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30 oct 2013

Día 05 — Frase favorita (30 días)

«Prefiero la dura realidad a tus ilusiones más queridas»

Es la frase con la que el astrofísico estadounidense Carl Sagan definía el ímpetu de raciocinio del alemán Johannes Kepler y su amor a la verdad sobre todas las cosas; también agregaba que Kepler fue el último astrólogo científico del mundo y también el primer astrofísico.

La frase es fuerte y contundente para el ser humano, acostumbrado a vivir en la ilusión y la fe ciega. Preferimos creer la mentira que vivir en la verdad; un escudo de protección absurdo pero extrañamente seguro de donde jamás queremos salir. En la ciencia uno no se puede guiar por ilusiones ni por las falsas verdades. La dura realidad golpeó a la sociedad de antaño cuando Nicolás Copérnico publicó aquel libro donde hablaba de la teoría heliocéntrica o cuando Darwin habló de la evolución de las especies y, de repente, el universo ya no giró en torno a la Tierra y el ser humano dejó de tener un origen tan puro. Personalmente la vida me parece mil veces más maravillosa así ¿saben? Un mundo sin unicornios y pegasos, sin Adán y sin Eva. Creo, sin duda alguna, que uno de los mayores aciertos del ser humano fue comer la fruta prohíba en aquel ilusorio paraíso.

«Es mejor encender una vela que maldecir en la oscuridad»

31 ago 2011

Otro punto azul pálido


"Piensen en todos los ríos de sangre que han vertido tantos generales y emperadores para conseguir la gloria y ser los amos momentáneos de una fracción de ese punto. Piensen en las interminables crueldades que han cometido los habitantes de un rincón de ese pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de otro rincón del mismo. Con qué frecuencia se equivocan, con qué facilidad se matan unos a otros, con que fervor se odian. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que poseemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida..." 

Somos ridículamente frágiles. Ya nos lo había dicho Carl Sagan hace años cuando apareció aquella fotografía emblemática donde un punto azul pálido sobre un fondo negro nos demostrada lo pequeños que somos ante el universo. Ahora ha sido la sonda Juno —y desde una distancia más corta— quien nos demuestra la misma fragilidad. La misma visión de un mundo vulnerable, pequeñito, acompañado solamente por su satélite natural. 

Desde esa distancia todo se cuestiona y cobra un sentido más trascendental. Es entonces cuando todos los odios que puede albergar la humanidad quedan anulados, falsos, apenas creíbles, ridículos. Qué ganamos con tanto desprecio, qué ganamos con tantas guerras, qué ganamos con tantas fronteras levantadas para impedir el paso de otros seres humanos, qué ganamos con tantas masacres, con tantos crímenes de odio, con matar a tantos de hambre. 

Cualquier justificación que pudieran darnos nuestros líderes quedan cortas cuando vemos a la Tierra desde esa distancia. Una distancia ínfima comparada con la grandeza del universo, pero lo suficientemente lejos para no notar la existencia humana más allá de Juno

Algún día todo esto desaparecerá, nada nos llevaremos, todo lo que fuimos quedará reducido a nada. No somos eternos. Las estatuas, los rascacielos, las cápsulas del tiempo, todos los libros escritos en la historia, e incluso las palabras de Sagan se perderán en el tiempo y en el espacio. El orgullo humano será reducido a cenizas tarde o temprano junto con todas las bondades que alguna vez pudimos albergar. 

Ojalá todos las personas pudieran ver el verdadero significado de esta fotografía tan sencilla pero a la misma vez tan llena de verdades. Quizá muchos mirarían el mundo de manera distinta. Quizá entonces podríamos recordar  las palabras de Neruda, hacerlas nuestra y vivir con ellas: "Yo no vengo a resolver nada. Yo vine aquí para cantar y para que cantes conmigo".

24 abr 2010

HUBBLE: 20 años mirando al infinito...


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Nuestros ojos nunca habían llegado tan lejos y nuestra imaginación jamás se había topado con la frontera de lo infinito.

20 años después de que el Telescopio Espacial Hubble llegara a su morada nos ha regalado galerías maravillosas de irreales proporciones. Ha sido nuestro guía visual en un laberinto lleno de galaxias y constelaciones. Nebulosa maravillosa de absoluta pequeñez. Ha viajado en el tiempo, años luz, proporcionando a su paso una serie de memorias plasmadas en píxeles invaluables que quedarán como legado a una humanidad que se atrevió a traspasar las fronteras de lo imposible.

Guardián metálico de incuestionable valentía, si Edwin Hubble levantara la cabeza se sentiría orgulloso de ti y de aquellos que te llevaron a tu viaje interestelar. Eterno vigía del pasado y del futuro. Has podido ver lo invisible. Los instantes después de la Gran Explosión. Agujeros negros que se iluminan cuando se están alimentando de luz. Galaxias que chocan formando con ellas los espectáculos más bellos que han vistos los cielos. Planetas vírgenes. Soles que explotan. Perfectas nebulosas de envidiable belleza.

En esas imágenes está tu legado, la historia que tus lentes vieron, millones de años reducidos a las mágicas escenas capturadas para la posteridad. Ejemplo de magnifica ingeniera, producto perfecto del trabajo en equipo. De sueños cumplido, de misiones que vendrán.

Cuando tus puertas se cierren y tus lentes ya no disparen a lugares distantes un ciclo en la humanidad habrá terminado. Algo le faltará a los días que precedan a tu ausencia.

Sin duda habrá un futuro más allá este aparato. Un futuro que pinte telescopios más potentes y poderosos, más duraderos y elegantes, pero sin duda alguna el día en que el Hubble se apague por última vez una tristeza embargará a aquello que desde siempre, en la Tierra, hemos seguido cuidadosamente sus pasos.

¡FELIZ 20° ANIVERSARIO!

11 nov 2007

Un punto azul palido...

En Febrero de 1990 cuando la Sonda Voyager 1 dejaba la órbita de Neptuno y se disponía a abandonar el Sistema Solar, los ingenieros la hicieron girar para tomar unas fotos en dirección a la tierra. Se encontraba más allá de la órbita de Plutón a unos 32 grados por encima del plano de la órbita terrestre y se alejaba de nosotros a 65.000 Km/h.

Un punto azul pálido ("Pale blue dot"). Es el nombre de esta fotografía de la tierra tomada el 14 de febrero de 1990 por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros. Muestra la Tierra como una mota de luz casi imperceptible por el fulgor del sol. Tan pequeña que tal vez tendrias que hacer clic sobre la imagen para distinguirla bien.

La imagen consta solo de 640.000 pixels, de los cuales los correspondientes a la tierra son solo 0,12. Cada uno de esos pixels tardó cinco horas y media en recorrer los 6.000 millones de kilómetros de distancia desde la nave hasta la tierra, viajando a la velocidad de la luz.
El cientifico Carl Sagan escribio sobre esta famosa imagen:


“Tuvimos suerte al hacer esta fotografía. Al verla, ves un punto. Está ahí. Es nuestra casa. Somos nosotros. Sobre ese punto está todo lo que amas, todo lo que conoces, todo aquel del que has oído hablar. Cada ser humano que ha existido, vivió ahí su vida. La suma de nuestras alegrías y sufrimientos; religiones, ideologías y doctrinas económicas. Todo cazador y recolector, todo héroe y cobarde, todo creador y destructor de la civilización. Todos los reyes y campesinos, todas y cada una de las parejas enamoradas. Padres, madres, niños, inventores y exploradores. Todos los maestros de moral, todos los políticos y líderes. Todos los santos y pecadores de la historia de nuestra especie han vivido ahí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz solar.
La Tierra, un pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensen en todos los ríos de sangre que han vertido tantos generales y emperadores, para conseguir la gloria y ser los amos momentáneos de una fracción de ese punto. Piensen en las interminables crueldades que han cometido los habitantes de un rincón de ese pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de otro rincón del mismo. Con que frecuencia se equivocan, con que facilidad se matan unos a otros, con que fervor se odian. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que poseemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida...
Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Y por tanto, la responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar este pálido punto azul porque es el único hogar que conoceremos.”