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12 mar 2009

Escalera al Cielo...


Hace unas horas murió Matsu, nuestra gatita. Se fue justo como llegó un día, sin pedir permiso. Subió por las escaleras del patio trasero rumbo al cielo. 

No sé porque pero cuando vi que se iba así tan silenciosamente ayer por la noche una extraña sensación me hizo pensar que ya no volvería, no le hablé, no la detuve, dejé que se fuera, estaba enojada con ella porque no dejaba de maullar, como siempre lo hacia. La saque afuera cargando y la puse en su almohada donde siempre dormía, le dije que dejara de enfadar y ella sólo lanzo uno de esos lamentos que lanzaba siempre cuando alguien la alzaba en brazo, era algo que detestaba. 

Después Sarai mencionó algo sobre que Matsu terminó siendo mi gata, que me quería... yo le dije que no era mía, que era hija de la calle. Yo estaba enojada con Matsu...¿Ya lo mencioné? 

Sucede que a mi los animales se me mueren cuando estoy enojada con ellos. Siempre es así. Quizá por eso procuro no molestarme con Misty, Umi y Kenny, mis perros, porque el miedo a perderles es tan grande que no quiero que ellos se me mueran así sin pedirles disculpas o perdón.

Nunca me ha gustado que los gatos se vayan de casa a explorar el barrio. Sé que es su instinto pero ¿acaso le importan al vecino eso?¿le interesa al automovilista los gatos y sus instintos o sólo le importa llegar a tiempo a su trabajo?¿Al que pone veneno para ratas o cucarachas le importa si un perro o gato los huele?...El ser humano sólo pienso en el mismo y después, quizá, piensa en los demás, en el daño que provocó y el remordimiento de consciencia llega después, hay veces que ni siquiera llega. 

A Matsu no le he derramado ninguna lagrima. No porque no se lo merezca sino porque hace mucho tiempo que me resigne a que muriera. Sabía que tarde o temprano ese día llegaría, quizá no soy buena teniendo gatos. 


Cuando Misty y Umi tenían cachorritos mi hermano y yo le poníamos rápidamente un nombre, si podíamos tomábamos fotografías de ellos y llevábamos una lista de sus nacimientos y cuando alguno no lograba sobrevivir también poníamos la fecha y hora de su muerte. 
Mis papás decían que eso era ridículo (aunque a los humanos también les hacen esas ridiculencias y nadie dice nada). Cuando uno de los cachorros moría lo envolvíamos en un calcetín viejo y los acaribiabamos por ultima vez después los envolvíamos en papel periódico les poníamos nombre, fecha de nacimiento y muerte y después los depositábamos en una bolsa de basura...no podíamos enterrarlos porque no teníamos un patio con tierra... pero aun así nosotros seguíamos haciendo ese ritual, era nuestra forma de expresarles a ellos y al resto de los mortales que tuvieron a alguien que los cuido mientras vivieron, que aunque llegaron a esté mundo sólo por unas horas se les quiso hasta su ultimo respiro de vida. Con sus nombres y fotografías queríamos decirle a los demás humanos que estas pequeñas criaturas existieron y vivieron, y fueron amadas y queridas, y tuvieron una vida breve, pero buena, lo hacíamos, también para que no cayeran en el olvido. Porque sucede que ese pedacito de alegría que nos dieron mientras vivían jamás desaparece. Se queda allí cerca del corazón, en un lugar donde podamos recurrir cuando deseamos recordar mejores tiempos. 

La casa, ahora sí, quedo sola y en silencio. Fría y callada en el mes de la primavera. Kuro, Bolitas y Matsu ya se fueron, no volverán ni por comida, ni por agua, ni por nosotros, ni por nada. 

Y Matsu, que te vaya muy bien princesa, si alguna persona te hizo daño perdónala no sabía lo que hacía... hay mucha gente que cree que existe un Dios justo y generoso, dejemos que él se encargue de esas cosas. Mientras tanto, ve a correr en el cielo de los animales, divierte mucho. Allá todo es pura bondad y alegría, y los perros y gatos se llevan de maravilla. Me saludas a todos por allá.

Hasta siempre Matsu, fue un gran placer haberte conocido. 

14 ene 2009

Matsu y el malvado ratoncito negro...

Victor Hugo decía que "Dios hizo a el gato para ofrecer al hombre el placer de acariciar un tigre". Me gusta la frase y me gustaría pensar también que es verdad, que dentro de su estoica figura tuvo la idea de crear a seres tan geniales como los gatos y los perros.

Miro a Matsu jugar en el piso: ella trata de ocultarse de la malvada rata de plástico que le compré hoy en algún supermercado, mientras finge estar bien escondida detrás de mis pies. Me gustaría pensar, así ilógicamente, que Matsu es un pequeño tigre domesticado, que aun guarda ese instinto de sus ancestros de cazar y no ser cazado en el intento, como los perros cuando dan un par de vueltas antes de tirarse en su "madriguera". Pero si hablamos en serio Matsu parece más un mapache que un tigre aun así ella lo ignora y sigue jugando con el ratoncito negro que intenta huir de sus garras.

Ahora que Kuro no esta, Matsu se ve más "sociable", por así decirlo. Se le arrima más a uno y maúlla aunque no tenga una razón explicita. Maúlla solo para llamar la atención.

Supongo que es entonces cuando se aprende a apreciar el valor de las mascotas, cuando uno de ellos ya se fue. A Matsu le gusta mirar por la puerta y eso, supongo, la entretiene un poco, disfruta ver pasar los carros y le inquieta cualquier sonido que venga del exterior.

Quizá al rato se vaya a la cocina a dormir y entonces yo pueda cerrar la puerta donde esta sentada en este momento, por que la verdad, me estoy muriendo de frío.