| El mensaje que se convirtió en milagro. La primera señal de vida que dieron los mineros. |
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
Nunca tan pocas palabras fueron capaces de albergar tanta esperanza. Jamás un desierto había llevado al mundo tanta calidez e ilusión. "Los 33" nacieron de la tierra herida y seca, y se convirtieron en un enorme ejemplo de valor y tenacidad. Chile y Bolivia le demostraron una vez más al mundo de qué están hechos sus héroes. De qué tamaño es la grandeza de la perseverancia y el trabajo en equipo. De cómo la ganas de vivir pueden superar la adversidad y las estimaciones fatalistas.
El mundo fue testigo de cómo se construyen los milagros. De cómo se alimenta la fe cuando muchos creen que ya todo está perdido.
Aquel mensaje que emergió de las profundidades de la tierra será un recordatorio de una batalla ganada. Estandarte sencillo y humilde como aquellos que quedaron inmortalizados en un número de dos digitos. Mineros heroicos, porque todos los mineros del mundo son héroes. Profesión que refleja la humildad y muchas veces las condiciones infrahumanas con las que trabajaba. Porque se meten a las entrañas de la tierra para remover escombros y poder tener un plato de comida en la mesa al día siguiente.
"Los 33" serán el reflejo vivo de aquellos mineros que no tuvieron tanta suerte como ellos. Aquellos héroes anónimos que quedaron sepultados entre tierra, escombros, impunidad y vergüenza. Desde México hasta China. Sus fantasmas hoy rondan los senderos chilenos, gritando silenciosos por una justicia que nunca llegó para ellos.
El ave Fénix renació en el desierto de Atacama una y otra vez en 24 horas para renacer junto con él la fe de toda una nación ante los ojos de un mundo maravillado que convirtió la alegría nacional en una festividad que rompió fronteras, idiomas, países y religiones. Porque cosas como estas son las que muestran el lado humano de las personas. Las que nos unen por un bien común. Las que merecen ser recordadas para la eternidad.
"Los 33" vinieron a recordarnos que aun existen las historias con final feliz, las tragedias convertidas en victorias, las lagrimas de tristeza que se trasforman en alegría, y la aventura de sentirse vivo otra vez.
Que nunca jamás ocurra algo como esto. Que los 33, desde su humilde condición de mineros, sean la voz de los sin voz, de aquellos que se adentran todos los días bajo toneladas de tierra y que piden algo más de seguridad para un trabajo tan inseguro. Que no callen, porque si lo hacen, otros padecerán el infierno que ellos vivieron y quizá, probablemente, no corran con la suerte de haber nacido en tierra chilena.
La República de Chile puede sentirse orgullosa de su victoria. Ha sido un año difícil, sin duda alguna, pero este año es quizá el que más lecciones nos ha dado. Que nunca se rindan y que sigan así, alimentando y alentando a aquellos que con sus actos nos recuerdan el maravilloso significado de la vida.
Un enorme abrazo a todos aquellos que participaron en esta gran lección. Un ejemplo a seguir por donde se mire.
| Los 6 socorristas que bajaron a la mina para subir a los 33. Esta captura fue tomada después de que todos los mineros habían sido subidos a la superficie. |
Fotos de The Big Picture (Galería 1 - Septiembre del 2010) (Galería 2 - El Rescate)
"Los otros héroes de Atacama" de lainformación.com