6 abr 2016

¡Entre Francia, Inglaterra y Amestris!

Ya ha estas alturas de la vida debería dejarme de pretextos tontos y aceptar mi debilidades sin caer en el abismo de la decepción personal. Dejé de actualizar el blog por un buen puñado de meses para no sentir ese sofoco laboral que me empezaba a carcomer por dentro de un tiempo para acá. Aunque siendo sincera, extrañaba muchísimo escribir; y como soy malísima con la palabra hablada eso de la escritura siempre lo he sentido prioritario para desenmarañar las palabras que se me atascan en el cerebro al no conseguir salir de mi boca de forma verbal, pero también tengo que reconocer que mi trabajo me deja exhausta, agotadisima hasta la médula y harta de cuanta cosa, ser vivo o persona se me ponga enfrente.

No, mi trabajo no es difícil ni laborioso, pero mi trastorno de ansiedad acompañado de un horario desfasado y en constante cambio me tienen bastante loca y con más estrés que de costumbre. No es algo reciente, pero siento que jamas me acostumbrare a vivir así, por eso creo que mi colapso mental podría alargarse por tiempo indefinido y me siento con la obligación de controlarlo o detenerlo, lo que me resulte mejor a largo plazo. Pero mientras me dejo de tanta ñoñería personal y la depresión decide menguar volcaré mi tiempo libre en hacer tags que tengo por ahí almacenados desde hace un lustro y leer libros, ver películas o series y opinar sobre ellos, cosa que posiblemente se me da fatal pero me gusta hacer el tonto y opinar sobre lo que nadie me pregunta xD.

Actualmente me encuentro leyendo Viajera de Diana Gabaldon, el tercer libro de la saga Forastera aprovechando que Outlander estrena su segunda temporada basada en Atrapada en el tiempo, el libro anterior. Está de sobra decir que las fotos promocionales son preciosas y los trailers me tienen con la emoción a tope y la adrenalina bailando cumbia por las calles de París. El cambio es brusco, eso sí, y si bien es palpable desde un principio que ya no estamos en la Escocia de los clanes y los kilt también es digno de reconocer que Claire y Jamie logran adaptarse a la aristocracia francesa en tiempo récord y con el mundo a sus pies (porque ya sabemos que la pinta de reyes la tienen de nacimiento). Lo que sí agradezco es que los episodios que vienen no nos dolerán de la manera que Wentworth lo hizo. Si bien es verdad que el tramo final será crudo la batalla de Culloden detonara la caída de la cultura de los Highlanders y nos sacará más de una bomba emocional que no nos dejará indiferente, también es grato saber que el sadismo de Jack Randall no saturara la pantalla con escenas nauseabundas como lo hizo en la temporada anterior.

No haré review individual de cada libro, tanto por la longitud que tienen como por el tipo de novelas que son, agregando que ni siquiera está concluida la historia, pero aquí está el primer y el segundo post que hice respecto a la temporada anterior. Lo que sí me parece justo recalcar es que he notado un cambio en la narrativa de Gabaldon que no pasa desapercibida, con unos primeros capítulos lentisimos que resumen a su manera esas dos décadas de abismo temporal que separó a la pareja protagonista, (aunque El festín de los cuervos como mera apertura de la historia es tan brutal como preciosa). No diría que toda la obra será así ni siquiera he pasado de la página 400 de las más de 1000 que la conforman, y éstas todavía no levantan el vuelo que deberían—, pero el reencuentro de Claire y Jamie ha tardado un poquitín en suceder y cuando ha pasado me ha parecido muy superficial y normalito, como si se hubieran separado un año y no veinte. Acostumbrada al sentimentalismo que Diana maneja bastante bien en las dos primeras entregas, a este instante sentí que le faltó profundidad. Eso sí, hay momentos tiernos que vienen después y que desbordan de manera maravillosa todo lo que faltó en el instante de la reunión. A favor de Claire y de la autora diré que la impresión no daba para más; que a veces, reencontrarte después de 20 años con la persona que más has amado no da para un discurso narrativo más sofisticada o cuidado. O quizá este es sólo un libro de transición y podremos ver argumentos más elaborados en Tambores de otoño y La cruz ardiente, que saldrán a la venta de manera simultánea a finales de junio de este año aquí en México.

“Había tenido (a Jamie) clavado en la memoria durante mucho tiempo, brillante pero estático, como un insecto fosilizado en ámbar. Y entonces llegaron los hallazgos históricos(...), como si fueran miradas furtivas robadas por una cerradura, imágenes separadas como puntuaciones, alteraciones, ajustes de memoria, cada uno mostrando las alas de la libélula levantadas o bajadas en distintos ángulos, como los distintos fotogramas de una película. Y ahora el tiempo había vuelto a ponerse de nuestra parte y la libélula estaba justo delante de mí volando de un lugar a otro de forma que no podía ver mucho más que el brillo de sus alas”. (Pag. 366 Viajera, Diana Gabaldon, Editorial Salamandra).

Sólo por párrafos como este vale la pena comprarse el tocho de libro que es con su edición cuidada, corregida y actualizada de Salamandra. Ésta es una de esas leves omisiones que sufrió la saga en sus primeros tirajes en español hace ya muchos años, y el monólogo interno de Claire al observar a Jaime la mañana después de su encuentro pierde peso si le quitamos frases tan cuidadas como las de arriba. La alegoría al título del segundo libro (en inglés, Dragonfly In Amber) es tierna y certera pero también evoca una nostalgia apabullante, y humilde en su sencillez. Porque al final de eso se trata, de que Claire pueda sentar cabeza y poner sus pensamientos en orden. Evoca a Jamie no como una pintura, no como un recuerdo sino como un fotograma, una ínfima porción de algo que sólo existe en su futuro y equilibra su imagen con algo que ambos conocen: como una libélula en ámbar. Es una metáfora soberbia y cargada de más significado del que podemos captar en un principio. Por el momento el libro va tranquilo, pero sé que conforme las páginas avanzan las cosas se tornarán más oscuras y la fuga fuera del país no tardará mucho en suceder: a estos dos los expulsan de cuanta nación se les ocurra pisar con sus benditos pies xD.


Actualmente no estoy viendo nada en Netflix pero sé que la tercera temporada de Ripper Street ya está disponible, y una cuarta fue transmitida en Reino Unido mientras yo veía pasar los patos por el río. Ripper Street es una serie buenísima de la que ya escribí mi opinión hace meses temiendo que fuera cancelada por segunda vez. Por suerte Amazon apostó por ella y tuvo consideración de la audiencia que captó el potencial que traía dentro. Las andanzas de los detectives de Whitechapel siempre ha resultada entretenida y veraz, y los casos que se presentan sirven para adentrarnos maravillosamente a la tecnología criminalística de aquel Londres victoriano. Otra serie que dejé inconclusa en su tercera temporada fue White Collar y aun trato de recordar por qué. Era un procedimental a toda regla, con la mayoría de sus episodios autoconclusivos y personajes con un carisma desbordante; sin embargo, como siempre me pasa con este tipo de shows, termino por perder un poco el interes al ver que la trama principal, la que conforma todo el show, se estanca o se distorsiona tanto que termina por volverse repetitiva. No creo haber pasado por esa sensación con esta serie pero sí con Castle, por ejemplo, al que no le he visto en un par de años a pesar de que Richard Castle y Kate Beckett me parecen una de las mejores parejas formales que habitan en la TV. Pero al dúo policiaco que conformaban Peter Burke y Neal Caffrey lo extraño a mares; su dinamismo en pantalla, su camaradería absurda, la confianza que se profesaban y esa entrañable y rara amistad entre un policía y un criminal que era un derroche de entretenimiento. No descarto zamparme un maratón monumental en un futuro cercano. Y también le he hechado el ojo a alguno que otro show para ver si también hago un visionado de sus primeros episodios sólo para ver qué me parecen.

Ahora hablemos de una noticia que me ha caído como un balde de agua helada a pesar de que era cuestión de tiempo para que ocurriera: el live-action de Fullmetal Alchemist. ¡Virgen María de la Santísima Concepción del Sagrado Corazón de Jesús! Mi mente aún se encuentra en la etapa de duelo, incredulidad, negacionismo y horror que una semana después no puede asimilar mi cabeza. No es para menos: apenas en enero me llevé una decepción tremenda con el revival de The X-Files (serie que amaré toda mi vida), donde tres o cuatro de los seis episodios que conformaban la mini temporada se sintieron como una puñalada por la espalda; con desvíos absurdos de la mitología de la serie, incongruencias con el pasado, diálogos plastificados, secundarios mediocres y chistes sin gracia. No es que pretenda comparar una cosa con la otra, pero es que ya no puedo cargar con tantas decepciones como estas en los primeros tres meses del 2016 xD. Para dramas los míos, claro está.


Para ser franca, tengo que admitir que a mi eso de que un manga se convierta en una adaptación a la vida real me parece un proceso complicado, ve tú a saber por qué. Y si estamos en esas de sincerarnos, también confesaré que ningún live-action me ha gustado, salvo la trilogía cinematográfica de Rorouni Kenshin de la que nunca he leído el manga a pesar de que lo tengo pendiente desde hace casi una década. Sin embargo, la trama de RK transcurre en el Japón de la era Meiji, así que, independientemente de las características físicas de sus personajes (como el cabello rojo del protagonista) tienen un archivo histórico al que recurrir para que la adaptación y ambientación de aquella época del imperio fuera lo más fiel posible. ¡Y les ha salido de maravilla! Si a eso le agregamos una buena producción, un guión cuidado y un elenco respetable, el resultado es favorable. Pero ya sabemos que RK es la excepción en la regla, que adaptaciones como estas no funcionan con cualquier historia y que para que algo así sea aceptado por el público deben de alinearse los planetas al centro de la galaxia y tomar la trama con pinzas, además de elevar la suspensión de la incredulidad a un nivel maestro.

Attack on Titan nos demostró que hay estudios japoneses buenísimos en cuestión de CGI, así que no temo por los homúnculos o por la alquimia, ni siquiera por Alphonse Elric en su armadura; mis preocupaciones son otras: el casting que ha sido revelado hace apenas unas horas nos muestra incluso al actor que interpretará a Shou Tucker, lo que confirma que sí será una adaptación del manga. Fue una duda que surgió desde los primeros rumores porque FMA consta originalmente de 27 tomos que evidentemente no podrían atascarse en una sola película, que por ende nos lleva a imaginar que, dependiendo del éxito que coseche la primera entrega, podrían filmarse más. El asunto en cuestión es que Hiromu Arakawa se inventó un mundo nuevo para su obra; Amestris es un país ficticio que evoca a una europa que comienza a industrializarse, con una arquitectura londinense, autos de vapor y una población pluricultural que incluso alcanza a los personajes principales. Edward y Al tienen el cabello y los ojos del color del oro, no como una referencia romántica al sueño de los alquimistas de antaño sino como una reminiscencia misma de su padre y su lugar de orígen, donde los habitantes tenían esas características físicas. Lo mismo sucede con los habitantes de Ishval, que son reconocidos por su cabello blanco y ojos color sangre. O los habitantes de Xing con sus ojos rasgados y cabellos oscuros. No quiero adelantarme más y hablar de si Olivier Armstrong y las montañas de Briggs se asomarán más adelante porque miedo me da todo. PERO TODO. 

Tampoco quiero juzgar de más antes de tiempo. No quiero verter mi opinión sobre algo que apenas empieza a tomar forma y está todavía a un año de distancia, pero sí puedo decir que la noticia no me ha ha parecido muy buena idea a pesar de que puedo ir por ahí sin darle demasiada importancia… ¡Miento! ¡Sí me importa! ;____; Fullmetal Alchemist significó muchísimo para mí cuando estaba en la universidad porque fue una etapa dificilísima en mi vida. Vivía y respiraba por ese manga y después lo hice por FMA: Brotherhood, una digna adaptación llevada al anime que siguió la trama original hasta el final. Para mí, con eso se cerró el ciclo de esta historia extraordinaria. ¡Pero ya! Basta de hacerme la simple y toca esperar. Mientras tanto voy metiendo las palomitas al horno y me sumerjo en Viajera antes de que el primer episodio de Outlander se asome por mi laptop esta semana.

29 mar 2016

03. KDrama: Remember (Spoiler)

Título: Remember (War of the son)
Año: 2015
Género: Melodrama
Cadena: SBS
País: Corea del Sur
Trailer || Episodios (Drama Fever)


Sinopsis: Diagnosticado con hipertimesia, Seo Jin Woo (Yoo Seung Ho) posee una increíble memoria que utiliza a su favor como abogado defendiendo a su padre que fue acusado falsamente. Pero cuando éste es diagnosticado con Alzheimer, las únicas pruebas para comprobar la inocencia de su padre comienzan a desaparecer. Con una mente que es a la vez su mayor aliado y peor enemigo, ¿se podrá hacer justicia?

Opinión personal:
A mi de repente me entra el tonto y cuando me gusta mucho el trabajo de un actor termino por stalkearle los trabajos hasta por debajo de la mesa. Eso fue lo que me pasó desde hace unos meses con Park Min Young, la actriz que aparece en Healer (opinión aquí) que me llevó a visionar City Hunter (un trabajo previo) y ahora Remember (un trabajo posterior).

Opinión algo breve, al igual que City Hunter, porque últimamente no tengo vida para más xD.

De entrada, el argumento es buenísimo: un joven con memoria eidética ve con impotencia cómo su padre es condenado a muerte por la violación y posterior asesinato de una chica. El problema aquí es que el señor no recuerda haber cometido el crimen a pesar de que casi todas las evidencias apuntan a su dirección. El asunto se complica al saber que el acusado lleva meses desarrollando síntomas inequívocos de Alzheimer.

Ehm, la premisa peca de interesante ¿no? Pues bueno, fue el melodrama barato que se empezó a desarrollar conforme la trama avanzaba lo que me llevó seriamente a pensar en abandonar su visionado. Entiendo totalmente lo de la dualidad de mentes: el padre olvida mientras el hijo recuerda. Es simbólico y simbiótico; y mientras la mente de uno se desvanece sin reparo, la del otro se adapta al entorno y trata de materializar aquello que fue olvidado. Hasta ahí todo bien. Pero el asunto se desinfla al ver los pocos matices de los personajes; no me digan que eso no daba para más porque no se los creería. Algo falla en una producción cuando sólo son capaces de mostrar protagonistas o muy buenos o muy malos. Polos opuestos que de ninguna manera pueden colisionar unos con otros, o bien, actuar de una manera más diversa. Quizá Park Dong Ho (el abogado con trajes extravagantes) es el que más se preste a mostrarnos una personalidad a la altura que involucra un pasado de dudosa legalidad y unos métodos de trabajo que ponen a sudar a la justicia coreana, pero su balanza se guía más a base de buenos actos que acaparan todo los pecados que le carga la conciencia.

Pero Seo Jin Woo y su padre (del que he olvidado su nombre tanto como él ha olvidado su vida) son panes de dios remojados con café. Y ahí es donde empieza mi principal conflicto. El problema no es que sean buenos, gentiles e inocentes, sino que la vida los ha tratado con la punta del pie y que Precious Jones sufra como ellos; así de fuerte. La familia original era de cuatro integrantes: papá, mamá, Jin Woo y su hermanito mayor. El hermano y su mamá fallecieron en un accidente de autos años atrás donde papá y Jin Woo salieron muy heridos pero lograron recuperarse y vivir humildemente a su manera. Su padre se desempeñaba como personal de limpieza y él iba a la preparatoria con su memoria fotográfica y un futuro prometedor a la vista... hasta que sucedió el femicidio.

Ya ni hablemos del suplicio que vivió el muchacho durante su última estancia en la preparatoria antes de poder elegir la carrera con la que ayudaría a su padre. La abogacía en sí entraría como salvavidas tantos años después para salvar al hombre sin memoria de una condena aberrante e injusta, y para limpiar, aunque sea un poquito, la reputación tanto del padre como de su hijo ante una sociedad que los estigmatizó hasta un grado discriminatorio. De hecho, lo que más me golpeó la moral fue ver cómo Jin Woo se la pasa llorando todos los episodios; en serio, creo que puedo contar aquellos escasos momentos en los que no lloró o no puso la cara haciendo un puchero. No es que el chico sea un debilucho, sino que la pasa fatal en todo momento. El padre por lo menos no es capaz de retener recuerdos por mucho tiempo, pero en el caso de él es distinto, y eso lo jode en cada escena. Pensé que una vez que él consiguiera sentarse en una oficina con un equipo que lo apoyara quizá la cosa repuntaría un poco ¡pero no! ¡SE PONE PEOR! ¿Cómo es eso posible? El papá no sólo muere como a la mitad de todo el barullo sino que su hijo también empieza a presentar pérdida de memoria. ¿HOLA? ¿Cuáles son las probabilidades? ¿Por qué tanto sufrimiento? ¿Por qué la vida es tan injusta con la gente más inocente? ¿De quién fue la idea de creer que un personaje merecía sufrir tanto?

Llegué a un punto en que todo me pareció tan absurdo y telenovelero que cada vez que le pasaba algo fatal al pobre chico en lugar de llorar con él me reía. Y mucho. Y comencé a sentirme muy mal al respecto, porque en el fondo empaticé con él, y también con Lee In Ah, la chica que estuvo a su lado desde el principio aunque en cuestión sentimental todo se quedó muy por encimita antes de que la mente del chico lo traicionara. Para ser sincera —y un poco amargada— el asunto mejora un poco conforme la trama se acerca al arco final y los recuerdos perdidos le impide soltarse a llorar a lágrima viva pasando la estafeta a los otros que atestiguan el avance de la enfermedad.

El final es abierto, y de verdad lo agradezco, porque es lo mejor que podían hacer. Si lo que Jin Woo tiene es Alzheimer de aparición temprana el progreso del mal es rápido y el pronóstico a largo plazo es la muerte, tal cual. Por ese motivo se alejó de sus compañeros y de In Ah, quizá para que esta no atestiguara, ya no su pérdida de memoria o la conciencia de sí mismo, sino el camino que lo conduciría al ocaso de su vida.    

Ni siquiera sé si adentrarme a los demás personajes porque de sobra está que ellos dos fueron los que más me entristecieron. El abogado Park Dong Ho fue el mejor de todo, con su turbio pasado, el fantasma de su padre que carga en la conciencia y esa reputación intachable que se le resbala entre la mirada soberbia y la arrogancia de saberse inteligente. Y Nam Gyu Man, como el villano mirrey que sabe salirse con la suya al lado de sus matones también merece mención especial. Apenas apareció en pantalla por primera vez y lo odié.

En conclusión: vale la pena para verlo una vez y juzgarlo, es una buena historia a pesar de los defectos, y si les gusta el melodrama en su máxima expresión, con lagrimones asegurados desde el primer episodio ésta es una serie que les vendría bien. La que debe tomar las sinopsis con pinzas soy yo sabiendo de sobras que soy muy tiquis-miquis para todo cuanto se preste a entretenerme (no me convence cualquier cosa xD). No es un kdrama que haya odiado, pues tuvo muchos momentos buenos, pero la manera en que los personajes que más sufrían rebosaban una bondad ridícula fue lo que anuló la credulidad en la trama. 

[Aun tengo en la sección de borradores mi review de It´s ok, that’s love muy avanzado, y pendiente de visionado King 2 Heart. El drama que me atrae muchísimo ha sido Descendants of the Sun, que me lo topé por casualidad en un reportaje de la BBC y buscándolo en Drama Fever lo encontré pero con episodios publicados a cuentagotas pfff, sólo van dos subidos a la web.]

13 nov 2015

02. KDrama: City Hunter (Spoiler)

Título: City Hunter / 시티헌터
Año: 2011
Género: Acción, suspenso, romance
Cadena: SBS
País: Corea del Sur

Sinopsis: En 1983, 21 militares surcoreanos son enviados a Corea del Norte en una misión secreta. Después de completar la misión, son ejecutados por su propio bando en un encubrimiento del gobierno. El único sobreviviente, Lee Jin Pyo, observa cómo sus amigos cercanos mueren a su lado. Tomando al hijo de su compañero bajo su ala, Jin Pyo lo cría como su propio hijo, entrenándolo con un solo propósito: vengarse de los hombres responsables de la masacre. Unos 20 años más tarde, un joven brillante se une al equipo internacional de comunicaciones de la Casa Azul. Lee Yoon Sung tiene una sola misión: encontrar y abatir a los 5 hombres responsables por la muerte de su padre. Para lograrlo, debe esconder su verdadera identidad y sus habilidades de pelear para infiltrarse en el gobierno. Durante su búsqueda de venganza, también promulga la justicia, y le apodan City Hunter, quién sabe exponer a la luz la corrupción de la ciudad. Dividido por la sed de venganza de su padre sustituto y la chica inocente que él ama, Yoon Sung debe luchar para sobrevivir y elegir el camino que va a tomar.

*OPINIÓN PERSONAL EN 10 PUNTOS*
01. Quizá si hubiera visto City Hunter (2011) antes que Healer (2014) podría darle una mejor calificación a la primera y un par de puntos menos a la segunda. Y es que el esqueleto argumental de ambas series es calcado: un evento del pasado que involucra corrupción por parte del gobierno y tres jóvenes que tratan de hacer justicia en la actualidad. Incluso podríamos cambiar las profesiones y nombres de los involucrados y nos quedaría casi una copia paralela. Eso sí, no voy a negar que a pesar del leve bajón que da Healer en sus dos últimos episodios no se compara con el aberrante final que nos regaló City Hunter (esos dos minutos finales fueron una grosería, así sin más).

02. Los actores están divinos. TODOS. Pero descubrí que a Lee Min Ho me lo podría comer fácilmente con sirope de chocolate. A Park Min Young ya la había visto brillar por sí sola precisamente en Healer donde su personaje acapara por mucho al que vemos en este drama. Lee Joon Hyuk como el fiscal caído del cielo que destapa la hediondez donde se embadurnan los que gobiernan es probablemente uno de los que mejor se adapta a su papel, junto con Kim Sang Jung, que se lleva el número del villano de la historia, un soldado hundido en desgracia después de haber sido traicionado por la patria que juró defender.

03. Lee Jin Pyo / Steve Lee (Kim Sang Jung) es un pesado, así sin más. Mira que soy muy abierta de mente y entiendo su dolor: como soldado debe ser fuertísimo joderte durante años a los pies de la milicia, sobrevivir a un atentado político-terrorista y tener el honor de ser enviado a una misión especial a territorio enemigo para vengar a los antiguos camaradas caídos, para que después las altas esferas te manden a la mierda a ti y a todo tu grupito elite, entierren el caso y se limpien las manos. Vale, sí, fuertísimo, imperdonable, egoísta… pero si te vas a poner el traje del antihéroe vengador con el alma destrozada por la deslealtad del país hazlo con estilo, oye. ¡Que sea épico y misterioso xD! ¡Lúcete, carajo! Si hay algo que hace a un villano interesante no es precisamente su nivel de maldad o lo que es capaz de hacer para lograr su objetivo, sino los motivos ocultos detrás de su malícia. Steve Lee se pasa esto por el forro y nos regala una nula intriga durante todo el show porque en cada episodio tiene que recordarnos por qué motivo está haciendo lo que está haciendo y la razón por la que no puede perdonar ni abandonar el camino que durante casi treinta años lleva delineando. ¡Hazme el favor! Estimados guionistas: si ya me explicaron en los primeros 20 minutos del primer episodio qué fue lo que pasó en las aguas norcoreanas en el ‘83 no es necesario que el personaje lo repita durante el resto de los episodios frente a las mismas personas que ya escucharon repetidamente su discurso de odio cada vez que lo tuvieron enfrente. Ya ni hablar de robarse a un bebé recién nacido para convertirlo en asesino porque al parecer hacerlo él solito era demasiado mainstream.

04. Tardé un poquito en engancharme a la serie, quizá cuatro o cinco episodios, y a partir del séptimo caí rendida a su pies con aquel disparo que retumbó en todo el edificio; y el final del noveno también estuvo soberbio. Por desgracia, sentí que a partir del décimo episodio la serie, no decae, sino que se estanca en una trama que tarda muchísimo en avanzar y eso desinfla la línea argumental en todos los sentidos, se paralizan muchos caminos que deberían avanzar y ciertas subtramas se quedan en nada (como el coma del papá de Na Na, del que ya no sabemos nada sino hasta llegar al final).

05. Lee Young Sung y Kim Na Na son la pareja protagonista de esta serie... pero vaya melodrama, oye. Tuvieron sus escenitas (dos/tres) que me parecieron bonitas y tiernas, y de ahí en fuera todo se quedó muy seco. Para la recta final resulta insoportable verles compartir una escena porque todas están para cortarse las venas, empacar las maletas y huir a Tailandia a venderle droga a tu abuela. Si hay algo que me mantuvo viendo la serie durante sus primeros episodios fue precisamente la relación tan punzocortante que tenían. Porque su inicio fue bueno —algo retorcido pero bueno— y el hecho de saber que Young Sung tenía prohibido enamorarse le daba al asunto esa tensión lo suficientemente firme como para imaginar a dónde nos llevaría la relación de ambos. Pues no, como dije: todo se quedó en nada. Esta pareja jamás brillo. El problema no fueron los actores, que dieron todo lo que tenían para ofrecer, sino que el guión no daba para más. Cuando se estanca la serie se estanca también la evolución de los personajes (si es que alguna vez la hubo); la relación, que en un principio parecía tierna, se transforma en un escenario exasperante, donde nunca pueden estar en sincronía porque él dice una cosa y hace otra, o viceversa. Pffff, apaga y vámonos.

06. EL GUIÓN. La trama es buenísima, da para exprimirla hasta el cansancio y sacarle muchísimo jugo, pero a los guionista se les murieron las ideas antes de tiempo y casi la mitad de la serie de transformó en algo innecesario. Aunado a eso, la evolución de los personajes es nula; de hecho, en el caso de Young Sung retrocede bastante conforme la situación es crítica y la recta final se comienza a vislumbrar, más o menos al tiempo que se entera de quién es en verdad él, la historia de sus padres y las motivaciones de Jin Pyo para convertirlo en su discípulo asesino. Es algo triste de ver porque la que paga los platos rotos es Kim Na Na y uno no anda precisamente de humor para tolerar esos diálogos chirriantes y contradictorios de Young Sung.

07. Ésta, creo yo, es otra errata en el guión: Hay cinco rostros responsables de la reprochable Operación Barrido. Todos ellos prosperaron y lograron puestos importantes, y son precisamente estas personas las que Young Sung tiene que aniquilar. Vale. Pero de estas cinco figuras existen dos, creo yo, que debieron acaparar a las otras tres porque resultan importante para el trío protagonista de la serie: Kim Jong Shik (padre del fiscal y responsable directo del accidente de los padres de Na Na) y Choi Eung Chan (Presidente de la República y de paso el padre biológico de Kim Young Sung). Pues bueno, el drama comienza con un ritmo compartido: cada ciertos episodios caía uno de los cinco y de verdad esperaba que el ritmo frenara un poco con estos dos individuos para profundizar más en sus pasados tan turbulentos. El padre del fiscal tuvo sus momentos, no lo voy a negar, pero el que se robó la vela en este entierro fue precisamente Chun Jae Man (¿quién?) un monopólico empresario que se adueñó de media Corea y de paso de la otra mitad de la serie. Hasta el sol de hoy no asimilo que le hayan dado tantos episodios a este hombre y sólo uno, UNO, al personaje más soberbio y magnífico de todo drama: el presidente Choi Eung Chan.

08. Choi Eung Chan viene a demostrarnos que la corrupción también puede ser cometida por un pan de dios. El carismático presidente tiene su toque de ternura y simpatía además de un aro de honestidad que lo convierte en un personaje sobrio, tímido y entrañable. Como espectadores nos cuesta entender que alguien como él se haya manchado las manos de sangre o haya recurrido al soborno para promover campañas políticas o aprobar una ley que beneficiaría a todos los universitarios del país. Incluso nos hace cuestionar si ciertas corrupciones son mejores que otras; algo que encara el propio Young Sung cuando se infiltra a su casa en busca de evidencias. Magnífico hubiera sido que le aportaran más tiempo del que le dieron para exponer sus ideas y convicciones y de paso para darnos una cátedra de por qué en la política a veces se recurre a atajos para lograr un bien mayor.

09. Hay algunos secundarios que vale la pena mencionar: Bae Shik Joong como el cocinero-comprador-compulsivo que es tan adorable como simpático, Da Hye (la hija del presidente) que comenzó siendo una niña mimada y caprichosa para dar el salto a la joven responsable y trabajadora que vemos al final; Lee Kyung Hee, señorona que jamás pudo superar el secuestro de su bebé y que al parecer la vida siempre se ha ensañado con ella de manera bestial pero se las arregla para salir adelante; los vecinos pequeñitos de Na Na que también tuvieron su odisea, o los colegas de los protagonistas en la Casa Azul y los subordinados del fiscal, y la mano izquierda de Steve Lee. Estrellitas para todos. 

10. ES UN BUEN DRAMA. El hecho de que sea una serie de acción evita que resulte aburrida; siempre hay una escena que se roba cada episodio y que sabe explotar el potencial de la trama. Nunca faltan las piruetas en el aire y las patadas giratorias para aplaudir frente a la pantalla y apoyar al City Hunter frente a los villanos (o frente a su propio maestro). A su favor, y al de sus fans más leales, podría decir que no es mi tipo y no me imagino volver a verlo jamás en la vida —así de pasable me pareció xD— pero de que tuvo sus momentitos épicos los tuvo. El final me supo predecible e insípido pero tampoco es que pudiera ser distinto. Los últimos dos minutos sí que me hacen sentir pena ajena por la pareja protagonista porque, asumo que a la larga quedaron juntos, pero ese encuentro cuquis en el aeropuerto y luego Young Sung quemando llanta él solito por las calles de Seúl me dejó cuatrapeada y confusa porque no sé qué mensaje intentaron darnos con eso. Sí, al final tuve que recurrir al comunicado que emitió el productor de la serie para ver qué choro se habían inventado que de plano yo no entendí porque así de bruta soy. #FIN