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11 ago 2013

Una elegía para Dante...

Dante, poco después de llegar a casa.
Dante, mi laptop, se está muriendo. No es una novedad, básicamente se está muriendo desde un par de meses después de que la compré. Mi terrible error fue jamás hacer uso de la garantía y hoy sufro las consecuencias de mi error.

Ahora, mirando al pasando, observando todo con más atención, recuerdo cuánto la quise y todo lo que luché para obtenerla. Me levantaba todos los días pensando en cómo sería tener mi propia laptop, imaginaba lo que podía llegar a guardar en su disco duro, los wallpapers que tendría de fondo, las canciones en la carpeta de Música; los videos, las fotos, los programas de edición, los juegos. Cuántas palabras brotarían de ella. Cuántos post serían publicados en mi blog surgidos de ahí, de mi laptop.

Su nombre surgió en el calor de la primavera, una noche calurosa y con olor a cerveza del expendio donde trabajaba; entre mi escritorio y la pantalla de la PC que brillaba al compás de los mensajes que salían del difunto MSN. Dante brotó de la mente de Sarai, la hermana colombiana que le ha dado nombre a estufas, neveras, teléfonos celulares y gatos. Me lo sugirió después de decirle que me estaba gustando bastante La Divina Comedia, cuya edición condensada de pasta dura reposaba entre abierta al lado izquierdo del mouse. Y de repente mi laptop, la que aun estaba en las fábricas de Dell, la que aun no estaba ensamblada ni tenía carátula, tenía nombre. Un nombre fuerte, duro, clásico, culto. El nombre de aquel que descendió a los oscuros círculos del Infierno y se catapultó hasta el Paraíso sin saltarse el Purgatorio. Y de inmediato se convirtió en el nombre más perfecto del mundo. Y todo tenía sentido. Y el mundo sabía más bonito. Y el calor no era tan empalagoso  y tosco. Y el mundo sobrio resultaba tolerable y la gente ebria también.

Tuvieron que pasar un par de semanas antes de que Dante llegara a casa, con su impecable caja de cartón y cubierto de unicel. Aun recuerdo la emoción que sentí al abrirlo y el escalofrío que me recorrió el cuerpo cuando lo encendí por primera vez. Él tan Linux y todo los demás tan Microsoft. Diferente hasta en el sistema operativo. Diferente a todo. Y entonces sentí que todo valió la pena. Cada sacrificio que hice para tenerlo cobró sentido. Los seis días de trabajo a la semana, las jornadas de 11 a 16 horas, las desveladas los fines de semana hasta las dos de la madrugada, las horas extras, el aburrimiento mortal, los insultos de los borrachos, la coquetería absurda de los sobrios, la tonta pregunta de ¿cuál cerveza es mejor? Todo valió la pena.

No han pasado muchos años desde que Dante llegó. Me ha regalado infinidad de alegrías —y quizá la misma cantidad de decepciones— y aun así lo adoro. Así, en su agonía. Ahora le miro quedarse trabado; le tomó el tiempo que tarda en encender (15 minutos), recorro la lentitud de su puntero, recorro las teclas gastadas pero totalmente legibles (sí, lo mejor de él, es el teclado), escucho la pésima calidad de sus bocinas, las ranuras de USB y el DVD que ya no funcionan, la webcam que nunca he usado, la superficie negra con sus líneas grises… Y el ventilador interno, ya descompuesto, ruge mientras lo observo.

Dante se apaga sin permiso, con tristeza bajo la pantalla de la laptop por tercera vez en dos horas y el aire de Virgilio, el abanico externo —el eterno compañero del Infierno, el maestro del Purgatorio—, me regala una ráfaga de aire puro y fresco y me pregunta cuándo será el día en que Dante dé el último aliento, cuándo será el momento en que quedará ahí, sin vida; y cuál será la última palabra que escribiré mientras se muere.

Cuánto lo extrañaré. No quiero ni pensarlo.

El otro día mi hermano me miró observándolo, con la cara embobada en la pantalla negra que se acaba de oscurecer por culpa del calor abrasador del verano escuinapense.

—¿Se apagó otra vez? —me preguntó con la boca llena de Rancheritos.

—Sí. Se está muriendo —le contesté con sequedad y tristeza—. Y toda mi inspiración se morirá con él, ya verás.

—Consigue otra —me dijo, encogiéndose de hombros, sin ningún atisbo de sensibilidad en la voz. Nunca tuve tantas ganas de estrellarle unos Rancheritos en la cara como aquel día. Como si las laptops cayeran del cielo y se pudiera comprar una en cada esquina—. Vende la que tienes y consigue otra. Y a la nueva también le pones Dante —corrigió rápidamente al comprobar la ira que se escondía en mi mirada.

—¡Pero no va a ser Dante! —le insistí— Dante es único e irremplazable. Dante es TODO el paquete.  

—No —me dijo desafiante—. Dante no es todo el paquete. Dante es lo que trae dentro. Para que me entiendas, el hardware es el cuerpo, el software es el alma. Haz un trasplante de alma. Respalda el software en DVD o un disco extraíble, consigue una laptop nueva y voilà, Dante seguirá siendo Dante en un cuerpo diferente. Si a Aiko (su netbook) le pasara eso, yo haría lo mismo.

No es broma si les digo que su observación tenía sentido. Luego me dio un ejemplo de Neon Genesis Evangelion y los EVA’s, pero me saltaré esa parte porque muchos no lo entenderían. Fue un buen consejo ¿saben? El mejor que te puede dar un estudiante asocial universitario de Informática cuyo mejor amigo es, precisamente, una computadora portátil que también está fallando.

Lo cierto es que, para que yo pueda comprar una laptop, tendrán que pasar un par de años. Necesito pagar deudas, necesito lentes, necesito, ropa, necesito tenis, necesito un disco duro externo, necesito tantas y tantas cosas y la laptop está hasta abajo, hasta el último escalón. Y, por lo pronto, me quedaré mirando a Dante. A disfrutar los 20 minutos que dura encendido los días de verano.

Extrañaré las teclas suaves al teclear y los botoncitos azules que se iluminan en el costado izquierdo. Extrañaré su mouse negro y su mega pantalla de 15’ pulgadas. Es gigante, me dicen quienes la ven; es perfecta, digo yo. En ninguna laptop las palabras brotan de mi mente de una forma tan espontanea como en esta. Eso que, lo que escribo, lo puede ver hasta el vecino de enfrente, pero es algo que me tiene sin cuidado. Ahora sólo la utilizo para escribir, y sólo por las noches, para evitar que se apague. Hace muchos meses que dejé de usar los exploradores de Internet aquí, hace muchos soles que ya no reproduce videos, ni escucho música, ni grabo discos, ni descargo juegos. Hace tantos días que dejó de ser lo que fue en sus primeros meses de vida, pero aquí sigue, sufriendo y luchando. Con la cabeza brillante en alto, con el recuerdo de las aventuras vividas juntos y con las palabras escritas en hojas digitales de pixeles diminutos. Antes de apagarla —cuando tengo la oportunidad de hacerlo— siempre le digo lo mismo: Cuando te vayas, te echaré de menos, amigo.

20 oct 2009

El día que volvimos a donde comenzamos...

Sí, House fue quien encontró la solución a los problemas de Dante.
Vino él y le instaló Linux.

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Cuando compré a Dante, hace ya casi año y medio, venía con el Sistema Operativo Ubuntu Linux 7.10 (Gutsy Gibbon) por defecto, eso tenía su ventaja: al no tener Windows Vista me costó $1200 pesos menos (algo menos de 120 dolares), y como yo soy bien pobre, no tenía tanto dinero como para darme el lujo de pagar tanto pues me decidí a comprar mi laptop con tal S.O. Lo curioso de aquello es que, como lo expliqué anteriormente en el blog, yo no entendí NADA de Linux y me sentía una completa analfabeta en ese aspecto. El software libre resultó ser una completa pesadilla para mi y yo no tenía el suficiente coeficiente intelectual para entenderlo (XD).

El tiempo pasa, las cosas cambias, las personas crecen y es posible darle una segunda oportunidad a lo que antes nos daba igual o nos parecía imposible.

Desde hace ya varios días Windows Vista me estaba dando problemas. Cuando prendía a Dante el sistema dejaba de funcionar, el escritorio se me congelaba y siempre tenía que poner "solucionar problema" para que iniciara bien. Cuando minimizaba una pantalla se me creaba un efecto difícil de describir pero básicamente el lugar donde se ubicaba la ventana minimizada se quedaba en blanco y no sé solucionaba hasta que cerrara dicha ventana. Cuando la apagaba era otro problema. Me marcaba un error en no-sé-que cosa y tenía que poner aceptar para que se quitara. Lo más bizarro era cuando pasaba TuneUp y ejecutaba la opción "Liberar espacio en el disco duro", podía ejecutarlo diario y el resultado era siempre el mismo "se han liberado 10 (15 o más) GB en el disco duro" ... ¡TODOS LOS DÍAS!.. Se llenaba, se vaciaba y al día siguiente se volvía a llenar. La última vez que chequeé el disco duro de Dante con Windows Vista sólo tenía 10 gb disponibles (de su total de 120 gb).

Hace dos día he instalado la "nueva versión" de Ubuntu Linux, la 9.04 (Jaunty Jackalope). Lo hice, así, sin pensarlo mucho, de golpe y sabiendo que jamás en mi vida había instalado un Sistema Operativo.

Linux se instaló en sólo 10 minutos, no necesitaba drivers y ya tenía un buen puñado de programas integrados. Ya he pasado la mayoria de los archivos que tenía antes, instalado programas y aplicaciones, uno que otro juego y aun así me siguen quedando más de 80 gb disponibles, estoy felíz.

Logícamente algunos programas cambian. Mientras que la mayoria de los programas de Windows son de paga aquí todos los consigues gratis.

Cambiamos el Reproductor de Windows Media por Amarok
Photoshop por GIMP
Internet Explorer por Mozilla Firefox
Windows Messenger por Pidgin o aMSN
Nero por Brazero (LOL)
Microsoft Office por Open Office
Y si añoramos alguno programa de Windows instalamos Wine (Wine Is Not an Emulator), y todo resuelto.

La verdad es que estoy enamorada de Ubuntu Linux, y por primera vez estoy disfrutando del software libre sin ningún problema y sobre todo muy estable. No trato de convencer a la gente de que deje de utilizar Windows, por que cada quien tiene voluntad de elección y sobre todo por que se necesita mucha fuerza de voluntad (y tiempo) para estar dispuestos a aprender.

Quizá lo único raro que le veo es el inconveniente con el Flash Player, utilizado en muchas paginas (entre ellas YouTube), y es que no funciona tan bien como se esperara pero creo que es lo de menos, no veo muchos videos y por fortuna puedo verlos sin utilizar Flash Player gracias a un pluggin de Firefox :).

1 dic 2007

Dante se pone navideño...


Dante les desea una Feliz Navidad a todos. Anda feliz con su nuevo Wallpaper y exiliado en la sala de la casa, nos han sacado de la habitación, pero no importa, ¡tenemos sed de venganza y declararemos la guerra a señor Papá!
*Linda paranoica y desenfrenada OFF*
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Estaba revisando la mesita de Dante (mi laptop) para pasarla de la habitación a la sala y descubríque tengo un puñado de libros que están nuevecitos y no he tenido tiempo (ganas) de leer.

Para que yo pueda leer un libro necesito estar en un lugar silencioso, oscurito y en completa tranquilidad sin ninguna preocupación de por medio. Se entiende entonces que no puedo leer un libro entre semanas, ya que la universidad me preocupa, ni durante el camino de casa-universidad, universidad- casa, ya que es imposible leer algo después de subirse al transporte urbano, por lo menos aquí en México. Los chóferes de este país no entienden el valor de una vida, ni mucho menos el valor de la vida de sus pasajeros, eso cualquiera lo sabe. Así que las únicas ocasiones en que puedo darme el lujo de tomar un libro y disfrutarlo es cuando estoy de vacaciones o se suspenden las clases debido a varios días inhábiles.

Y es aquí donde vienen las vacaciones. Si el universo conspira para que mis sueños se realicen el miércoles me voy a mi casita, a disfrutar de mi familia, del frió, de mis perros, de la navidad...y de una buena lectura también. Dejare en el olvido por lo menos durante unos días a esta ciudad de muerte y disfrutare de la paz de mi pequeña ciudad del sur, donde no hay transportes urbanos y los semáforos se pueden contar con los dedos de las manos; y donde la gente aun sale a disfrutar del atardecer mientras platican en las banquetas de sus casas.

A continuación los libros que encontré y que tengo que leer antes del 2009 ... (es broma)


Disculpen la calidad de la imagen, la luz cutre y la cámara anticuada que tenemos no se presta para nada. En el titulo de los libros dejé enlaces directos hacia la pagina oficial de la librería Gandhi, una de las mas conocidas de México (por si a alguien le interesa adquirirlos), a excepción de algunos libros como "Mortal" que tiene el enlace de Amazon.com ya que no lo encontré en Gandhi, "Mas breve que una vida" apenas hay información de este libro en la red, "Sinaloa Negritud y Olvido" que por ser regional no esta muy disponible y dejé el enlace de Google Libros.
Una curiosidad, revisando los precios de los libros algunos me parecieron terriblemente caros, yo compre los que aquí aparecen y TODOS sin excepción me costaron menos de 2 dolares, desde "La Cuarta Alianza" que aunque lo tengo aun empaquetado fácil son mas de 500 paginas hasta "Navidad en las Montañas" que tiene solo 83.

Creo que esa es una de las extrañas ventajas de vivir en un lugar donde casi nadie lee libros, o tal vez se deba al precio que le ponen en los centros comerciales.

^-^