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8 sept 2016

TAG: 20 Series (tomado del canal Cajón de Girasoles)


1.- Serie Favorita: Siempre diré que es The X-Files, y no por su calidad argumental o de dirección o trama, sino por simple y llano sentimentalismo. Para cuando concluyó llevaba a viéndola la mitad de mi vida; desde los 7 años de edad. Y aprendí tantísimo a su lado que me resulta imposible que no se me inunde el alma de una profunda nostalgia sólo de recordar cuánto aprendí de ella, y no me refiero a cosas paranormales o conspiraciones gubernamentales (soy muy escéptica, en realidad) sino en cuanto a zambullirme a un Internet que apenas llegaba a las masas y era tan rudimentario como lento; pero allí estábamos mi hermana y yo tratando de encontrar un hueco en foros y webs dedicadas a la serie que tardaban minutos eternos en cargar para volcar un poquito de nuestras opiniones, teorías y suposiciones para el próximo episodio o la próxima temporada.    

2.- ¿Qué serie te da vergüenza admitir que ves? ¿Como un placer culposo? Empezaré diciendo que no suelo ver muchas series de televisión, así que no tengo tiempo a mis 28 años para avergonzarme de algo que he visto. De hecho, pensándolo bien, creo que me avergüenzo de todas las series que veo, sobre todo porque pienso que a nadie le van a gustar, pero eso ya es cosa mía y parte importante de mi paranoia xD. Pero de pequeña me gustaba mucho ver El Diván de Valentina y siempre me dio un poco de pena admitirlo.

3.- Personajes favoritos. ¿De una serie? ¿De varias series? ¿Cuántos personajes?
  • Danna Scully (The X-Files)
  • Kate Beckett (Castle)
  • Inara Serra (Firefly)
  • Brienne de Tarth (Game of Throne)
  • Claire Beauchamp (Outlander)
Juro que no era mi intención elegir puras mujeres pero son las primeras cinco que se me han venido a la cabeza. Que quede constancia que hay muchos personajes masculinos que también tienen un lugar en mi corazón pero no puedo recordarlos en este momento.

4.- ¿Qué series no pensabas que te engancharía pero al final si? Breaking Bad definitivamente.

5.- ¿Con qué personaje cambias de canal? Lo pueden llamar como quieran pero si a mi un personaje me aburre de sobremanera al grado de cambiar de canal entonces no veo la serie y me ahorro mi valioso tiempo. #HardcoreModeON

6.- ¿Qué serie te gustaria protagonizar? Doctor Who because of reasons.

7.- Series de tu infancia. Beverly Hills 90210, vale no tenía por qué ver esa serie a los ¿6 años? y no sé dónde estaban mis padres como para permitirme ver eso pero pfff, incluso cuando nos pidieron que eligieramos el nombre de nuestro futuro hermanito decidimos nombrarlo como uno de sus protagonistas.

8.- Crushes seriéfilos: Definitivamente Jamie Fraser de Outlander estaría en el primer puesto sólo porque sí; porque es un pan de dios que jamás podrá existir en la vida real y eso lo hace más irresistible. De pequeña (a los 3 años, vamos) tenía un crush muy fuerte con MacGyver tanto como mi hermana lo tuvo un par de años antes con Remington Steel. Lo cierto es que no tengo muchos crushes seriéfilos precisamente porque los personajes que me gustan, por personalidad no por atracción, son los que más están jodidamente mal como Sherlock Holmes, Patrick Jane (The Mentalist) o Malcolm Reynolds (Firefly) y como para tener la paciencia de soportarlos toda la vida pues mira no, gracias xD.

9.- ¿Te has puesto de politono alguna música de serie? Obviamente sí. El tema de The X-Files fue obligación como politono en mis tres primeros teléfonos.

10.-¿Qué serie has abandonado tras bastantes temporadas? Castle. Y me dolió muchísimo porque fue una serie que estaba destinada a únicamente ascender y no quedarse estancada allá por la temporada 6 ó 7. Pudieron darle un final mucho mejor con menos temporadas y cerrar incógnitas que quedaron en el aire pero no, la estiraron como goma de mascar y la trama entró en un bucle absurdo y aburrido.   

11.- ¿Te has forrado tu carpeta con alguna serie? Sí, pero no la de mi escuela xD.

12.- La mayor locura que has hecho por una serie. Cuando le rogamos convencimos a nuestros papás que nos dieran permiso para ir mi hermana (13 años) y yo (10 años) completamente solas al cine en una ciudad en la que jamás habíamos andado por nuestra cuenta para ver la película de The X-Files: Fight The Future. Fue la experiencia más extraordinaria que tuvimos por aquella época y aún hoy tenemos los tickets del cine en un álbum fotográfico para recordar nuestra epopeya.  

13.- Malo favorito: Black Jack Randall (Outlander).

14.- Serie que le gusta a todo el mundo pero a ti no: The Walking Dead, intenté llegar a la segunda temporada pero me dio una pereza brutal y de ahí ya no salí.

15.- Mejor final: Breaking Bad; porque eso de ver cómo todo se va a la mierda también tiene su épica.

16.- Mejor Piloto. No fue ni siquiera el piloto, sino su segunda versión, extendida y mejorada, pero diré que A Study In Pink de Sherlock (BBC) me enamoró desde el primer minuto hasta el último.

17.- ¿Has visto alguna series más de una vez? Sherlock y Firefly.

18.- Series pendientes:
Más de las que caben en este post.
  • Downton Abbey
  • True Detective
  • The Americans
  • Better Call Saul
  • House of Cards
  • Suits
  • American Horror Story
  • Vikings
  • The Killing
  • Spotless
  • Sense 8
  • Scorpion
  • Whitechapel
  • Reign
  • The Bridge

19.- Pareja perfecta de una serie. Fox Mulder y Danna Scully; por ser los primeros, por clásicos y por tener una de las mejores relaciones sutiles y honestas que han existido en la TV.

20.- ¿Te has obsesionado con alguna frase de serie? “In a world of locked rooms the man with the key is king and honey you-should-see-me-in-a-crown.” ¡Soberbia frase y soberbia escena! Son las palabras que Moriarty le dice a Holmes en The Reichencach Fall, el episodio final de la tercera temporada de Sherlock.


[EXTRA (la he añadido yo con todo el morro): ¿Cancelaciones que te han dolido más?] Firefly; las razones salen sobrando. Yo aun le guardo el luto que se merece.

22 abr 2014

¿Por qué hicieron algo así con el Joven León?

Jaime Lannister, the Kingslayer.
Llevo literalmente semanas escribiendo mi opinión sobre Tormenta de Espadas, el tercer libro de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin y estoy en el umbral de lo que podría considerarse un crimen: el artículo en cuestión va por la página doce y a estar alturas ya no le veo fin. ¿Lo ven? de vez en cuando me dan esos ataques inspiracionales mezclados con pensamientos de fan incondicional y esto es lo que sucede. El post se convirtió en algo kilométrico porque he cometido el atrevimiento de verter mi opinión general de cada uno de los personajes cuyos puntos de vista son mostrados en este volumen (en total son diez) y ayer mismo estaba por redactar mis más sinceros respetos —y una pizca nada despreciable de admiración— hacia un personaje que suele ser despreciado desde antes de abrir la boca. Irónicamente sería encabezado por un subtítulo a la altura de las circunstancias: La redención de un regicida. ¡Pues nada papanatas! He decidido posponer mi escritura para un mejor momento, quizá cuando las aguas turbias se tranquilicen un poco y el sabor de la saliva no me sepa tan amargo por culpa de la bilis que se me sube por el esófago cada vez que pienso en él.

En este momento Jaime Lannister me produce un profundo asco.  

Ahora permítanme explicarme un poquito mejor, que este es mi blog, está desierto y sólo se escucha al viento soplar:

Yo suelo ser bastan comprensible con las adaptaciones libro-televisión y/o película, en serio. Soy la tolerancia andante. Entiendo que ciertos aspectos se deban modificar para trasladas algo del papel a la pantalla y que se vuelva funcional a largo plazo —además de rentable, claro—, sobre todo porque están dirigidos a públicos totalmente diferentes. De hecho, me parece estúpidamente molesto escuchar esos comentarios infantiles con su respectivo buzón de quejas sobre la omisión, cambio o invención de alguna que otra escena específica (yo también he tenido mis deslices). Para gustos los colores, ¿verdad?

Punto y aparte. (SPOILER POR TODO LO ALTO,  EH).

Tyrion diciéndole a su hermano que la vida a veces es perra.
Está de sobras decir que Game Of Thrones es una maravillosa adaptación televisiva de una de las sagas modernas más extraordinarias y complicadas que ha parido la literatura universal en las últimas décadas, y sólo por eso merece un reconocimiento expreso. Ya sabemos que la HBO se divierte de lo lindo llevando las cosas a otro nivel, acostumbrándonos en el proceso a la alta calidad y a los ínfimos errores, pero hay veces que se les zafa un tornillo y somos testigos de alguna de esas escenas que descuadran el panorama porque están totalmente fuera de lugar. Mal-adaptadas es la palabra, pero ni siquiera sé si esto sirve como una definición. En el tercer episodio de la cuarta temporada de la serie, que se trasmitió este domingo, ha sucedido algo como lo que he mencionado, y descoloca tanto que he decidido darle un respiro a la serie de televisión después del capítulo que sigue porque siento que me ahogo feo (sigo albergando la esperanza que la amargura se me pase después de ver Oathkeeper 04x04 tomando en cuenta que el título lo involucra también a él, pero habrá que esperar para comprobarlo).

Los creadores de la serie han hecho una maravillosa adaptación del arco de Jaime Lannister y su viaje de regreso a Desembarco del Rey después de durar meses secuestrado por los Stark; pero no me apetece hablar de ello aquí porque eso se leerá en el post que —algún día— publicaré. Así que no está de más decir que esa específica estructura narrativa fue tan bien llevada a la pantalla que incluso la valoré más ahí que en Tormenta de Espadas, y eso es decir muchísimo. Pero, así como han tardado una temporada entera para reconstruir con delicadeza la moral de un personaje generalmente visto como un egoísta engreído, han tardado menos de dos minutos en enterrar sobre toneladas de estiércol todo lo que ellos mismos adaptaron con empeño. En una fracción ínfima de tiempo lograron transformar a Jaime en un monstruoso ogro sin escrúpulos por puro capricho y morbo pudiendo hacer cierta escena de otra manera, porque, hasta donde yo sé, hay una inmensa diferencia entre sexo consentido y abuso sexual. Basándonos en eso, no hay justificación aceptable para la que vimos el domingo pasado (de hecho sí hay una justificación, pero hablaré de eso más adelante).

Aquí es donde aparece aquello que tanto detesto en la vida: Esto no aparece el libro. O más específico: Así no aparece en el libro. Y yo, que voy por la vida tratando de no reparar en esta clase de cosas, no he podido evitar justificar la frase, sobre todo por la forma en la que tuerce al personaje de la serie televisiva y cambia drásticamente el significado de ese mismo momento en la saga.

De regreso a casa.
El asunto en Tormenta de Espadas estuvo así: Jaime Lannister regresa a Desembarco del Rey después de un agónico viaje en el cual lo trataron peor que la mierda. Patearon su dignidad, lo denigraron como ser humano y para rematar le cortaron su mano derecha, la mano de su espada, aquella que usó para matar a Aerys II y arrojar al príncipe Bran por la ventana. En aquellos momentos de humillación tiene una especie de absolución por parte del lector, no por lástima ni por las vejaciones sufridas, sino por un específico suceso ocurrido en los baños de Harrenhal donde se sincera con la última persona que creíamos posible (de eso hablaré en el otro post). Sin embargo, quiero que quede constancia de ello, el Matarreyes justifica su acción y, nosotros como lectores, entendemos la terrible decisión que tomó al usar su espada en contra de sus propios principios como sacrificio por un bien mayor, aun ha sabiendas que eso podría costarle la vida y de paso su reputación.

Cuando Jaime regresa a casa las cosas han cambiado para mal: ni él es el mismo, ni se siente seguro con el entorno que encuentra. El mundo continuó su curso aun en su ausencia. Además de eso, la ciudad está de luto: el rey ha muerto (algo que él ya sabía) y está siendo velado en el septón real, así que lo primero que hace es dirigirse al lugar donde sabía que podría encontrar a su hermana. Cersei está ahí, rezando por su hijo asesinado. Después de una breve conversación entre ambos sobre la muerte del niño rey, la venganza, la petición de asesinato que ella le hace a él y sobre quién le cortó la mano, deciden tener sexo. Al principio Cersei intenta detener a Jaime por miedo a los dioses, a su padre o a cualquiera que pudiera entrar y verlos, junto con todo lo que se les vendría encima si supieran del incesto entre ellos; pero al final accede y al parecer la urgida también era ella, aunque después no encuentra la forma de quitárselo de encima. Hasta ahí todo bien. Sexo pecaminoso pero consentido.

Cersei & Jaime Lannister.
En la cuarta temporada de Game Of Thrones esta específica escena se trasforma en algo grotesco porque fue montada de tal manera que parece una violación. Jaime llega a Desembarco del Rey antes de la muerte de Joffrey —de hecho, antes de la boda donde muere envenenado—. Tiene el tiempo suficiente para adaptarse al entorno, reincorporarse a la Guardia Real, conseguir una mano de oro cortesía de Cersei y entrenar con la espada a las orillas del mar. En la serie, Joffrey es velado en el Gran Septo de Baelor y Jaime manda a la fregada a todo el mundo para quedarse a solas con su hermana. La conversación que tienen ahí es más o menos parecida a la del libro sólo que, bueno, Jaime sí supo cómo murió su hijo y de qué manera los reflectores apuntaban a Tyrion de forma demasiado explicita. Sin embargo, el beso que se dan y que a su vez desencadena en el acto sexual (que en libro corre a cargo de ella) aquí es interrumpido cuando Jaime pone su mano de oro en el hombro de Cersei. Ella se aparta con una mueca de asco al ver el objeto dorado que ella misma le mandó hacer. Ésta fue la segunda vez que lo rechaza desde su regreso; la primera ocurrió en las habitaciones de la reina, precisamente cuando él recibe la mano. En este punto, Jaime se sorprende por unos segundos ante la actitud de su hermana y ese estupor desencadena en un acto violento: “Eres una mujer odiosa. ¿Por qué los dioses me hicieron amar a una mujer odiosa?” y a partir de ahí ya no la suelta; le arranca la parte del vestido, la empuja ante el cuerpo de su hijo muerto, la hace caer de rodillas, y la tumba sobre el suelo mientras ella le decía que eso no estaba bien y le golpeaba en el pecho tratando de quitárselo de encima, pero él jamás la escuchó.

Los involucrados en la serie dicen que eso fue sexo consentido no una violación, ¡pues qué maravilla, eh! Pero no lo parece. Y si no lo parece, de nada sirve que los creadores salgan a dar explicaciones sobre la escena porque basta con verla otra vez para que me vuelva a resultar repugnante, junto con el propio Jaime Lannister (es que ni siquiera puedo verlo un minuto sin que me hierva la sangre). El problema aquí son los diálogos, las palabras de ambos. Es verdad que ella le devuelve los besos, es verdad que no pone demasiado empeño en quitárselo de encima teniendo él sólo una mano, es verdad que ella pone sus piernas alrededor de él pero, ¿por qué no hay ni un solo dialogo que justifique el sexo consentido? Una palabra de ella y tres milímetros menos de rencor en la voz de él habría sido suficiente para que no resultara un montaje tan sufrido que nos orille a apartar la vista de la pantalla. Cersei sollozaba, sufría, lo golpeaba, le apartaba la cara, mientras le decía “no lo hagas, no está bien” y él respondía “¡NO ME IMPORTA!”. En el libro esto no resulta tan repugnante porque ella lo acepta. Después de estar tanto tiempo separados lo primero que quieren hacer es tener sexo y después enterrar al hijo nacido del pecado, es lógico, ¿no?

Quiero creer que la escena está mal montada en ese sentido, que fue un desliz en medio de un mundo cruel y que tal cosa no pasará a mayores, pero en este preciso momento todo el respeto que Jaime se había ganado a pulso y con justa razón a lo largo de la tercera temporada se ha ido totalmente por la borda. ¡Se supone que había cambiado! Por eso la escena del septón en el libro no causa tanta molestia, el tipo está hambriento y punto, pero su moralidad sigue ahí, intacta.

Jaime Lannister by TeilKu.
George R. R. Martin (que es la opinión que más me interesa) ha expresado unas palabras muy diplomáticas al respecto, al fin y al cabo ese es su trabajo. Mi punto aquí es que no había necesidad de mostrar así una escena tan crucial para un personaje que apenas ayer acabada de granjearse la simpatía de gente que tanto lo aborrecía y ahora vomitan sobre sus pies por tanta grosería. La única justificación que podría encontrar aquí es que esta específica escena tenga relevancia en un futuro lejano y que, de alguna u otra manera, influya en la vida de Cersei y Jaime, o en la decisión que en algún punto tomarán, porque es precisamente aquí donde comienza el principio del fin de su relación.

Aun tengo fe en la serie, sería absurdo que esto me hiciera abandonarla. No soy tan drama queen como para hacer eso. Pero sí me decepcionó algo, sobre todo por tratarse de un personaje que no merecía sufrir ese revés en su personalidad después de todo lo que había avanzado. He aceptado esos serios cambios en la adaptación televisiva: desde esos matices en la personalidad de Cersei que no terminar de encajar bien, hasta lo petarda e insufrible que me resulta Shae cada vez que aparece en pantalla, incluso he aceptado las detestables escenas de tortura hacia Theon la temporada que hemos dejado atrás. También sé que Game Of Thrones no es una brújula moral; hace algunos días lo mencioné en Twitter. Pero cuando tú tomas a un personaje tan especial (porque las circunstancias así lo han hecho) haces algo extraordinario con él llevándolo a una evolución que hasta cierto punto lo indulte por las atrocidades hechas en el pasado, nos convences que ha cambiado y luego pierde el control por cinco segundos y comete estos arrebatos de locura que no van con su personalidad ni con su cambio, no me pidas que lo acepte así sin más porque no podría. La empatía no funciona de esa manera.

Ahora, me gustaría saber qué opina Brienne de Tarth al respecto. Sí, sí, esa mujer a la que precisamente Jaime Lannister salvó de una violación y con el paso de los días forjó una relación de profunda admiración y respeto compartido.

Adiós, les juro que no estoy molesta, eh.