientras el color de tu partido político importe más que el bienestar del pueblo. No se puede ir hacia adelante cuando no somos capaces de sentarnos y hablar de nuestras diferencias. Cuando no somos capaces de hacer de esas diferencias un vinculo para mejorar las cosas.

Hace meses un spot publicitario aparecía en la TV, un anciano caminaba dolorosamente hacia la casilla para votar, en sus pensamientos dice: "Voy a votar hasta que me cumplan las promesas". La ingenuidad de aquel hombre quizá sea lo que le imprime más ternura a todo aquello. Como si con el voto fuéramos a sensibilizar a los poderosos. Ni el abstencionismo les quita el sueño. Algo falla cuando mucha gente no confía en su sistema de gobierno. Algo está podrido en la sociedad (quizá la confianza) cuando no nos interesa saber quién nos va a gobernar. "Todos son iguales" dicen, quién soy yo para negar o afirmar tal declaración. "Si no votas no exijas" dicen otros, yo creo que si no votas es porque ya no crees en aquellos que tiene el poder, y comprendo eso.

Pienso que los mexicanos somos una sociedad pasiva, conformista, que se queja, SÍ, pero no hace nada para cambiar las cosas. Todo queda en palabras, marchas de silencio, protestas... y nada más ¿Dónde están aquellos miles de mexicanos que protestaron contra la violencia hace un par de años? ¿Qué pasó con aquella histórica reunión donde el empresario Alejandro Marti reunió a todos los gobernadores de México y al Presidente de la República para hablar sobre la delincuencia? ¿Qué fue de aquel discurso donde ese hombre que perdió a su hijo decía con rabia: "Si no pueden ¡RENUNCIEN!, pero no sigan ocupando puestos que no pueden atender porque eso también es corrupción?"

Hay tantas cosas que cambiar y todos queremos que sea un presidente, un gobernador, un diputado, un senador el que cambie nuestras miserias por glorias. No, ninguno de ellos lo va lograr, tenemos que ser nosotros los que den el primer paso para un gran cambio. El Presidente del 2012 no va a mejorar México, no acabará contra el narcotraficante, no aumentará el empleo, no fomentará más la ciencia, ni la lectura. El que le siga tampoco podrá hacerlo y no lo hará precisamente por nuestra indiferencia, no es sólo el hecho de votar, es el hecho de CAMBIAR. Cambiarnos nosotros como personas, no cambiar de partido. No sólo protestar, quejarnos, gritar de indignación, sino mirar nuestra conciencia y ver en qué estamos fallando. Los políticos son corruptos porque los mexicanos también lo somos, quizá sin saberlo, quizá en menor escala. Pero la corrupción y la impunidad en este país han ido de la mano desde hace ya un puñado de años. Se ha convertido en parte de nuestra cultura, muchas veces por miedo otras veces por ignorancia.

Dentro de poco, dice el Gobierno, se cumplirán 100 años de democracia en México. En realidad se cumplen 100 años de la primera revolución social del siglo XX (algo falso, en realidad). La dictadura de Porfirio Díaz cayó y años después surgió un partido político que gobernó más de 7 décadas en poder absoluto y muchas veces de puro dedazo. Burlándose de la dignidad del pueblo durante cada elección. No cumplimos 100 años de un poder democrático, cumplimos muchísimo menos pero la historia oficial siempre la escriben los vencedores y he aquí el resultado: un país que sufre de amnesia colectiva. Que se equivoca una y otra vez porque no es capaz de recordar qué fue lo que falló en el pasado. Dónde estuvo el error.

Hoy voté y lo hice conciente de que no todas las personas en el mundo tienen esa oportunidad. Porque en otros lugares del planeta tienen que esquivar atentado terroristas, esquirlas de granadas y hombres bombas para llegar a la casilla más cercana. Porque hay naciones donde se libran batallas por este motivo. Voté porque hace casi un siglo costó muchas vidas inocentes conseguir este derecho. Voté para demotrarme a mi misma, quizá de una manera tonta e infantil, que formo parte de algo mucho grande que puede ser capaza de cambiar ciertas cosas, pequeñas quizás, pero importantes al fin y al cabo. Quizá la conciencia me duela en los próximos años cuando me de cuenta que quizá voté por la persona equivocada.

Motos, carros, fuegos artificiales, son las 12:57 de la madrugada, los festejos son, dicen, en honor al Presidente Municipal recién electo. Sí, parece ser que ganó la persona a la que le confié mi voto.

Por favor, no nos falles.